Manuel Velandia Mora
2.5.2001
elcloset.com
La paz es el reflejo de nuestro cotidiano, es nuestro quehacer y nuestra meta.
La Organización Planeta Paz realizó durante los primeros días de esta semana un encuentro nacional con la participación de homosexuales y lesbianas convocados por el tema de la paz. Uno de los objetivos de esta reunión fue oír propuestas y desarrollar estrategias que permitan visibilizar a líderes populares gay de nuestro país.
Aun cuando las conclusiones de dicho evento se espera se hagan publicas en las próximas semanas, vale la pena contar que, según me relataron algunos de los que allí estuvieron presentes, para muchas y muchos de l@s asistentes esta fue su primera posibilidad de acceder a un foro publico, de encontrarse con personas que como ell@s están interesad@s en los derechos de los homosexuales y las lesbianas, y sobre todo de ser oídos en sus apreciaciones frente a un tema que nos interesa a todos, como es el de la paz.
La paz es prioritaria si deseamos alcanzar un estado homeostático de convivencia ciudadana. En un país como el nuestro, en el que el conflicto armado entre los diferentes actores ha sobrepasado todos los límites al involucrar a la sociedad civil, los homosexuales no hemos sido ajenos a esta realidad. Durante los años 85-89 en Colombia estuvimos en la mira de los grupos paramilitares (recordemos que se reportaron mas de 640 asesinatos). Sin embargo, estos homicidios, las desapariciones, la discriminación, el desplazamiento forzoso y otras formas de violencia no son un problema exclusivo de los homosexuales y de quienes viven con sida en nuestro país.
Recientemente, y una vez mas, en El Salvador saquearon las oficinas de la Asociación entre Amigos; la policía atacó a gay, lesbianas y transvestis en Monterrey, Nuevo León, México; en Ecuador (Quito y Guayaquil) se ha atentando directamente contra la vida de compañeros activistas y contra la comunidad lgbt (lesbica,gay,bisexual y transvesti), quienes además han venido recibiendo amenazas por parte de grupos desconocidos. En Pereira, Colombia, en lo que va corrido del año han sido asesinados tres transvestis trabajadores sexuales. En la zona del Caquetá, homosexuales y personas viviendo con sida han sido obligados a desplazarse a otras regiones del país, y como lo he relatado en otros artículos yo mismo he sido amenazado varias veces de muerte por mis opiniones en torno a temas como los derechos de los militares homosexuales o de quienes viven con sida.
En un reciente artículo sobre el paramilitarismo en Colombia, la Revista Semana denunció que homosexuales y trabajadoras sexuales son considerados por las autodefensas como poblaciones que una vez más se han vuelto su objetivo militar, sin embargo esta no es una posición exclusiva de los paramilitares sino que igualmente es política de los otros bandos armados.
La paz no es el equilibrio de las fuerzas, es el reconocimiento de la diversidad de pensamientos, hechos, experiencias y soluciones, es el resultado de la contradicción, del diálogo sobre la diferencia.
El encuentro de Planeta Paz y la presencia en este de homosexuales, lesbianas y transgéneros de diferentes regiones del país son un aliciente para aquellos que desde diferentes espacios venimos trabajando por los derechos de homosexuales, lesbianas y otras minorías sexuales. Es agradable saber que el evento creó la posibilidad de encontrarse con caras nuevas, ideas frescas, organizaciones y grupos de trabajo de los cuales poco se conocía de sus actividades; es muy loable que se hayan dado las condiciones para que puedan trabajar hombro a hombro grupos diversos en ideas, posiciones políticas, orientaciones sexuales, sexo y genero; y sobre todo, es plausible que la comunidad lgt se tome un tiempo para reflexionar y hacer parte activa de los grupos que se organizan en y para la búsqueda de soluciones frente a una situación de la que hemos sido víctimas silenciosas, y muchas veces observadores pasivos.
La paz no solo es un problema de los grupos armados, la paz nos atañe a todos. Se construye desde adentro, trascendiendo el propio temor a ser nosotr@s mism@s, a hacernos visibles en nuestras familias, escuelas, lugares de trabajo y otros grupos sociales. La paz no es posible sin participar, sin denunciar, sin hacerse presentes. Requiere del dialogo, el encuentro, el respeto y la solidaridad entre nosotr@s mism@s y hacia las demás personas y grupos comunitarios, y requiere de la propuesta, la contrapuesta, la discusión activa. La paz se construye allí, en aquellos espacios en que nos encontramos con los tuyos y con los nuestros, con los iguales y los diferentes.
Cuando un homosexual o una lesbiana cae asesinad@, cuando un transvesti no tiene otra opción más que vincularse a la prostitución para sobrevivir, cuando un hombre se decide a mantener relaciones clandestinas y sin protección con otros hombres poniendo en riesgo su vida para evitar el señalamiento de la sociedad, cuando se nos niega la posibilidad de expresar nuestros sentimientos en público, y de decidir qué es lo aceptable y lo inaceptable en cuanto a nuestras vidas o para nuestra felicidad, no hay paz. Lograrla empieza en nosotr@s, y para ello es necesario que en nuestros pensamientos, actuares y emocionares, se instalen espacios en los que sea posible el reconocimiento de la diferencia.
jueves, 27 de diciembre de 2007
Colombia: Same-sex partnership rights? Not so fast...
