lunes, 6 de agosto de 2007

La Corte Constitucional colombiana y la exclusión de los maestros en razón de su homosexualidad o su lesbianidad

Manuel Velandia Mora

Miembro de EQUILATEROS
01.09.98 Bogotá


Presentación ante la Sala de Audiencia de la Corte Constitucional con motivo de la solicitud de que se declare no acorde con la Carta Política la expresión “El Homosexualismo” del literal “B” del artículo 46 del Decreto Extraordinario Nº 2277 del 14 de septiembre de 1979.

Yo, Manuel Antonio Velandia Mora, hablo como miembro de una organización que reúne a homosexuales y lesbianas, lo hago desde mi experiencia personal: Cuando era tan solo un niño tuve dos grandes fantasías: Ser sacerdote y profesor. Aún sin cumplir mis 16 años ingresé a la universidad y a una comunidad religiosa, un año después estudiaba simultáneamente dos carreras universitarias. A los 18 años y luego de seis meses de compartir afectivamente con otro hombre y de pensarlo, me decidí a tener mi primera relación sexual con él; nunca antes había considerado que esto sería posible, probablemente porque había sido feliz en mis relaciones con mujeres. En ese momento decidí que el amor era tan importante que prefería negarme la posibilidad de ser ordenado sacerdote; lo hice porque sabía que ya no sería posible cumplir con mi voto de castidad y sería deshonesto al seguir siendo miembro de esa comunidad.

En 1976 sucedieron acontecimientos importantes en mi vida: Fui invitado como conferencista de un seminario de seis semanas en la Universidad Pedagógica. Cuando llegué a dictar clase un alumno que también era homosexual propuso al curso que me vetaran por razón de mi condición sexual; yo argumenté que mi condición no interfería en mi capacidad como docente y propuse que me permitieran iniciar el curso; sí no respondía a sus expectativas para su formación, yo mismo renunciaría. Nunca fue necesario. Desde esa época, reiteradamente he sido docente en diferentes universidades del país. Pero justificado en la discriminación de la que fui sujeto, en mis pensamientos cristianos y en las mismas discusiones que el tema generaba en muchos espacios, decidí fundar un grupo de trabajo sobre homosexualidad: El GELG: Grupo de Estudio por la Liberación de los GAI, que un año después se transformara en el MLHC: Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia. En ese entonces el “homosexualismo” era contemplado como delito en el Código Penal Colombiano –lo fue hasta el 28 de enero de 1981- y nuestra lucha no fue tan solo lograr que dejara de serlo, también y desde ese momento lo ha sido el crecimiento como personas desde el desarrollo de nuestra identidad particular y como fundamento de la integridad, la autonomía[1] y la autodeterminación.

Asumirme y pensarme Homosexual me ha hecho un hombre feliz y mi trabajo por los derechos de homosexuales y lesbianas ha apoyado a otros hombres y a mujeres a serlo. Considero que solo siendo seres humanos y humanas plen@s nuestro papel en la sociedad también lo será. Sin embargo, no siempre me ha hecho feliz ser homosexual, tampoco a mi familia ni a las personas con quienes trabajo conjuntamente en EQUILATEROS; no lo hemos sido cuando por causa de mi homosexualidad reiteradamente me han amenazado de muerte, no lo hemos sido cuando en Colombia desde 1986 se han asesinado más de 840 homosexuales por el hecho de serlo.[2]

La alternativa implantada desde los Códigos de Policía y por autodeterminación de algun@s representantes de la autoridad para corregir a aquell@s quienes viven su sexualidad “al margen” del patrón socialmente aceptado, parece ser la «limpieza social». Esta «limpieza» implica ejercer permanentemente, y como respuesta a los propios temores, la violencia contra aquell@s individuos que asumen las considerados por ellos, «conductas inmorales». La violencia conlleva el chantaje, la agresión física y verbal, el pago de “peajes” o a algunos miembros de la policía, el aislamiento social bajo la forma del encierro en una comisaría, la exclusión del lugar de trabajo, la violencia sexual e inclusive la muerte social y física. Cuando se ha sido sujeto-objeto de estigma, sexismo, discriminación, homofobia y se ha sentido la violencia en la experiencia cotidiana de vida, fundamentados en nuestra experiencia y como respuesta, mostramos a nuestr@s alumn@s que la tolerancia, el respeto y la solidaridad hacen la vida más plena y que es en estas condiciones que vale la pena vivirse y gozarse la existencia.

