miércoles, 24 de octubre de 2007

La homosexualidad en nuestros tiempos: una lectura en clave militante.

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1997

Fuente bibliográfica: Ministerio de Educación, Universidad Nacional de Colombia y Sociedad Colombiana de Sexología Velandia Mora, Manuel (1997). La homosexualidad en nuestros tiempos: una lectura en clave militante. En: Memorias IX Seminario Colombiano de Sexología: Sexualidad en el tercer milenio. Mesa redonda “La homosexualidad en nuestros tiempos”. CD sin clasificación bibliográfica. Bogotá.

Participantes de la Mesa redonda sobre “la homosexualidad en nuestros tiempos”: Psicóloga Florance Thomas, feminista, maestra universitaria y directora del grupo “mujer y Sociedad”; Psicóloga María Lady Londoño, miembra titular de la SCS, feminista y especialista en genero; Manuel Antonio Velandia Mora Sociólogo, miembro titular de la SCS.

El nombre original del texto antes de ser presentado en el evento era “El camino a la construcción de un nuevo discurso sobre la homosexualidad para el tercer milenio”.

Introducción:
Es evidente para todos los aquí presentes que el marica en esta mesa soy yo y aun cuando las presentaciones de mis dos amigas aquí en la mesa hablan de lo maravillosa que es la vida de los homosexuales en Colombia, quiero decirles que esto no es así. Según los informes de Amnistía Internacional más de 640 homosexuales han sido asesinados en Colombia por grupos de limpieza social; el más importante homosexual profeminista colombiano, León Zuleta, acaba de ser asesinado por sus trabajos en el tema de los derechos humanos; y, aun cuando el Ministerio de Salud afirma que los homosexuales somos el “grupo de riesgo”, dije y oyeron bien “grupo de riesgo” y no “grupo con riesgo”, hasta el momento no se ha dedicado ningún recurso específico para trabajar con esta población; de ahí que no se pueda pensar en este país como tampoco es ningún lugar del mundo que ser homosexual es una maravilla.

Ponencia:
Me pregunto por qué, ni en este ni en ningún otro evento hay una mesa de trabajo sobre la heterosexualidad y si las hay sobre la homosexualidad. Tengo la respuesta, tan solo se explica lo que es extraño, diferente, anormal, lo que no es la maravillosa heterosexualidad. Si ustedes consultan cualquier libro sobre la sexualidad que explique las orientaciones sexuales encontrarán que más del 75% de sus páginas se dedican a la homosexualidad, un 15% a los y las bisexuales y el porcentaje restante, a los heterosexuales y las lesbianas; porque las lesbianas como mujeres no existen y no requiere explicación aquello que no existe, tan es así que las mujeres de esta mesa, que todos sabemos tienen amigas lesbianas, no las han nombrado ni una sola vez y al escoger a los ponentes no se pensó en que en nuestra país hubiera una mujer lesbiana que pudiera tener un discurso construido y presentarlo en un evento de esta magnitud.

No voy a hablar de las lesbianas ni de las lesbianidades porque de ello deben hablar precisamente ellas, así que hablaré únicamente de las homosexualidades, así en plural, porque si parto de que soy tan único e irrepetible como cada uno de quienes aquí me escuchan, entonces tendremos que aceptar que la manera particular de vivir nuestras sexualidades es igualmente única e irrepetible, y que hay tantas homosexualidades como homosexuales hay, tantas lesbianidades como lesbianas hay, y tantas…

…Cuando se habla de la diversidad sexual lo primero que se piensa es que la diversidad está en lo homosexual, pero si los homosexuales somos lo diverso entonces las demás sexualidades son lo igual. Y entonces los y las bisexuales dirán pero si somos diferentes, y los y las heterosexuales querrán que por ningún motivo se les equipare a las demás orientaciones sexuales, porque cada grupo de personas que se asumen en una orientación sexual se reconoce precisamente en la diferencia y se reafirma en la diversidad; pero cada persona en medio de esa diversa diversidad se reconoce en su propia unicidad. La diversidad sexual entonces está representada por los diferentes y sus diferencias, porque cada uno de nosotros al vivir su sexualidad vive su cuerpo, su genero, su orientación sexual, sus formas de obtener y dar placer y la aceptación de sí mismo de una manera única y particular, y es ello lo que nos y los hace diversos.

