lunes, 6 de agosto de 2007

La Construcción de la Identidad Sexual

Manuel Velandia Mora

17.07.99 Bogotá
Conferencia con motivo del lanzamiento del libro "Y si el cuerpo grita... dejemonos de maricadas"

Hacer una interpretación del análisis de la construcción de la identidad sexual implica, partir de la reconstrucción de textos sobre la sexualidad[1]. Los textos sobre sexualidad son construidos básicamente por Psicólogos, especialistas en sexualidad, sexólogos y educadores sexuales como una manera de interpretar la realidad, y sobre todo de poder clasificar a l@s usuari@s de sus servicios o posibles pacientes en sus imaginarios particulares[2]. Las definiciones sobre sexualidad deben rescatar cualquier posibilidad de definición que la persona haga de sí misma. Cuando las definiciones sexológicas son rígidas en sus límites las personas en su interés de ubicarse forzan su clasificación y se encasillen en estas, igual suele suceder con el terapeuta; por ejemplo, el concepto de sexo es un concepto biológico y en esto existe un acuerdo social y científico, pero cuando se interroga explícitamente a una persona sobre qué es un hombre o qué es una mujer, su respuesta recurre a un imaginario social, a un "deber ser", que como tal no está descrito en ninguna parte. Las personas dan respuesta a partir de su imaginario particular con relación al imaginario social, por tanto, la visión de cada persona de la sexualidad es particular; se puede deducir de lo anterior que existen tantas definiciones para la sexualidad y sus componentes, como personas hay.

Los discursos particulares de la sexualidad son básicamente una explicación que cada persona hace hacia los demás, en este intento de explicar trata de acomodarse al discurso social. Sin embargo, al construirse para sí mismo una explicación, introduce en ésta su apreciación de elementos sociales y elementos eminentemente particulares; éstos le son inherentes, por ejemplo, le afectan en sus crisis, rompimientos y disyunciones particulares; en este sentido, cuando la persona se plantea su identidad, lo hace con relación a su modelo, su "querer ser" (el particular) fundamentado en un modelo social o más concretamente el "deber ser". Dicho modelo teórico pareciera ser universal, pero es ambiental, es decir, producto del medio ambiente y compartido por un grupo social, sin que por ello se niegue que tenga en común muchos elementos con el modelo de otros grupos sociales.

L@s seres human@s no construyen su identidad identificándose con un modelo teórico, es decir, no se identifican desde un patrón que se corresponde con un modelo; cuando logran construir su identidad particular ello les ha implicado un proceso que genera cierto grado de conciencia de sí mismos. El proceso se elabora teniendo en cuenta lo que ha sido para sí mismos la vivencia de su propia realidad, en la que necesariamente ha tenido como referente el "deber ser" socializado. Su proceso lo logra ajustándose a un modelo propio, a partir de lo que considera para sí como lo correcto y adecuado.

A este proceso al que varios autores denominan de identificación, lo llamo identicación. Nominado así porque cada persona lo construye teniendo como referente sus propias vivencias y sentimientos particulares, es decir, se hace idéntic@ a sí mism@, a partir de lo que por sí mismo decide que quiere ser, es decir lo que quiere, desea y necesita para sí. Es necesario aclarar que entre el modelo del "deber ser" y la vivencia individual e intima existe un distanciamiento que se experimenta de una manera particular y por tanto única e irrepetible, que conlleva una interpretación propia del modelo socializado, neomodelo al que denomino "querer ser". Este modelo propio prima en la construcción de la identidad en la medida en que reafirma el desarrollo de la estructura de identidad y hace a la persona eje del mismo modelo.

El Sexo:
Sexo es una clasificación biológica. Hace referencia a un punto en un continuo en el que sus extremos son los opuestos reproductivos. Socialmente cuando se hace referencia al sexo, el primer elemento que aparece en su definición es de orden biológico; se habla del macho y de la hembra de las especies. Esta clasificación incluso se utiliza al hacer referencia al sexo de los humanos y las humanas: El macho es el extremo reproductivo que coloca el espermatozoide, la hembra es el extremo reproductivo que proporciona el óvulo. Si hacemos referencia a lo biológico, un hombre, por ejemplo, no se circunscribe únicamente a la posibilidad de proveer un espermatozoide, es también, entre otras, una estructura ósea, una distribución de las grasas, una composición hormonal. Los anteriores elementos no están determinados por un estándar consignado en una norma, cuando mucho se ubican en un imaginario idealizado y compartido por un grupo social.

