jueves, 27 de diciembre de 2007

Investigación: Comprensión de las masculinidades y feminidades de las transvestis trabajadoras sexuales y su relación con la infección por el VIH/sida

Entidad Patrocinadora: Apoyémonos Fundación Colombiana de apoyo en sida
Entidad Ejecutora: Apoyémonos Fundación Colombiana de apoyo en sida.
Entidades participantes: Fundación Procrear, Cotransgénero
Entidades Usufructuantes del proyecto: Cotransgénero, Apoyémonos y Fundación Procrear.
Localidad: localidad de los Mártires, barrio Santa Fé en Bogotá, Colombia, Colombia
Población: veintitrés transvestis trabajadoras sexuales
Fecha de ejecución: junio a noviembre de 2005
Tipo de Investigación: Cualitativa Etnográfica, grupos focales.

Muestra: 113 personas, Prsonas viviendo con VIH/sida = 23).

Equipo de investigación:
· Gestor e Investigador y Principal: Manuel Antonio Velandia Mora. Sociólogo, Filósofo, Sexólogo, Magíster en Educación, Especialista en gerencia de Proyectos Educativos.
· Investigador: Carlos Ernesto Rojas Manosalva Psicólogo
· Investigadores Auxiliares: Susana Fergusson, Samantha Palacios, Endry Cardeño

Objetivos: conocer si existe relación entre la identidad de género de transvestis que trabajan sexualmente y el riesgo de infección por VIH/sida.

Metodología: Fundamento epistemológico: teoría de sistemas; fundamento ontológico: ontología constitutiva, fundamento socio-antropológico: emociones como dispositivos para la acción.

Instrumentos: Grupos Focales y Entrevistas no estructuradas e informales.

Resultados:
Las personas investigadas se denominan a sí mismas “travestis” y no usan la acepción “transgénero” que suele ser utilizada por algunos teóricos de la sexualidad; tampoco utilizan la acepción transvestis porque consideran que “las que se llaman así son las que hacen algo similar pero que viven en los Estados Unidos”.

“Transgreden” las relaciones de correspondencia entre su naturaleza biológica (machos de la especie) y la forma en que el “deber ser” indica que deben actuar (masculinos).

Se identifican en femenino en un mundo en el que ser “hombres biológicos” determina que desde su género vivan una orientación sexual heterosexual (algunas se consideran mujeres heterosexuales cuando su genitalidad y afectividad se realiza con un hombre quien las asume y acepta como mujeres).

En su ejercicio genital, laboral o no, generalmente incluyen la penetración a otros hombres como una forma de obtener o proveer placer, sin que esto afecte la vivencia que tienen de sí mismas como mujeres, (experienciando aquí una segunda “trasgresión” de las relaciones de poder tradicionalmente establecidas entre quien penetra y quien recibe la penetración).

Existe una evidente contradicción personal entre la emocionalidad que genera su identidad femenina y su cuerpo escindido, en el que teniendo cirugías estéticas para “feminizarlo” conservan su pene, hasta el punto que para ellas, la penetración es una actividad eminentemente productiva, en especial para aquellas que se identifican como “mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre”; estas ultimas desean tener una operación de reasignación (cambio de morfología genital).

Otro grupo de las entrevistadas se moviliza en lo que para un agente externo parece ser una contradicción: una identidad de género femenina y una identidad de orientación sexual homosexual; este grupo disfruta en mejores condiciones su actividad genital penetrativa.

La decisión sobre realizar una operación estética, muchas veces realizada por otra de ellas quien inyecta silicona liquida o aceite vegetal de girasol, de uso gastronómico, aparece como una necesidad en el ejercicio de parecerse a su icono femenino a quien desea simular y en un buen número de casos como competencia para sobresalir en su ámbito de dominio laboral.

La identidad sexual se manifiesta móvil, transita de lo masculino a lo femenino, de lo heterosexual a lo homosexual y de esta a otro tipo de “heterosexualidad”. En ningún caso se identifican como “hombres que tienen sexo con otros hombres”, categoría que incluso les afecta emocionalmente.

El trabajo sexual es una actividad productiva a la que llegan no por deseo sino por la presión social, el estigma, el rechazo y la discriminación, y en últimas por la necesidad económica.

La genitalidad ejercida laboralmente no incluye afecto, cuando mucho simulación, hasta el punto de que este tipo de “representaciones” deben ser sufragadas por el cliente.

El acto genital como negocio requiere la aceptación de las condiciones del cliente, quien suele dar una paga mayor cuando las relaciones penetrativas se realizan sin condón; tampoco suelen utilizar condón en las prácticas orales, esto las expone al riesgo y las hace vulnerables a las ITS.

Aun cuando conocen su diagnostico como PVS suelen seguir laborando sexualmente porque de ello depende su subsistencia.

El Sida es un tema del que prefieren no hablar y del que los clientes casi nunca lo hacen.

La prevención por medio de barreras es mas una exigencia de las/ dueños(as) y administradores de los lugares de trabajo que una necesidad personal.

Las ITS diferentes al sida son un “problema” porque cuan do las manifestaciones son evidentes “en esos días no se puede trabajar”.

Temen a la infección por VIH pero dicho temor no genera cambios en su conducta hacia prácticas adecuadamente protegidas. En un sondeo sobre la presencia de la infección el 23% de las travestís trabajando sexualmente eran PVS.

Conforman uno de los sectores sociales que por razón de su sexualidad son más vulnerados, estigmatizados, segregados y excluidos por los demás sectores, inclusive por sectores minoritarios como los de los homosexuales y las lesbianas. Dicha situación se origina en los conflictos que se generan en personas no transvestis con relación a la feminización de estas en sus comportamientos, vestido, accesorios y en especial, con su vivencia del cuerpo y la ruptura que representa el ejercicio de su genitalidad.

Conclusiones:

La movilidad en la identidad sexual es un aspecto que generalmente no se tiene en cuenta al diseñar estrategias informativas y preventivas orientadas a las transvestis trabajadoras sexuales.

Debe pensarse en estrategias exclusivas para ellas, en las que no se les discrimine y se tenga en cuenta y se respete su identidad de género y de orientación sexual.

No se les debe incluir en la categoría “HSH” por el rechazo y la agresión que el término les genera.

Debe realizarse una investigación mas profunda sobre la incidencia y prevalencia de la infección es esta población.

Palabras Clave: Transvestis, trabajo sexual, identidad de genero, identidad móvil, VIH/sida.