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jueves, 3 de mayo de 2012

ITINERARIO DE LAS MARCHAS LGTB en Bogotá, Colombia. Historia y recorridos

MANUEL VELANDIA MORA
Documento inédito

Toda historia tiene un sesgo, una manera de ser leída, de ser vivida, de ser emocionada, de ser explicada.

Cuenta las marchas entre 1983 y 2007.

Primera Marcha Homosexual. Bogotá, Junio 28 de 1983


 Toda historia tiene un sesgo, una manera de ser leída, de ser vivida, de ser emocionada, de ser explicada.

Cuenta las marchas entre 1983 y 2007.

2007                                                                                                                            Fecha: XIII Marcha 01/07/2007

Consigna lema: Con mi pareja iguales en derecho

Trayecto recorrido: Parque Nacional - Plaza de Bolívar

Organizadores: Mesa LGBT Bogotá - Alcaldía Mayor de Bogotá

Número estimado de participantes: No hay un recuento.

Financiamiento y apoyos: Mesa LGBT Bogotá - Alcaldía Mayor de Bogotá

Estrategias de publicidad: Afiche, volante, volante informativo, directorio de

organizaciones LGBT, sitios web de grupos LGBT

Conmemoraciones u homenajes especiales: Memoria diputados del Valle:

"ellos también merecían ser libres"

Participación de personajes públicos: Abre alcalde Mayor de Bogotá Luis Eduardo Garzón… políticos: …

Cobertura medios de comunicación: Día anterior anuncio en Noticias uno del Canal UNO. Dos notas en el Tiempo (detallar). Marcha virtual de la Revista SEMANA.

Situaciones imprevistas/indeseadas sucedidas en la marcha (reacción negativa de algún grupo, contramarchas, confusiones): ninguna Notas: Cierre con intervenciones de cada una de las identidades: lésbica, gay, bisexual y “transgenerista” (termino que solo se utiliza en Colombia).

2006 - XII Marcha 

Fecha: 2/07/2006

Consigna lema: Bogotá territorio de diversidad

Trayecto recorrido: Parque Nacional - Plaza de Bolívar

Organizadores: Mesa LGBT de Bogotá

Número estimado de participantes: No hay un recuento.

Financiamiento y apoyos: Mesa LGBT Bogotá - Alcaldía Mayor de Bogotá

Estrategias de publicidad: Afiche, volante, volante informativo, sitios web de grupos LGBT


 2005 - XI Marcha 

Fecha: 3/07/2005

Consigna lema: Contra todas las formas de violencia

Organizadores: Mesa LGBT de Bogotá

Notas: la Marcha fue anunciada como la primera actividad previa a los carnavales de la ciudad (en los cuales para la celebración del cumpleaños de Bogotá hubo una caravana con temática LGBT) finalizando en la Plaza de Bolívar en presencia del secretario de gobierno y representantes del IDCT. (Ramírez, Ana Lucía Del orgullo a la ciudadanía)

 

2004 - X Marcha 

Fecha: 27/05/2004

Consigna lema: Bogotá sin homofobia

Trayecto recorrido: Plaza de Bolívar – Carrera 7ª al norte

Organizadores: Mesa LGBT de Bogotá

Financiamiento y apoyos: Mesa LGBT Bogotá - Alcaldía Mayor de Bogotá

Participación de personajes públicos: abre alcalde Mayor de Bogotá Luis Eduardo Garzón

 

2003 - IX Marcha

Fecha: 29/06/2003

Trayecto recorrido: Parque Nacional - Plaza de Bolívar

Organizadores: Mesa LGBT de Bogotá

Notas: A partir del año 2003, la comunidad LGBT de Bogotá decidió renombrar la “Marcha del orgullo LGBT” y llamarla en adelante “Marcha de la ciudadanía LGBT". "Propuesta realizada por la Red Nosotras LBT de Bogotá integrada por las activistas y grupos de mujeres lesbianas, bisexuales y transgeneristas de Bogotá. La marcha del 2003 es además importante porque por primera vez se culmina en la Plaza de Bolívar, aunque con restricciones: la

Administración del alcalde Antanas Mockus solo permitió que un carro con una tarima sin sonido estacionara por un tiempo no superior a 15 minutos, sin que las y los participantes de la Marcha ingresaran a la Plaza" (Ramírez, Ana Lucía Del orgullo a la ciudadanía)

 

2002 - VIII Marcha

Fecha: 30/06/20203

La Marcha LGBT en Bogotá experimentó un punto de inflexión fundamental: la comunidad se organizó para reivindicar sus derechos como "ciudadanía plena", un cambio discursivo que abrió el camino para que las marchas comenzaran a llegar, desde el 2003, a la Plaza de Bolívar. En este mismo año se inauguró Theatron, Entidad que apoya la marcha.

 

2001 - Séptima marcha

Fecha: 01/07/2001

Consigna: El cuerpo Territorio de Paz

La marcha del orgullo LGBT en Bogotá representó una época de transición y resistencia para el movimiento Marcha del Orgullo LGBT de Bogotá. El Distrito se vinculó formalmente a la marcha.  Participación de Planeta Paz.

Notas: Programa especial de Televisión en "La noche de RCN, invitado Manuel Antonio Velandia Mora Velandia

 

2000 - Sexta marcha

Fecha: 01/07/2000

No poseo Información. Yo estaba fuera del país.

 

1999 - Quinta marcha

Fecha: 27/06/1999

Trayecto recorrido: Parque Nacional de Bogotá a calle 72, sobre la Carrera Séptima.

Consigna: Marchamos por la Paz

Nota: En ese mismo día y hora hay una marcha en contra del secuestro, todos los participantes se visten de blanco. Equiláteros decide no marchar en la "marcha gay" y hacerlo en sentido contrario en la de la paz y con una camiseta blanca, en la que está impreso, ocupando todo el pecho, nuestro documento de identidad, y en la esquina superior izquierda un moño verde, símbolo de la paz. Cubrimiento de este acto en transmisión directa de televisión en acuerdo con el sindicato de

Inravisión. Entrevista en Directo con Carlos Chica, locutor oficial en la televisión de la marcha en contra del secuestro. Ningún medio cubre la marcha gay.

 

1998 - Cuarta marcha

Fecha: 28/06/1998

Consigna lema: Segunda semana nacional por la diversidad sexual. IDENTICOS, PERO DIVERSOS

Trayecto recorrido: Parque Nacional de Bogotá a calle 72, sobre la carrera séptima

Organizadores: German Rincón, Édison de Zona Franca y Manuel Velandia

Número estimado de participantes: No hay conteo, hombres y mujeres

Estrategias de publicidad: Velandia diseña un logo, un programa y volantes que se imprimen full a color con el apoyo de diferentes bares. Dos videos.

Participación de personajes públicos: Participación del actor y Concejal Bruno Díaz (colaborador de Equiláteros)

Cobertura medios de comunicación: Articulo especial de dos páginas en "El espectador", articulo especial en el tiempo (ambos en el mismo día) Impresión de revista especial por parte del bar "Zona franca". Primera aparición de carrozas.

Notas: Taller de formación a hombres y mujeres como voceros ante los medios masivos de televisión (sede Zona Franca). Reuniones previas con más de tres meses de anticipación, Agenda conjunta con Medellín y Cali. Sede cultural durante una semana en el "centro cultural santa teresita", con el apoyo económico de los Carmelitas descalzos quienes nos facilitaron el lugar gratis. Bazar en la Calera en Bar San Antonio. las diversas organizaciones ponen mesas. Fiesta de despedida, producimos dos videos dirigidos por Velandia, Cámara y edición de Luis Possa (español) con Fondos de Equiláteros y equipos de producción de "Chira televisión". Uno, un documental sobre los logros obtenidos en Colombia se denomina "Con todas las de la Ley", el otro un video musical de tres minutos que se distribuye en los bares, los dueños lo comprar como apoyo a los costos de producción. Tenemos registro visual de la actividad. Cierre con palabras de Germán rincón, Édison y Manuel Velandia.

 

1997 - Tercera marcha

Fecha: 29/06/1997

Trayecto recorrido: Parque Nacional de Bogotá a calle 72, sobre la carrera séptima.

Organizadores: German Rincón, Manuel Velandia

Número estimado de participantes: 800 hombres y mujeres

Estrategias de publicidad: Se imprime publicidad en Blanco y negro que se distribuye en volantes en los bares y lugares de encuentro

Cobertura medios de comunicación: Programa de radio previo, en Hablemos de sexo, de RCN con Martha lucia Palacio y Manuel Velandia.