Lo maravilloso de la existencia de l@s seres human@s es su gran diversidad que conlleva el contemplar a cada un@ de ell@s como una unidad. Por tal razón, no existe un modelo único y socializado de hombre y de mujer, es decir, no cuenta socialmente con un modelo que represente el "deber ser" del hombre y de la mujer[3]; tampoco un patrón de medidas que permita afirmar -al hacer referencia a alguien en particular- ese hombre es el setenta u ochenta por ciento del modelo de hombre, ni siquiera existe un referente social único para el "deber ser" del comportamiento de hombres o mujeres.

El imaginario social del "deber ser" es el modelo imaginario para la identidad social de sexo.
Hombre y mujer son definiciones que sobrepasan la esfera de lo biológico hacia la esfera de lo biopsicosocial. El concepto psicosocial de hombre está referenciado por la concepción social de género. El concepto particular de hombre o de mujer fundamentan la construcción de la identidad particular de sexo.

El Género
Cuando hablo de género[4] nunca hago referencia a hombre o mujer, porque dicha clasificación hace referencia al sexo. Género hace referencia a lo masculino o a lo femenino; entiendo el género desde dos posibilidades, un referente social de género, que es el "deber ser", el imaginario social para el comportamiento del macho y de la hembra. Al del hombre se le denomina lo masculino y al de la mujer: lo femenino. No creo que l@s seres human@s seamos masculinos o femeninos cien por cien del imaginario social, del deber ser, sino que somos masculinos o femeninos a partir de un imaginario particular. La pertenencia a un género l@s hace identificarse con todas sus manifestaciones: sentimientos y actitudes, comportamientos, juegos, etc. como niños o como niñas, siendo el género un tamiz por el que pasan todas sus experiencias. Cada un@ de nosotr@s apropia la masculinidad y la feminidad de manera diferente, y aun cuando conservamos nuestra esencia, en el género existencialmente somos divers@s. Cada uno es lo que es y se ubica en un punto dentro de un continuo donde los extremos son lo que la sociedad ha determinado como el deber ser del comportamiento para el macho y la hembra[5] (el deber ser), a lo que usualmente se le ha denominado ser hombre y ser mujer. Ese punto en el que cada uno se ubica se construye a partir de su "querer ser".

Cuando el concepto de género se utiliza para otras especies u objetos, como su aplicación no tiene la carga psicosocial que tiene para l@s seres human@s, dicha carga no es importante. Por ejemplo, a nadie le interesa si es el whisky o la whiska, si los objetos son masculinos o femeninos, igual les sabe lo mismo, pero en el caso del ser humano, como por ejemplo en el de los hombres, se espera que el hombre sea el macho, lo masculino y se rechaza contemplarlo o que se asuma en lo femenino; el que un hombre se asuma de esa manera moviliza un conflicto social. La sociedad ha tratado de marcar tanto los límites del poder como los de la sumisión; usualmente a todo lo que implica poder, según la tendencia, se le denomina en masculino, y todo lo que implica "debilidad", no poder, o acceso al mismo, es lo femenino.

Las construcciones de hombre y mujer, de masculino y femenino se determinan históricamente, por ejemplo, existe una gran diferencia entre un hombre que se construye masculino o femenino en un barrio popular y otro hombre que se construye masculino o femenino en un estrato socioeconómico y cultural diferentes.

Rol de género: Se forma a partir del conjunto de prescripciones y normas que dictan la sociedad y la cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el nivel generacional de las personas. La dicotomía masculino-femenina con sus variantes culturales, establece estereotipos -la mayoría de las veces rígidos- que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función a su adecuación al género. La indumentaria (vestido y accesorios) es el elemento desde el cual se ratifica el modelo del rol de género. Si se es transgénero entonces el rol necesariamente también lo es.