Andrés Duque
Friday, December 15, 2006
blabbeando.blogspot.com/2007_04_01_archive.html
A few people have asked: "So what's up with that impending vote on same-sex partnership rights in the Colombian House of Representatives?
Short answer: The vote has not taken place and it is now likely that opponents will get their wish: If there is no vote by the end of the 2006 legislative session (which I believe comes to a close this weekend), the bill will have been defeated and a new measure would have to be reintroduced in a new legislative session for it to be reconsidered.
Long Answer: Earlier this month the leading editorial newspaper in the country reported that, if it came to the floor of the House of Representatives for a vote, it was certain to pass. But actually getting it to the floor has proven to be the linchpin, despite backing from conservative Colombian President Alvaro Uribe.
In a public audience that took place on December 5th, advocates and foes of the measure presented their arguments on the floor of the House of Representatives. Since then, though, conservative legislators have managed to block an actual floor vote by fast-tracking other bills and using filibuster strategies fully knowing that if they are successful if not allowing a vote on the bill by the end of the 2006 legislative session they will have in fact defeated it.
There has been some behind-the-scenes drama as well:
Immediately after the Senate passed a version of the bill in October, Alfredo Cuello Baute, the President of the House of Representatives, vowed to do everything in his power to sink the bill. But an ethics panel committee said that those statements reflected a lack of impartiality on the issue and ruled that this made him ineligible to preside over the debate, a huge victory for advocates of the measure (on the other hand, the ethics committee also said that it was also looking into whether Representative Oscar Gomez Agudelo should recuse himself from the vote for having come out publicly as having a long term relationship with another man).
In the meantime, long-simmering tensions between some of the leading gay-rights advocates in the country became more public as Manuel Antonio Velandia, probably the best known openly gay leader in Colombia, said that he'd rather see the rights of the gay community continue to be trampled upon than support Senator Alvaro Araujo who introduced the bill in the Senate (as paraphrased earlier in the month in El Espectador).
You could read that statement in a number of ways but some activists were angered by what they saw as an attempt to undermine efforts to push for passage of the law. Particularly because Mr. Velandia has been on the sidelines of the debate this time around despite having been the architect of a similar bill in the late 1990's and holding center stage during public hearings when another bill was introduced by left-wing Senator Piedad Cordoba in 2000.
In an online e-mail list, Mr. Velandia defended his comments and said that, if people had read more closely, they would have realized that he wasn't against the content of the bill itself but the fact that Senator Araujo was the one who had introduced the bill. Senator Araujo is among a number of Senators who might lose his seat due to alleged ties to paramilitary forces. Mr. Velandia has also recently been the recipient of several death threats for commentary he has written in a blog linked to the newsweekly Semana.com.
The final stake through the heart of the bill might have come from a government agency. On December 6, a representative for the Ministry of Housing expressed concern that the same-sex partnership bill might make it easier for persons to commit fraud by falsely declaring a common relationship in requesting housing assistance. They also alleged that there had been no credible studies that established the number of same-sex partnerships in the country which left the ministry without tools to measure the actual economic impact of the proposed law on the agency.Colombia Diversa has countered some of the claims by the Ministry of Housing in a statement posted online and sent to press but it might be a little too late. Unless a miracle happens, it seems that Colombia will still discriminate against same-sex couples at the end of the day.
Friday, December 15, 2006
blabbeando.blogspot.com/2007_04_01_archive.html
A few people have asked: "So what's up with that impending vote on same-sex partnership rights in the Colombian House of Representatives?
Short answer: The vote has not taken place and it is now likely that opponents will get their wish: If there is no vote by the end of the 2006 legislative session (which I believe comes to a close this weekend), the bill will have been defeated and a new measure would have to be reintroduced in a new legislative session for it to be reconsidered.
Long Answer: Earlier this month the leading editorial newspaper in the country reported that, if it came to the floor of the House of Representatives for a vote, it was certain to pass. But actually getting it to the floor has proven to be the linchpin, despite backing from conservative Colombian President Alvaro Uribe.
In a public audience that took place on December 5th, advocates and foes of the measure presented their arguments on the floor of the House of Representatives. Since then, though, conservative legislators have managed to block an actual floor vote by fast-tracking other bills and using filibuster strategies fully knowing that if they are successful if not allowing a vote on the bill by the end of the 2006 legislative session they will have in fact defeated it.
There has been some behind-the-scenes drama as well:
Immediately after the Senate passed a version of the bill in October, Alfredo Cuello Baute, the President of the House of Representatives, vowed to do everything in his power to sink the bill. But an ethics panel committee said that those statements reflected a lack of impartiality on the issue and ruled that this made him ineligible to preside over the debate, a huge victory for advocates of the measure (on the other hand, the ethics committee also said that it was also looking into whether Representative Oscar Gomez Agudelo should recuse himself from the vote for having come out publicly as having a long term relationship with another man).
In the meantime, long-simmering tensions between some of the leading gay-rights advocates in the country became more public as Manuel Antonio Velandia, probably the best known openly gay leader in Colombia, said that he'd rather see the rights of the gay community continue to be trampled upon than support Senator Alvaro Araujo who introduced the bill in the Senate (as paraphrased earlier in the month in El Espectador).