Deberíamos entonces preguntarnos en dónde, en qué o en quién se origina la violencia contra l@s homosexuales, para dar respuesta a dicho interrogante iré un poco atrás en la historia del pensamiento judeocristiano, utilizando como referencia textos de diferentes autores[3]: “…En el siglo II después de Cristo, los estoicos predicaron el total dominio de sí mismo, el control de los impulsos y las pasiones, pero de hecho, no consideraban la homosexualidad contra natura puesto que la naturaleza es lo que existe. Sin embargo afirmaban la necesidad de mantener a raya la sexualidad por ser ésta generadora de pasiones esclavizantes. Los gnósticos afirmaron que el cuerpo era la tumba del alma y que era necesario vivir como si no se tuviese cuerpo…” así mismo, es importante observar como en "La Tradición Apostólica" de Hipólito se niega el bautismo cristiano a los homosexuales. Se rechaza también a los escultores y pintores porque fabrican ídolos, a los actores, a los maestros, a los gladiadores, a los sacerdotes de las religiones paganas y a los soldados. Luego, en los siglos IV y V después de Cristo, Juan Crisóstomo afirmó: "Los pecados de los que miran en torno de sí a las mujeres hermosas y los que ávidamente buscan jóvenes muchachos, merecen rayos e infierno…". Basilio de Nisa dijo: “…el que sea culpable de lascivia con hombres será sometido a disciplina al mismo tiempo que el adultero; porque ambos combinan placer ilícito con ofensa al otro…” En el siglo VII el Concilio de Toledo condenó a los homosexuales a ser azotados, rasurados y enviados a destierro perpetuo. El concilio de Napulsa, siglo XI, promulgó 25 cánones contra los pecados de la carne, 4 de ellos relacionados con la homosexualidad y la condena fue la hoguera: En "Los penitenciales" género religioso-literario que existió del siglo VII al XI, se habló por primera vez de homosexualidad en las mujeres, pero las penitencias para estas son menores que para los hombres.

En el siglo XI Damiano la emprende obsesivamente contra la homosexualidad llamando la atención del Papa León IX sobre el incremento de ésta entre clérigos y religiosos. En el año 1050 el Papa León IX insistió en que era necesario un sentido de proporción y un enfoque mas humano en el caso de las practicas homosexuales. León IX rechazó el espíritu inflexible y duro de la obra de Damiano diciendo: “… no todos los que se entregan a actos homosexuales son igualmente inicuos y no todos merecen la misma censura, insistiendo en que no es necesario destituir a un clérigo por esta razón…”. El Papa León IX terminaba su decreto con estas palabras: "si alguien se atreve a censurar este decreto pone en peligro verdaderamente su dignidad…". Mas tarde, Tomas de Aquino fijó en "La Summa Theologica" los planteamientos de la iglesia hacia la sexualidad. Según él “…hay pecados según la naturaleza como el adulterio y el incesto, otros contra la naturaleza porque excluyen la posibilidad de procreación, como masturbación, bestialismo, sodomía, y uso indebido del matrimonio….”

El elemento afectivo en las relaciones parece ser un descubrimiento del siglo XX. Estaban olvidados el placer, el afecto, la comunicación y el intercambio. Hoy se usan esos constreñimientos religiosos para perseguir a los homosexuales, pero el que no se tomen en cuenta los otros que son mencionados por la religión, hace sospechar que no es la creencia religiosa la que motiva la represión. Antes estaban igualmente censurados los préstamos con interés, las relaciones sexuales durante la menstruación, los baños, las joyas, los trabajos manuales en los días de fiesta...

