martes, 25 de diciembre de 2007

Entrevista Acción en Sida: “instalaciones” en Sidarte

¿Cómo surge el trabajo que se hace con las “instalaciones” en Sidarte?
Entrevista realizada por Acción en Sida.
Bogotá, 2003


Manuel Velandia:
Revisando los archivos de diferentes investigaciones etnográficas trabajadas por la Fundación Apoyémonos en Colombia, me encontré con una serie de afirmaciones de personas entrevistadas o participantes en grupos focales cuyas aseveraciones con respecto a su relación particular con el sida fueron tan contundentes que al releerlas, algún tiempo después de haberlas trabajado como insumo documental, seguían produciendo efectos emocionales de tal orden que lograban generar en mí una autorreflexión sobre mis propias emociones y experiencias.

Al comunicar esta situación a otros miembros del equipo de trabajo descubrimos que ellos, igualmente, se afectaban emocionalmente al recordar aquellas situaciones y fragmentos de los contenidos expresados por personas a quienes entrevistaron o con quienes compartieron en sus procesos investigativos.

En esos mismos momentos, en el equipo de trabajo, estábamos discutiendo con respecto a las diferencias entre informar y prevenir y los resultados que se esperan de cada uno de esos procesos. Partíamos de que si informar es proveer datos y prevenir significa relacionar la información obtenida con la vida, es decir, vincular lo personal en lo referente a las emociones, experiencias y conocimientos con los datos recién obtenidos de tal manera que asumamos un estilo de vida en el que se disminuyan nuestros riesgos, vulnerabilidad y susceptibilidad; y si las ultimas investigaciones sobre el cerebro demuestran que somos seres emocionales más que racionales[1], nos surgió además una pregunta ¿Existen algunas estrategias informativas fundamentadas en las emociones que conduzcan a la prevención?

Inicialmente nos pareció importante recuperar la información archivada con la que contábamos como resultado de diferentes investigaciones y pensamos en la posibilidad de publicar en un libro aquellos fragmentos que asumíamos como altamente significativos, y utilizarlo como parte de una estrategia preventiva que se basara en lo emocional.

El inconveniente para lograr la publicación consistió en que al ser una propuesta novedosa las pocas agencias que financian programas en Colombia no se interesaron en el tema. Buscando alternativas pensamos en la posibilidad de trabajar una estrategia de comunicación alternativa consistente en hacer arte a partir de dichos fragmentos, de tal forma que las obras acompañadas de los textos comunicaran por sí mismas y movilizaran las emociones en sus observadores.

Partiendo de mi experiencia como artista me dediqué a investigar como construir una obra de arte sin que ésta se volviera un panfleto o motivara rechazo en vez de la anhelada comunicación asertiva, proceso investigativo del que surgieron obras a las que en su conjunto denominamos Sidarte.

A la primera de esas obras la denominamos “El Sagrado Corazón nos protege”. Consiste en una caja de madera que representa un gran libro, y que está decorada con una estética aparentemente kitsch que utiliza elementos plásticos fabricados en serie, flores de color rozado fuerte y palomitas de color marfil, que materializan la devoción hacia un ser superior al que se encomienda la salud. En su interior se halla una imagen impresa del Sagrado Corazón de Jesús que ha sido trabajada en escarcha (glitter) y cuyo corazón es un condón.

El fragmento utilizado pertenece a una entrevista realizada en noviembre de 2000 con una mujer de 47 años, Trabajadora Sexual como parte de la Investigación “Caracterización de mujeres trabajadoras sexuales en Bogotá”, financiada por el Ministerio de Salud. El texto dice lo siguiente:

"Con lo que gano en una acostada me compro hueso poroso para hacerle sopa a los cinco muchachitos y pa´mí, así que usted con qué cree que me voy a comprar un condón, si es que los tipos a una vieja como yo no le dan más de tres mil pesos (un dólar) por el rato.

Algunas veces tengo dos o tres clientes y me compro arroz pa´ los pelaos y si me queda algo guardo pa´l arriendo y los servicios… es que la vida es muy cara.

Yo no puedo usar los condones, a mi me gustaría eso sí. Pero qué va, con esta pobreza tan hijuemadre si el cliente le dice a uno que sin condón, pues a una le toca y ya.

Yo le pido a mi Sagrado Corazón que me proteja. Él más que nadie sabe que yo no lo hago porque me guste sino porque me toca. Yo sé que él me cuida y me protege de todo mal, si no fuera así, yo ya estaría llevada”.

Las obras se han concebido como instalaciones, de tal forma que los espectadores interactúan con ellas, inclusive algunas han venido cambiando a partir de lo sugerido por ellos. Por ejemplo, el sagrado corazón inicialmente fue una pintura retocada de tal forma que el corazón parecía un condón. En la primera exposición una persona sugirió que el corazón-condón debería tener mayor volumen de tal manera que se hiciera evidente que era un condón, entonces sobre una estructura metálica y trabajando con un condón fabrique el corazón. Aun así algunas personas no lograban evidenciar la diferencia así que seguí trabajando en la idea hasta llegar a una producción, que no se si será la propuesta final, en la que trabajé el látex sobre una estructura de vidrio.

Las obras generan emociones muy diferentes pero generalmente positivas; sin embargo, algunos jerarcas de la iglesia se han opuesto a ésta en particular, lo que por supuesto genera un mayor volumen de espectadores y más éxito en la estrategia comunicativa.

A las instalaciones agregamos otra estrategia en la que trabajamos con performances lo que nos permite interactuar con los espectadores en espacios informales. Los performances son obras que pueden asimilarse a pequeñas “obras de teatro”, que son representadas cada vez de manera diferente, dadas las condiciones ambientales y las mismas actitudes y emociones de los espectadores.

Manuel Antonio Velandia Mora es un investigador social, de profesión sociólogo, filósofo y sexólogo, igualmente es Magíster en educación. Este colombiano trabaja en prevención del sida desde 1983, siendo el fundador de la primera ONG trabajando en este campo en su país. Velandia es igualmente el fundador (1977) del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia. Por su activismo ha sido amenazado de muerte y victima, el año anterior, de un atentado contra su vida.


[1] Como lo afirma Jennings (2001), es imposible tener un sistema de razonamiento que funcione bien sin un sistema de emociones que lo haga correctamente. Lo que la persona piensa, lo que la persona cree, los problemas que solucione, sus formas de razonar no existen en el vacío, ya que siempre hay un respaldo de las emociones. Para él no somos máquinas pensantes sino “máquinas emocionales que piensan”. Sus investigaciones han demostrado que si el cerebro pierde la región relacionada con la creación de sensaciones no es que se elimine la capacidad de producir emociones, sino la de sentir las que se producen al no poder experimentar la conciencia de la emoción.