You could read that statement in a number of ways but some activists were angered by what they saw as an attempt to undermine efforts to push for passage of the law. Particularly because Mr. Velandia has been on the sidelines of the debate this time around despite having been the architect of a similar bill in the late 1990's and holding center stage during public hearings when another bill was introduced by left-wing Senator Piedad Cordoba in 2000.
In an online e-mail list, Mr. Velandia defended his comments and said that, if people had read more closely, they would have realized that he wasn't against the content of the bill itself but the fact that Senator Araujo was the one who had introduced the bill. Senator Araujo is among a number of Senators who might lose his seat due to alleged ties to paramilitary forces. Mr. Velandia has also recently been the recipient of several death threats for commentary he has written in a blog linked to the newsweekly Semana.com.
The final stake through the heart of the bill might have come from a government agency. On December 6, a representative for the Ministry of Housing expressed concern that the same-sex partnership bill might make it easier for persons to commit fraud by falsely declaring a common relationship in requesting housing assistance. They also alleged that there had been no credible studies that established the number of same-sex partnerships in the country which left the ministry without tools to measure the actual economic impact of the proposed law on the agency.Colombia Diversa has countered some of the claims by the Ministry of Housing in a statement posted online and sent to press but it might be a little too late. Unless a miracle happens, it seems that Colombia will still discriminate against same-sex couples at the end of the day.
Homoerotic, Homosexual, and Ambisexual Behaviors (Colombia)
Ruben Ardila
www2.hu-berlin.de/sexology/IES/colombia.html
The International Encyclopedia of SexualityVolume I - IV 1997-2001
Edited by Robert T. Francoeur
Reproduced here by permission of the editor and The Continuum Publishing Company,370 Lexington Avenue, New York, NY 10017
Copyright © 1997-2001 by Robert T. Francoeur
There has long been an interest in homosexuality in Colombia. Behaviors that can be categorized as homosexual have been noted within the cultures that existed in Colombia during the arrival of the Europeans. However, the study of homosexuality is filled with methodological ambiguities. There are certain behaviors that may or may not be considered homosexual by today’s societal standards. Even so, these behaviors existed long before the arrival of the Spaniards. As in other cultures, homosexual behaviors were found more frequently among men than women.
From the onset of studies on sexuality amongst Colombians, homosexuality was always an interest (Alzate 1978, 1982; Botero 1980; González 1985). It was found that there were differences in homosexual activity between men and women. In Bogotá, 28 percent of the men and 13 percent of the women reported having had same-sex relationships. Interestingly, there was a marked difference between the various cities in Colombia. These ratios are not limited to homosexual activities exclusively. It reflects the number of individuals who engaged in some type of sexual activity with someone of the same sex. It could have been an isolated incident and/or the regular practice of homosexual or bisexual behaviors.
Anthropological and Social Aspects
José Fernando Serrano (1997, 1998), an anthropologist, has pointed out that the formation of the homosexual identity, as described by societal constructs, has been a long process. He reviewed sociological studies originating in Colombia and indicated which ones supported the argument of sexual orientation. He also argued the problem of collective identities at the international level.
The modernization of Colombia, which took place in the latter half of the twentieth century, enabled people to look outside their immediate society and expand their provincial traditions. It enabled them to study ideas from other countries, primarily from France and other regions of Europe, and the United States. The gay and lesbian liberation movements of Germany, several other European nations, and later from the United States slowly made their way to Colombia. Nevertheless, they had a great impact on the organization of the gay and lesbian movements. Modernization gradually brought about internationalization, globalization, and societal changes that influenced people’s private lives.
Homosexual Identity
The beginnings of organized homosexual groups in Colombia began in 1970. Manuel Antonio Velandia, a sociologist and philosopher, initiated them. He associated with people who were interested in human rights, social change, and the general counterculture of the 1960s and 1970s on an international level. These gay and lesbian movements were difficult to organize, and were at times very short lived. Finally, in the late 1980s and 1990s, gay and lesbian groups succeeded in uniting and achieving their goals (Velandia 1999).
Velandia founded the Gay Liberation Group and the Homosexual Liberation Movement of Colombia in 1976. He also organized the first Gay Pride March in 1982 in Bogotá. These movements gained importance in 1998 and 1999 and included weeklong lectures on sexual diversity, collective identity, human rights, legislation, and other related topics. However, gay and lesbian communities are slow in coming. Although gay meeting places have been established since the 1970s, homosexual literature remains unseen. The first writings pertaining to the gay lifestyle - poetry, novels, theater, and soap operas - surfaced in the 1980s. This is not to discount earlier works by P. Barba Jacob. Today, soap operas and movies frequently touch on homosexuality.
The Constitution of Colombia, passed in 1991, prohibits discrimination in any form or manner. It recognizes that all people have the right to free personal development. The Constitution stipulates that homosexuals may not be discriminated against based on their sexual orientation. Sexual orientation that is not shared by the majority does not justify unequal treatment.
The rights given by the Colombian Constitution pertaining to sexual orientation during the 1990s have been favorable for homosexuals and bisexuals. For example, in April 1991, a law was passed that protects an individual’s rights to free sexual identity. It affirms that homosexuality should be considered valid and legitimate. The Colombian Constitution also addressed the debate regarding homosexual educators. They determined that homosexuality has no bearing on an individual’s ability to teach (in September 1998). Additionally, in July 1999, the Colombian legislature passed a law protecting homosexuals in the military. It states that individuals may reveal their status as homosexuals and continue to be held to the same norms and expectations as heterosexuals.