En el informe Vgood para el Consejo Europeo[4] se lee “…Habiendo sido considerada la homosexualidad como un pecado por la iglesia y como un delito por las leyes, pasó luego al campo de la medicina que la consideró una anomalía, así hasta 1973 la homosexualidad fue considerada en psiquiatría como una enfermedad mental. La APA, American Psychiatric Association[5], (USA), de influencia mundial, borró (en 1973) esta forma de estar o de ser, de la lista de las enfermedades mentales. Finalmente en 1991 la OMS, Organización Mundial de la Salud, también la borró…”. Dicho informe ha descrito así al homófobo o persona que teme y odia a los homosexuales: "…Es un individuo autoritario, lleno de certezas según él cree, que limita hasta la avaricia la satisfacción de sus deseos; incapaz de salir del molde de las ideas simples y rígidas, que hacen de él un conservador en todos los terrenos; incapaz de afrontar las situaciones inciertas y complejas que se le presentan y que resuelve replegándose en unos principios que no son otra cosa que prejuicios e ideas preestablecidas…"

En 1970, en la reunión anual y como consta en su resolución ejecutiva “…La Federación Americana de Educadores protesta contra cualquier acción laboral emprendida contra el educador en razón de que el o ella practique en privado la conducta homosexual…“, Así mismo, el Consejo Nacional de Profesores de Ingles resolvió en 1979 “…que, considerando que las lesbianas y los hombres gay han estado siempre presentes en la sociedad y han sido miembros de nuestra profesión, como maestros y estudiantes, urgimos el cese inmediato, en donde exista, de toda discriminación en su contra, especialmente en las prácticas de empleo y de despido en nuestra profesión, en los libros de texto de nuestra disciplina, y en nuestras formas de impartir lecciones y de intercambiar ideas con los estudiantes…”[6]

En caso de considerarse la homosexualidad como una causal de mala conducta para l@s docentes y sí se aplicaran las sanciones correspondientes, cuántos hombres y cuantas mujeres se verían afectad@s? Para acercarnos a la comprensión de dicha magnitud citaré algunas investigaciones con respecto a la frecuencia de la presencia de la homosexualidad. Según una investigación del Kinsey Institute que abarcó 12.000 personas de raza blanca de ambos sexos, Kinsey[7] encontró lo siguiente: ”… 37% de la población blanca masculina de USA, había tenido alguna experiencia homosexual hasta el orgasmo, esto es: 2 hombres de cada 5. 18% tuvieron una relación homosexual de al menos 3 años: esto es, 1 hombre de cada 6. 13% de la población masculina ha tenido mas experiencias homosexuales que heterosexuales al menos en un periodo de tres años, 1 de cada 8 hombres. 4% ha sido exclusivamente homosexual durante toda su vida. Entre el 11 y el 20% de las mujeres solteras y el 8 y 10% de las casadas han tenido contactos homosexuales entre los 20 y 35 años. Menos del 3% de las mujeres son mas o menos exclusivamente homosexuales en sus sentimientos y contactos”.

La aportación más notable de Kinsey es el concepto del "Continuum hetero-homosexual" en la conducta sexual humana. “…Por continuum se entiende que ésta no es una cuestión de todo o nada, que no se puede dividir a las personas en homosexuales de un lado y heterosexuales del otro, ni siquiera entre hetero, bi y homosexual, porque la naturaleza es mas rica y variada, y rara vez presenta categorías opuestas, solo la mente humana las inventa y divide así. Hay por ejemplo varones que practican un tipo de relación durante una parte de su vida y otro tipo de relación durante otra. Todo esto depende de la forma en que el sujeto ha sido criado. De todas maneras es necesario que, sea como sea, la persona se acepte a sí misma y se conduzca de forma que no vulnere las convenciones de manera manifiesta…”

Según Freud[8] la sexualidad de toda persona incluye alguna dimensión homosexual, que está al menos en su inconsciente. Es una disposición general de una intensidad variable que puede ser acentuada por influencias exteriores. Freud llama al niño "polimorfo perverso" pues tiene una pluralidad de posibilidades que el medio va delimitando (perverso no tiene la connotación de malo sino de diverso). Freud, especialmente al principio de sus estudios y trabajos, consideró la homosexualidad como propia de un momento en que se prefieren compañeros semejantes, y se combate el miedo la castración con las relaciones con ellos. Posteriormente a su primera definición Freud habló de que el ser humano nacía con capacidades bisexuales, capaz de inclinarse hacia el otro sexo o hacia el propio, dependiendo de las circunstancias de la educación y el ambiente. Relaciones con la madre y el padre.