Transgéneros
Existe un grupo de personas quienes parecen saltarse dicho juego de roles de poder y sus imaginarios, son los y las transgéneros[6]. Son aquellas personas quienes teniendo la estructura física considerada propia de un sexo asumen comportamientos de género considerados típicamente "propios del otro sexo" o más correctamente debería entenderse como propios del otro género. No pudiera afirmar que el/la transgénero hace parte del continuo cuyos extremos son el deber ser de lo masculino y lo femenino, sino que se ubican en un punto aparte de dicha posibilidad. Encontramos otros y otras quienes por la manera como se ubican desde su identidad de género, parecen estar en la mitad o con tendencia hacia la mitad, ellos y ellas serían l@s andrógin@s. Ante ellos las personas suelen interrogarse, será un hombre o una mujer, aun cuando realmente se están preguntando si dicho comportamiento es masculino o femenino. Algun@s incluso, son andrógin@s también en su corporeidad.

Hermafroditas
El/la hermafrodita es alguien que puede ubicarse en un punto hacia la mitad en la línea del continuo cuyos extremos son el macho y la hembra comprendidos desde su sentido biológico genital, o los extremos hombre y la mujer cuando en la definición se consideran los diversos componentes del sexo, tales como la distribución de las grasas o la estructura ósea. El/la hermafrodita es alguien de quien si se observa su cuerpo, algunas partes tienen una mayor tendencia hacia un lado o hacia el otro del continuo hombre-mujer. Los especialistas necesitan realizar una serie de comprobaciones para poder clasificar el sexo de dichas personas. Se recomienda que dicha clasificación se haga únicamente hasta que la persona llegue a su mayoría de edad.

Transvestismo
Uno de las situaciones a considerar en la construcción de la identidad es el vestido y los accesorios que la persona utiliza, por ejemplo, se tiende a creer que lo que hace hombre al hombre es el vestido, o más correctamente que es el vestido lo que lo hace masculino; Permanentemente se entra en dicha contradicción aún cuando se tenga claro el concepto, porque para la sociedad hombre y masculino son equivalentes… pero no son lo mismo. Entonces, la contradicción lo es también por la tradición que igualmente se refleja en el lenguaje.

El ser travestí es una variante de comportamiento sexual en la búsqueda del disfrute o el erotismo, que implica la posibilidad de usar prendas y accesorios considerados propias del otro género. Se considera una agresión sexual cuando es el macho, el hombre, quien con su vestido y accesorios reniega del imaginario del "deber ser" del comportamiento de lo masculino. La sociedad asume que dicho comportamiento es el de un hombre que tiene una ruptura con el modelo del vestido, pero nunca va más allá del hecho, por lo cual no ve en la actitud travestí una aproximación al disfrute emocional y erótico que produce vestirse de determinada manera. El uso del vestido y los accesorios son también una socialización del poder, de ello se desprende que sea socialmente aceptado que la mujer utilice prendas consideradas masculinas como pantalones, chaquetas, camisas y algunos accesorios. En cualquier sociedad patriarcal, por el hecho de serlo, se ha concebido que las mujeres desean adaptarse al modelo de lo masculino. Que los hombres renieguen de dicho modelo o de alguno de los elementos que caracteriza el poder [7] es necesariamente mal visto y no comprendido.

Identidad y Modelos

Machismo

Tenemos la tradición cultural del hombre "macho empoderado"; dicha tradición determina formas de poder que están relacionadas con la manera como se asume lo masculino y lo que significa ser hombre, además nuestra cultura latinoamericana ha asumido como propia una estructura de comportamiento a la que la sociedad ha llamado machismo. Dicha ideología conlleva una manera particular en que los hombres deben comportarse: como "machos", estilo que se repite en muchos momentos de la historia y que se identifica cultural y socialmente como el deber ser del comportamiento del hombre. De ello se desprende que se es más hombre si se tienen más hijos o varias mujeres, sí se inicia más temprano la vida sexual activa, sí se toman determinadas posiciones en la práctica genital, sí no se expresan los afectos, sí se tiene un pene grande, sí se es más velludo o más fuerte. Aún cuando dichas características parecen estar predeterminadas por el machismo, no se ha profundizado totalmente en el análisis social de éstas[8].

Un interrogante que surge es si una persona puede auto-determinarse por fuera de los modelos. El modelo de lo masculino, del macho, del hombre y de las formas como puede relacionarse con su pareja es tan fuerte y predominante que de todas maneras toda persona adquiere parte o la totalidad del mismo. Por ejemplo, el modelo "dice" que ser masculino conlleva ser el proveedor y salir de la casa para producir; que quien debe quedarse en casa es la mujer; que ellas deben lavar los platos y cuidar los niños. Ningún modelo publicitado y conocido, habla de la importancia de paternar, de la ternura como cualidad que también puede ser masculina o que debe reconocer como forma de producción la actividad que las mujeres realizan en la casa, menos aún, que ser el/la proveedor(a) de la economía no determina el poder en el hogar. No hay modelos que afirmen lo anterior; cuando se piensa en cualquier lugar del mundo en masculinidad, todos los modelos hacen referencia al hombre como el ser que debe ostentar el poder.