The Colombian legislature has defined the family as a union of a man and a woman (March 7, 1996). However, it went on to acknowledge the rights of partners, including same-sex couples, in terms of inheritance, transfer of assets, and financial support, among other things. There have been several attempts to legalize homosexual marriages, as has been done in several other areas, e.g., Denmark since 1989, Norway since 1993, Sweden since 1995, Iceland since 1996, Hungary since 1996, and Holland since 1997. In some cases, there exist legal sanctions against same-sex marriages because of the possibility of adoption. There are, however, gay activist groups who support the legalization of the gay family in all aspects, including adoption. The Family Pride coalition is one of the most important advocates of this movement.
One of the most recent proposals, in September 1999, sought to equalize the rights of homosexual couples with those of heterosexual couples. For instance, after two years of cohabitation, the couple may apply for Social Security benefits. Additionally, should the relationship end because of death, one partner may inherit the assets of the other. There already are companies in the private and public sectors that will allow an employee’s partner of the same sex to register for benefits.
Psychological Investigations
Psychological studies regarding homosexuality, bisexuality, and homoeroticism have been conducted by Octavio Giraldo and his team (1979, 1981, 1982) at the University of “El Valle.” Similar studies have been lead by Ruben Ardila (1985, 1986, 1995, 1998) at the National University of Colombia.
Ruben Ardila has focused on sexual orientation in the studies he has conducted for the past 15 years. Some of the issues he has researched have been: adaptation of homosexual males, lesbianism, sexual orientation, heterosexual attitudes towards homosexuals, stability of the homosexual couple, the life cycle of homosexuals and lesbians, the biological aspects of homosexuality, politics as they pertain to homosexuality, and other related topics.
One such study looked at the adaptation of male homosexuals (Ardial, 1998). There were 100 subjects, between the ages of 18 and 52 years of age. They all scored a five or six on the Kinsey Scale (indicating predominantly or exclusively homosexual). The following factors were studied: depression, solitude, timidity, social alienation, interrelations with heterosexuals, interrelations with homosexuals, sexual practices, traditional values, religion, morals, conformity, acceptance of homosexuality, emotional stability, guilt, concept of homosexuality as a mental illness, effeminacy, responsibility, interrelations with the opposite sex, secretiveness of homosexuality, personal adjustment, and psychosomatic symptoms.
The results indicate that Colombian homosexuals are well adapted and do not present any pathological qualities. However, 10 percent manifested signs of severe depression, while 44 percent were highly stable. Only 4 percent reported feeling guilty about their homosexuality. Fifty-nine percent stated that they had positive interpersonal relations, and 48 percent accepted their homosexuality. For further material on diverse aspects of sexual orientation for both women and men, see the References and Suggested Readings section.
Sexual Orientation in Colombian Society
Our society, based on the Judeo-Christian faith, has a very negative attitude towards homosexuality. Homosexuality is viewed as a violation, an illness, or a deviation from the norm that threatens normal behaviors and society. This homophobic view has permeated Colombian society throughout its history, although, there have been different levels of acceptance, depending on the individual’s level of education, rural-versus-urban setting, age, and their affiliation with the Catholic Church. There is a deeply rooted belief that homosexuals are a threat to society, good upbringing, and family values. Similarly, homosexuality is thought to be related to child sexual abuse, AIDS, substance abuse, delinquency, and other serious social problems.
Homosexuals are discriminated against in education, in the workplace, in housing, in the mass media, and generally in daily living. This homophobia has its origins in the Latin-American cultures, which practice machismo, emphasize the importance of the family unit, and are highly influenced by the Catholic Church. In spite of this, the situation has considerably improved in recent years, from the homosexual liberation movements in the 1970s to the legislative, medical, and psychological advances that occurred later. In the larger cities of Colombia, especially those with higher levels of education, homosexuals are accepted. They are respected and are considered equal to heterosexuals. In these areas, discrimination is hardly noticeable. It is no longer believed that male homosexuals are less masculine than heterosexual males or that lesbians are any less feminine than female heterosexuals are. Additionally, there are certain groups within the Church who have worked towards improving the quality of life for gays and lesbians. Social support has shown improvement, which will then lead to a more pluralistic, diversified, and egalitarian society.
www2.hu-berlin.de/sexology/IES/colombia.html
The International Encyclopedia of SexualityVolume I - IV 1997-2001
Edited by Robert T. Francoeur
Reproduced here by permission of the editor and The Continuum Publishing Company,370 Lexington Avenue, New York, NY 10017
Copyright © 1997-2001 by Robert T. Francoeur
There has long been an interest in homosexuality in Colombia. Behaviors that can be categorized as homosexual have been noted within the cultures that existed in Colombia during the arrival of the Europeans. However, the study of homosexuality is filled with methodological ambiguities. There are certain behaviors that may or may not be considered homosexual by today’s societal standards. Even so, these behaviors existed long before the arrival of the Spaniards. As in other cultures, homosexual behaviors were found more frequently among men than women.