Notas: Se logra apoyo económico de los bares. Estos convocan a sus clientes, Marcha con permiso de la Alcaldía local. Durante una semana ciclo de conferencias y cine foros en la sede de Flag Bar. Se reimprime el volante de la primera marcha en Colombia (1982). Cierre improvisado, palabras de Germán Rincón y Manuel Velandia. Hay información del programa llevado a cabo

 

1996 - Segunda marcha

Primera semana nacional por la diversidad sexual.

Consigna - lema: Por los derechos humanos y los derechos sexuales de homosexuales y lesbianas en Colombia

Trayecto recorrido: Parque Nacional de Bogotá a calle 72, sobre la carrera séptima.

Organizadores: Manuel Velandia, Equiláteros Proyecto colombiano de Diversidades y Minorías sexuales

Número estimado de participantes: 16 homosexuales y una lesbiana

Financiamiento y apoyos: Autogestión

Estrategias de publicidad: Volantes en los bares y lugares de encuentro

Participación de personajes públicos: Una sola lesbiana (Liliana Gómez Ángel).

Situaciones imprevistas/indeseadas sucedidas en la marcha (reacción negativa de algún grupo, contramarchas: Los agentes de policía de la ciclorruta se interesaron por el tema, uno de ellos marchó en su bicicleta junto a los caminantes.

Notas: Se portó una bandera del arco iris de16 metros de larga. Sin permiso de la autoridad correspondiente, se tomó la ciclorruta. Todo el grupo se reunió con posterioridad a la marcha para evaluar y celebrar los logros de la actividad, incluyendo a cinco participantes desconocidos que aceptaron la convocatoria.

Existe en Equiláteros registro visual de la actividad.

 

1983- Primera marcha

Consigna lema: saltemos por la ventana

Trayecto recorrido: Plaza de Toros de Bogotá (carrera 7ª calle 30 a calle 20) a Plazuela de las Nieves

Organizadores: Manuel Velandia, Guillermo Cortés. Revista Ventana Gay.

Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia

Número estimado de participantes: 29 hombres, tres lesbianas y una mujer trans.

Financiamiento y apoyos: Revista Ventana Gay. Movimiento de Liberación

Homosexual de Colombia, GELG Grupo de Encuentro por la Liberación de los Güeis.

Estrategias de publicidad: Articulo en la revista Ventana Gay. Volantes en los bares y lugares de encuentro

Conmemoraciones u homenajes especiales: Encuentro Gay Latinoamericano.

Cobertura medios de comunicación: Revista Semana (articulo), Televisión, informes de agencias internacionales y nacionales de noticias, El heraldo de Barranquilla. Vanguardia Liberal de Bucaramanga.

Situaciones imprevistas/indeseadas sucedidas en la marcha (reacción negativa de algún grupo, contramarchas confusiones): La policía envió aproximadamente 70 de sus agentes, quienes uniformados para una acción antimotines se hicieron a lado y lado de la vía.

Notas: Cierre con apoyo del Sindicato de trabajadores de la ETB, quienes nos facilitaron tarima y sonido. Intervenciones de León Zuleta y Manuel Velandia.

Marchamos con la cara pintada con el número de nuestro documento de identidad y un triángulo rosa. Dos pasacalles con los slogans "Ni delincuentes ni antisociales, simplemente homosexuales", y "Madre, si tu amas a tu hombre, deja que yo ame al mío". Presencia de delegados de Medellín, Nicaragua y Venezuela. Una mujer trans trabajadora sexual se acercó a la tarima y le entregó un ramo de flores a Velandia, él tomó el suyo y de lo dio en la tarima a comandante de la policía dándole el agradecimiento por su presencia y apoyo y en homenaje a los policías homosexuales que no podían estar en la marcha sino acompañando desde fuera de ella.

Publicado por Investigador Manuel Velandia en jueves, mayo 03, 2012  

Etiquetas: Colombia, Derechos, homosexuales, LGTB, Marcha, Minorías sexuales

 

NOTAS

El Arlequín, ubicado en la calle 23, entre la quinta y la sexta

Biblioteca Emmanuel Mounier, Diagonal 46 entre las transversales 16 Bis y 16 A, allí funcionó la primera sede del GELG Grupo de Encuentro por la Liberación de las Güeis (ABRIL 9 DE 1977) y del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (28 de junio de 1977), hasta junio de 1979.

La primera sede de Ventana Gay se ubicó en la Carrera 12 # 23-41

Piscis Calle 24 entre carreras 13 y 12

Publicado por Investigador Manuel Velandia en jueves, mayo 03, 2012  

Etiquetas: Colombia, Derechos, homosexuales, LGTB, Marcha, Minorías sexuales

lunes, 29 de agosto de 2011

Del populismo de los legisladores a la falacia de la cuota LGBT

Manuel Velandia
España 2011.

Cuando se lee de corrido la Ley estatutaria 1475 de 2011 en su artículo primero parece que queda claro que el país están sucediendo grandes cambios, sin embargo El señor Ministro del Interior y de Justicia, doctor Germán Vargas Lleras elevó consulta, entre otros, sobre ese tema, a la Sala de Consulta del Consejo de Estado, solicitando expresamente que explicara el numeral 4 del artículo primero que dice que “En virtud del principio de equidad e igualdad de género, los hombres, las mujeres y las demás opciones sexuales gozarán de igualdad real de derechos y oportunidades para participar en las actividades políticas, dirigir las organizaciones partidistas, acceder a los debates electorales y obtener representación política”.

Dicha Ley estatutaria, por la cual se adoptan reglas de organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, de los procesos electorales y se dictan otras disposiciones, dice en su Título I, Capítulo I, Artículo 1º que se tendrán en cuenta además, las siguientes definiciones de contenidos mínimos:
Con relación a la igualdad que se entiende por esta “la exclusión de toda discriminación o privilegio por razones ideológicas, económicas, sociales, de sexo, o de raza, en los procesos de participación en la vida del partido o movimiento”.

Que el pluralismo implica para las organizaciones políticas el deber de garantizar la expresión de las tendencias existentes en su interior, en particular de las minorías, sin perjuicio de la aplicación del principio de mayoría, razón por la que los estatutos incluirán normas sobre quórum y mayorías especiales para la toma de decisiones fundamentales en materia de organización, funcionamiento y de participación de sus afiliados en la vida del partido o movimiento.

En virtud del principio de equidad e igualdad de género, los hombres, las mujeres y las demás opciones sexuales gozarán de igualdad real de derechos y oportunidades para participar en las actividades políticas, dirigir las organizaciones partidistas, acceder a los debates electorales y obtener representación política.
En su artículo 28 esta Ley establece, refiriéndose a la inscripción de candidatos, ordena que “las listas donde se elijan 5 o más curules para corporaciones de elección popular o las que se sometan a consulta – exceptuando el resultado - deberán conformarse por mínimo un 30% de uno de los géneros.”

La Sala de Consulta del Consejo de Estado, con respecto al artículo 28º, ha dicho “Se pregunta en concreto si las listas de candidatos inscritas antes de que entrara a regir la ley 1475 del 2011 deben adaptarse a lo dispuesto en su artículo 28 sobre el porcentaje mínimo de participación femenina en los procesos de elección popular a corporaciones públicas (…) y agrega “Se trata de una norma sustantiva que impone una obligación específica en cabeza de los partidos y movimientos políticos, cuya justificación constitucional fue suficientemente explicada por la Corte Constitucional (…) Así las cosas, la Sala concluye que las listas inscritas por los partidos y movimientos políticos antes de la entrada en vigencia de la ley 1475 del 2011, así como las que se inscriban con posterioridad, deben adaptarse a lo dispuesto en su artículo 28 e incluir para las elecciones del 30 de octubre del 2011 el porcentaje mínimo de participación femenina allí exigido.”

Como a simple vista se observa, para el Consejo de Estado todo el discurso que alimenta el Artículo 1º en lo que se ha llamado “definiciones de contenidos mínimos” se ha pasado por la faja los contenidos de Igualdad, Pluralismo y Equidad e igualdad de género.

En otras palabras, para el Consejo de Estado la idea de “equidad e igualdad de género, los hombres, las mujeres y las demás opciones sexuales” se ha reducido a la participación de las mujeres, no quiero decir que no esté de acuerdo con ello sino que cabe preguntarse en dónde está el problema de dicha decisión y por qué el Germán Vargas Lleras no se interesó por los derechos de las demás minorías sexuales.

El Consejo de Estado, para evitarse problema con el tema de las demás minorías sexuales se ha cuidado en aclarar que se le pregunta sobre la cuota femenina y por dicha razón sobre ello responde.

El señor Ministro del Interior por supuesto no ha dicho nada, y muy seguramente no ha respondido porque nadie le ha hecho la pregunta, quizá no ha sido así porque ni las minorías sexuales están realmente interesadas en dicha participación ni los periodistas han visto en este aspecto un tema por explotar.

