jueves, 20 de diciembre de 2007

Entrevista realizada por Eleonora Sharef a Manuel Velandia

Eleonora Sharef
News Editor, The Yale Globalist.
Octubre 20 de 2003.


¿Desde su punto de vista, que piensa la gente Colombiana sobre relaciones homosexuales?
Si nos atuviéramos a lo que contestó el pueblo colombiano en las diferentes encuestas realizadas por el programa de Televisión la Noche de RCN, único medio que interrogó en tres oportunidades al respecto, pudiéramos decir que en Colombia hay una actitud positiva de entre el 62 y el 69% de las personas. Nuestro país ha sufrido una transformación en su actuar y en las maneras como explica y vivencia el cotidiano; la guerra permanente ha vuelto al ciudadano del común más respetuoso y tolerante, sin embargo, a ciertos sectores más tradicionales se les dificulta asumir las homosexualidades como una opción real, ya que el pensamiento judeo cristiano tiene una gran influencia en el actuar, emocionar y explicar el mundo en un buen número de habitantes.

¿Cree Usted que hay mucha discriminación contra homosexuales en Colombia?
Somos un país que legalmente ofrece a sus ciudadanos una legislación, con base en jurisprudencias de la Corte Constitucional, que puede considerarse positiva. En Colombia existe un mecanismo, la tutela, que se utiliza para hacer valer los derechos fundamentales cuando estos se encuentran amenazados o han sido vulnerados; este mecanismo ha sido invocado por varias personas logrando de sus fallos ciertos derechos:

Desde 1991, a partir de la nueva Constitución y desde la Corte Constitucional se han emitido sentencias y/o conceptos de algunos magistrados a favor de la Igualdad de Derechos para todas las personas: Heterosexuales, homosexuales, lesbianas y bisexuales. Así mismo se han proferido fallos de tutela sobre las relaciones entre homosexuales y entre lesbianas.
En Diciembre de 1993 la Corte Constitucional autorizó a un hombre a cambiar su nombre masculino por otro femenino que correspondía a su identidad personal. Se amparó su derecho al libre desarrollo de su personalidad.

En Julio de 1993, con ponencia del magistrado Eduardo Cifuentes, la Corte tuteló los derechos al debido proceso y al buen nombre de un alumno de la Escuela de Carabineros de la Policía expulsado por supuestas conductas homosexuales. En su fallo la Corte dijo que tal condición no es un impedimento para servir a la Patria y que “la sanción de una persona por razones provenientes de su homosexualidad no puede estar basada en juicio de tipo moral, y mucho menos puede ser motivo de exclusión de una institución”. La decisión se basó en la protección a la intimidad y al libre desarrollo de la personalidad.

En Marzo de 1996, en sentencia proferida por el Magistrado Eduardo Cifuentes, se protegió el Derecho a la Libre Opción Sexual, arguyendo “ que la Ley no impide, en modo alguno, que se constituyan parejas homosexuales y no obliga a las personas a abjurar de su condición u orientación sexual y sustrae al proceso democrático la posibilidad y la legitimidad de imponer o plasmar a través de la ley la opción sexual mayoritaria. La sexualidad, aparte de comprometer la esfera más intima y personal de los individuos, pertenece al campo de su libertad fundamental, y en ellos el Estado y la colectividad no pueden intervenir, pues no está en juego un interés público que lo amerite y sea pertinente, ni tampoco genera daño social”
En Abril de 1996 la Corte Constitucional protegió la libre identidad sexual y dijo que la conducta y el comportamiento homosexuales tienen el carácter de orientaciones válidas y legítimas de las personas.

En Marzo de 1998 la Corte tuteló el derecho a la educación de dos jóvenes de Ginebra (Valle) que habían sido excluidos por su condición homosexual y ordenó garantizarles el cupo para el próximo período escolar.

En Septiembre de 1998 se debatió e impugnó el Estatuto Docente que en su Art. 46 contemplaba que la homosexualidad constituye mala conducta o ineficiencia profesional. La Sala plena de la Corte Constitucional conceptuó que la “Homosexualidad no es falta disciplinaria en el ejercicio docente”.

En 1998 se realizó en una notaria de Bogotá el primer “contrato civil entre homosexuales” celebrado en el país y registrado mediante Escritura Pública. Con ello se logró la oficialización de un convenio económico en el que consta que la sociedad la constituyen dos personas explícitamente homosexuales.

En Julio de 1999 la Corte Constitucional dijo sí a lo homosexuales en las fuerzas militares, advirtiendo que pueden revelar su condición sexual pero que están sometidos a las mismas normas de conducta que los heterosexuales. La Corte reconoce que códigos de honor militares pueden ser más estrictos.

Debo ser enfático en decir que aun cuando existen normas positivas no por ello se ha reducido la discriminación hacia los homosexuales o estos han disminuido su autodiscriminación. En mi caso particular, he sido amenazado de muerte e incluso fui víctima de un atentado en contra de mi vida, lo que demuestra que la intolerancia puede llegar hasta el asesinato como sucedió en el caso de León Zuleta, en 1993, con quién fundáramos hace 25 años el movimiento Homosexual Colombiano.

