jueves, 27 de diciembre de 2007

Homosexuales en la TV ¿Visibilidad o difamación?

Manuel Velandia Mora
Oficina de prensa
Abril 18 de 2004


Los significados de estas dos palabras son bien diferentes, sin embargo en la práctica sus límites parecen no estar tan definidos, más aún cuando de las sexualidades y su comunicación en los medios se trata. Con el siguiente escrito no pretendo dar respuestas, simplemente me interesa opinar frente a un tema que según el lado del mundo desde nos paremos para verlo nos pone en opiniones muy diversas tanto a favor como en contra.

En las series y telenovelas colombianas hay en este momento 13 personajes homosexuales y ninguno de una lesbiana; en los Estados Unidos de 20 personajes con estas características 6 son de lesbianas. En esta comparación debe destacarse una marcadísima discrepancia: Colombia no pasa de los 45 millones de habitantes en cambio Estados Unidos puede acercarse a los 210 millones de ciudadanos, lo que demuestra que aquí el tema es tratado en una proporción mucho mayor. Surgen entonces interrogantes con respecto a la visibilidad que estos personajes logran para la población homosexual y lésbica.

¿Tanta visibilidad nos favorece o no?

Es evidente que el objetivo de los libretistas no es el fruto del lobby de la comunidad LGTB por hacerse pública sino el interés comercial que despiertan estos personajes. Las razones para dicho interés pueden ser varias:

· Se sabe que los homosexuales son un sector en el que el comercio está interesado, por tanto los anunciantes no estarían en contra de que se tratara el tema ya que se cree que los gay son buenos compradores; esto abre las puertas a la temática.
· La marcada contradicción de la iglesia católica en cuanto a los derechos de las parejas del mismo sexo ha puesto en el debate publico en los medios un tema del que se hablaba muy poco y era relegado a los horarios nocturnos; dicha visibilidad obliga a las personas en general a tomar posiciones y abre el camino para que los homosexuales pasen de ser motivo de debate a ser parte de los personajes cotidianos.
· Del “Estudio general de medios” se pueden obtener psicografías que describen los diferentes segmentos de teleespectadores, por supuesto en Colombia no somos tan sofisticados como para seguirlas en el momento en que se desarrolla un guión pero si es evidente que las cadenas de televisión conocen quienes y a que horas los ven.
· Entre los guionistas y directores hay homosexuales o algunos de ellos tienen amigos con esta orientación sexual, por supuesto conocen sus vidas y reconocen en ellos un elemento potenciador de la dinámica del guión y desde esta necesidad los utilizan.
· Algunos de los guionistas, por ejemplo, han hablado con migo sobre sus personajes y caracterizaciones, y supongo que no soy el único quien es tomado como fuente.
· Los personajes homosexuales movilizan opinión, generan artículos y diálogos de oficina que generan un mayor interés en las producciones y por tanto una mayor audiencia con lo que se sube el rating.

Desde lo anterior puede observarse que la visibilidad se da a pesar del sector LGTB. Uno de los temores de los homosexuales es que los personajes suelen ser caricaturescos; esto por ejemplo no es un problema para la GLADD, la Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación en los Estados Unidos, asociación que en su décimo quinta ceremonia anual (2004) premió la telenovela Colombiana "Adrián está de visita" emitida actualmente por Telemando y escrita por Julio Jiménez bajo el nombre “Luzbel está de visita“, guionista quien es reconocido porque suele tener personajes homosexuales en sus producciones.

Pareciera ser entonces que para algunas organizaciones gay lo significativo de la visibilidad fuera que se tratara en tema y esto generara un reconocimiento público de lo homosexual y no la calidad del guión, la actuación o la representatividad que el personaje pueda tener para los mismos homosexuales.

En estos días se ve en la televisión nacional la telenovela “El auténtico Rodrigo Leal”, una de las discusiones que generan los cinco homosexuales que en ella aparecen es, por qué algunos los ven tan representativos y otros los creen tan sobre actuados. Siempre he pensado que el “temor a la maricada” nos lleva a negar no sólo nuestra propia homosexualidad sino además y sobre todo, a temerle a las plumas de los demás como si los otros homosexuales fueran una extensión de nosotros mismos y sus amaneramientos una promoción de los nuestros.

Los homosexuales somos tan diversos que no puede negarse la diversidad de identidades, lo somos desde los más femeninos hasta los plenamente machificados; a pesar de ello nos es muy difícil mostrarnos conformes con algunas de las variante de la masculinidad a las que reconocernos como “algo femeninas” y a algunos les afectan emocionalmente los personajes que en los medios o en la vida cotidiana asumen dichas masculinidades.

La visibilidad no puede ser tan solo la de los homosexuales extremadamente masculinos o la de aquellos tan comunes y corrientes que los propios homosexuales dudarían en reconocerlos como tales. Por supuesto que tan solo veamos “caricaturas” puede generar cierta confusión pero no puede negarse que los homosexuales que nos hemos hecho públicos en los medios o en la vida cotidiana somos bien pocos y que en la vida cotidiana los que más lo han hecho son aquellos quienes de su profesión suele renegarse y temerse, olvidando que los peluqueros son tan homosexuales como nosotros y tan amanerados en lo masculino o lo femenino como tienen el derecho a serlo. En estos personajes públicos mediáticos o de la cotidianidad se observa una connotada diferencia: su identidad no les produce crisis y por tanto se autorizan públicamente a ser tan ellos mismos como desean serlo.

En otra telenovela colombiana, actualmente al aire, “Pasión de gavilanes” los personajes homosexuales son algo anodinos, sin embargo los personajes que representan a tres hermanos heterosexuales hacen tal despliegue de “masculinidad” con sus camisas desabrochadas que dejan ver pechos perfectamente formados a punta de gimnasio o siliconas, no sé, que muchos de los televidentes, homosexuales o no, ven en ellos una homosexualidad velada. Creo que si se considera que se debe protestar por los amaneramientos de algunos debiéramos preguntarnos entonces si es necesario hacerlo por la afectación de estos personajes que posibilitan leer homosexualidades en donde parece no haberlas.

Creo que esto de la “difamación” o la visibilización es un tema interesante y algo preocupante; por ejemplo, las Tatoo afirmaron ser lesbianas y se besaron muchas veces en público como una estrategia para incrementar la venta de sus discos; con el mismo sentido Madona, Cristina Aguilera, Brittney Spears han hecho alarde de erotismo lésbico y para no ir tan lejos el colombiano Cabas puso en uno de sus recientes videos a dos mujeres a besarse; Cabe interrogarse si: ¿Dicho erotismo es un acto de reconocimiento que afecta a las lesbianas? ¿Es esta la visibilidad que las lesbianas buscan? ¿Debería pedírsele a las programadoras que sacaran del aire estas imágenes o las de la citada telenovela porque en ellas se están aprovechando de las lesbianidades o de las homosexualidades, o debería destacárseles como lo hizo GLADD?

Por otro lado, un Senador de la república, Moreno de Caro, afirmó de un ex Presidente que era un “mariquita” y al pedirle explicaciones dijo que con ello había querido decir pusilánime; y, un reconocido militante homosexual bogotano afirmó en un programa de televisión que denunciaría públicamente a los jerarcas de la iglesia católica que son homosexuales. Para terminar deseo dejar en el ambiente otras dos preguntas: ¿Las demostraciones en los medios de las entidades o personas que pretenden atacarnos o protegernos nos favorecen o nos afectan? ¿Cuál es el límite entre la visibilidad y la difamación?