domingo, 9 de diciembre de 2007

Carta al Periódico El Espectador. Junio 9 de 1998

Santafé de Bogotá D.C., Junio 9 de 1998

Señores
EL ESPECTADOR
Atte: RAFAEL BAENA
Director Sección Nuestra Epoca, Edición Dominical.
Fax:

Apreciado Señor Baena:

En la edición del pasado domingo 28 de junio apareció en su sección un artículo titulado “Sacando el Sexo del closét”, escrito por el Periodista Francisco Quintero, y que ocupó las páginas 1c y 2c de dicha sección.

Yo, Manuel Antonio Velandia Mora, fui uno de las fuentes para dicho artículo; sin embargo, es mi interés y derecho, que su periódico rectifique algunos de los elementos allí publicados.

Bajo el título “Comportamientos Sexuales Diversos”, se cita en la página 2C una serie de comportamientos relacionados con cualquier orientación sexual, ya sea esta heterosexual, bisexual, lésbica u homosexual, sin embargo como esto no se aclara, de la consulta de algunas personas a nuestro programa de apoyo se concluye que los lectores han relacionado las Expresiones Comportamentales Diversas allí citadas con conductas propias de los homosexuales y lesbianas, probablemente, a partir de la inferencia que como los allí entrevistados son en su mayoría homosexuales, estas son prácticas exclusivas de dicha población; desinformación que las organizaciones de lesbianas y homosexuales han asumido como una vulneración a su imagen socializada.

Como pie de una foto mía aparece la frase: “Para la iglesia los maricas somos bien recibidos hasta que sentimos la necesidad de tirar”, y en texto se lee “...es que la iglesia nos abre sus brazos en condición de maricas, pero no nos advierte sobre el peligro de tirar...” comentarios que afirma (el periodista) fueron dichos por mí. Deseo se aclare que mi entrevista fue acerca de qué es la diversidad sexual, y, sobre aspectos filosóficos y éticos de la misma, y que lo por mi expresado al respecto, no fue publicado por el periódico, además que en ningún caso fui interrogado sobre el tema de la Iglesia Católica y la homosexualidad. Considero que lo allí expresado no son mis palabras, y que es justo que se publique mi posición al respecto, que está fundamentada en mi experiencia como persona católica y ex miembro de una comunidad religiosa.

En el Catecismo Católico –el cual no hace referencia a la mujer lesbiana- se lee en los artículos, 2357: "La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece, en gran medida, inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves. La tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. 2358: “Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye, para la mayoría de ellos, una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a Realizar la voluntad de Dios en su vida, y si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”. y 2359: “Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo, que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana".

Como se desprende de estos artículos, la discriminación y vulneración a los homosexuales y lesbianas es más una actitud personal de algunos sacerdotes y miembros de la jerarquía que una posición de la misma Iglesia; que el ejercicio de la homosexualidad como orientación sexual -que es-, se fundamenta en los Derechos a la Autodeterminación, el Libre Ejercicio de la Personalidad y el de la Diferencia, y que negar su ejercicio se constituye en vulneración de los Derechos Fundamentales de los hombres y mujeres con dicha orientación sexual, pero que para quienes siguen los preceptos católicos, aceptar dicha vulneración hace parte de su libre albedrío; pero también, que la iglesia, que somos todos, tenemos el compromiso ético y moral del amor y el respeto, que en ultimas son la tolerancia activa y que hacen posibles la democracia, la paz y la reconciliación nacional, intereses que lo son también de la Iglesia Católica que entonces se contradice al negar en su interior dichos principios, más aún cuando éstos se pregonan de viva voz hacia afuera de la comunidad eclesial.

Igualmente es conveniente aclarar que la foto que se publica del señor Fabián Naranjo, no es suya, que esta pertenece al señor Nelson Alvarado y que la frase citada como pie de foto no fue expresada por éllos, ya que el señor Alvarado ni siquiera fue entrevistado por el periodista Francisco Quintero.

Atentamente,

Manuel Antonio Velandia Mora
CC. 19´356.600 de Bogotá