From the onset of studies on sexuality amongst Colombians, homosexuality was always an interest (Alzate 1978, 1982; Botero 1980; González 1985). It was found that there were differences in homosexual activity between men and women. In Bogotá, 28 percent of the men and 13 percent of the women reported having had same-sex relationships. Interestingly, there was a marked difference between the various cities in Colombia. These ratios are not limited to homosexual activities exclusively. It reflects the number of individuals who engaged in some type of sexual activity with someone of the same sex. It could have been an isolated incident and/or the regular practice of homosexual or bisexual behaviors.
Anthropological and Social Aspects
José Fernando Serrano (1997, 1998), an anthropologist, has pointed out that the formation of the homosexual identity, as described by societal constructs, has been a long process. He reviewed sociological studies originating in Colombia and indicated which ones supported the argument of sexual orientation. He also argued the problem of collective identities at the international level.
The modernization of Colombia, which took place in the latter half of the twentieth century, enabled people to look outside their immediate society and expand their provincial traditions. It enabled them to study ideas from other countries, primarily from France and other regions of Europe, and the United States. The gay and lesbian liberation movements of Germany, several other European nations, and later from the United States slowly made their way to Colombia. Nevertheless, they had a great impact on the organization of the gay and lesbian movements. Modernization gradually brought about internationalization, globalization, and societal changes that influenced people’s private lives.
Homosexual Identity
The beginnings of organized homosexual groups in Colombia began in 1970. Manuel Antonio Velandia, a sociologist and philosopher, initiated them. He associated with people who were interested in human rights, social change, and the general counterculture of the 1960s and 1970s on an international level. These gay and lesbian movements were difficult to organize, and were at times very short lived. Finally, in the late 1980s and 1990s, gay and lesbian groups succeeded in uniting and achieving their goals (Velandia 1999).
Velandia founded the Gay Liberation Group and the Homosexual Liberation Movement of Colombia in 1976. He also organized the first Gay Pride March in 1982 in Bogotá. These movements gained importance in 1998 and 1999 and included weeklong lectures on sexual diversity, collective identity, human rights, legislation, and other related topics. However, gay and lesbian communities are slow in coming. Although gay meeting places have been established since the 1970s, homosexual literature remains unseen. The first writings pertaining to the gay lifestyle - poetry, novels, theater, and soap operas - surfaced in the 1980s. This is not to discount earlier works by P. Barba Jacob. Today, soap operas and movies frequently touch on homosexuality.
The Constitution of Colombia, passed in 1991, prohibits discrimination in any form or manner. It recognizes that all people have the right to free personal development. The Constitution stipulates that homosexuals may not be discriminated against based on their sexual orientation. Sexual orientation that is not shared by the majority does not justify unequal treatment.
The rights given by the Colombian Constitution pertaining to sexual orientation during the 1990s have been favorable for homosexuals and bisexuals. For example, in April 1991, a law was passed that protects an individual’s rights to free sexual identity. It affirms that homosexuality should be considered valid and legitimate. The Colombian Constitution also addressed the debate regarding homosexual educators. They determined that homosexuality has no bearing on an individual’s ability to teach (in September 1998). Additionally, in July 1999, the Colombian legislature passed a law protecting homosexuals in the military. It states that individuals may reveal their status as homosexuals and continue to be held to the same norms and expectations as heterosexuals.
The Colombian legislature has defined the family as a union of a man and a woman (March 7, 1996). However, it went on to acknowledge the rights of partners, including same-sex couples, in terms of inheritance, transfer of assets, and financial support, among other things. There have been several attempts to legalize homosexual marriages, as has been done in several other areas, e.g., Denmark since 1989, Norway since 1993, Sweden since 1995, Iceland since 1996, Hungary since 1996, and Holland since 1997. In some cases, there exist legal sanctions against same-sex marriages because of the possibility of adoption. There are, however, gay activist groups who support the legalization of the gay family in all aspects, including adoption. The Family Pride coalition is one of the most important advocates of this movement.
One of the most recent proposals, in September 1999, sought to equalize the rights of homosexual couples with those of heterosexual couples. For instance, after two years of cohabitation, the couple may apply for Social Security benefits. Additionally, should the relationship end because of death, one partner may inherit the assets of the other. There already are companies in the private and public sectors that will allow an employee’s partner of the same sex to register for benefits.
Psychological Investigations
Psychological studies regarding homosexuality, bisexuality, and homoeroticism have been conducted by Octavio Giraldo and his team (1979, 1981, 1982) at the University of “El Valle.” Similar studies have been lead by Ruben Ardila (1985, 1986, 1995, 1998) at the National University of Colombia.
Ruben Ardila has focused on sexual orientation in the studies he has conducted for the past 15 years. Some of the issues he has researched have been: adaptation of homosexual males, lesbianism, sexual orientation, heterosexual attitudes towards homosexuals, stability of the homosexual couple, the life cycle of homosexuals and lesbians, the biological aspects of homosexuality, politics as they pertain to homosexuality, and other related topics.
One such study looked at the adaptation of male homosexuals (Ardial, 1998). There were 100 subjects, between the ages of 18 and 52 years of age. They all scored a five or six on the Kinsey Scale (indicating predominantly or exclusively homosexual). The following factors were studied: depression, solitude, timidity, social alienation, interrelations with heterosexuals, interrelations with homosexuals, sexual practices, traditional values, religion, morals, conformity, acceptance of homosexuality, emotional stability, guilt, concept of homosexuality as a mental illness, effeminacy, responsibility, interrelations with the opposite sex, secretiveness of homosexuality, personal adjustment, and psychosomatic symptoms.