Por otra parte es conveniente preguntarse ¿qué entienden los honorables congresistas por “las demás opciones sexuales”? Es evidente que no hablan de géneros porque el texto dice “equidad e igualdad de género” pero tampoco hablan de sexo porque acto seguido nombran a “los hombres, las mujeres”.

Pareciera pues que “las demás opciones sexuales” hace referencia a las identidades de orientación sexual (homosexual, bisexual, heterosexual, lesbiana); aun cuando ello no es explicito el consenso lo ha entendido así. Pero entonces quedan abiertas otras dudas:

1º. ¿La equidad de género cubre a las personas transgénero?
2º. Quienes no son hombres o mujeres o más correctamente ni machos ni hembras de la especie humana (intersexuales) ¿ no tienen derechos o una situación biológica como la suya se contempla en la esfera de las opciones sexuales a pesar de que por ello no se puede optar?
3º. ¿La transexualidad, que hasta el momento es psiquiátricamente definida como una “disforia de género” es una opción sexual?

Mientras no se resuelvan estas y algunas otras dudas relacionadas con las definiciones pertinentes a la sexualidad es imposible decidir las cuotas de participación, creo que es precisamente por ello que el Consejo de Estado prefirió no hacer referencia al respecto.

Por otra parte varios partidos políticos tienen en sus estatutos las cuotas de participación de las minorías sexuales pero no siempre incluyen las de las mujeres, sin embargo las colectividades LGBT no siempre hacen valer tales derechos ¿No hacerlo será cuestión de pereza o falta de compromiso político?

sábado, 22 de marzo de 2008

Minorías sexuales y política pública

Manuel Velandia Mora
Enero de 2006
New York


Las minorías no se consideran miembros activos de la comunidad de política pública. La homofobia socializada percibe a las minorías sexuales como ciudadanos de tercera, desheredados, y por tanto, son tratados como excepción; la internalizada les dificulta reconocerse a sí mismos y las otras minorías como los iguales con quienes lograr los beneficios a los cuales tienen derecho.

Minorities are not considered to be active members of the community of public politics. The socialized homophobia perceives the sexual minorities as second-class citizens, disinherited, and therefore, treated as exception. The internalized homophobia keeps them from recognizing themselves, and other minorities as the equal ones to achieve with, those benefits to which they have the right to.

Palabras clave:
Español: Política publica, homofobia, minorías sexuales, vulnerabilidad, derechos humanos, discriminación.
Ingles: Public politics, homophobia, sexual minorities, vulnerability, human rights, discrimination.
Português: Politica publica, homofobia, minorias sexuales, vulnerabilidades, direitos humanos, discriminação.

Políticas Públicas (Defensoría del pueblo, 2003) son el conjunto de acciones –estrategias, planes, programas, proyectos, u omisiones, asumidas total o parcialmente por entidades gubernamentales o estatales, y que tienen como propósito modificar una situación percibida como socialmente insatisfactoria o problemática en tanto que desconoce o vulnera derechos, intereses u objetivos colectivos considerados como necesarios, deseables u objeto de especial protección.

Es la emergencia de la participación y el diálogo de todos los actores involucrados con relación a un tema que se considera prioritario por ser entendido socialmente relevante, luego de un análisis claro y realista sobre lo que existe y es apropiado, en cuanto a la satisfacción de necesidades de la comunidad considerada vulnerable. Son un “curso de acción” (Aguilar Villanueva, 1992) dinámico, definitivo o no, que debe posibilitar la revisión, el diseño e implantación de acciones conjuntas con otras entidades públicas y privadas que cooperan con la población vulnerable, que se diseña y construye en un territorio especifico (espacio-temporal, relacional, cultural y emocional), de tal manera que pueda ajustarse cuando sea necesario y apoyar la redirección de la legislación existente cuando ésta no sea suficiente o apropiada.

Velandia (2005) precisa que “para que haya participación deben crearse los mecanismos para alcanzarla y lograr que, de manera activa, los demás sectores involucrados apoyen la decisión sobre qué, quiénes, para quiénes, cuándo, dónde, cómo, por qué, para qué, con qué recursos, metodologías, herramientas, instrumentos, estrategias de seguimiento y evaluación, hacerlo”.

Toda PP se desarrolla desde un enfoque diferencial[1] y de equidad teniendo en cuenta los géneros, sexualidades, edades, territorios sociales, pertenencia étnica y discapacidades, realizando y restableciendo derechos, como fundamento de cualquier tipo de acción afirmativa para compensar las inequidades producto de la falla estatal en el deber de protección.

Según Aguilar Villanueva (1992), una PP: “no es la simple decisión deliberada del actor gubernamental: la gran decisión en la cúspide del estado” puesto que es evidente que en ella debe intervenir “todo un conjunto complejo de decisores y operadores”. En la definición de Duran utilizada por Roth Deubel (2002), se destaca que es preciso incorporar a otros sectores de igual importancia en la creación, seguimiento y cumplimiento de la PP.; son ellos los actores provenientes de sectores sociales, tales como Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Organizaciones de Base Comunitaria (OBC), asociaciones gremiales y otras asociaciones de la sociedad civil. Una comunidad de PP, como dice Duran está conformada, por las personas pertenecientes a diferentes posiciones –responsables de entidades gubernamentales, congresistas, representantes políticos, dirigentes de gremios, investigadores –y en especial por los y las beneficiarios(a)s de las políticas, quienes además de compartir un sistema similar de creencias –serie de valores, fundamentos, supuestos, y percepciones de un problema específico- demuestran un cierto grado de coordinación de sus actividades en el tiempo.

El tema frente al cual analizaremos la participación o no, en la política publica, es el de las personas vulneradas, estigmatizadas, discriminadas y aisladas social, afectiva y emocionalmente por razón de su sexualidad: las Minorías Sexuales (MS).

En el caso de las PP relacionadas con la sexualidad, deberían participar en su creación, entre otras, las organizaciones en cuya agenda se hallan inmersos los temas pertinentes a las sexualidades, como por ejemplo: redes de mujeres, lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgeneristas, trabajadores(as) sexuales; como también las Agencias de Cooperación Internacional, las entidades del sistema de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales con proyectos de acción nacional, regional y local, relacionados con los temas pertinentes a la vulnerabilidad por razón de la sexualidad.

En las PP es evidente la participación de la mujer, desde la perspectiva de género, en temas relacionados con los derechos sexuales, los derechos reproductivos y la división sexual del trabajo. Sin embargo, no siempre las organizaciones feministas asumen como propias las luchas de otras MS, ni siquiera las de las lesbianas porque algunas de ellas entienden que la vulnerabilidad e intereses de estas otras mujeres no les son comunes y porque en algunas ocasiones de manera similar las mismas lesbianas no son afines con las expectativas y necesidades de las feministas.

Como lo afirma el Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos de la Universidad Central de Bogotá -IESCO-UC- (2005), “tanto los avances de la teoría feminista, como el reconocimiento de otras realidades y actores, evidencian las limitaciones del género como categoría de análisis y de intervención. Los binomios sexo/género y hombre/mujer resultan categorías estrechas y totalizantes no sólo para algunas corrientes del feminismo, sino también para los estudios sobre las masculinidades, la teoría “queer”, las identidades intersexuales y transgeneristas”.

Cambiar la lógica sexo-genero-homofobia en la que tradicionalmente algunas feministas participan en la política publica posibilitaría acciones conjuntas con otras MS igualmente vulneradas; ello implicaría comprender las nuevas lógicas sobre las sexualidades y sus implicaciones.

VULNERABILIDAD Y MINORÍAS SEXUALES
Para la Defensoría del pueblo, 2003), vulnerabilidad es “todo déficit social que tienen las personas, resultado de la brecha existente entre una dotación mínima para lograr una vida digna y desarrollar un proyecto de vida, y la dotación real que tienen”. Lograr una vida digna tiene como base el reconocimiento del ser en su identidad como persona, sujeto de derechos[2] y ciudadano. El proyecto de vida no es solamente un hecho particular, sino además relacional y socio-cultural que no se puede alcanzar cuando para los otros y las otras el ser no se asume en su existencia plena y real. No existe la dignidad cuando la persona no es reconocida como un autentico otro.

