jueves, 20 de diciembre de 2007

Ni el huevo ni la gallina serían la única respuesta posible.

Manuel Velandia Mora

Campaña Velandia al concejo de Bogotá
Oficina de Prensa
20.10.2005


Jaime Castro como candidato a la alcaldía de Bogotá tenía un problema serio, como él mismo afirmó, nunca fue bueno con la prensa; pero además, no tiene ninguna recordación para un gran numero de electores, que son los menores de 32 años; entre ellos, los mayorcitos, cuando mucho recuerdan vagamente su imagen asociada a la frase “Bogotá se quedó sin plata”. Los jóvenes son mediáticos y Castro a pesar de ser muy coherente con sus ideas y tener una amplia experiencia se basó más en lo que hizo que en lo que podía hacer, a ello debe sumársele que los medios se centran más en el presente que en el pasado y en los impactos visual-textuales de los candidatos y a Castro este aspecto nunca le interesó.


Adherirse a Garzón en la mejor alternativa para quienes siendo liberales seguimos creyendo que Bogotá necesita menos “maquillaje” y más de lo social. Lucho representa a un sector de población que aun cuando reconoce un gran avance en el transporte capitalino y un mejoramiento de la convivencia ciudadana igualmente sabe que la marcada pobreza, el desempleo, la falta de oferta laboral, el alza desmesurada en los costos de los servicios públicos y la mala calidad de la atención en salud para los menos favorecidos son situaciones que otros candidatos no parecen estar muy interesados en resolver.


Para quienes, como es mi caso, pertenecemos a las minorías sexuales, a pesar de que Garzón en estos momentos no haya hablado públicamente con gran elocuencia de ello, sabemos de su apertura mental y del compromiso con las más diversas minorías; hecho que los lideres homosexuales del país conocemos y que nos hace comprender que para quienes estamos interesados en mejorar las condiciones de convivencia para hacerla más solidaria y democrática y por tanto, respetuosa de la diversidad y la diferencia hay en Lucho la mejor de nuestras posibilidades.