The results indicate that Colombian homosexuals are well adapted and do not present any pathological qualities. However, 10 percent manifested signs of severe depression, while 44 percent were highly stable. Only 4 percent reported feeling guilty about their homosexuality. Fifty-nine percent stated that they had positive interpersonal relations, and 48 percent accepted their homosexuality. For further material on diverse aspects of sexual orientation for both women and men, see the References and Suggested Readings section.
Sexual Orientation in Colombian Society
Our society, based on the Judeo-Christian faith, has a very negative attitude towards homosexuality. Homosexuality is viewed as a violation, an illness, or a deviation from the norm that threatens normal behaviors and society. This homophobic view has permeated Colombian society throughout its history, although, there have been different levels of acceptance, depending on the individual’s level of education, rural-versus-urban setting, age, and their affiliation with the Catholic Church. There is a deeply rooted belief that homosexuals are a threat to society, good upbringing, and family values. Similarly, homosexuality is thought to be related to child sexual abuse, AIDS, substance abuse, delinquency, and other serious social problems.
Homosexuals are discriminated against in education, in the workplace, in housing, in the mass media, and generally in daily living. This homophobia has its origins in the Latin-American cultures, which practice machismo, emphasize the importance of the family unit, and are highly influenced by the Catholic Church. In spite of this, the situation has considerably improved in recent years, from the homosexual liberation movements in the 1970s to the legislative, medical, and psychological advances that occurred later. In the larger cities of Colombia, especially those with higher levels of education, homosexuals are accepted. They are respected and are considered equal to heterosexuals. In these areas, discrimination is hardly noticeable. It is no longer believed that male homosexuals are less masculine than heterosexual males or that lesbians are any less feminine than female heterosexuals are. Additionally, there are certain groups within the Church who have worked towards improving the quality of life for gays and lesbians. Social support has shown improvement, which will then lead to a more pluralistic, diversified, and egalitarian society.
León Zuleta: De su militancia activa a su histórico olvido en las luchas de los homosexuales en Colombia
Manuel Antonio Velandia Mora
Nota: Publicado y Distribuido en Medellín, Colombia. 2003, Conferencia sobre la Historia de los movimientos homosexuales en Colombia, Universidad de Antioquia, Facultad de Medicina.
"Prepararse para ser líder siempre significa estar dispuesto a la violencia"
León Zuleta
Recordar a León Benhur Zuleta Ruiz, 25 años después de haberlo encontrado, nueve años con posterioridad a su asesinato, es imposible sin reconocer que en esta historia nuestras escritura e ideas se imbrican y que por tanto, hay una intertextualidad en los discursos.
No puedo negar, y esto ya lo he afirmado muchas veces, que desde el primer a mi último encuentro con León, él no dejaba de sorprenderme, siempre generaba contradicción. En ese entonces me parecía que su reto consistía en desestabilizar cuanto se encontraba a su paso. Ahora puedo afirmar que su logro fue precisamente ese. No era que desestabilizara, sino que si lográbamos seguirle la línea a lo que comunicaba, sus contenidos y en especial sus profundas reflexiones en las que era fácil encontrarse con las ideas y la terminología propia del pensamiento sex-pol, el freudismo radical, el troskismo y, en general, de la filosofía de vanguardia, nos conducían a nuestra propia desestabilización.
El hecho de que para Zuleta fuera de suma importancia considerar el actuar como una forma de lucha contra "la persecución insidiosa de la moral, la religión y la medicina, que se complementan con el derecho y la psicología (y psiquiatría) para considerar al homosexual como delincuente y enfermo", y de en mi caso particular, yo proviniera de escuela de pensamiento tan diferente --yo era un joven católico, miembro de una organización religiosa-- hacia que nuestra visión sobre la lucha se encontraran y que especial su visión de la sexualidad fueran inicialmente por caminos que se me antojaban opuestos.
El tema de la iglesia y la homosexualidad fue un ítem recurrente en las reuniones del GELG (Grupo de Encuentro por la Liberación de los Gays) del que surgiera posteriormente el MLHC (Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia). En algunas de esas reuniones se hizo presente Zuleta. Conociendo sus orígenes socialistas a muchos nos sorprendió la propiedad con que hablaba de ese tema. Lo discutía sin el peso moral católico, al que le daba el poder del miedo de ser y en última instancia de la culpa. Fue tanto el peso de León la reflexión de este aspecto, que yo mismo, poco a poco, me fui alejando del grupo de oración del que hacía parte y del que había sido uno de sus fundadores. Estas divagaciones me llevaron a profundizar sobre el tema y a leer el libro "La iglesia ante la homosexualidad" del sacerdote jesuita Jhon J. McNeill, cuyo primer ejemplar llegó de las manos de Zuleta a las mías.