…Por supuesto que hay un modelo judeocristiano, medico, jurídico y cultural que socialmente nos dice como “debemos ser” en nuestra sexualidad, un modelo que niega la diversidad porque supone una única manera de ser heterosexual, hombre, macho, masculino, falocrático, misógino y una única manera de ser mujer, hembra, femenina, dependiente del macho y de su poder, y adoradora de los hombres y sus falos como representación del poder que ellos son.

Es esta la razón por la que en los libros y los sexólogos, sociólogos, antropólogos o psicólogos no hablan de la heterosexualidad, porque la heterosexualidad está dada, se nace heterosexual, porque a diferencia de los homosexuales, de las lesbianas, de los mismo bisexuales que por reconocerlo tenemos conciencia de nuestro proceso de construcción de la identidad de orientación sexual, los hombres y las mujeres heterosexuales nunca se preguntan con respecto a su identidad.

Les pido que me ayuden es esta reflexión y por favor responda cada uno y cada una de quienes están aquí a las siguientes preguntas:

  • ¿Es su padre ó su madre responsable de su opción sexual?
  • ¿Qué cree Usted que generó su opción sexual?
  • ¿Cuándo y cómo decidió su opción sexual?
  • ¿Es consciente de su opción sexual?
  • ¿Cree que el rechazo a otras opciones sexuales l@ llevó a determinar la suya?
  • ¿Sería que todo lo que Usted necesitara para cambiar su opción sexual, es un(a) buen(a) amante con una opción sexual diferente a la suya?
  • ¿Considera que un fracaso en un intento sexual l@ llevó a determinar la suya?
  • ¿Considera que personas con una opción sexual diferente siempre estarán dispuest@s a seducirl@?
  • ¿Cree que su opción sexual l@ lleva a hacer de su vida un espectáculo público?
  • ¿Ha consultado a un(a) terapeuta a causa de su opción sexual?
  • ¿Considera que los menores deberían tener maestros con su misma opción sexual?
  • ¿Permitiría que alguien a quien usted ama sostuviera relaciones con otra persona cuya pción sexual sea diferente a la suya?
  • ¿Debería haber leyes especiales para quienes no tengan su misma opción sexual?
  • Quien tiene una opción sexual distinta a la suya, debería ser separado de la sociedad?
  • ¿En qué se diferencia Usted de aquell@s que tienen una opción sexual igual a la suya?
  • ¿En qué se diferencia Usted de aquell@s que tienen una opción sexual diversa a la suya?
  • ¿Usted cree que vale la pena hacerse todos éstos interrogantes acerca de su opción sexual?, a la de otr@s?, para qué le sirve?

Inicié me presentación en este seminario aclarando que “el marica en esta mesa soy yo”, perogrullada pensarán algunos; evidente, afirmarán otros. Justo quiero recalcar sobre esa evidente evidencia.

No soy un hombre gay así algunos me entiendan como tal, no lo soy porque semánticamente no tengo existencia, en español no existe esta palabra y por tanto tampoco el hecho que ella designa. En inglés gay en su significado primigenio es alegre, divertido y a partir del movimiento de Stone wall en 1969 se le agrega la connotación militante a la idea de que somos gay porque los maricas somos “de ambiente” como en Colombia se nos dice.

No uso la palabra gay porque como acto político de resistencia decidimos en el movimiento homosexual colombiano, usar la palabra “guëis”, tal y como un colombiano común y corriente como usted o yo lo diría, para referirnos a esos militantes homosexuales. Tampoco soy gay porque cuando pienso en mi amor por otros hombres no siempre me pienso como un sujeto político y si casi siempre como un sujeto sexuado que se relaciona genital y afectivamente con otros hombres, que desea a otros hombres y que hasta hace unos pocos años (1981) era un delincuente en este país por el hecho de ser homosexual.

