jueves, 20 de diciembre de 2007

El condón: un juego erótico

Periódico HOY
Diciembre 16 de 2003
Bogotá

Para romper el mito de que es un 'mata pasiones' y convertirlo en instrumento sensual, el Periódico HOY consultó a uno de los investigadores más importantes del tema en Latinoamérica, quien ofrece algunas técnicas y recomendaciones.

Tres reglas de oro se deben tener en cuenta a la hora de hacer el amor: el sexo debe ser saludable, seguro y placentero.

Si no hay condón no hay Lucy... (o Lina o Martha o Paola... o, claro, Pablo o Jeyson)". Investigar y meterse en lo más profundo del tema de la sexualidad y el sida han llevado por 20 años al sexólogo, sociólogo y filósofo Manuel Velandia, pionero de las campañas contra la infección por VIH en América Latina, a sacar dicha conclusión y difundirla como lema a través de sus numerosos talleres.

A él le trasladamos la inquietud que recogió HOY de varios transeúntes, sobre el mayor mito en tomo del preservativo: El condón es un 'mata pasiones' ¿Será que puede volverse erótico? "Claro que sí, por supuesto", responde el investigador sin dudarlo un segundo. "Hay muchas falsas creencias sobre el condón que están relacionadas con el desconocimiento que tienen el hombre y la mujer sobre su sexualidad".

Estas son las detonantes de las gruesas cifras de infecciones por VIH o embarazos no deseados. Para colmo: en Colombia es en el grupo de mujeres comunes y comentes, amas de casa, esposas comprometidas con su hogar, en donde más se están incrementando los casos de sida. El otro grupo de mayor riesgo es el de los homosexuales. En Bogotá uno de cada cinco homosexuales tiene infección por VIH / sida.

Estos son algunos mitos y sus respuestas:

"Se pierde la sensación". ¡Falso!, ensaye: en vuelva algunos dedos de sus manos con un condón de buen grosor (0,52 milímetros es el mayor espesor) y páselos por las manos de su pareja. Pregúntele y él o ella si siente sus dedos y le dirá que sí... Pues el pene es mucho más sensible que las manos. Hay tres reglas que usted siempre debe tener en la cabeza a la hora de hacer el amor: el sexo debe ser saludable, placentero y seguro.

"Si me estás pidiendo el condón es porque no confías en mí o no me quieres". ¡Falso! "Lo primero que se debe pensar es que si uno quiere al otro, es porque primero que todo se quiere a uno mismo. El condón ha sido asociado con “cosas malas”, con promiscuidad, pero resulta que es una herramienta de salubridad y seguridad.

"No es lo mismo con el condón. No es erótico". ¡Falso! El preservativo es un instrumento que contribuye a una mejor excitación y a la actividad erótica más intensa. El pene es como una esponja. Su erección se da por una abundante irrigación de sangre que se acumula en el órgano, gracias a un mecanismo que impide su devolución. Resulta que los condones tienen una argolla de látex que ejerce presión en el balano del órgano genital masculino (parte cilíndrica), lo cual hace que la sangre tarde más tiempo en devolverse. Por tanto, la erección dura más y la eyaculación se tarda un poco en llegar. Esto resulta beneficioso tanto para el hombre como para la mujer, porque cuando él eyacula, 'acaba', pero la mujer continúa excitada, por lo que muchas veces le toca a ella 'terminar' sola. Con el condón pueden 'llegar' juntos.

Otro gran problema que le pone taras al uso del condón es que en la mujer puede más el temor a un rompimiento con su pareja por exigir el condón que a una infección o un embarazo no deseado. "En lo que deben pensar es en sí mismas", dice Velandia.

¿Cómo hablar del condón con la pareja, cómo convertirlo en parte del juego erótico?
Estas son las recomendaciones del sexólogo Manuel Velandia. Algunas de ellas tomadas del libro inédito Manual para gozarse la vida.

-No hable del tema cuando ya estén en la cama. Prepare una velada o una cena romántica. Inicie un diálogo: "Mi amor, vi en la TV, que el asunto del sida está horrible en todo el mundo, y tengo miedo. Yo sé que la mayoría de los hombres ha tenido relaciones con otras mujeres. Yo no sé tú en qué categoría estás pero como tú me gustas y no quisiera sentir miedo en nuestra relación, quiero que usemos el condón...".

-Tenga un paquete de condones en un lugar visible de la habitación, de manera que cuando entren sea evidente que el hombre deba ponerse el condón, sin necesidad de hablar de él.

-Aprenda a ponérselo sin que signifique una interrupción en el momento de la pasión. El grupo de investigación del doctor Velandia ha realizado talleres en los cuales se toma el tiempo que tarda un hombre en realizar esta actividad, y se han alcanzado registros de hasta 12 segundos. De tal forma, que la puesta del preservativo no tiene porqué enfriar el momento, pues mientras se dan las caricias se puede poner.

-Una de las técnicas más importantes que se debe aprender para hacer del condón algo lúdico es a ponerlo con la boca. Tome la punta del preservativo con los labios, ¡ojo!, sin utilizar los dientes; presiónela para que le salga el aire, y lleve el condón al pene, haciendo caricias con los labios hasta lograr extenderlo en su totalidad. Esto es ideal para la práctica del sexo oral, pues también se debe realizar con el condón para evitar la transmisión del VIH. "Siempre que nos cepillamos los dientes nos hacemos alguna lesión. Por eso nunca se debe tener sexo oral inmediatamente después de haber cumplido con este hábito".

-Si el condón tiene un sabor desagradable utilice los de sabores o mantenga en la boca una pastilla mentolada. ¡Cuidado! No utilice chicles.

-Evite que la boca no tenga contacto con los fluidos genitales.-Para hacer el amor también se deben tener hábitos de aseo. Antes de la relación lávese bien las manos y los genitales. Use abundante agua y jabón. No utilice mermeladas, mieles, cremas de leche o lubricantes a base de petróleo con el condón, lo pueden dañar. No ponga estos productos en los genitales (y si lo hace lávelos antes de penetrar). Después de la eyaculación nunca limpie el pene con pañuelos desechables o toallas, pues con la erección la piel se resiente y con estos instrumentos se puede lacerar, lo que aumenta el riesgo de infecciones.