Para él se hacía necesario "interpelar directamente al poder, la ley, el orden y la norma del macho; de luchar por superar toda sociedad que fundamenta su poder en la exclusión y la opresión. De ahí que toda acción no debería llegar hasta la simple liberación sexual, sino en lograr la conmoción de toda sociedad clasista y falocrática". Yo, santandereano, criado en un ambiente machista, hijo de familia, educado por sacerdotes jesuitas en un colegio de "niños bien" pensaba, en ese entonces, que no era necesario ubicarse desde tales extremos; sin embargo, no dejaba de sorprenderme al encontrar que los puntos en común eran cada vez mayores, como también que otros como Manuel Rodríguez o Guillermo Cortés, con historias similares a la mía, o Leonardo Vidales, más cercano ideológicamente a Zuleta, encontráramos con él mas acuerdos que elementos de desacuerdo.
Nunca sentí en León la presión para imponer sus análisis teóricos; nos fue llevando por los caminos de la dialógica a reflexiones en torno a nuestro cotidiano y a nuestras propias experiencias de vida a partir de los cuales lográbamos el acuerdo. Por ejemplo, yo nunca me había pensado delincuente pero reconocerme homosexual, en ese entonces, significaba asumir que lo era, ya que legalmente el Código Penal colombiano lo asumía así. A él poco le importaba lograr un reformismo jurídico, jamás fue su problema, pero la norma sí era un referente fuerte del arquetipo de sociedad en el que nos encontrábamos y del tipo de relaciones sociales que debíamos cambiar.
Hay algo en lo que nunca estuve de acuerdo: El hecho de que él se negara --fundamentado en su propuesta sex-pol-- a discutir profundamente sobre el tema con alguien cuya genitalidad le fuera desconocida. Para obviar las posibles relaciones de poder en las acciones conjuntas en la lucha sexual-política, consideraba necesario que su interlocutor hombre lo penetrara y fuera penetrado analmente. Para mí tener relaciones con León fue más que un acto político un encuentro con un ser tierno y respetuoso por el ejercicio de la autodeterminación. Nunca me sentí presionado en lo genital como sí lo fui permanentemente en lo intelectual. Para mí el encuentro genital era eminentemente un hecho erótico. Para él fue un hecho político.
Con él llegué a darme cuenta de la importancia del deseo, de lo afectivo, lo erótico, lo genital, y de la identidad particular y social de los homosexuales, reflexiones que con el tiempo fui profundizando y que son parte fundamental de mi propuesta teórica de este momento. Yo conocía que Zuleta se relacionaba sexualmente con mujeres, y no me sorprendía que lo hiciera porque en ese tema teníamos un acuerdo, la sexualidad no estaba hecha, se construía en el encuentro con el otro o la otra. Yo mismo tuve relaciones con mujeres y en esos encuentros descubrí una manera distinta de abordar el cuerpo y de no reconocerme falocrático. Esto me llevó a reflexionar sobre otro punto de contacto con Zuleta: si el dueño del falo ejercía una forma de poder sobre su pareja sexual, fuera hombre o mujer, y si esto se reflejaba en la imposibilidad que tienen los homosexuales en reconocer su analidad y el placer que obtienen por medio de ella, y me condujo a cambiar el discurso reafirmando en mis alocuciones y escritos no sólo la importancia de este tema sino además de mis experiencias particulares.
León consideraba que la demostración pública de los afectos era una manera de combatir el estigma y discriminación hacia los homosexuales. Era una tarde soleada de abril, a las pocas horas de haberlo encontrado por primera vez. Estábamos sentados en la silla trasera de un bus de transporte público; intempestivamente, él se puso de pie, se dirigió hacia la puerta y saltó. El conductor frenó. En ese instante, Zuleta me deslumbró con su desparpajo: subió nuevamente, avanzó hacia mí y, sin mediar palabra, me estampó un beso en la boca. Nuevamente se bajó y yo, aún adolescente, sentí sobre mí el peso de más de 10 pares de ojos de los pasajeros. Al cabo de unos interminables segundos, me bajé, y ahí estaba él, esperándome con sus comentarios acerca de la vida cotidiana y la violencia de la que se puede ser sujeto al decidir ejercer el liderazgo.
León fue amigo de María Lady Londoño, una feminista de gran importancia en el discurso de los derechos humanos y reproductivos de la mujer. León me facilitó una fotocopia con los planteamientos de esta mujer, en cuya propuesta teórica me basé, en 1992, en los orígenes de mi trabajo denominado "Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos", en donde ya no sólo me refiero, como ella, a los derechos de las mujeres sino más concretamente a los derechos de humanos y humanas expresados en los derechos: al reconocimiento y aceptación de sí mismo como hombre o como mujer y como seres sexuados; a la igualdad de género; al fortalecimiento de la autoestima, la autovaloración y la autonomía para lograr la toma de decisiones en torno a la sexualidad; al libre ejercicio de la orientación sexual; a elegir las actividades sexuales según sus preferencias; al ejercicio de su función sexual en su modo erótico y reproductivo; a la educación sexual positiva; a espacios de comunicación familiar y escolar para tratar el tema de la sexualidad; y a la intimidad personal, la vida privada y al buen nombre.
Para Zuleta, en torno a los derechos humanos, era vital que se reconociera la universalidad de nuestra condición como un elemento determinante en la solución de conflictos sin tener que llegar a la violencia para construir una convivencia solidaria. De ahí que encontráramos un acuerdo, en nuestro último encuentro, de hablar no de homosexualidad sino de homosexualidades y más concretamente de sexualidades, y de darle una gran difusión a mi documento sobre derechos humanos y sexuales, documento del que me quedé esperando por escrito y hasta su asesinato, en agosto de 1993, de sus comentarios y aportes.