El determinante material para la construcción de género estaría mediado por la capacidad de consumo de información, por el acceso a ella y también por el entorno. Por ejemplo, una persona tiene su propia identidad, pero la sociedad puede llegar a vulnerarla tanto que incluso puede llegar al extremo de negarse a sí misma la posibilidad de expresarla socialmente, manifestándose desde lo que la sociedad espera de ella, es decir, desde "el deber ser" que la sociedad le exige.

En la manifestación social de la identidad particular lo económico tiene cierto peso pero no es el factor determinante. Lo es más la actitud mental de quienes están en el entorno y la permisividad que esta representa. Si un artista es transgénero ello puede ser asumido como "divertido". Entonces, socialmente se le acepta, situación que se repite con la "aceptación" de personas que son importantes socialmente por su rol.[9]

Usualmente algunas personas transgreden el modelo. Por ejemplo, se tiende a pensar que usar aretes, teñirse el cabello o maquillarse es algo femenino, pero muchos hombres lo hacen; también muchas mujeres se hacen cortes de cabello considerados masculinos, usan permanentemente pantalones, montan en moto, manejan camión o algunas incluso son levantadoras de pesas. Ha habido como una especie de vuelco cultural en cuanto los roles. En el caso específico de Colombia, el avance del discurso sobre los derechos humanos ha llevado consigo el de los derechos sexuales contemplados como derechos de éste orden. Esto se demuestra con los fallos de la Corte Constitucional que han posibilitado, por ejemplo, que las personas se vistan como desean, se registren con cualquier nombre sin importar si este es masculino o femenino.

Los derechos relacionados con el género son parte de los derechos sexuales, porque los derechos sexuales están por encima del género, el derecho a nominarse como se quiera es un derecho sexual y no tan sólo de género; identificarte en un sexo, un género, una orientación sexual, unos comportamientos y conductas, en una educación, formación y con unas metas de vida, está por encima del género. El discurso de género es muy importante en su relación con el poder ya que en la medida en que el discurso se hace crítico también se identifican las flaquezas del poder y la sociedad, y la vulneración a la que se ven expuestos continuamente much@s sujet@s.

La aproximación al poder desde la capacidad adquisitiva posibilita condiciones diferentes para la implementación de los modelos de lo masculino y lo femenino. El acceso a Internet, a la antena parabólica y la escuela, posibilita a las personas aproximaciones a realidades diferentes aún cuando se viva en la misma ciudad e incluso en el mismo barrio; dichas aproximaciones a la realidad movilizan en las personas vivencias de modelos diferentes. Si no se tuviera acceso a la televisión -situación poco frecuente en este momento- el único modelo que se observaría sería el provisto en casa por los padres y los contactos con el vecindario; pero si se tiene acceso a un televisor entonces al modelo conocido se suma el de la telenovelas y seriados (modelos locales e internacionales). Cuando se tiene antena parabólica o TV-cable la persona observa continuamente múltiples modelos de hombre, de mujer, de familia, de vinculación y ello le posibilita imaginarios distintos y posibilidades distintas de autodeterminación frente al modelo del "deber ser".

El discurso de género implica igualmente una teorización de la discursiva. Algunas personas se sorprenden cuando Velandia habla de las sujetas, las humanas, de nosotros y nosotras; utiliza en la escritura símbolos como (@) arrobas para hacer referencia a un hecho que simultáneamente afecta a hombres y mujeres, igualmente se sirve de la a-e (æ) para referirse a lo mismo. Si se le habla a un transgénero, entonces debe hablársele en el género que dicha persona ha asumido para sí, si es femenino entonces es una "una", no una "uno", ó un "uno".

El discurso de género debe ser construido desde ambos sexos, uno de las desventajas del actual discurso de género es que durante mucho tiempo se construyó desde la mujer. Ello conlleva que actualmente se hable de género y se piense popularmente que al hacerlo se hace referencia exclusivamente a lo femenino, que el texto en mención no se relacione con lo masculino, y menos aún con lo transgénero.