Tampoco soy un hombre homosexual porque el concepto homosexual que fue acuñado en 1869 por Karl María Kertbeny, escritor y jurista, para definir la atracción sexual de algunos individuos por personas de su mismo sexo, como un aspecto inherente e inamovible de su personalidad, a través del siglo XX, ha sido transformado por diferentes escuelas psicológicas y ampliado por los profesionales de la salud hasta definir una enfermedad sexual y yo no soy un enfermo, tampoco lo considera así la Organización Mundial de la Salud OMS.

Evelyn Hooker En 1958, escribió el artículo La adaptación del hombre declaradamente homosexual. Trabajo que sería utilizado 20 años después para respaldar el trabajo de quienes quisieron eliminar definitivamente la homosexualidad de la lista de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría. Apoyada por los Institutos Nacionales de Salud Mental de los Estados Unidos y tras observar que uno de sus estudiantes y sus amigos declaradamente homosexuales no cumplían con los imaginarios de los hombres homosexuales, aplicó un diseño experimental refinadamente simple a 30 pares de hombres, uno de ellos homosexual y otro heterosexual, equiparados por edad, educación y coeficiente intelectual (la media del coeficiente intelectual difiere menos de un punto); pidió a un panel de expertos que interpretase las pruebas sin conocer la orientación sexual de los sujetos de investigación; y pedirles que valoraran la salud psicológica sin conocer la orientación sexual. A modo de reto Hooker les pidió a los expertos que determinaran en función de la prueba quién era homosexual y quién era heterosexual. Las pruebas utilizadas fueron la prueba proyectiva de Rorschach o más popularmente conocida como de manchas de tinta, y una similar, el test de apercepción temática (TAT).

Los expertos sólo pudieron determinar correctamente al homosexual de la pareja en una 50% de los casos, lo mismo que hubiera predicho el azar de una moneda lanzada al aire. En algunos casos, una persona fue determinada como un “Kinsey 6”, por el Rorschach, y por el mismo experto como un “Kinsey 0” por el TAT. Hooker extrajo tres conclusiones de su estudio:

  1. La homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad;
  2. La homosexualidad puede ser una desviación del modelo sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal;
  3. El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el desarrollo de lo que frecuentemente se ha asumido.

La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974 consideró que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser esta una categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de orientación sexual. (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en una misma categoría.

La posición de algunos colegios profesionales estadounidenses, con respecto a que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni motivo de discriminación, se encuentra registrada en las resoluciones de las siguientes asociaciones americanas: Para el progreso de la ciencia (1.975), de la salud pública (1.975), de Enfermería (1.979), de Bibliotecarios (1.971), de Trabajadores Sociales (1.977), de Educadores (1.970), de Abogados Americanos (1.973) Asociación Psicológica Americana (1.975) y el Consejo Nacional de Profesores de inglés (1.979).

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, a partir de CIE-10,1987, no se incluye la homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el sujeto y en esa medida pueden afectar el funcionamiento individual y a la relación con la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de relación eróticosexual.

La palabra “homosexualidad” sugiere muchas cosas distintas, pero no siempre el erotismo o la genitalidad entre hombres puede denominarse “homosexualidad”. Muchas de las palabras utilizadas para definirla o para hacer referencia a ella retoman los términos como: berdache, sodomía, enfermo, urnings, degeneración, perversión, inversión, tendencia, orientación, conducta, variante, opción, alternativa, decisión, determinación, natural, herencia, antinatural, congénito, consecuencia, influencia, y muchas otras. Las teorías expresadas en estos términos han sido utilizadas como fundamento de estigma y vulneración a los hombres homosexuales y las mujeres lesbianas.

Pero esa palabra también sugiere algo que yo soy: una marica. Esto lo tiene claro quien en el momento en que ingresaba a esta sala dijo “Ese es el marica que va a hablar”, pero también lo tienen claro muchas personas que me estigmatizan, me agreden, me vulneran y que consideran que al decírmelo, me ofenden.