¿Que piensa Usted de la propuesta de la senadora Piedad Córdoba Ruiz “por la cual se reconocen las uniones de pareja del mismo sexo, sus efectos patrimoniales y otros derechos".
El proyecto de la senadora Piedad Córdoba recientemente discutido en el Senado es el tercero que se ha presentado. El primero fue propuesto por la Senadora Margarita Londoño y fue sepultado antes del primer debate; el segundo, fue presentado por la Senadora Córdoba el año anterior y pasó su primer debate; el tercero, fue presentado igualmente por Piedad y defendido por el senador Gaviria quien propuso algunos cambios al articulado haciéndolo un poco mas ceñido a sus posibilidades constitucionales y legales.

La propuesta de ley de parejas del mismo sexo es incluyente de un sector social que no goza, en Colombia, plenamente de sus derechos civiles; Piedad representa a las minorías y su interés por estos sectores se ha demostrado previamente en otros debates. La propuesta evidenció las necesidades sociales y civiles de una extensa minoría y contó con un respaldo importante de los directamente interesados y de otros sectores de la sociedad civil. Obligó a la discusión pública de un tema generalmente tratado con poco profundidad y abrió espacio para que los directamente implicados (a favor o en contra) expusieran públicamente sus ideas.

¿Cree Usted que la gente tiene dificultad en comprender la diferencia entre matrimonio y unión civil?
Es indudable que para la mayoría de las personas estos dos términos, matrimonio y unión civil, aparecen no solo como sinónimos sino además, conceptualmente iguales. Para las personas desde el sentido común cualquier relación de pareja establecida de hecho o por contrato civil o religioso es equivalente a un matrimonio. La iglesia católica y el sector de la Derecha conservadora se valieron de dicho desconocimiento para hacerle creer a la comunidad que se buscaba el “matrimonio”, desconociendo que en el texto del proyecto se evidenciaba la diferencia y se enfatizaba en los derechos civiles de la pareja.

Aun cuando el problema no es semántico sino conceptual y experiencial, debe entenderse que el lenguaje genera mundo y en este caso, el mundo que se genera es uno que no logra diferenciar los efectos de un rito religioso de los efectos que se obtienen de un derecho civil de orden económico; ello además, involucra otros términos igualmente malentendidos como el concepto de familia y el de pareja; y deriva en hacerle creer al ciudadano corriente y poco informado que los homosexuales quieren conformarse como familia e inclusive querer adoptar hijos, temas que nunca se tuvieran en cuenta en el desarrollo del texto de la ley.

¿Cuanto tiene que ver la Iglesia Católica con la decisión en el debate homosexual?
La iglesia jugó un papel muy importante en el hundimiento del proyecto. Nunca antes la iglesia se había tomado la molestia, y con tanto ahínco, su interés por defender una idea; ni siquiera en la discusión de la eutanasia o el aborto los sectores de la derecha fueron tan prolíferos en sus apreciaciones o habían pagado la publicación de páginas completas en los periódicos como sí se hizo en el caso del debate de la ley de parejas.

A ello se sumó que el vaticano publicó una exhortación a los políticos católicos que los incitaba a abstenerse de votar positivamente la ley, hecho que tuvo repercusión no solo en Colombia sino en todos los países en donde actualmente se están discutiendo leyes similares.

Argumentos como aquellos en que se habló de lo natural y lo antinatural, la actividad genital como pecaminosa cuando no está orientada a glorificar a Dios por medio de la procreación o los conceptos de anormalidad, enfermedad, ley moral y pecado estuvieron siempre presentes en la argumentación del sector Conservador cristiano; grupo que llegó al extremo de decir públicamente que queríamos acabar con la familia, obligar a las personas a hacerse homosexuales y que posteriormente buscaríamos la aprobación de la adopción, se obligaría a las personas a hacerse homosexuales e inclusive hasta afirmar que estábamos buscando de fondo que se aprobara la zoofilia.

¿Es verdad que la gente Colombiana se ha vuelto menos religiosa?
Si ser religioso de asume como dejar de pertenecer a la iglesia católica e ingresar a otras corrientes, ya sean cristianas o no, puede decirse que sí, que las personas son menos religiosas. Actualmente las personas le han restado poder a las normativas del catecismo católico; se debaten en una doble moralidad generada en la confrontación de su credo, que les propone un “deber ser”, y en su actuar cotidiano fundamentado más en su “querer ser” y en su “estar siendo”; de la misma manera el Papa y demás jerarcas de la iglesia católica han perdido buena parte de su poder ideológico por lo que la opinión pública parece alejarse cada vez más de los planteamientos de los jerarcas de la iglesia catóilica.