Sexualidades
En principio, yo afirmo que no existe la sexualidad como tal, para mi análisis voy más atrás, declaro que en sexualidad no hay istmos, que por tanto no hay heterosexualismo, bisexualismo, lesbianismo u homosexualismo. Tendría que aclarar que no se puede hablar de homosexualismo, porque "istmo" hace referencia a una posición política, ideológica o filosófica.

No existe la sexualidad, porque esta es únicamente un imaginario social, (que como el tal no es uno, sino que es un imaginario espacio temporal, por tanto ecológico), es decir propio de cada espacio, tiempo, lugar, sociedad y persona, ello posibilita afirmar que lo que existe son sexualidades. Hay tanta particularidad en la vivencia que cada un@ tiene de la homosexualidad, la heterosexualidad, la lesbianidad o la bisexualidad, que habría de hablarse de homosexualidades, heterosexualidades, bisexualidades o lesbianidades. Igualmente no es políticamente correcto hablar de homosexualidades para hacer referencia a las lesbianidades.

Estas sexualidades deben ser tratadas de manera diferente y sus expresiones conllevan connotaciones de poder, de sexo, de género, y de vivir el placer, la genitalidad, la afectividad y la eroticidad de una manera diferente. Considero una agresión enmarcar a las mujeres que tienen relaciones con otras mujeres en la definición de homosexualidad, creo que las mujeres son tan particulares que hay que hablar de las lesbianidades, e incluso si hablamos de heterosexuales deberíamos hacerlo de heterosexualidades de mujeres y de hombres.
Orientaciones Sexuales

Considero que hay seis elementos que determinan la orientación sexual, cualquiera que esta sea, estos elementos son: la fantasía, el deseo, el erotismo, la afectividad, la genitalidad y la conciencia de sí. La mayoría de los modelos definen las diferentes orientaciones sexuales desde la genitalidad y la afectividad. Algunas de las teorías han avanzado a la conciencia de sí, y algunas otras teorías relativizan específicamente la orientación sexual homosexual y en algunos casos la lésbica a orígenes genéticos, psicológicos o de autodeterminación.

Las Orientaciones Sexuales Homosexual y lésbica[10]
La Fantasía

L@s seres human@s son fantaseantes, es decir, vivencian fantasías antes de definirse en una orientación sexual cualquiera que esta sea. La fantasía es una facultad de la mente que le permite reproducir en imágenes cosas inexistentes o idealizar las reales; generalmente no hacen referencia a una actividad genital, afectiva o erótica en particular, sino que se traducen en "situaciones" de las que la persona obtiene cierto grado de disfrute, como por ejemplo, pensarse volando en brazos de superman o supergirl. La fantasía es una primerísima aproximación a el/la sujeto-objeto de vinculación sin llegar a determinar la orientación sexual. La fantasía se transforma en deseo cuando implica a dich@ sujeto-objeto

El Deseo
En la elaboración mental un grado posterior de desarrollo es el deseo. El deseo se define como una tendencia de la voluntad a conocer o conseguir algo: al hacer referencia al deseo en el desarrollo de la sexualidad este implica entonces un(a) sujeto. El deseo no define una orientación sexual aun cuando si puede determinar una tendencia hacia el/la sujeto-objeto del mismo. El deseo implica no solo sujet@s sino además vinculaciones, ya sean estas afectivas, eróticas o genitales. En el caso del hombre que desea exclusivamente a otro hombre se puede afirmar que es homodeseante, y lesbicodeseante la mujer que desea exclusivamente a otra mujer. Cuando se es homodeseante o lésbicodeseante, no hay una transgresión del "deber ser" a menos que dicho deseo se haga explícito.

El deseo esta relacionado con la posibilidad del gusto, del placer, del disfrute que produce el imaginar, o sea, cuando estamos hablando de homodeseantes o lesbicodeseantes se hace referencia a sus imaginarios, no a hechos concretos. El deseo no es global ni excluyente. Algunos hombres considerados homosexuales o mujeres consideradas lesbianas experimentan deseos por personas de sexo diferente al suyo, esto no los define bisexuales. Cuando mucho bideseantes. Ser homodeseante hace parte de la mismidad, de la conciencia de sí, o de la inconsciencia de sí, porque no tod@s tienen claro que desean. Por tanto, el deseo es un paso en el autoreconocimiento de la orientación sexual, pero no la define.