Según Alvarez Gayou[9] “…cerca del 10% o menos de los hombres y mujeres han tenido relaciones homosexuales duraderas, probablemente más de 50% de ellos y ellas han manifestado sentimientos homosexuales o algún tipo de respuesta en ese sentido en algún momento de su vida…” Ello significaría que varios cientos de miles de hombres y mujeres serían vulnerados en su derecho al trabajo como docentes y en muchos de sus derechos como humanos y humanas, sería necesario entonces recordar que para la Corte Constitucional, “…hablando de bienes jurídicos, el corazón de la democracia es el respeto de los derechos de las personas… El fin último y fundamento mismo de la organización política democrática es la dignidad humana, la cual solamente puede ser garantizada mediante la efectiva protección de los Derechos Fundamentales...”.

Homosexualidad, etimológicamente hablando, como término, se origina en la raíz griega 'omoios, siendo el apóstrofe que va adelante la tilde griega o espíritu que corresponde a la hache, 'omoios no quiere decir hombre, como alguna gente lo piensa, sino igual, semejante, par. Esto es sexualidad entre iguales. Sin embargo ésta palabra no fue acuñada sino hasta el siglo XIX por los alemanes.

Homosexualidad, expresada sexológicamente, hace referencia a la preferencia hacia las personas de su mismo sexo. La palabra homosexual sirve para designar tanto a hombres como a mujeres, que tienen preferencia por personas de su mismo sexo. Se considera “preferencia” a la inclinación natural y no a un proceso necesariamente voluntario, de análisis, selección y decisión con una clara tendencia hacia esas mismas personas.

Homosexualidad es también un concepto social fundamentado en una aproximación al concepto sexológico que hace referencia a la preferencia que tiene la persona para relacionares con personas de su mismo sexo. Este concepto implica para cada persona inmersa en una cultura, espacio y tiempo determinado un imaginario con respecto a cómo dicha persona asume su erotismo, afectividad, genitalidad e incluso deseo. Dicho imaginario se concibe desde un modelo socializado del deber ser: “la heterosexualidad”. En la práctica ningún hombre o mujer corresponde a dicho imaginario, ya que su análisis e interpretación conlleva una visión (la propia) que es eminentemente particular. Pudiera entonces afirmar que no existe la homosexualidad como tal, sino homosexualidades y que un(-a) homosexual es tan solo alguien que así se concibe para sí mism@ , De esto se desprende que para algunos autores[10] “…La homosexualidad, lo mismo que la heterosexualidad, puede ser vivida en una multiplicidad de estilos, esto facilitará comprender mejor a una persona, que el hecho de que ésta sea homosexual o no. Es interesante hacer notar que puede haber mayor diferencia entre un homosexual y otro, que entre este y un heterosexual. Es necesario acercarse a toda persona con el respeto y la atención que merece su totalidad y no su aspecto sexual solamente. Por eso muchos homosexuales prefieren que se los designe con el termino GAY, que no hace referencia a su aspecto sexual únicamente, también les gustan los términos lesbiana y homófilo (que ama al semejante), términos que significan más una forma de vida y de estar en el mundo, que un tipo de actividad sexual. Tampoco puede mirarse la homosexualidad como una aversión a relacionarse con personas del sexo opuesto. También los hay asexuales o sea que no tienen contacto con otros seres. Los asexuales también se encuentran entre los heterosexuales…”

