sábado, 22 de marzo de 2008

Ser gay es una forma de explicar el mundo

Entrevista con Manuel Velandia, líder de la comunidad LGBT de Bogotá.
Sociólogo y filósofo, activista del movimiento LGBT en Colombia desde hace 30 años y fundador de la primera organización gay de Bogotá.
Autor Redacción/Misión Bogotá
Domingo, 23 de julio de 2006


En entrevista con Misión Bogotá, Manuel Velandia habla sobre lo que significa ser gay en la ciudad, sus conquistas y derrotas en la lucha por la reivindicación de los derechos de la comunidad homosexual y la apuesta de la Administración Distrital de construir una política pública para la comunidad LGBT de Bogotá.

¿Ser gay es una moda o es una forma de ver el mundo?Gay es una palabra que significa alegre. En Colombia se usó un término similar hace 30 años que designaba a los homosexuales como personas “de ambiente”. En Estados Unidos, la palabra gay se usaba para señalar, dentro del grupo homosexual, a los que militaban en organizaciones con contenido político. En el diccionario de la Lengua Española, gay significa homosexual. Para la gente del común, gay es el artista Luís Caballero; homosexual, el doctor que atiende al hijo de una señora; marica, un peluquero; y loca, quien tiene un lenguaje exagerado de género femenino. En Colombia no existe ese contenido político que hay en otras partes del mundo. Ser gay es una forma de explicar el mundo, una manera de vivir el cuerpo y las relaciones.

¿Qué es ser gay en Bogotá?
Depende. Es diferente un habitante gay de la ciudad de hace años a un homosexual que acaba de llegar a Bogotá.
Para el que acaba de llegar de un pueblo, es sentirse rodeado de mucha gente a la que no le importa su condición sexual. Además, encuentra 180 lugares que le ofrecen servicios de moda, peluquería, sauna, cines, bares que le permiten tener acceso a cosas que, seguramente, en el pueblo se le dificultaba.

¿Está organizada la comunidad LGBT en Bogotá?
En Bogotá existe la mesa LGBT y la alianza LGBT; esta última trabajó para la construcción de la política pública en Bogotá liderada por la administración distrital. La mesa reúne a todos los sectores: dueños de bares gay, personas naturales y organizaciones. Ellos han venido proponiendo pasar del Carnaval del Orgullo Gay a un discurso mucho más político.

¿Y cómo ve el manejo de la actual administración del tema de los derechos de la población LGBT?
El Alcalde Garzón cumplió lo que prometió. Hace un tiempo le comentamos la necesidad de trabajar con la población LGBT y recuerdo que contestó: “Nunca he tenido contacto con maricas, no se qué es eso ¿Por qué no me explican?”. Le escribí un texto y a la semana siguiente salió en televisión hablando con propiedad del tema.

Inicialmente, pensé que era un interés por votos. Después me di cuenta que su interés es por las diferentes minorías. Como Alcalde, apoyó la marcha del Orgullo Gay y definió la política de minorías sexuales, previo acuerdo del Concejo de Bogotá. Luego, se acercó a nosotros y hubo voluntad política de muchos sectores de la administración que no conocían la carreta de las minorías sexuales. Hoy tenemos en la ciudad publicidad sobre los derechos de la población LGBT, realizamos la marcha con el apoyo de la administración distrital, se lanzó la política y se va a construir una casa en la localidad de Chapinero con servicios especializados de salud y prevención para la comunidad LGBT.

Actualmente, el 22% de la población homosexual en Bogotá tiene VIH-SIDA. Para mitigar este problema, la Administración ha invertido $4 mil millones en prevención e hizo un estudio de la situación en las escuelas porque los mayores vulneradores de homosexuales y lesbianas son los escolares entre los 12 y los 16 años. La gente cree que la política pública sólo tiene que ver con los homosexuales y no con la construcción de ciudad y convivencia para mejorar la vida de todos y todas.