Tradicionalmente minorías hace referencia a grupos poblacionales que por sus características étnicas, económicas o socio-culturales no hacen parte de los círculos de poder, aunque como grupo lleguen a superar en número a los sectores dominantes; y para quienes sus aspiraciones e intereses no encuentran representatividad, ni canales de expresión que posibiliten modificar su condición de “grupo marginal”. La exclusión de estos grupos hace difícil la creación de procesos de convivencia solidaria y democrática y el ejercicio de las libertades públicas, con lo cual los derechos humanos y la democracia misma ven desvirtuados sus principios de solidaridad, fraternidad, respeto por la diferencia y tolerancia, entre otros. Los grupos marginados suelen caracterizarse por quienes sustentan el poder y definen el “deber ser” de los comportamientos sociales como marginales y clandestinos, especialmente cuando en su definición toman en consideración lo relativo al sexo[3] y la sexualidad.

Identidad sexual y Movilidad
Peter Wade considera que las identidades se establecen por medio de repetidos actos de representación, es decir de identificación y que las diferencias que construyen la identidad tienen que ser marcadas, observadas e indicadas por unos sujetos en la vida cotidiana; en tal sentido, la identidad es algo que se vuelve a establecer o a reforzar con cada identificación (Serje y otros, 2002). Identidad es la idea y la sensación móviles que tiene el ser humano, en una sociedad y tiempo concretos, de ser lo que busca ser con relación a la cultura, a otras(os) seres en su entorno y consigo mismo, y de seguir siéndolo en el transcurso del tiempo.

La identidad no es algo construido y terminado, se está haciendo y siendo una identidad de manera dinámica en relación consigo mismo, las(os) demás y la cultura, a partir de cómo la persona se experiencia a sí misma, y con relación a aquellos(as) y aquella explica dicha situación y la emociona. La movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad de que esta cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por la inter-influencia, la interrelación y la interdependencia con el medio, la cultura y la sociedad.

La identidad es la emergencia de la construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto en la vida cotidiana, mas específicamente en la educación (formal, no formal e informal) que provee a la personas los referentes del “deber ser” identitario; un “modelo” único que rige el comportamiento de los seres humanos, sustentado en las estructuras de poder, reforzado por la cultura, la sociedad y en las relaciones sociales; dicho modelo está tan enraizado en la cultura que es difícil desprenderse del mismo para asumir nuevas formas comportamentales.

Respecto a la sexualidad, dicho “deber ser” es eminentemente heterosexual, concibe la existencia de diferencias entre las mujeres y los hombres, basadas en el sexo y el género, que determinan relaciones inequitativas y maneras de ser, comportarse, relacionarse, e inclusive, atribuye capacidades diferenciales intelectuales, productivas y emocionales.

Como lo afirma Velandia (2004), en la aproximación contextual en un tiempo y espacio determinados el sujeto debe pensarse a sí mismo teniendo como referente la mirada externa. Es decir, el sujeto construye una identidad de “lo que quiere ser” a partir de lo que le han dicho y ha entendido que es su deber; pero en la práctica no lo vive como tampoco experiencia plenamente su “querer ser”, dado que las representaciones sociales y culturales y el cruce de miradas (familiares, escolares, eclesiales) afectan su propia construcción subjetiva hasta el punto que aquello que “quiere ser” es “traicionado” por la presión social que lo obliga a “estar siendo” una mezcla entre aquello que se espera que sea y lo que él o ella misma desea ser.

El “querer ser” se relaciona directamente con las expectativas, emociones y explicaciones particulares; y, el “estar siendo” es aquello que en los procesos de socialización a la persona le “toca ser”. El “estar siendo” emerge de las relaciones simbólicas entre el “deber ser” y el “querer ser” o más concretamente entre la cultura y la sociedad y lo que cada persona identifica de y para sí misma.

El autorechazo y la autoexclusión de los y las marginados(as) sexuales son más que la consecuencia de su condición minoritaria, el resultado de la situación de marginalidad en la cual los/las ha situado la sociedad, la cultura y las relaciones sociales de las que forman parte; hecho que, además, es el origen de la escasa atención que reciben a sus necesidades y de su escasa participación en los proyectos de construcción social. Las y los marginados sexuales son considerados(as) como ciudadanos de tercera, desheredados, y por tanto, tratados como excepción o minoría.

Entre las MS se ubica a las mujeres, a las personas que se asumen o están construyendo identidades relacionadas con las homosexualidades, lesbianidades o bisexualidades; sus tránsitos identitarios de género (los/las transgeneristas)[4] o de género y cuerpo (los/las transexualidades), o de solo cuerpo (intersexualidades)[5]; y, a quienes sin distingo de su orientación sexual asumen formas de obtener placer o practicas eróticas que no se ciñen al “deber ser” sexual, como por ejemplo las personas sádicas, masoquistas, voyeristas, exhibicionistas, entre otras opciones, y a las personas que asumen variaciones relacionadas con el vestido y los accesorios, como es el caso de las y los transvestis, los y las transformistas, y los/las drag queen y las/los drag king. No toda persona que es explicada y vivenciada como minoría sexual se piensa a sí misma en tal condición.

Lograr que todos los seres humanos sean reconocidos como actores válidos en todos los espacios de co-construcción social, requiere que independientemente de si se forma parte o no de una minoría sexual se reconozca que los excluidos y las excluidas pueden participar en igualdad de oportunidades para lograr los servicios y beneficios a los cuales tiene derecho todo ciudadano en un estado social.

El reconocimiento se ha dificultado en cuanto que: primero, no todas las personas que hacen parte de las MS se asumen o quieren ser comprendidas como parte de estas; segundo, no se comprenden a sí mismas como parte un mismo sector al interior del grupo de las minorías; tercero, se percibe que a pesar de ser minoría sexual los otros y las otras en otras sexualidades son diferentes y en consecuencia no tienen los “mismos problemas”; cuarto, se entiende que los trabajos, acciones, discusiones teóricas, emociones no son similares en hombres y mujeres, personas masculinas, femeninas y en tránsitos identitarios de género o cuerpo, personas con orientaciones sexuales diferentes o expresiones comportamentales sexuales diversas; quinto, porque social y particularmente la vivencia de la homofobia no posibilita la interacción positiva con y entre las personas consideradas parte de las MS.

Se percibe que la “mayoría sexual” se rige y relaciona desde los patrones del machismo, sexismo, misoginia, falocracia y homofobia; es decir, se entiende y acepta como verdad irrebatible que los sexos son dos (hombres-mujeres), que las personas “deben ser” heterosexuales, los hombres masculinos y las mujeres femeninas, y que, sus formas de obtener placer deben vivirse en la esfera de la intimidad, no hablarse de ellas, y que lograrlo es propio de los hombres y un sufrimiento para las mujeres.

La percepción sexual del mundo se fundamenta en los orígenes de los discursos que explican las homosexualidades y en algunos casos, el género. Hasta fines del siglo XVIII, tres códigos regularon la sexualidad humana: el derecho canónico, la pastoral cristiana y la ley civil. Foucault destacó el papel que la sexualidad tuvo en el ejercicio moderno del poder, señaló la conexión entre los dispositivos de la sexualidad y del poder en el discurso moderno; para él la ciencia moderna focaliza su atención en los "perversos", originando nuevos tipos de personas, una "implantación perversa" que multiplicó los controles sobre todos los individuos: los homosexuales y los que podrían serlo (Foucault, 1976: 53).

Becker (1963) en “Outsiders”, afirma que los grupos sociales crean la desviación al "rotular" a ciertos individuos como los "fuera de lugar" (outsiders). Un "desviado" es todo aquel a quien el rótulo ha sido aplicado con éxito. La rotulación es un proceso en el que quienes ostentan el poder en una sociedad asumen un rol político, como poseedores de la “verdad” y el “deber ser”, desde el que excluyen a los trasgresores, con tal éxito que la sociedad y la cultura se asumen homofóbicas; logrando, que incluso, los outsiders se piensen a sí mismos en tal condición. La ciencia moderna apoya la “reconstrucción” rotuladora del ser y la distribución del poder, acto que se reitera en quienes se consideran o no trasgresores.

Como lo veremos a continuación, tres ordenes (moral-religioso, biomédico y cultural-social) se imbrican, interrelacionan, interafectan e interdependen produciendo nuevos discursos sobre las sexualidades y como emergencia la homofobia; concepciones que están tan enraizadas en nuestra cultura que afectan la manera como se vivencia el mundo, nos afectamos por él, y lo comunicamos. La homofobia más que el rechazo a los homosexuales es una construcción ideológica que explica, vivencia y emociona desde y por la heterosexualidad, y se internaliza por quienes se entienden como diferentes en cualquier aspecto del “deber ser” sexual.

Discursos que explican las sexualidades y la homofobia
Los poderes civil, político y religioso se reafirman permanentemente los unos a los otros, para estos, en general, tan solo cuentan los desarrollos de la ciencia cuando se hacen demasiado evidentes sus desatinos. En el tema de la sexualidad, el poder religioso ha logrado influenciar hasta tal punto a los demás poderes que las discusiones de los políticos, los militares y la sociedad civil en los temas sexuales se encuentran permanentemente influenciados por lo que las iglesias, y en nuestro país predominantemente la iglesia católica determinan como el “deber ser” sexual.