Una deontología fundamentada en los Derechos de los Humanos y humanas proporciona normas éticas de excelencia para ser aplicadas no solo en la intimidad de los profesionales, sino también en las organizaciones que los agrupan, convirtiéndose así en la regla ética. Más aún, en un país como Colombia cuya Constitución se fundamenta en el Manifiesto Internacional de los Derechos Humanos. Cualquier análisis del papel social de hombres y mujeres debe estar atravesado por el respeto por los Derechos de l@s Human@s y sus Derechos Sexuales, y conlleva el interés por que todo acercamiento a la sexualidad de una persona o al análisis de ésta, se fundamente en unos principios éticos desde los cuales se asume que tod@s l@s seres, por el hecho de ser human@s, poseen derechos que le son inherentes y que su actuar se fundamenta en dichos principios y no en el temor a la sanción ya sea social o jurídica.

Bibliografía
[1] Según Nino, Carlos Santiago, Etica y derechos Humanos; Ed. Astrea, 1989. "... La Autonomía Personal hace relación a que el ser humano sea el que determine y adopte libremente su plan de vida y su ideal de excelencia...". Arias Avila, Néstor Oswaldo, considera que: "...El desarrollo de la autonomía personal está relacionado no solamente con la forma de expresión, de pensamiento y de conciencia de las personas, sino que también hace referencia al modo de vida, de comportarse y de interrelacionarse con los demás. Uno de esos aspectos es el que atañe a la vida sexual y privada de las personas..."
[2] Amnistía Internacional, Human Rights y otras ONG que trabajan en Derechos Humanos en diferentes partes del mundo, han recogido en sus informes anuales denuncias de asesinatos de homosexuales en Colombia, por parte de organizaciones paramilitares –e inclusive militares- de “limpieza social”. Recientemente Amnistía Internacional publicó un libro destinado a denunciar las violaciones de Derechos Humanos motivadas por la orientación sexual. En el capítulo dedicado a Colombia, manifiesta que en nuestro país: “...Los Escuadrones de la Muerte matan a diario a: Gays –homosexuales- y a travestidos; pués las autoridades fomentan la grotescamente denominada Limpieza Social...” (Texto Original) en AMNISTÍA INTERNACIONAL, Rompamos el silencio, febrero de 1994.
[3] Consejo de Europa: Reporte sobre la discriminación de los homosexuales, 1981. / Kosnik A.: La sexualidad humana, Cristiandad, Madrid 1978. / Dover: Homosexualidad Griega, Duckword, Londres 1978. / Grimal: L`amour a Rome, Paris 1963. / Vibert: Aux origines d`une condemnation, Lumiere et vie, Lyon 1980. Etc.
[4] Informe Vgood: Consejo de Europa 1981.
[5] En el manual de diagnóstico y tratamiento de la American Psychiatric Association se lee: “la homosexualidad, en sí misma no necesariamente constituye un trastorno psiquiátrico. La homosexualidad misma es una forma de conducta sexual y, al igual que otras formas de conducta sexual que no son en sí mismas trastornos psiquiátricos, no se incluye en la nomenclatura de trastornos mentales…”
[6] Algunos colegios profesionales estadounidenses, entre ellos las Asociaciones Americanas para el Progreso de la Ciencia en 1975, de la Salud Pública en el mismo año, de Enfermería en 1979, de la Educación en 1974, de Trabajadores Sociales en 1977, de Bibliotecarios en 1971 y la Psicológica en 1975, expidieron resoluciones que deploran y recomiendan revocar toda ley discriminatoria y discriminación a hombres homosexuales y mujeres lesbianas a causa de su orientación sexual.
[7] Conducta sexual del varón, Interamericana, México 1949". / Kinsey: Sexual behavour in the human female, Saunders, Filadelfia 1953
[8] Freud ,Tres ensayos sobre la Teoría Sexual, Biblioteca Nueva, Madrid 1967
[9] James Leslie McCarY, otros autores, Sexualidad Humana de McCary. Editorial Manual Moderno, México 1996
[10] Bell y Winberg Inst. Kinsey: Homosexualidades, Debate, Madrid 1978