El deseo puede ser voluntario o involuntario. Es evolutivo, es cada vez más complejo e integral. El deseo se puede descubrir en la interacción social y este "descubrirse" hace parte de la construcción de la conciencia de sí. Implica cierto grado de intersubjetividad, ya que en la medida en que yo me reconozco, reconozco al otro o a la otra, y en ese reconocerse la persona se identifica y construye, o se reconstruye e identifica. Antes de llegar al intercambio real en lo genital, lo afectivo o lo erótico la persona es deseante.

La posesión pudiera ser una necesidad que yo tengo de poseer al objeto deseado. Todos queremos posesionarnos y poseer. Posesionarse en el/la otr@ es estar en ell@s, y poseerlos es hacerl@s propiedad privada; tod@s en la construcción del deseo avanzan hacia el querer poseer. El deseo es algo permanentemente nuevo, vigente y cambiante. El hecho de que una persona se haya definido en su orientación sexual, no significa que se niegue el deseo. Seguirá siendo deseante por que el deseo es una posibilidad del imaginario, de la construcción mental.

Yo pienso que el deseo es un factor importante en la determinación la orientación sexual, por tanto no podemos hablar de que los animales tienen una orientación sexual; el deseo no es posible en el animal, como tampoco es posible lo erótico. En los animales es posible la cópula por tanto la genitalidad, pero la genitalidad no es lo que le da el sentido de ser human@s.

Lo erótico
Lo erótico ya tiene una connotación más particular que el deseo. Lo erótico es el deseo que no solamente es imaginado sino que puede ser practicado; implica un proceso que tiene relación directa con el disfrute o displacer que produce satisfacerlo, por que lo he hecho o por que lo quiero hacer. Usualmente lo erótico tiene más contenido que el deseo. Conlleva seres reales, a los que se les pone cuerpo, así este sea un cuerpo desconocido. Al deseo no siempre se le pone un cuerpo. Se desea ser acariciado por una mano de hombre, sin que necesariamente importe el hombre del que cuelga la mano, pero cuando la caricia es erótica ya lleva inmersos unos referentes, estos tienen que ver con los sentidos, o más concretamente con lo que se ha visto, oído, degustado, olfateado. Cuando dichos referentes se orientan hacia alquien de su mismo sexo, es decir, cuando el/la sujet@ de su eroticidad es vivenciada exclusivamente con alquien de su mismo sexo y dicha persona es un hombre podemos afirmar que es homoerótico, y si es una mujer que se asume exclusivamente con otras mujeres entonces, se es lesbicoerótica.

La Genitalidad
La genitalidad es otro componente fundamental de la orientación sexual. Al hacer referencia a la genitalidad se hace de la posibilidad del intercambio entre dos personas. Inicialmente el concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para la generación- hacía referencia a la posibilidad de la copula hombre-mujer. Sin embargo, la acepción actual abarca en su definición lo relativo a ella o a los órganos que la posibilitan y no implica necesariamente la penetración. Se puede entonces ser homogenital si la genitalidad se asume exclusivamente con otros hombres, o lesbicogenital si se asume exclusivamente con otras mujeres.

La Afectividad
Según la Real Academia Española de la lengua "… el amor hace alusión a la atracción de un sexo hacia otro". Hacer el amor, según la misma academia, hace referencia al acto sexual, es decir a la cópula; es un eufemismo de antigua utilización. Según Camilo José Cela …"El amor, tal y como es habitualmente considerado en nuestra cultura, constituye un hecho social e histórico del que no pueden obtenerse conclusiones generales e inamovibles. Posiblemente el amor no es sino la elaboración intelectiva del instinto sexual, ya que parece indudable que contiene un componente psíquico que no aparece en el puro instinto. En cualquier caso, instinto y conocimiento del amor figuran ya unidos en las culturas que han alcanzado un cierto grado de complejidad y que han añadido a los rituales y ceremonias en torno a la iniciación sexual y la procreación, variantes más numerosas y depuradas que las primitivas. El concepto de amor ha entrado recientemente a formar parte de la actividad del hombre, y aun así ese concepto -y sus manifestaciones individuales y sociales- ha experimentado muy considerables mutaciones. Múltiples teorías y formulaciones sobre el amor, carecen de concomitancia con la variante que aquí nos interesa, la sexualidad, y si tienen que ver algo con ella, quizá lo sea incluso a su pesar. Estas teorías, hasta fecha reciente, han disociado casi siempre el amor de la sexualidad o, al menos, han reducido su importancia, actitud que resulta ya indefendible, puesto que -según hoy se entiende- el amor parte siempre de un supuesto físico, aun cuando su presencia no sea biológicamente necesaria para la existencia del instinto".