Discursos de orden moral-religioso: tienen sus orígenes en la propuesta judeocristiana de la sexualidad. Greemberg (1998) afirma que algunos siglos después de Cristo, exactamente en el año 309, en lo que actualmente es España, el Consejo Eclesiástico de Elvira aprobó una serie de leyes canónicas referentes a la conducta sexual. Estas leyes se convirtieron posteriormente en la legislación civil de toda Europa, cuando el emperador Constantino proclamó que el cristianismo era la religión estatal del Imperio Romano. La conducta sexual, que hasta el momento era algo particular y personal, fue reglamentada por la iglesia y el estado.

A la homosexualidad, que se le consideraba una conducta “antinatural”, se le designó como sodomía[6] retomando al libro del Génesis en la Biblia.[7] Los estoicos y otros filósofos griegos abogaban en sus escritos por la indiferencia ante toda fuente de placer, incluso el sexual, y la renuncia a cualquier emoción excesiva; además consideraban que la única sexualidad “natural” tenía como propósito la procreación; incluso el sexo podía “contaminarse” si aún con el fin procreativo se obtenía de él demasiado placer. Toda actividad con otro fin se consideraba ilegítima y antinatural. Tomas de Aquino, en su Summa theológica, escribió que la utilización de los órganos sexuales para cualquier propósito diferente a la procreación era lujurioso y pecaminoso. Aquino consideraba que las relaciones entre personas del mismo sexo eran actos egoístas y destinados a la obtención de placer.

En la Edad Media se desaprobaron las relaciones entre hombres, pero no fueron castigadas severamente. Los Estatutos del Melfi, del Reino de Sicilia, castigaban muchos delitos religiosos comunes como la usura (prestar dinero con intereses) pero callaban manifiestamente éstas relaciones. Para explicar la inusual indulgencia de sus estatutos, el emperador Federico II fue acusado personalmente por el Papa de “sodomía” y de mantener relaciones con otro hombre. La legislación inglesa del siglo XIII estipulaba que las personas que habían mantenido relaciones sexuales con judíos, niños y miembros de su propio sexo fueran enterradas vivas (Bokswell, 1980). En el siglo XIV los monarcas y los príncipes de toda Europa cedieron ante la presión de la iglesia católica para hacer de la sodomía un delito a menudo capital.

En el esquema judeocristiano actual, la genitalidad está eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de los individuos. Generalmente, es analizada desde la perspectiva de los sexos y tiene como fin la procreación; está limitada a la relación entre personas de sexos diferentes y su disfrute es visto como una “corrupción de la carne”. McCaffrey (1971), evidenció que la actitud de la iglesia hacia la homosexualidad había permanecido prácticamente inmutable desde lo que escribió Santo Tomás en el siglo XIII; en tal sentido, el autor ponía en entredicho que la visión de Santo Tomás sobre la naturaleza y la sexualidad humana en general, así como su comprensión de la homosexualidad, pudiese seguir siendo base de la valoración moral de la época.

Dicha visión sigue intacta. La iglesia católica sostiene en su Catecismo: “La inclinación sexual no constituye una característica equivalente a la raza, el origen étnico u otras que se relacionen con la discriminación, por el contrario, la inclinación homosexual es una enfermedad... Como seres humanos los homosexuales tienen los mismos derechos que las demás personas... De todos modos, éstos derechos no son absolutos; se los puede limitar de manera legítima en los casos en que existe una conducta enferma. A veces esto no sólo es legal, sino también constituye una obligación... Los homosexuales pueden participar en las actividades de la iglesia, sólo si practican la abstinencia sexual”. Cabe destacar que el Catecismo Católico no hace referencia en sus pasajes a la mujer lesbiana ni a los bisexuales.

El Vaticano promulgó el documento “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe -antes llamada Santo Oficio- (2003), en el cual se afirma que Las uniones de PDMS son inmorales y nocivas para la sociedad… la homosexualidad es un hecho desordenado y su práctica un pecado grave contrario a la castidad. En él, se pide a los políticos católicos que se opongan a las leyes que reconocen las uniones homosexuales.
Discursos de orden biomédico: patologizan la sexualidad; la iglesia y el poder civil se apoyan en éllos para mantener en el primer plano de la conciencia todo aquello que no hace parte del “deber ser” interpretando que toda práctica trasgresora es necesariamente antinatural, enfermiza y culturalmente inaceptable.

Ulrichs (1994) es el primer teórico en crear un vocabulario para hacer referencia a las personas cuyo polo de atracción sexual son personas del mismo sexo (1867). Acuñó las palabras “uranier” para designar a los hombres que amaban a los otros hombres y “dionäer” para los hombres que aman a las mujeres; posteriormente los denominó respectivamente “urning y dioning”. Las mujeres que se sentían atraídas por otras mujeres eran “urninging” y el “urano-dioning” era quien se sentía atraído por hombres y mujeres.

“Uraniaster” son los hombres que a falta de mujer se relacionaban con otros hombres: Al que se casaba por la presión social y asumía un estilo de vida similar al que hoy llamamos heterosexual lo denominó: “virilisirt”. Incluso, formuló nombres diferentes para el “urning” afeminado: “weibling” y para el masculino, “mannling”. Aclaró además, que entre todas estas denominaciones era posible encontrar múltiples variaciones. Planteó que la orientación sexual era innata, inamovible y por consiguiente “natural”. Afirmó: “no existe el amor antinatural. Donde hay verdadero amor, también hay naturaleza”.

Ulrichs al enterarse que los órganos sexuales de los machos y las hembras se desarrollaban a partir de los mismos tejidos del embrión sexualmente inmaduro, postuló que el “espíritu” también podía no estar formado y ser susceptible de convertirse en “masculino” o “femenino”.

El escritor austríaco-húngaro Karoly Maria Kertbeny, en un panfleto anónimo enviado al ministro prusiano de justicia, acuña la expresión "homosexualidad", la cual significa más o menos lo mismo que el término de Ulrich "uranismo". Los "uranios" son ahora llamados "homosexuales" por Kertbeny, quien también exige la reforma de la ley (Humboldt-Universität zu Berlin, 2005). Richard von Krafft-Ebing (1896) autor de Psychopathia Sexualis, entrelazó el tema de la homosexualidad a la enfermedad mental por más de 80 años; él, que rechazaba la terminología de Ulrichs, recuperó para sus escritos el término homosexual, igualmente utilizó el término “degeneración” creado a finales del siglo XVIII y empleado a mediados del siguiente siglo para explicar conductas humanas que iban desde el retraso mental hasta la criminalidad.

Krafft-Ebing sentó las “bases científicas” de una serie de estereotipos sobre los homosexuales: son asténicos, superficiales, supersexuados, incapaces de mantener relaciones maduras y proclives a la enfermedad mental. Concluyó que la única sexualidad “natural” era la heterosexual procreativa. Consideraba que la “sexualidad contraria” así como el alcoholismo y la locura, eran expresiones de un sistema nervioso de constitución defectuosa; incluso creía que la masturbación podía causar el desarrollo de la homosexualidad.

Henry Havelock Ellis y John Addington Symonds escribieron el libro “Inversión Sexual”, en él discurrieron que los hombres homosexuales no son tan diferentes de los demás, a no ser por sus compañeros sexuales (Grosskurth, 1980). Sigmund Freud (1909) escribió: “la investigación psicoanalítica se opone enérgicamente al intento de separar a los homosexuales de las demás personas como si fuera un grupo de una naturaleza especial... los invertidos atraviesan durante su infancia una base de fijación muy intensa pero breve por... (su) madre y, tras superarla, se identifican con la mujer y se consideran ellos mismos objetos sexuales; es decir, partiendo de una base narcisista, buscan a hombres jóvenes que se parezcan a ellos en personas a las que desean amar como sus madres les amó a ellos... Su deseo obsesivo por el hombre demuestra verse determinado por su huida incansable de la mujer”.

Alfred Kinsey (1948) cuestionó la validez de casi todo lo que se había escrito en materia de conducta sexual hasta entonces, partiendo de que la gran mayoría de investigadores se basaron en prejuicios caducos que invalidaban sus conclusiones. En “Sexual Behavior in the Human Male”, en el capítulo “Expresión homosexual” se entiende que la homosexualidad era muy frecuente entre la población normal, y era poco improbable, entonces, que fuera algo patológico. En el texto se lee: “En vista de los datos de que ahora disponemos sobre la incidencia y frecuencia de la homosexualidad, y en particular su coexistencia con la heterosexualidad en la vida de una parte considerable de la población masculina, es difícil mantener la opinión de que las relaciones psicosexuales entre individuos del mismo sexo son escasas y por consiguiente anormales o antinaturales o que constituyen en sí una prueba de neurosis o incluso de psicosis”.