La palabra marica etimológicamente tiene es su origen lo femenino, la palabra María, los maricas somos las marías, por eso soy marica porque en esta sociedad machista el homosexual es menos hombre, y serlo es “ser mujer”, por eso no solo soy marica sino especialmente soy “una marica”. Porque de manera despectiva, incluso muchos que se piensan a sí mismos homosexuales, ven en nosotros un cierto amaneramiento femenino, a un sujeto al que hay que separar socialmente y reivindico el derecho a ser femenino como una manera de ser homosexual, por eso soy “una mariquita”, la mas minúscula de todas, no por lo bajita sino porque deseo reivindicar en mi a la mas excluida de todas las excluidas, la “loca mariquita”.

Sí, además soy “loca” porque al interior de los homosexuales a las maricas mas mariquitas, como una manera de agredirlas, vulnerarlas, separarlas se les dice “locas”.

Como acto político he decido, a partir de este momento, dejar de ser gay, dejar de ser homosexual, dejar de ser marica para ser “una loca mariquita”. Con este acto político que es mucho mas que un acto de trasgresión lingüística y de las normas judeocristianas de las buenas conductas, quiero que quienes están en este recinto, uno de los más prestigiosos del país en la creación y difusión del conocimiento, y que en su mayoría son maestros y maestras se vayan con la idea de que el más pequeño y excluido de los seres tiene el derecho a que en la escuela se le respete y asuma en su diversidad, a que se le reconozcan todos sus derechos humanos y en todos sus derechos sexuales.

Me dirijo específicamente a las maestras y los maestros porque considero que la educación juega un papel fundamental en las transformación de los imaginarios, en la construcción de una nueva ideología, en la modificación de las relaciones sociales, en la cotidianización de la sexualidad no como un tema aparte sino como una vivencia, un sentimiento, una explicación de la realidad en la que los derechos sexuales sean reconocidos en su plenitud como lo que son, derechos humanos, es decir que:

  • La equidad entre hombres y mujeres sea posible
  • Los géneros incluyendo al de aquellos que deciden asumir una identidad de genero que es la que no se espera socialmente de ellos sean reconocidon en iguales condiciones a las masculinidades y feminidades por ser variaciones de estas
  • Las personas puedan vivir su orientación sexual sin tener que dar explicaciones y sin que sean tratadas como enfermas, anormales, antisociales, delincuentes o pecadoras
  • Puedan vestirse como les plazca y no como la norma dicta; educación sexual sea positiva y en consecuencia no se enseñe sobre la sexualidad como algo sucio de lo que se deba hablar en voz baja o exclusivamente de y en la intimidad sino como una manera de realizarse como sujeto social, cultural y político; las personas en la búsqueda del placer puedan asumir practicas, comportamientos y actitudes erótico-placenteras que no vulneres a sus parejas sexuales, sin que por eso se les considere aberradas
  • Que nuestra intimidad no sea expuesta en publico sin nuestro consentimiento; y,
  • En la escuela ningún miembro de la comunidad académica sea separado, excluido, estigmatizado, burlado, castigado, satanizado, aislado o segregado en razón de ningún aspecto de la vivencia de su sexualidad.

Es esta mesa de discusión nos convoca el tema de la homosexualidad en nuestros tiempos, por ello llamo la atención a los maestros y maestras porque es en las mentes, capacidades e intereses de ellos y ellas en quienes el Estado ha puesto la educación sexual en nuestro país, no porque se piense que no se educa sexualmente en la casa, en la familia, en la iglesia, en la sociedad, en los medios masivos de comunicación sino porque es con sus maestros y maestras que un niño y una niña pasa el mayor tiempo de su niñez y juventud y en tal sentido de quienes mas información positiva o negativa recibe entorno a las sexualidades.

