domingo, 9 de diciembre de 2007

Las ONG trabajando en sida: la cuarta epidemia

¿Redes de servicio… o de incompetencia?[1]

Manuel Velandia Mora ª
Bogotá, 15.07.99
Documento utilizado como tema principal de discusión en el encuentro nacional de ONG trabajando en sida en Brasil en el año 2000

No hay pequeños amores, apenas pequeños conflictos.
No hay pequeños amigos, sino grandes desafectos.
No hay pequeñas magulladuras, sino algunas desilusiones.
No somos pequeños en nada, porque somos grandes en todo.

Carlos Silveira dos Santos.

El sida provoca una intensa e inmensa respuesta social en donde quiera que se ha presentado. Las razones que fundamentan trabajar en él no son siempre y necesariamente el altruismo, la solidaridad o el servicio. Al mismo tiempo que la necesidad de dar respuestas positivas y asistenciales surge igualmente la del voluntariado, las ONG, los grupos de apoyo(GA) y autoapoyo(GAU). Como lo explica la "tercera epidemia" los individuos se ven continuamente afligidos por la discriminación y la violación de sus derechos fundamentales; inicialmente se organizaron los homosexuales, posteriormente los múltiples sectores directa o indirectamente implicados. Much@s lo hicieron o lo siguen haciendo para protegerse, luchar y promover servicios de prevención, apoyo, autoapoyo, asistencia, asesoría y consejería. El servicio se potencializa en condiciones eminentemente particulares como los principios morales de carácter religioso, la conciencia de vivenciar determinada orientación sexual, o estar directa o indirectamente afectados por el VIH o el sida. El servicio l@s convierte en agentes defensoræs de su propia causa y abanderad@s de aquello de lo cual se les acusa.

Por otra parte el Estado y quienes asumen desde éste el control de la salud están imposibilitad@s por su burocracia y por cómo funciona el propio sistema para proveer las soluciones necesarias, mas aún, cuando las políticas oficiales no son coherentes con las necesidades reales, recortan los presupuestos y dan por terminados los programas como es el caso colombiano. El cambio justificado en la ley de seguridad social conduce a que las organizaciones no tengan certeza de sus propias funciones ya que las ONG, GA y los GAU deban asumir como suyas las que le corresponden al Estado.

La situación comunitaria es aún más deprimente, para la escritora norteamericana Susan Sontag, "basta ver una dolencia cualquiera como un misterio que se teme intensamente, para que ella se torne moralmente, sino, literalmente contagiosa". El sida ha sido entendido de esa forma, las personas que trabajan en esta área son consideradas parte del problema e incluso se teme de las soluciones que ellas representan, ya que se les contemplada más como virtualmente infectadas, que humanistas que quieren ser parte de la respuesta, pero igualmente, aún las personas en la comunidad están lejos de asumirse vulnerables.

Todas estas diferentes posibilidades de abordaje generan en quienes intentan ser respuesta, una serie de conflictos que se traducen en crisis tanto particulares, como grupales, institucionales y de vinculación con las demás personas y organizaciones. Ello ha contribuido a que un buen numero de organizaciones hayan desaparecido, tiendan a desaparecer y que pocas logren como resultado consolidarse plenamente. Este artículo que parece motivado a aumentar la crisis, no tiene como fin acabar con las pocas alternativas que quedan, sino por el contrario invitar a la reflexión sincera y si se quiere descarnada de nuestros quehaceres.

De generación en generación hasta degenerar

Las personas que se organizan en cuanto integrantes de la comunidad provienen de múltiples sectores. Tienen diferentes experiencias previas de trabajo comunitario en otros campos (sexualidad, dependencia de drogas u alcoholismo) y en muy contados casos del área de la salud. Tod@s tienen contenidos ideológicos y contradicciones previas con elementos políticos, religiosos o de clase, grupo étnico, sexo, género, orientación y comportamientos sexuales, entre otros, que movilizan estigmas, sexismo y discriminación; actitudes que surgen en su actividad cotidiana y que fundamentan las filosofías en las que basan sus acciones. Posiciones que afectan igualmente sus relaciones y que cuando no son adecuadamente manejadas imposibilitan el desarrollo de acciones conjuntas.

Las organizaciones proliferan sin ordenamiento lógico de la misma manera como contribuyen a dar respuestas; situación que se ha convertido en actitud que perjudica las acciones pertinentes a la salud y a las situaciones sociales que el sida genera.