Como el concepto de amor puede identificarse con contenidos sexistas prefiero hacer referencia al concepto de afectividad para hablar de la vinculación emocional entre dos personas, cualquiera que sea su sexo u orientación sexual. Afectividad es el conjunto de sentimientos y emociones de una persona. No conlleva una reciprocidad ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio genital. Un hombre es homoafectivo cuando sus afectos se vivencia de manera exclusiva hacia otro hombre y una mujer es lesbicoafectiva cuando sus afectos se asumen de manera exclusiva hacia otra mujer.

Otro de los elementos fundamentales en la construcción de la orientación sexual es la conciencia de sí. Con ello quiero decir que si un hombre es homodeseante, homoafectivo, homogenital y homoerótico, pero no se piensa así mismo homosexual, esta en su derecho a autodeterminarse como le parezca, así los teóricos y especialistas pretendan "hacerle caer en cuenta de su error". Dicha posibilidad de la heterodeterminación de la orientación sexual le vulnera el derecho fundamental de la autodeterminación. Antes de pensarse y asumirse como un hombre homosexual o una mujer lesbiana, lo determinante para la identidad particular de orientación sexual no es como l@s otr@s piensen a la persona sino como cada un@ se determina a sí mism@. Este pensarse es fundamental para la identidad ya que es la propia persona quien se identica a si misma, así l@s otr@s lo piensen de una manera diferente.

Desde un concepto sexista se suele considerar que el homosexual es un hombre que se construye como un ser no masculino y la lesbiana como un ser no femenino. La masculinidad y la feminidad son conceptos de género y no están directamente relacionados con la orientación sexual. Ser un hombre con comportamientos considerados socialmente femeninos o una mujer con comportamientos considerados socialmente masculinos no implica se homosexual o lesbiana. El amaneramiento de género y la conducta transgénero no definen la orientación sexual, así socialmente se contemple que lo uno conlleva lo otro, y viceversa.

* Velandia Mora, Manuel Antonio: Sociólogo, Filósofo, Sexólogo. Vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología. Docente Universitario. Fundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia. Premio Nacional de Investigación en Sexualidad.

