jueves, 20 de diciembre de 2007

Homofobia y lesbofobia: Carta a un amigo

Manuel Velandia Mora
22 de julio de 2003


La respuesta a la homofobia y la lesbofobia que no doy a continuación no es técnica, es filosófica, reúne ideas de la teoría del lenguaje, de sistemas y de las emociones:

A los homosexuales y lesbianas les afecta mucho que los otros homosexuales y las otras lesbianas se relacionen experienciando amaneramientos de género en los que copian estereotipos del otro género porque se les dificulta darse cuenta que aquell@s otr@s no son una extensión de sí mism@s. Al no darse cuenta de esta situación les es difícil asumir que otr@s tienen derecho a una existencia que es tan válida como la suya, por esa razón es frecuente oír, en la vida cotidiana, comentarios como no me soporto a esa loca… Situación que se extiende al plano político, en el que algunos homosexuales y lesbianas luchan por sus derechos y para hacerlo excluyen a quienes consideran no piensan como ell@s, actúan como ell@s (léase drag Queen, transvestis, afeminados, intersexuales, mariquitas, lesbianas con comportamientos considerados “masculinos”, las que viven es estratos populares, no han ido a la universidad, no han estado en Europa, no tienen finca, trabajan en peluquería, mejor dicho a todo aquel que viva, ame, sienta, experiencia, entienda y explique el mundo de manera distinta).

Los homosexuales y las lesbianas al igual que otras personas con otras orientaciones sexuales suelen creen que l@s demás son una extensión de sí mismos, por eso les afectan los amaneramientos de género de l@s otr@s, la manera como se visten, se comportan, lo que hacen o dejan de hacer en la cama, en la iglesia, la escuela, la familia.

Quiero decir, homosexuales y lesbianas no luchan por derechos comunes porque no son comunidad. Por no serlo no tienen una organización fuerte, y por tanto, tampoco tienen fuerza, poder, convocatoria, argumentos comunes, estrategias de negociación…

çReconocerse como un ser político requiere evidenciar la importancia que reviste a l@s otr@s, darles sentido, hacerlos(as) conciudadanos(as) y sobre todo cambiar las emociones desde las cuales nos contemplamos a nosostros(as) misms(as) y a los(as) demás.

Para ser común-unidad es necesario reconocer al(a) otr@ como un(a) verdadera otr@ y esto no es posible si no hay una identidad clara de sí mism@. Hay que reconocerse en la mismidad, en la otredad, en la liminaridad y en la alteridad, es necesario darse cuenta que los versos del(a) otr@ no están contra mí sino que son expresados, experienciados a partir de las propias emociones.

Además afirmo que si no se reconoce a l@s demás no nos reconocemos a nosotr@s mism@s, y entonces tenemos un problema de identidad, la identidad parte de reconocerse pleno de derechos pero también de obligaciones, en las que el otro y la otra sean verdader@s otr@s… si son mis enemig@s, quienes me coartan, quienes me evidencian, quienes me hacen “publico”, entonces no necesito de ellos. Asumir al otro de esta manera es darle el poder de construir y de-construir mi identidad.

Igualmente y para terminar quiero decir que lo que uno da no es lo que el otro espera recibir, sobre todo cuando no sabemos que esperan…

Por ejemplo puedo hablarte de las novelas con personajes homosexuales que recientemente han salido a la luz pública en el país y entonces hacer una disquisición sobre si son o no una etnografía de la homosexualidad, un sociología de las homosexualidades o por qué algunos homosexuales están molestos por el contenido de las mismas… probablemente porque no sé han dado cuenta que los protagonistas de las mismas no son una extensión de ellos mismos….

También puedo hacerlo sobre los bares… y entonces mi critica sería sobre por qué algun@ tienen que esconderse en ellos para poder ser lo que “quieren estar siendo”…

Puedo hablarte de los espacios públicos y cómo el alcalde de Bogotá ha recuperado espacios que mejoran el aspecto de la ciudad y ha distribuido por toda la ciudad a los indigentes y aumentado el conflicto social y con ello los niveles de atracos, robos, rapiñas, tugurios… y al preguntarle a los ciudadanos del común sobre la convivencia ciudadana les preocupa vivir cerca de personas con esta orientación sexual.

Qué quieres, sería mi pregunta y así sabré qué esperas, y desde tú respuesta, mi respuesta sería tan sólo mi pensar ya que no importa lo que yo escriba tu siempre tendrás tu propia mirada… tu propio verso… cosa que me encanta porque no soportaría encontrarme con alguien que entendiera, viviera, explicara y se emocionara de la misma manera ante el mundo como yo; ya que lo que más me gusta del mundo es la posibilidad del multiverso, de la diferencia, no por el conflicto que ello puede generar sino porque es precisamente en el encuentro de las diferencias el espacio en donde todos crecemos.