Les hablo a ustedes porque los padres derivan en los maestros y maestras la educación de sus hijos, porque los niños, niñas y jóvenes creen en ustedes y asumen que lo que dice el maestro es una verdad incuestionable y apelo a su sentido ético para que reconozcan que ningún ser humano puede ser vulnerado en su derecho a la construcción de su felicidad y ésta está directamente relacionada, con la vivencia plena de su sexualidad.

Reclamo a las maestras y los maestros la evaluación y redirección del Plan nacional de educación sexual e insto al Ministerio de educación que nos convoca a este evento para que comprenda que en los proyectos educativos institucionales en, de y para la sexualidad todas las orientaciones sexuales son igualmente validas como también a que comprenda que la equidad de genero no es solo una posibilidad para las mujeres sino también una construcción para y junto con los hombres.

Este evento nos plantea el reto de discutir sobre la sexualidad en el tercer milenio, creo que las prácticas sexuales no han variado demasiado en la historia de las sexualidades y tan solo veo a unos pocos utilizando las nuevas tecnologías para obtener placer o provocarlo, pero de todos es sabido que en este siglo que está a punto de terminar si ha cambiado la manera como la sexualidades se explican y las leyes con la que esta se cohíbe o castiga; constitucionalmente en nuestro país ha cambiado el papel de la iglesia, en el código penal ya no nos asume como delincuentes y ya hablamos de derechos humanos y sexuales.

Yo confió plenamente en que las decisiones políticas en el tercer milenio, en este país, estén orientadas de tal manera que ningún ser humano sea excluido, limpiado socialmente por grupos de derecha como sucedió con León Zuleta con quien fundamos el movimiento homosexual en Colombia y quien fuera asesinado en 1993 por sus trabajos con relación a los derechos humanos y sexuales.

Muy a mi pesar considero que en el tercer milenio las enfermedades de transmisión sexual se seguirán presentando porque desde el libre desarrollo de la personalidad algunos seres humanos seguirán optando por la enfermedad en vez de hacerlo por el autocuidado y la vida pero muy especialmente porque el desinterés del estado en las poblaciones sexualmente vulnerables como los y las trabajadores sexuales, las minorías sexuales e inclusive las mujeres seguirá creando condiciones de iniquidad e inequidad y muy seguramente estos y algunos otros grupos de personas seguirán siendo excluidos ya que la pobreza, la ignorancia y el modelo judeocristiano seguirán teniendo un peso político en cualquier toma de decisiones en Colombia y en el mundo y seguirán siendo la excusa para que cada vez un grupo mas pequeño de ciudadanos y ciudadanas concentren el poder económico, político y educativo en nuestro país.

Gracias a los juegos de la vida y el poder, depende de nosotros los líderes y liderezas sociales y de los maestros y maestras que el futuro que se nos avecina sea diferente, porque es por medio de la educación que se suceden los cambios o se perpetúan los modelos. De cada uno de nosotros depende no solo nuestra existencia sino la vida que queremos para aquellos que ponen en nuestras manos la posibilidad de decidir, de proponer, de luchar por los derechos, no solo por los nuestros sino por los derechos humanos y sexuales de todos y todas.

Sueño con un mundo en el que por ser una loca mariquita ya no sea contemplada como una perdida o una pérdida sino como lo que realmente soy, un ser que en lo único que se diferencia de algunos de ustedes es en el sujeto que elegido para poner mis deseos, mis afectos, mi erotismo, mi genitalidad, y en el que se entienda, asuma y respete que al igual que algunas de ustedes tengo el derecho a optar por un hombre pero que a diferencia de muchos y muchas de los y las heterosexuales ha decidido ser lo que quiere ser y vivirlo plenamente y sin tener que esconderse para ser feliz.

Gracias por los aplausos pero estos no son para mi, son para cada uno de ustedes y no lo son solo por hoy sino para cada día en el que al ir a la cama con su pareja descubran que al revisar cada una de las acciones del día, en las que eso sea viable, han hecho lo posible para que otros y otras vayan a la cama con igual libertad con que ustedes pueden hacerlo o con mejores posibilidades de las que hasta ahora usted mismo o usted misma tiene.