¿Qué conquistas ha tenido la población LGBT en el país?
La primera conquista fue en 1936, cuando la homosexualidad dejó de ser vista como una enfermedad. Luego, en 1981, se logró la despenalización de la homosexualidad. La siguiente fue con la Constitución del 91, cuando le preguntaron a una constitucionalista sobre el derecho a la intimidad y respondió que es cuando alguien es homosexual y se lo publican sin pedirle permiso. Recuerdo una anécdota en una entrevista para la BBC de Londres, cuando el periodista me dijo que no entendía mi inglés y me pidió que hablara en español con traductor. El periodista siguió sin entender y supuso que también el traductor tenía problemas. Tuvieron que llamar a la Corte Constitucional para comprobar que lo que yo estaba diciendo era verdad.

Hubo un caso famoso de un policía al que echaron por sospecha de ser homosexual. Él interpuso una tutela y la Corte Constitucional falló diciendo que en Colombia no se puede excluir de las Fuerzas Militares por razones de la orientación sexual. Un fallo posterior señaló que un militar puede vivir en una casa fiscal con una pareja de su mismo sexo. También hay fallos con respecto a los docentes porque se decía que la homosexualidad era una conducta inapropiada por la cual podían ser excluidos del cargo. En Colombia uno se puede cambiar el nombre en masculino o femenino. Las personas con cambios en su morfología pueden modificar el sexo en su documento de identidad.

Creo que en Colombia, legalmente, hemos avanzado mucho. Esto hace parte de la construcción de un mundo distinto pues, para cambiar las percepciones, hay que cambiar la cultura y transformar las relaciones sociales.

¿Y derrotas?
Algunos piensan que el hecho de que en el Senado se haya hundido el proyecto de ley de los derechos de las minorías sexuales es una derrota, pero considero que es una ganancia pues significó poner el tema en el debate público. Creo que las pérdidas son de otro orden como el asesinato de León Zuleta, un líder de Medellín, con quien fundamos el movimiento homosexual en Colombia. El era un defensor muy importante de los derechos humanos en el país y en América Latina.

¿Hay grupos extremistas en la ciudad?
En Bogotá hay un grupo de cabezas rapadas. No son muchos pero sí lo suficientemente ruidosos e intolerantes como para preocuparse. Actualmente, hay denuncias sobre un personaje que va por los bares asesinando homosexuales. La mayoría de los asesinatos a homosexuales son crímenes de odio derivados de la homofobia y, usualmente, se presentan con lesiones de armas cortopunzantes.

¿Bogotá es una ciudad homofóbica?
Sí. Una investigación del IDCT indagó con quienes no quieren vivir los bogotanos: guerrilleros, paramilitares, ladrones, prostitutas, personas con SIDA y homosexuales.

¿Cuáles son los hitos históricos más importantes del movimiento gay en el país?
Un momento importante fueron los años 50`s, cuando surgió un grupo llamado Los Felipitos, conformado por amigos de un hijo homosexual de un ex-presidente de la República, quien decidió "casarse" con el novio e hizo un rito en el que él se vistió de novia. Por denuncia de vecinos a causa del ruido, llegó la policía y se llevó detenido a todos los asistentes incluyendo a la "novia". Esta fue la primera evidencia pública de exclusión a la comunidad gay a la que yo he tenido acceso. Yo tuve la suerte de conocer a Julio Franco, un hombre homosexual de la tercera edad, a quien entrevisté y me contó sobre esta historia. Junto a Julio fueron apareciendo otros hombres igualmente mayores y a través de la técnica de "bola de nieve", que se usa en la investigación cualitativa, pude llegar directamente a uno de los presentes en la fiesta, quien me relató lo sucedido. No eran exactamente una organización gay pero si el primero grupo de personas quienes entorno a la fiesta se reunían para hablar sobre homosexualidad y temas afines como la literatura y el cine.