El gusano en la fruta

Las personas que trabajan en sida promueven la defensa de los derechos humanos, siendo uno de los objetivos fundamentales de sus acciones; por tanto, la no-discriminación y la solidaridad hacen parte de sus principios ideológicos. Entre tanto, en las relaciones con otras organizaciones y sus miembros, los derechos fundamentales ya no lo son tanto. Situación que repercute en que las mismas se niegan a avalar a otras o a realizar acciones conjuntas, ya que, en su proceso de "competencia" el objetivo buscado parece no estar fundamentado en el servicio a la comunidad, sino en lograr sobresalir "parándose en los restos" de "sus iguales". Llegándose incluso al extremo de aprovechar "los vínculos" para extraer información, proyectos, fuentes de financiación, contactos e incluso voluntarios y usuarios.

Agua que no has de beber, ensúciala

Es una imperiosa necesidad consolidar redes que cohesionen las organizaciones, posibiliten las acciones conjuntas, las representen ante el Estado y la comunidad, y que oferten servicios especializados a sus usuari@s. Una red no tiene sentido en cuanto cada organización pretenda ofrecer todas las respuestas, tenga poca o ninguna confianza del quehacer de las otras y dicha desconfianza se traduzca en demeritar las acciones externas como una manera de meritar las propias.

Primero yo, segundo yo y tercero…

El valor de la producción teórica es una cualidad que en general se desconoce. Por tanto, las organizaciones no publican los resultados de sus propias investigaciones y experiencias de trabajo; cuando lo hacen consideran que citar trabajos que "están en el mismo nivel" resta valor al propio, por dicha razón suelen aparecer exclusivamente referencias bibliográficas internacionales, cuando no se llega al extremo de considerar propias las investigaciones y experiencias de l@s demás negando a aquell@s con quienes conjuntamente se podría encontrar soluciones a la epidemia y sus problemas.

Es como yo digo y nada más

Cuando el Estado y las agencias internacionales no financian proyectos esto puede estar fundamentado en que las organizaciones no cumplen con las condiciones exigidas o con las expectativas de l@s financiantes; otra causa se relaciona con la manera como las ONG, GA y GAU se promocionan, proyectan la imagen, ofertan sus servicios, e incluso por la información que de ell@s provee la competencia, situación que cuando es tendenciosa motiva a que pasen de "aliadas" a enemigas. Algunas agencias internacionales y programas gubernamentales, a su vez, consideran subversivas las propuestas de quienes no están de acuerdo con sus políticas.

Lo que está de moda no incomoda

Las organizaciones de hombres homosexuales, las de mujeres y, más recientemente, las personas afectadas por el sida y personajes públicos asumieron como suya la causa del sida; algunas lo hacen porque ven en éste una fuente de financiación, imagen o reivindicación, situaciones que son paralelas al servicio en sida y que de otra forma no serían fácilmente logradas, construidas o financiadas.

¿Una luz al final del túnel?

El hecho de que se presenten conflictos entre las organizaciones no implica que éstos sean indisolubles. Indica apenas que es necesario que éstas logren entender cuáles son las razones en las que se fundamentó el desacuerdo.

El primer paso en la resolución consiste en hacer una revisión, en lo intraorganizacional, de los principios filosóficos que fundamentan sus acciones, de sus razones para actuar, de cómo sus miembr@s afectad@s por el virus se sientan culpables o no, o se consideran sujetos de lástima, estigma o discriminación, y de las actuaciones propias y con relación a las otras OG, ONG, GA y GAU.

El segundo paso implica una revisión de los vínculos y desvinculaciones con l@s demás, de cómo se l@s concibe, valoran sus acciones, filosofías, razones de actuar y actitudes en el servicio, para así, en tercera instancia, tener claridad sobre el propio rol y función en la red y del de l@s demás que hacen parte de la misma.

Por último es necesario entender que las crisis son necesarias, posibilitan el crecimiento y el tránsito de obstáculos, que asumir las diferencias permite entender a l@s demás en su propio valor, y sobre todo, generar una autoimagen clara y vínculos reales con quienes al igual que nosotr@s entienden que el sida y sus problemas son también su cuestión de vida.
ª Filósofo, Sociólogo, Consultor internacional, Fundación APOYÉMONOS.
[1] Este articulo es resultado de las crisis del trabajo conjunto con María Yaneth Pinilla Antropóloga laborando en la Revista INdetectable y de la observación al trabajo de nuestr@s amig@s. Sin dichas dialógicas, comentarios y aportes no hubiera sido posible.