En 1956, Kinsey publicó su segundo informe titulado “Sexual Behavior in the Human Female”. En él declaró: “Sólo se puede determinar cuántas personas pertenecen en un momento determinado a una de las clasificaciones de la escala de heterosexualidad – homosexualidad”. Igualmente, fue enfático en afirmar: “una de las características de la mente humana es que intenta clasificar los fenómenos por dicotomía. Las cosas son una cosa o su contrario. La conducta sexual es normal o anormal, socialmente aceptable o inaceptable, heterosexual u homosexual; y en estos temas, mucha gente no quiere creer que entre un extremo y el otro existen grados”.

Evelyn Hooker (1958) escribió el artículo “La adaptación del hombre declaradamente homosexual”, en él presentó tres conclusiones: 1. la homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad; 2. La homosexualidad puede ser una desviación del modelo sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal; 3. El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el desarrollo de lo que frecuentemente se ha asumido.

La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974, utilizando como respaldo a Hooker, consideró que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser ésta una categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de orientación sexual (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en una misma categoría.

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, CIE-10,1987, no se incluye la homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el sujeto y en esa medida afectan el funcionamiento individual y la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de relación eróticosexual.

Money (1955) traslada la palabra género de la gramática a la medicina, advirtiendo la sobresignificación que pesaba sobre el término sexualidad. Stoller R. desde el campo del psicoanálisis corrobora los hallazgos de Money: “Bajo el sustantivo género se agrupan los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la femineidad-masculinidad, reservándose sexo para los componentes biológicos, anatómicos y para el intercambio sexual en sí.”. Edmund Bergler (1956), afirmó que “no hay homosexuales sanos”.

Money (19906 planteó que la bipotencialidad ha sido investigada primeramente en el hipotálamo, donde se ha establecido el diformismo masculino-femenino... es un supuesto camino de la homosexualidad como algo intermedio entre ambas... de estirpe orgánica, es decir, no volitiva y produce una confrontación drástica tanto en lo político como en lo moral, con los postulados de la “desviación” y la preferencia homosexual por elección.

Discursos de orden cultural-social: las teorías socioculturales influyen de tal forma que muchos autores están de acuerdo en considerar que la homosexualidad no es una conducta que tenga relación con la orientación de género, la conducta del sexo opuesto, ni se trata propiamente de un trastorno de la identidad de género (McConaghy y Silove, 1992). Para otros, la homosexualidad puede verse como un aspecto de la expresión sexual de género que refleja profundamente los valores socioculturales contemporáneos (De Cecco y Elia, 1993).

Science (1991) público la investigación realizada por Le Vay, en la que afirma que en el cerebro existe un racimo de neuronas conocidas como INAH3 (tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior), el cual llama “el lugar del sexo”; concluyó que la orientación sexual tiene relación con la estructura dismórfica de la región anterior del hipotálamo y que ésta es el posible substrato de la homosexualidad. Al respecto afirmó: “lo que yo informé fue la diferencia en la estructura cerebral de los hipotálamos, no podemos hablar sobre lo que hace que la gente sea gay o heterosexual, pero esto abre las puertas para encontrar las respuestas a este asunto”.

Le Vay plantea en un nuevo estudio -esta vez con sujetos vivos y usando la tecnología de las imágenes de resonancia magnética- “sí hay influencias ambientales, éstas operan muy temprano en la vida, en la etapa fetal o en la infancia temprana, cuando el cerebro se está todavía integrando. Soy muy escéptico ante la idea de que la orientación sexual es una cosa cultural”.

Evelin Hooker, frente a la investigación de Le Vay interrogó en la misma revista: “¿Por qué queremos saber la causa? Es un error esperar que podamos modificar o cambiar la homosexualidad... Si entendemos su naturaleza y la aceptamos como dada, estaremos más cerca de la clase de actitudes que harán posible a lo homosexuales llevar una vida decente en la sociedad”.

Hamer (1993) y su equipo descubrieron que es frecuente la existencia de otros homosexuales en la familia; el 13.5% de los hombres estudiados tenía un hermano homosexual y con frecuencia un tío o un primo por parte materna -el cromosoma X proviene del ADN de la madre-. Al examinar los marcadores de ADN en los cromosomas X de esos hermanos, se descubrió que 33 de los 40 pares compartían marcadores en el extremo del brazo largo del cromosoma X en un área denominada Xq28. En estudios posteriores, con otros 32 pares de hermanos homosexuales, volvieron a hallar que 23 de ellos compartían el marcador Xq28; examinando familias de hermanas lesbianas descubrieron que no existía correlación entre el Xq28 y la lesbianidad. De lo anterior se desprende que la herencia sólo es parcialmente responsable del desarrollo de la orientación homosexual, y que el hecho de compartir genes idénticos no predice resultados idénticos en cuanto a la sexualidad.

Durante las décadas del 50 al 60 del pasado siglo, y en consonancia con las propuestas teóricas del construccionismo social y las nuevas posibilidades en terapias hormonales y quirúrgicas, emerge un nuevo estilo de manejo clínico de la intersexualidad. Richard Green y Robert Stoller, asociados a las investigaciones de John Money, establecieron el carácter esencialmente construido de las identidades de género, liberándolas de todo determinismo biológico. La construcción social del género precisaba, sin embargo, la convicción personal y social acerca de la identidad y su anclaje en formas corporales congruentes, por lo cual la ambigüedad sexual debía ser “normalizada” para producir sujetos claramente femeninos o masculinos.

Límites y transgresiones discursivas
Los limites entre los discursos moral-religioso, biomédico y cultural-social se permean permanentemente. Lyotard postuló que el eclecticismo es el grado cero de la cultura general contemporánea. Para él, la estética por excelencia de la posmodernidad es el kitsch o todo vale, lo que no se puede gobernar con reglas preestablecidas, lo que no se puede definir.

Lipovetsky (1986), en su texto “La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo”, afirma: “El viejo modelo cartesiano de identidad fija y sustantiva del hombre se ha desvanecido. Por el contrario, la posmodernidad parece imaginar un mundo dentro del cual la diferencia y la diversidad no sólo se toleran sino que se celebran. Aparece en ella un discurso que cuestiona la identidad de los géneros, e introduce una nueva dimensión: la multiplicidad de identidades y el rechazo de la feminidad y la masculinidad como categorías inmutables y monolíticas. Este discurso proviene de la voluntad de autonomía y de particularización de los grupos e individuos: neofeminismo, liberación de costumbres y sexualidades, reivindicaciones de las minorías, etc.”.

Siguiendo esta línea, Gabriel Cocimano (2004) considera que “Todos los órdenes de la sociedad posmoderna están atravesados por signos híbridos, heterogéneos e indefinidos: la política, el arte, la moral, el sexo, la historia. Esa sociedad se ha adolescentizado, y todos los síntomas típicos de la adolescencia -la edad ambigua por excelencia- están presentes en la cultura posmoderna: hedonismo, identidades híbridas, ambigüedad sexual. El viejo modelo de identidad genérica fija e inmutable del hombre moderno se desvaneció, y la era contemporánea avanza hacia un mundo dentro del cual la diferencia y la diversidad se toleran y se celebran. La multiplicidad de identidades y el rechazo de la feminidad y la masculinidad como categorías monolíticas comienzan a derrumbarse: la liberación sexual, que representó en otros tiempos una trasgresión a las formas instituidas, ha mutado en un erotismo diluido y ambiguo, acaso por exceso y saturación. La ambigüedad aparece entonces como producto de la indiferencia, la incertidumbre y la competencia entre los sexos, paradójicamente como un modo de alimentar la obsesión -negativa- de la sexualidad.”

El discurso biomédico retomó conceptos religiosos al definir las expresiones sexuales en la búsqueda de placer como “aberraciones”; posteriormente, tratando de subsanar la discriminación que ello genera se prefirió utilizar el concepto de “parafilias” que más adelante y por la misma causa se modificó al de Expresiones Comportamentales Sexuales. Conceptos como “orientación sexual” son utilizados por los constructores socioculturales en sus discursos a pesar de que para estos es evidente que están haciendo uso de una categoría eminentemente biomédica.