¿Piensa Usted que el “machismo” Sur Americano tiene algo que ver con la oposición contra la propuesta de Piedad Córdoba Ruiz?
En el debate poco o nada se oyeron argumentos que parecieran generarse directamente del machismo, pero no puede negarse que este no solo es una ideología imperante sino que además es una forma de actuar que afecta las relaciones sociales en la vida cotidiana.

¿Piensa Usted que la deterioración de la economía Colombiana tiene algo que ver con la oposición contra la propuesta de Piedad Córdoba Ruiz?
En el debate algunos senadores hablaron de aspectos económicos pero no se argumentó con base en un estudio serio que hiciera referencia a las posibles implicaciones que la aprobación del proyecto pudiera tener. Sin embargo, para quienes defendemos el proyecto, el deterioro de la economía sí es un argumento a favor puesto que precisamente el marcado incremento del desempleo tiene como consecuencia que muchas personas hayan perdido su oportunidad de aportar al Sistema General de Seguridad Social y que por tanto, se hallen desfavorecidas por el acceso a servicios de salud y no sean cubiertas por el régimen pensional. A ello debe sumarse que el incremento de la pobreza es un aliciente en la discusión puesto que ahora más que nunca se ha sentido el efecto económico de la discriminación, por cuanto las parejas vivas de personas fallecidas son discriminadas en su posibilidad de heredar el capital que como pareja han ayudado a construir.

¿Cree Usted que la situación económica de los fondos de pensiones y seguro pueden soportar una legislación favorable a la unión económica de parejas homosexuales?
Por supuesto que sí. Las pensiones se pagan desde los aportes hechos por las personas afiliadas al régimen y en el caso de las parejas homosexual y lésbica en más frecuente que los dos miembros de la pareja trabajen y aporten al sistema que en la pareja heterosexual. En el caso de personas desempleadas, es mayor el número de homosexuales que durante un tiempo aportaron al sistema que el de amas de casa que aportaron durante el mismo periodo. En general los homosexuales afectan positivamente más la economía que los heterosexuales por cuanto suelen invertir más en bienes de consumo que los heterosexuales y además, porque suelen convertirse el eje afectivo de la familia y en consecuencia, invierten más para otros que lo que suelen hacerlo los heterosexuales quienes poco o nada invierten en su familia ampliada.

¿Donde en este debate esta Colombia en relación a los otros países sur americanos?
Si relacionamos el debate con la masificación del mismo, realizada por los medios masivos de comunicación, puede decirse que en Colombia hay una mayor inserción de la sociedad civil en él. Si lo miramos desde el éxito obtenido, entonces, tendríamos que decir que en la provincia de Buenos Aires, en Argentina, se ha tenido mayor éxito por cuanto allí la ley fue aprobada.

¿Que cambiaria Usted si estuviese en consejo de Bogota?
Mi propuesta tiene como eje transversal la convivencia solidaria y democrática y como ejes longitudinales la salud, la educación y la cultura popular. Mi formación profesional y mi actividad productiva están relacionadas con estos campos; Soy sociólogo, filósofo, sexólogo, actor de teatro, especialista en gerencia de proyectos educativos y magíster en educación. He trabajado por los derechos humanos y sexuales durante los últimos veinticinco años, en esta semana cumplo veinte años de trabajo preventivo en sida, soy formador de maestros universitarios, produzco arte conceptual y he trabajado con minorías sexuales, personas viviendo con sida, trabajadores sexuales y con desplazados por la violencia; Todo lo anterior me ha permitido conocer a la ciudad, los ciudadanos y sus problemas y me permite plantear con fundamentos reales soluciones reales a problemas en los cuales he trabajado por amplio tiempo.

Sin embargo, para cambiar una ciudad se requiere que los mismos ciudadanos y ciudadanos deseen hacer el cambio en sí mismos y en sus comunidades. Quienes estamos en el Concejo no podemos crear leyes pero podemos ser veedores, evaluadores, redireccionadores de lo que desde y para la ciudad se hace por el Estado; en este sentido podemos apoyar, redireccionar o motivar propuestas que recojan nuestros intereses y velar porque se cumplan. Yo espero que mis electores asuman con migo un papel activo que les permita el contacto directo y ser veedores de su representatividad.

Es evidente que en mi compromiso priman los derechos de las minorías sexuales, pero igualmente tengo claro que no puedo dejar de lado a los demás ciudadanos y ciudadanas porque sería homofóbico pensar tan solo en los derechos de las minorías sexuales y sobre todo, sería políticamente incorrecto crear condiciones únicamente para ellos; mas aun teniendo claro que quienes me elijan no lo hacen por ser homosexuales, ellos o yo, sino porque reconocen en mi a alguien cuyas propuestas le sirven a la ciudad para hacer de Bogotá un mejor lugar para todos y todas.

¿Estaría Usted de acuerdo a que yo lo cite en el artículo de la revista y que considere sus respuestas como una entrevista directa?
Sí, no tengo algún reparo al respecto y prefiero ser citado textualmente.