Bibliografía
[1] La sexualidad: es la manifestación psicosocial del hombre y la mujer, que surge desde el momento mismo del nacimiento y acompaña al ser humano en todo su proceso evolutivo, hasta la muerte. La sexualidad no está referenciada exclusivamente a lo genital, ni siquiera al sexo, sino al(a) ser human@ como hecho global. Cada un@ de nosotr@s es un(a) ser sexuad@: tenemos un sexo (los genitales, son tan solo uno de los elementos determinados por las características del sexo) Somos sexuales: nos relacionarnos desde nuestra sexualidad y desde como nos asumimos a nosotr@s mism@s. Cada ser human@ es únic@ en su sexualidad y por tanto existen tantas posibilidades en la diversidad sexual como personas hay. Sin embargo, los teóricos de la sexualidad hemos determinado una serie de conceptos y sus respectivos contenidos tratando -de alguna manera- de crear un orden lógico y mental que nos permita comprender y dar explicaciones a la realidad.
[2] Intentar rotular a una persona con una clasificación sexual es una vulneración a los derechos fundamentales de las personas a las que se les apoya, asesora, aconseja, acompaña, trata, o les hace terapia
[3] En lo esencial hombres y mujeres son idéntic@s. Tod@s tenemos un cuerpo, una información genética básica. Se es afectado afectad@ por la cultura, la escuela, la familia, la iglesia y el estado, también por los procesos afectivos y de intercambio social, pero cada un@ los ha vivido de una manera diferente y particular: Se posee una propia y particular historia. No hay ninguna persona igual a otra (se tiene el derecho innato y constitucional a ser diferentes) por tanto se es únic@, y por consiguiente irrepetible. No se puede ser o esperar ser como el padre, la madre o el/la herman@, tampoco ell@s pueden esperar que la otra persona lo sea, y en ello se fundamenta el derecho a la autodeterminación. La violencia socio-sexual familiar se origina en la negación de la unicidad, de la diferencia y de la autodeterminación. Si se es únic@ e irrepetible, entonces también se evoluciona de manera diferente. La evolución como persona es integral e histórica. Nada de lo que se hace, se siente o experimenta aquí y ahora es posible sin una historia previa y un desarrollo particular.
[4] Género es un imaginario psicosocial y ecológico. Ecológico en el sentido de que lo que es aquí y ahora no es aquí y allá, por tanto la definición de género es espacio temporal.
[5] Hembra es un concepto que se utiliza desde la animalidad, y mujer es un concepto que se usa para las humanas.
[6] Si hablamos del caso de un hombre transgénero es hombre en su corporeidad y en su comportamiento, en sus actitudes, y sus prácticas es femenino, así l@s otr@s no lo vean femenino, ya que desde su carga particular lo ven masculino o feminizado. Lo más importante para un transgénero no es que los demás lo vean femenino, es que él se ve femenino, por eso, cuando ella habla sobre sí puede afirmar: yo soy una mujer.
Por ejemplo, nosotros trabajamos con una persona transgénero en un proyecto. Cuando alquien la oye hablar o la observa piensa en un hombre, pero "ella" afirma: yo soy una mujer heterosexual que tiene relaciones con hombres; ante dicha respuesta e/lal observador(a) despistad@ pudiera pensar que esas relaciones a las que hace referencia son homosexuales. Ella, además asevera: Yo sólo me puedo relacionar con un hombre que entienda que yo soy una mujer, que me trate como una mujer. Yo me relaciono con un hombre que se comporte como hombre, que se comporte masculino.
El transgénero tiene una aproximación hacia su cuerpo que no implica necesariamente un rechazo hacia sus genitales, pero si un rechazo a lo que "debería ser" su posición de género. Asume el vestido, todos lo amaneramientos y comportamientos de lo femenino y de define a sí como mujer. Cuando ella dice mujer está afirmándose en lo femenino, está introduciendo el concepto de género. No concibe que su relación con el otro hombre es homosexual, sino un relación heterosexual porque ese hombre se relaciona con la mujer, o más correctamente con la fémina que es ella. Ella viste permanentemente con el vestuario de lo que asume ser: una mujer, Ella no quiere tener senos ni construirse una vulva, no le interesa porque no tiene problemas con su cuerpo, no es un transexual, es transgénero.
[7] Se puede ser travestí siendo heterosexual, homosexual, o bisexual.
[8] En general son las mujeres más que los hombres -explicable por las estructuras de poder- quienes aportan las explicaciones, ya que estas no son necesarias para quienes ostentan el poder sino para quienes lo buscan. Entonces, las que lo buscan -en este caso determinado- han tratado de dar explicaciones al respecto, por ejemplo, sobre qué es una mujer; por eso hay más construcción teórica sobre la feminidad que sobre la masculinidad, y particularmente hay más carreta de la masculinidad en los homosexuales que en los heterosexuales, ya que la violencia social también ha logrado que al homosexual se le vulnere a partir de la idea de que no es hombre, o más correctamente, de que no es masculino
[9] Por ejemplo, yo he encontrado seres transgéneros en estratos supremamente populares que son los sujetos en los cuales gira el entorno de la afectividad; es tan importante su poder en lo afectivo, que los aceptan. He encontrado igualmente en estratos populares, peluqueros asumidos totalmente transgéneros, a quienes en su comunidad se les habla en femenino y se les denomina "señora". Todas las mujeres y los hombres que van a la peluquería y son sus clientes los piensan hombres, pero los tratan en femenino, probablemente porque de todas maneras son personaje que hacen parte del entorno y tienen importancia en él, o simplemente porque necesitan de sus servicios o de lo contrario deberían pagar más y deberían desplazarse a otro lugar, y es esa necesidad la que l@s lleva a aceptar.
[10] Este texto hace específicamente referencia de las homosexualidades y las lesbianidades, aun cuando el análisis es válido a cualquier orientación sexual.

1 comentario:

Antropóloga Happy dijo...

hola manu!!! como va??? voy a citarte en un trabajo que estoy haciendo sobre la copla. me encantó este artículo!

beso

yani