En 1977, fundamos el Movimiento de Liberación Homosexual. En 1980 publicamos la primera revista gay de Colombia que se llamó Ventana Gay. En 1983, los homosexuales fuimos los primeros que debatimos en el país sobre el SIDA e hicimos la primera marcha gay en Bogotá. En 1989, nos hicimos presentes por primera vez en la V Conferencia Mundial de SIDA, en Montreal. En 1992 hicimos un afiche que ganó un premio internacional que decía: “Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos”. Fue publicado en cinco idiomas y se convirtió en el slogan de la Conferencia Mundial de Sexología, realizada en 1997 en Valencia, España.

En 1997 se comenzó a pensar el tema de los derechos civiles de personas del mismo sexo. En 1998 apareció, por primera vez, un texto que relacionó los derechos sexuales con la población LGBT y lo distribuimos por todo el mundo.

¿La población LGBT en Bogotá está empoderada?
Los LGBT jóvenes piensan que el bar es un espacio de libertad y no un espacio de represión. Pero en nuestra época, la policía iba a los bares gay y nos llevaba a Monserrate, nos empelotaba, nos bañaban con aguan fría y a los transvestis les cortaban el cabello. Muchas veces no encontrábamos la ropa y teníamos que llegar desnudos a nuestras casas.

Cuando en 1981 la homosexualidad dejó de ser delito, un acto político fue ir a bailar a los bares y, cuando llegaba la policía, les mostrábamos que, en el Código Penal, ser homosexual ya no era delito.

En la primera Alcaldía de Antanas Mockus, cuando se creó los semilleros de convivencia para discutir el Código de Policía de Bogotá, Ricardo Luque, un médico, propuso realizar un semillero sobre homosexualidad.

Ahí comenzamos a discutir sobre la violencia que hay contra los homosexuales en los bares y en las calles. En el 2002, le metimos al tema cultural con el Ciclo de Cine Rosa. El IDCT prestó el teatro Jorge Eliécer Gaitán y las películas de la inemateca Distrital relacionadas con el tema, y se gestionó con la comunidad internacional otras películas. La Universidad Javeriana hizo un Ciclo de Cine Rosa que abrió la puerta a otros espacios de formación que permitieran lecturas distintas. Además, vinieron a Bogotá militares alemanes e ingleses que trabajan en sus países con minorías sexuales, para encontrarse con los militares y la Policía Nacional y así tener lecturas diferentes de las minorías sexuales.

¿Cómo está Bogotá frente a otras ciudades del mundo en cuanto defensa de derechos de la población LGBT?A pesar de que Bogotá es una ciudad pequeña comparada, por ejemplo, con México D. F., es una de las ciudades que más bares gay tiene. Esto indica que la represión es grande y se crean guettos. Pero también, que es necesario una Cámara de Comercio Gay en Bogotá, sobre todo en el sector de Chapinero, dónde están 103 de los 180 lugares que ofrecen servicios para gay.

Como pasó en Ámsterdam, Viena y Londres, cuando la comunidad homosexual toma su lugar espacialmente en una ciudad, aumenta el precio por metro cuadrado en esas zonas porque crece la propiedad horizontal y ese espacio empieza a transformarse pues la población gay, usualmente, tiene mayor poder adquisitivo. Por ejemplo, el pasado censo mostró que la mayoría de los habitantes de la localidad de Chapinero es de estrato 5 o 6 y tiene un nivel más alto de escolaridad que otras zonas de la ciudad. Otro fenómeno es que alrededor de los homosexuales empiezan a crearse necesidades particulares en salud, educación y acompañamiento emocional.

Creo que Bogotá puede vender servicios gay como en San Francisco, Manhattan y Sydney, significativos para el turismo. Los homosexuales, usualmente, son buenos compradores y este mercado no se ha explotado.

Tomado www.misionbogota.gov.co

1 comentario:

Catherine dijo...

Excelente......¡¡Que se acabe la discriminación!!.....Todos somos libres de expresarnos como queramos :)