lunes, 29 de agosto de 2011

Sacar del closet a los jerarcas católicos homosexuales

Manuel Velandia
España 2011

En estos últimos días están circulando en algunas de las listas de correo de personas LGTBI los nombres de jerarcas de la iglesia católica colombiana que son homosexuales e incluso de quienes se supone por “evidencias” que lo son. Esto ha motivado una interesante discusión entre importantes líderes nacionales de esta población, una discusión que no es nueva pero que dadas las condiciones en las que algunos jerarcas de diferentes iglesias actúan en contra de los derechos de las minorías sexuales nos pone frente al outing como estrategia política en la lucha por los derechos de las personas LGTB, una estrategia que ya se ha usado en otros países.

Frente a este tema creo que es necesario diferenciar a aquellos que homosexuales o no, cometen delito, y a los que tan solo ocultan su identidad de orientación sexual. En el primero de los casos ubico a los vulneradores sexuales, en especial a los pedófilos quienes se aprovechan de los niños y del cariño que les tienen para agredirles sexualmente. En el segundo el del hombre que no es un vulnerador sexual de menores sino que tiene relaciones consentidas con otros adultos, opino que debe resguardarse su intimidad. La constitución política de Colombia protege este derecho.

Me preocupa el caso de aquellos quienes se encuentran en proceso de construcción identitaria de su identidad de orientación sexual, personas que no son homosexuales porque no se asumen como tales, así en ocasiones tengas experiencias homodeseantes, homoafectivas, homoeróticos e incluso homogenitales. Algunos han pensado en denunciar a quienes han visto en bares para homosexuales, pero si alguien va a un lugar en el que se encuentran hombres homosexuales no necesariamente es gay, y si así fuera tiene derecho a tener un armario tan grande como su ciudad. Me pregunto en dónde queda el derecho a la intimidad.

Ahora bien, algunos han sido vistos en un cine “X”, aun cuando que un hombre persiga a otro no creo que sea una razón para denunciarlo; creo que asistir a ese tipo de lugares tiene riesgos, por ejemplo que uno se encuentre el príncipe azul en el tono perfecto o que se lo pida quien menos desea que lo haga. Creo que si un sacerdote va allí muy seguramente es porque encuentra con quien compartir. Ahora bien, que no me guste su estrategia de ligue no es razón para denunciarlo. Es poco ética distribuir información sobre la privacidad de las demás personas.

En este tema hay otras opiniones, algunos líderes están de acuerdo con lo expresado sobre la garantía al derecho a la intimidad y a que éste se extiende a los jerarcas de esta iglesia por ser personas titulares del mismo, pero para ellos existe una salvedad, su argumento es que en este asunto el derecho a la intimidad en sí mismo es una cosa y otra cuando se enfrenta a las manifestaciones que uno o varios de ellos hagan en contra de la homosexualidad, siendo ellos homosexuales. En este último tipo de caso se han puesto de acuerdo en sacar del closet a toda persona que siendo homosexual, en lo público se expresa en contra del tema.
Algunos otros han hecho un llamado al respeto y la prudencia. Consideran que algunas veces con buenas intenciones y por habernos visto tan vulnerados caemos en los mismos ataques que usan contra nosotr*s se puede entrar un terreno que no procede. Ellos ponen un ejemplo que ayuda a la reflexión: no todo el que tiene el "swing" es un hombre homosexual, ahí estaríamos quedándonos en lo mezquino de los roles y expresiones de género que nos han hecho tanto daño y que nos es para nada creíble -para quienes trabajamos y estudiamos el tema de las masculinidades- de que el género o la orientación sexual de defina por ser más o menos femenino o tener el "swing".

Otros líderes consideran importante pensar políticamente, pues según ello la ética en lo político es la ética de lo adecuado y no de lo bueno y lo malo. En algunas situaciones es adecuado obrar de formas que en escalas de valores morales se observan malas pero que son necesarias en metas políticas.

Dejo a los lectores con una última reflexión expresada por otro líder: No caigamos en el macartismo. Mejor expresar ideas. ¿Cuál es la suya?