Un ejemplo bastante actual del cruce entre lo biomédico y lo cultural, aceptado por la comunidad homosexual trabajando en la PP sobre el sida, es la utilización del concepto "hombres que tienen sexo con hombres (HSH)", que incluye en su definición a todos los varones -que ubica en contextos socio-culturales- y en los que se reconoce que tienen relaciones sexuales con otros varones que poseen diferentes orientaciones sexuales (homosexual, gay, bisexual, transgénero, transvesti, transexual, heterosexual) y que no poseen una identidad al respecto.

Esta categoría comportamental revela una enorme diversidad y heterogeneidad, además de una compleja interrelación entre identidad sexual, deseo sexual, prácticas, comportamientos sexuales, redes socio-sexuales y roles de género. Su uso evidencia la necesidad y la imposición, cuando de sexualidad se habla- del eclecticismo del que nos habla Lyotard. La reutilización de conceptos sexuales que poseen una fundamentación cultural como lo son los de “tránsitos identitarios de género” y la “movilidad de la identidad sexual” imbrica a lo cultural categorías epidemiológicas de carácter biomédico como homosexual y bisexual -que denotan patologías- a pesar de que igualmente se comprenda que en su interior poseen una noción de “homogeneidad” que niega la unicidad.

Construyendo mundos
Las MS no son una común-unidad organizada como tal. En Colombia, desde la creación de las primeras organizaciones feministas, pasando por la formación del Movimiento Homosexual Colombiano (1976), del sector LGBT de “Planeta Paz”[8] y de la participación de una serie de personas y organizaciones L, G, B, T, hasta la reciente fundación de la organización “Colombia diversa”[9], no ha sido posible lograr la consolidación de una organización que cumpla con lo que Duran plantea como la necesidad primordial de toda comunidad de PP, es decir, la existencia de un sistema similar de creencias demuestran un cierto grado de coordinación de sus actividades en el tiempo, respaldadas por una serie de valores, fundamentos, supuestos, y percepciones de un déficit social al que se necesita dar respuesta.

Las mujeres y los/las LGBT sufren igualmente de homofobia social e internalizada a la que suman la multiversalidad en las construcciones teóricas con respecto a los sexos, sexualidades, cuerpos, géneros, orientaciones sexuales y expresiones comportamentales sexuales han hecho mella en los desencuentros entre los diferentes sectores al interior de las MS.

Dicha homofobia ha conducido además a que los intentos por hacerse presentes en los escenarios políticos y participar en la creación de una PP se hayan circunscrito a los esfuerzos aislados de algunas feministas, y de miembros(as) de los sectores de LGBT y los conformados por otras personas con tránsitos identitarios de cuerpo y sexualidad.

No puede negarse, sin embargo, que con ello se han logrado en Colombia ciertos cambios en las políticas de equidad de género (mas no de géneros), -como por ejemplo la “Ley de cuotas” que promueve la participación de las mujeres en cargos públicos-, en los derechos civiles de parejas de sexo diferente, en los programas de prevención del sida y en el desarrollo de las políticas de salud sexual y reproductiva a nivel nacional, y en las locales con relación a los sectores LGBT con el proyecto “por una Bogotá más incluyente” y con el “Plan de desarrollo por el respeto y la visibilización de las diversidades sexuales” en Medellín; lo que ha significado cierta apertura mas no una disminución significativa de las vulneraciones, pero que si ha posibilitado el avance hacia el logro de una “diferenciación positiva o discriminación positiva” con medidas que establecen beneficios en favor de las MS, dado que se encuentran en situación de desventaja social.

El objetivo de la participación en la PP es en ultimas, suprimir y prevenir una discriminación o compensar las desventajas resultantes de actitudes, comportamientos y estructuras existentes en la sociedad, a partir de la lucha contra las desigualdades generadas por la estructura social, que sufren las mujeres y los/las LGBT por razón de su sexo, raza, origen, religión, etc.

La aproximación a dicho objetivo como lo diría Esguerra (2004) puede observarse en que “un alcalde y su administración acompañen de manera clara a los ciudadanos LGBT en el acto que los visibiliza – la marcha del orgullo gay- y que se ha constituido en forma de resistencia frente a la muerte social prescrita desde la "heterosexualidad obligatoria", el heterocentrismo y el heteropatriarcado”. Algunos intentos de trabajo intersectorial se han podido observar igualmente en la discusión sobre la obtención de los derechos civiles de las PdMS y más recientemente en el tema de la interrupción del embarazo.

A pesar de los logros obtenidos no todos los sectores de las MS participan en la PP en igualdad de condiciones ni poseen un interés similar por temas que consideran más de otros o de otras por no ser ellos o ellas los y las directamente implicados. A ello se agrega el hecho de que temas como la adopción o el aborto requieren de una mayor y más profunda discusión para su comprensión y la de los argumentos de quienes están en contra como prerrequisito para que haya una unidad tanto discursiva y emocional como el la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de las acciones.

En ultimas, la participación en la PP de las MS requiere de todos sus actores, abrirse a entender y asumir que las diferencias entre las mujeres y los/las LGBT -y entre ellos y ellas mismas/os- son mucho menores que los supuestos abismos conceptuales, emocionales y experienciales que parecen distanciarlos/las y dificultan su unidad, pero en especial darse cuenta y empoderarse del hecho de que solo en la medida en que se trascienda la homofia social, particular e internalizada logrará superarse el escollo que con mayor fuerza impide el reconocimiento de los otros y las otras como auténticos(as) otras(os) cualquiera que se a su sexo, cuerpo, genero, orientación sexual o expresión comportamental sexual.

Notas al margen

[1] Según Donny Meertens (2002), un enfoque diferencial es un método de análisis que toma en cuenta las diversidades e iniquidades existentes en nuestra realidad, con el propósito de brindar una adecuada atención y protección de los derechos de la población. Emplea un análisis de la realidad que pretende hacer visibles las múltiples formas de discriminación contra aquellas poblaciones consideradas diferentes y define las discriminaciones más relevantes en el contexto de la crisis.
[2] Ser Sujetos de derechos en las políticas públicas, en una condición sine qua non que le posibilita al sujeto social la posesión de una clave de lectura de la realidad, con conciencia de su propio ser y de su operar, y con la suficiente autonomía para liberarse de los condicionamientos y manipulaciones de los otros y las otras, confrontando su solidaridad con la de otros, y a su vez individual y societalmente ir construyendo su identidad.
[3] Sexo biológico hace referencia a un punto ubicado en un continuo en el que sus extremos son los opuestos reproductivos funcionales, que caracterizan de manera diferenciada la conformación de los rasgos primarios y secundarios que nos caracterizan y diferencian tales como el sexo gonadal, hormonal, el sistema genital externo e interno, la estructura cerebral, la morfología corporal, la estructura ósea y muscular, la distribución de las grasas y del vello púbico, entre otras. Si es entendido como definición psicosocial, a la definición de macho y hembra deben sumarse la de identidad de género.
[4] Transgénero: término que describe un amplio rango de personas que experimentan y/o expresan su género de forma diferente al deber ser; incluye a transexuales, transvestis, como así también toda persona que expresa características de género que no corresponden con las tradicionalmente asociadas al sexo de la persona (que se asume tiene de origen). Los tránsitos de género pueden ser de lo masculino a lo femenino, de lo femenino a lo masculino o presentar simultáneamente características tanto masculinas como femeninas.
[5] Intersexuales: presentan simultáneamente características morfológicas correspondientes a ambos sexos (tejido ovárico y testicular en la conformación interna de su aparato reproductor). En la especie no solo se presentan el macho y la hembra sino igualmente “estados intersexuales” con diferenciación somatosexual durante el desarrollo prenatal de la expresión particular en los sexos genotípico y fenotípico. Se han estudiado 16 variantes intersexuales.
[6] Varios actos se llamaban sodomía: la masturbación, el contacto oral o anal con el pene que se producía entre un hombre y una mujer, las relaciones sexuales con animales y el coitus interruptus. Incluso a cualquier relación en la que el hombre asumiera posición diferente a estar encima de la mujer y esta boca arriba, ya que disminuían la capacidad de concebir. A las relaciones entre hombres no se les incluyó en ese grupo.
[7] Génesis 19:1-25, Sodoma y Gomorra. En dos listas paulinas de vicios, encontramos un término raro y oscuro, probablemente acuñado por el mismo San Pablo a partir de dos palabras griegas comunes que literalmente se puede traducir “varón-camas”, (griego: arsenokoitai). En I corintios 6:9, “varón-camas” es precedido por la palabra común que significa “suave”, “blando”. La Biblia Reina Valera, tradujo “varón-camas” como “los que se echan con varones”, y “suave”, “blando”, como “afeminado”. Incluso en el siglo XX hay teólogos (especialmente católicos) que citan el texto para condenar la masturbación.
[8] OBC que reúne desde el 2000 a personas de diferentes sectores sociales populares (entre ellos mujeres y personas LGBT); pretende cubrir la diversidad geográfica, cultural y organizativa de las comunidades de Colombia, integrándolas en un proyecto de formación que involucra componentes investigativos y comunicativos para visibilizar, fortalecer y consolidar liderazgos colectivos sociales y populares en los escenarios políticos de paz.
[9] ONG que trabaja desde 2003 en favor de los derechos de LGBT en Colombia; surge a partir de las lecciones aprendidas que deja el proceso de incidencia política frente al Proyecto de Ley que busca reconocer derechos a parejas del mismo sexo.

