jueves, 20 de diciembre de 2007

Ni enfermos ni antisociales, simplemente homosexuales

Campaña Velandia al Concejo de Bogotá
Oficina de prensa
08.10.03


“Ni enfermos ni antisociales, simplemente homosexuales” eso es lo que somos, dijo ayer en conferencia a un grupo de maestros universitarios en su sede política, el candidato al Concejo de Bogotá por las minorías sexuales del Partido Liberal: sexólogo y líder homosexual Manuel Velandia, refiriéndose a un artículo de The independent publicado en Londres el 6 Octubre de 2003 y escrito por Steve Connor, su Editor Science y titulado “Furore over study that suggests 'cure' for homosexuality”.

El texto al que hizo referencia Velandia presenta un análisis de la investigación realizada por Robert Spitzer, profesor de psiquiatría de la Universidad de Columbia en New York quien presentó a la comunidad científica internacional un reciente estudio realizado con 200 personas (143 hombres y 57 mujeres estado unidenses, canadienses y europeos) que demuestra la posibilidad de cambiar la orientación sexual por medio de psicoterapia “reparativa”.

Esta terapia, según Velandia, envuelve técnicas psicológicas de tipo autocontrol con las que se busca que la persona cambie sus hábitos cotidianos de relacionamiento, incluyendo su desvinculación social con personas cuya orientación es lésbica u homosexual. Es estudio, que ha tenido gran difusión en la radio colombiana, tuvo como sujetos a personas que buscaron tratamiento por sus creencias religiosas.

“Es muy particular el interés que suelen tener algunos en curar la homosexualidad, más aún cuando hace más de 50 años la comunidad científica ha sido clara en que no es una enfermedad y la misma Organización Mundial de la Salud así lo determina. Los homosexuales nunca hemos pensado en curar la heterosexualidad: Para nosotros es claro que ni la una ni la otra orientación nos hace enfermos, la que parece estar enferma es la sociedad que imbuida por preceptos moralistas nos asume anormales y antinaturales”.

Velandia considera que un problema de ese tipo de estudios es que requieren procesos muy largos de seguimiento para comprobar si los cambios realmente han sido efectivos, además son poco confiables por cuanto han sido realizados con personas quienes actualmente están dando testimonio de sus resultados y son tan solo una pequeña minoría quienes continúan con sus cambios durante muchos años.

“Yo entiendo que las personas que nos se sienten cómodas con su orientación sexual tienen derecho a recibir terapia, pero el hecho de que la gente reprima sus comportamientos y prácticas, y resista sus sentimientos, emociones e instintos no quiere decir que realmente cambiaron, pues una vez se encuentran con alguien con quien compartir sus afectos o su genitalidad regresan a su anterior estado homosexual”.

La terapia debe apoyar a las personas para que se sientan plenas consigo mismas y no debe estar orientada a reparar aquello que no está dañado. Ser homosexual no significa ser una fruta podrida en la sociedad. Los homosexuales aportamos al desarrollo social como seres política y socialmente activos y debemos ser respetados en nuestro derecho a ser como queremos ser, dijo Velandia.