lunes, 6 de agosto de 2007

Vivir con sida

Manuel Velandia Mora
Publicado en Revista Semana Nº 604 12/27/1993,
http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=54731

El apoyo familiar es definitivo para quien sufre una enfermedad terminal. Estos son los aspectos más importantes a la hora de brindarlo a un ser querido.

EL TEMOR AL SIDA ha llevado a que muchas familias de personas con esta enfermedad prefieran que el paciente sea atendido en una entidad hospitalaria. Sin embargo, en opinión de los especialistas, a menos que la persona lo requiera, se debe evitar recluirlas en un centro asistencial. No sólo porque permanecer en una entidad hospitalaria puede aumentar el riesgo de infecciones sino porque una persona enferma necesita más que nadie del apoyo emocional y el afecto de sus seres queridos. Esta visto que estos factores influyen notoriamente en el desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, cuando un miembro de la familia o alguien cercano esta enfermo, aunque quienes estan cerca deseen ayudarlo, generalmente desconocen cómo hacerlo. Manuel Antonio Velandia, sociólogo, filósofo y miembro de la Fundación Apoyemonos, dedicada a orientar y brindar apoyo a los pacientes de sida y a sus familias, señala algunos aspectos importantes que se deben tener en cuenta.

BIENESTAR Y CALIDAD DE VIDA: en la salud de una persona inciden factores como la calidad de vida y el bienestar. La primera tiene que ver con la posibilidad de tener una oportuna atención médica así como poseer la información adecuada sobre su dolencia.El bienestar esta relacionado con las relaciones de afecto, el estado emocional, el descanso, el respaldo social, etc. Procurarle apoyo a quien padece una enfermedad grave puede ayudarle a estabilizar o mejorar sus condiciones de vida.

HIGIENE Y NUTRICION: el autocuidado es determinante para optimizar la condición de salud, por tanto ayude al paciente únicamente cuando sea estrictamente necesario. Trate de colaborarle en el proceso de aseo sin hacerlo sentir inútil. Asistirlo para mantener un mejor aspecto personal, redunda en un mejoramiento de su autoimagen. Consulte con una nutricionista para diseñar una alimentación adecuada y busque alternativas que respondan al gusto del paciente.

AMBIENTE Y OCUPACION: un lugar agradable es también importante. Procure que en la habitación que ocupa haya adecuada ventilación y que tenga facilidad de acceso a sus objetos personales. Una cama cómoda y bien tendida, así como una adecuada lubricación de la piel, evita la producción de escaras.Trate de ingeniarse actividades para que la persona ocupe su tiempo. Colabore en la lectura, si el paciente lo desea. La enfermedad no necesariamente significa impedimento para trabajar. Es recomendable plantear el tema cuando el paciente no puede procurarse estas condiciones, pero de ser posible, él mismo es quien debe hacerlo.

ATENCION ESPECIALIZADA: existen instituciones oficiales, privadas y no gubernamentales que trabajan en salud y ofrecen servicios que pueden serle útiles en un momento determinado. Esté al tanto de los tratamientos o medicamentos para informarle al paciente, si es necesario, cuáles son los beneficios y los efectos colaterales que estos pueden tener. Recuerde que aun cuando los síntomas de una dolencia desaparezcan, los tratamientos deben continuarse según las prescripciones médicas.Trate de conocer bien todos los aspectos de la enfermedad, la claridad de los conocimientos hace que su relación de afecto y solidaridad esté cimentada en bases reales y no en temores infundados. Motive a la persona a tener un seguimiento médico, odontológico, sicológico y espiritual adecuado. Refuerce la necesidad de controles periódicos y de consultar oportunamente sus dudas.

ESTILO DE VIDA: una actitud positiva implica asumir y valorar la vida y la salud. Refuerce su autoestima y valórelo en la misma forma que a usted le gustaría ser valorado. Cada persona posee puntos de vista, intereses, creencias, actitudes, conocimientos y prácticas que deben ser respetados. Busque una comunicación franca, directa, en la que predomine la solidaridad y el afecto. No oculte sus temores o preocupaciones, aclararlos puede contribuir a crear un clima más humano en la relación y facilitará al paciente plantear sus propios sentimientos y necesidades. Expresarse de una manera concreta hace que la otra persona también lo haga.

ESTADO EMOCIONAL: el equilibrio emocional está directamente relacionado con la capacidad de defensa del organismo. La posibilidad de tener con quién hablar, de manifestar las dudas y los temores así como las alegrías, disminuye la tensión emocional.Aprenda a escuchar y valore lo que el paciente dice. Permítale expresar su ira, su dolor, su depresión y sus cambios de estado de ánimo. Dentro de la comunicación también el silencio es fundamental, observe en qué situaciones concretas es la respuesta del paciente. Acompañar y ser solidario es también saber oír.

DAR Y RECIBIR AFECTO: todo ser humano está en capacidad de dar y recibir amor. Recupere el afecto y la ternura como manifestaciones válidas de la comunicación. Las situaciones de contacto, caricias, abrazos, masajes, etc., también profundizan la relación. Pero una sola persona no puede llenar todos los vacíos y necesidades del otro.Por tanto, permita que otros seres queridos puedan acompañarlo en los momentos de alegría y de tristeza. La solidaridad es la posibilidad de interesarse por el destino del otro y asumir sus necesidades como propias.

1 comentario:

Adriana dijo...

El artículo data de 1993 y mi comentario es del 21 de agosto de 2007, muchos años después y leyendo no veo la diferencia entre los cuidados de un enfermo terminal de Sida y otro afectado por cualquier otra enfermedad. Lo que no ha cambiado es la estigmación que sufren los enfermos de VIH/SIDA actualmente en la sociedad colombiana. También la falta de presencia del Estado para proteger y brindar una vida normal a quien la padece por que se puede vivir, trabajar, amar, estudiar si se tiene una atención médica como la enfermedad lo requiere, a tiempo y efectiva.