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jueves, 20 de diciembre de 2007

Minorías sexuales y participación política

Manuel Velandia Mora, Antonio
Ponencia en el Congreso Liberal para lograr el reconocimiento de las minorías sexuales como un sector político al interior del partido
21.07.03


Propuesta presentada por Manuel Antonio Velandia Mora


En la convocatoria y reglamentación al Primer Congreso del partido Liberal Colombiano, las minorías sexuales no se contemplan como parte del “sector social”[1] puesto que las únicas minorías sexuales que allí se nombran son las mujeres, razón por la que otras minorías sexuales por razón de cuerpo, orientación sexual, expresiones comportamentales sexuales e incluso de género se les dificultó inscribirse al Congreso.

Los principios doctrinarios del Partido (numeral 3)[2] tienen su razón de ser en la promoción del ser humano y la defensa del sus derechos, incluyendo los de equidad y género, a pesar de ello, el partido nunca ha tenido como estrategia comunicativa la posibilidad de tener una perspectiva de género a pesar del reconocimiento del papel político de estas[3]. Tanto en los nuevos estatutos, como el proyecto de declaración política y en la convocatoria y reglamentación a lo femenino no se le tuvo en cuenta en la construcción de los textos, imposibilitando así que se haga una lectura de ellos desde una perspectiva femenina.

Teniendo en cuenta que el Partido, en su doctrina, se compromete a “buscar la solución política a los conflictos existentes en el seno de la sociedad colombiana”[4] y que este es “el Partido del libre examen y de la tolerancia”, y que “en sus deliberaciones internas practicará la crítica y la autocrítica”[5] propongo:

Que en la Plataforma política y declaración ideológica, en la Plataforma Ideológica del Partido Liberal Colombiano en el ítem Principios Doctrinarios del Partido Liberal Colombiano, Numeral 4 se introduzca a continuación de la frase “a la equidad, incluyendo la de género” el texto: “, de sexo y orientación sexual”; quedando el texto completo de dicho numeral escrito de las siguiente manera:

3. El Partido Liberal tiene su razón de ser en la promoción del ser humano y la defensa de los derechos fundamentales de las personas, entre otros, el derecho a la vida, a la libertad, a la salud, a la educación, al desarrollo cultural, a la equidad, incluyendo la de género, sexo y orientación sexual, a la solidaridad, a la libre asociación, a la privacidad, a la información y a un desarrollo social sustentado fundamentalmente en la educación y la salud públicas.

Que en las convocatorias a los próximos congresos locales, regionales y nacionales o en cualquier otro documento del Partido al hacer referencia a los sectores sociales se defina que el sector social, también está conformado por “madres de familia, usuarias, académicas, artesanas, tenderas, minorías sexuales por razón de sexo, género (como las mujeres) u orientación sexual”; quedando la definición de sector social de la siguiente manera:

SECTOR SOCIAL.- El sector social está conformado por las organizaciones sindicales, de pensionados, de campesinos, minorías étnicas, minorías sexuales por razón de sexo, género (como las mujeres), u orientación sexual, jóvenes, dirigentes sociales y de base del Partido, tales como: organizaciones de sectores formales e informales de la sociedad, organizaciones no gubernamentales con propósito social, juntas de acción comunal, asociaciones de padres y madres de familia, ligas de usuarios(as), cooperativas, organizaciones de la cultura, gremiales, empresarios, micro-empresarios, académicos(as), artesanos(as), profesionales, ambientalistas, tenderos(as) y taxistas. Este sector corresponde al 30% de los órganos plurales y colegiados de poder político del Partido, de conformidad con el artículo 17 numeral 2° de los Estatutos.

Que en todo documento emanado del partido liberal el texto se escriba con perspectiva de género lo que significaría que su escritura fuese tanto en femenino como en masculino, tal y como puede observarse en la anterior definición de sector social.

Para quienes consideren importante una fundamentación política del discurso de los derechos Humanos con relación a las minorías sexuales pongo a su consideración y para su lectura el siguiente documento:

Las preguntas sobre los derechos no son recientes, como tampoco la estigmatización, la discriminación, la homofobia y otras formas de violencia en contra de las minorías sexuales. En Colombia los grupos guerrilleros han inducido al desplazamiento a algunas personas por razón de su orientación sexual; grupos paramilitares han realizado procesos de “limpieza social” en los que han sido asesinados varios cientos de homosexuales y, incluso yo mismo fui objeto de un atentado contra mi vida en las pasadas elecciones.

Los seres humanos tenemos la insana costumbre de estarnos comparando permanentemente con los(as) demás; a ello se suma que socialmente se han establecido unas normas que han determinado el “deber ser” para los comportamientos de las personas y que esperamos ellas vivan bajo estos parámetros. Cada uno(a) de nosotros(as) tiene una manera particular de contemplar el mundo, de explicárselo, de experienciarlo; además, cada quien considera que su manera de hacerlo es la correcta, la apropiada, y que los demás deberían asumir la suya como el modelo, como el “deber ser”. Este “deber ser”, si hacemos referencia a la sexualidad, es heterosexual, masculino, falocrático y machista.

No puede negarse que en ese “deber ser” hay una marcada influencia del pensamiento dominante en la cultura de la que hacemos parte. Si vivimos en una sociedad con una posición política conservadora se entiende que se conciban las relaciones sociales como machistas, sexistas y homofóbicas. En una cultura marcadamente judeocristiana, como la nuestra, entonces asumimos esas actitudes como modelo y esperamos que el mundo y las personas se asuman en esas mismas condiciones y prerrogativas.

Aun cuando la decisión de “querer ser” de cada uno(a) esa decisión particular siempre generará algunos conflictos internos e incluso con otras personas. Cada uno(a) entiende que es lo que deseo ser; pero cuando es otro(a), ya sea mi hijo, hij@, hermano(a), estudiante, feligrés, amig@ o conciudadano(a) quien lo hace se nos dificulta comprender las razones y emociones por las qué parece ir en nuestra contravía, o mas correctamente en contra del “deber ser” establecido como norma del comportamiento.

En el terreno de la convivencia se constata de nuevo la asimetría entre la valoración positiva del propio comportamiento, y la valoración negativa del comportamiento de los demás.

El derecho a la diferencia es posibilidad de paz

Solemos pensar en la paz con referencia a la guerra, pero la paz se vivencia en todos los aspectos relacionales cotidianos, y mientras el conciudadano y copartidario me sea indiferente o yo no lo acepte y respete porque en su fuero interno ha decidido asumir una orientación sexual determinada, la cual yo considero inapropiada, se hace imposible construir la paz como un estado de ánimo permanente en nuestra existencia. De nada serviría resolver los conflictos armados si en mi propio barrio, escuela, casa o reunión de partido yo continúo con la guerra al seguir siendo intolerante, irrespetuoso y vulnerador de los derechos fundamentales. Los homosexuales y lesbianas tienen tanto derecho como cada uno(a) de nosotr@s a ser lo que cada uno(a) ha decidido ser, y por tanto, son tan sujetos(as) de derechos como cada uno(a) de nosotros(as) lo esta siendo.

Este derecho se transforma para cada persona en una obligación de participar en todos aquellos espacios donde se hace necesario ser oídos, y es precisamente el Congreso del Partido Liberal un espacio para decirle a los políticos tradicionales que no se puede ser Liberal si actuamos conservadoramente al negarle a otros y otras sus propios derechos, más aún cuando muchos y muchas conservadores y conservadoras son liberales en sus ideas y comportamientos.

Comentario post: La propuesta fue aceptada. al respecto leer: Resolución Nº 724 de 2003 del Partido Liberal colombiano.


Notas al margen
[1] Convocatoria y reglamentación al Primer Congreso del partido Liberal Colombiano. Artículo 2º.
[2] Nuevos estatutos, plataforma ideológica y código disciplinario.
[3] Convocatoria y reglamentación al Primer Congreso del partido Liberal Colombiano. Artículos 2º y 3º.
[4] Nuevos estatutos, plataforma ideológica y código disciplinario. Numeral 9.
[5] Nuevos estatutos, plataforma ideológica y código disciplinario. Numeral 2.