Más recientemente, mi reflexión en torno a Zuleta me ha llevado a hacerle un homenaje con la publicación de mi libro "Y si el cuerpo grita... dejémonos de maricadas" y del video "Con todas las de la Ley". Igualmente, haciendo referencia a la manera como hoy siento, experimento y explico el mundo y mis relaciones. Sé que, primero, mi aceptación del multiverso, como una manera de aceptar y asumir que frente a una misma realidad existen múltiples interpretaciones y no una sola, asumida desde una ontología objetivista e impuesta por el grupo dominante; segundo, entender el lenguajear como una manera de construir y deconstruir nuestras alocuciones sobre el mundo y sus realidades, y tercero, de la importancia de reconocer las emociones que surgen en las discrepancias de nuestras conversaciones, supuestamente racionales, y que usualmente no distinguimos porque nos parecen un modo de "reaccionar" ante un "error lógico".
Aun cuando sé que estos tres últimos paradigmas no hacían parte del discurso de León, si puedo afirmar que mi encuentro con él significo reconocer los puntos de encuentro en discursos que inicialmente se veían totalmente opuestos; y, en permitirme sobrepasar las emociones que producía al encontrarme permanentemente confrontado. Tal vez, si León viviera en este momento, nuestro gran desacuerdo seguiría siendo que para él sería imposible aceptar cómo el lenguaje ha pasado de ser un instrumento para ser un generador de mundos; sin embargo, debo reconocer el papel fundamental que para él tenía la escucha como una dimensión importante del comunicar, sin por ello reconocer plenamente los dominios emocionales como definitorios de las acciones del ser humano.
León Benhur Zuleta Ruiz, hace parte fundamental de la historia en la construcción del Movimiento Homosexual colombiano, sin embargo el hecho de que en nuestro país éste ya no exista como organización política sino como experiencia lúdica y carnavalesca ha logrado que para los jóvenes que hoy se asumen en sus homosexualidades y lesbianidades él no sea ni tan siquiera un sujeto del que se conozca su existencia y menos aún sus grandes aportes.
Para concluir citaré textualmente el cierre de la presentación de mi libro "Y si el cuerpo grita... dejémonos de maricadas" en la que hago un recuento sobre Zuleta al que denominé "Filósofo, loco, poeta y maricón": "Hoy lamento que hayamos perdido el espíritu de su lucha; que las nuevas organizaciones parezcan no tener orígenes, contenidos políticos, e ideales claros. A pesar de que la sexualidad siga siendo un hecho político, la homosexualidad una sexualidad al margen, y las lesbianas y homosexuales considerados marginales, las nuevas organizaciones parecen olvidar los cientos de asesinatos y estigmas. Se dedican a algo que Zuleta y yo siempre rechazamos como nuestra primera línea de acción: al reformismo jurídico. Pensamos que no era necesario si previamente no lográbamos que hombres y mujeres, cualquiera que fuera su orientación sexual, se transformaran a sí mismos como una manera de buscar la ruptura y el cambio de la sociedad".
Nota: Publicado y Distribuido en Medellín, Colombia. 2003, Conferencia sobre la Historia de los movimientos homosexuales en Colombia, Universidad de Antioquia, Facultad de Medicina.
"Prepararse para ser líder siempre significa estar dispuesto a la violencia"
León Zuleta
Recordar a León Benhur Zuleta Ruiz, 25 años después de haberlo encontrado, nueve años con posterioridad a su asesinato, es imposible sin reconocer que en esta historia nuestras escritura e ideas se imbrican y que por tanto, hay una intertextualidad en los discursos.
No puedo negar, y esto ya lo he afirmado muchas veces, que desde el primer a mi último encuentro con León, él no dejaba de sorprenderme, siempre generaba contradicción. En ese entonces me parecía que su reto consistía en desestabilizar cuanto se encontraba a su paso. Ahora puedo afirmar que su logro fue precisamente ese. No era que desestabilizara, sino que si lográbamos seguirle la línea a lo que comunicaba, sus contenidos y en especial sus profundas reflexiones en las que era fácil encontrarse con las ideas y la terminología propia del pensamiento sex-pol, el freudismo radical, el troskismo y, en general, de la filosofía de vanguardia, nos conducían a nuestra propia desestabilización.
El hecho de que para Zuleta fuera de suma importancia considerar el actuar como una forma de lucha contra "la persecución insidiosa de la moral, la religión y la medicina, que se complementan con el derecho y la psicología (y psiquiatría) para considerar al homosexual como delincuente y enfermo", y de en mi caso particular, yo proviniera de escuela de pensamiento tan diferente --yo era un joven católico, miembro de una organización religiosa-- hacia que nuestra visión sobre la lucha se encontraran y que especial su visión de la sexualidad fueran inicialmente por caminos que se me antojaban opuestos.
El tema de la iglesia y la homosexualidad fue un ítem recurrente en las reuniones del GELG (Grupo de Encuentro por la Liberación de los Gays) del que surgiera posteriormente el MLHC (Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia). En algunas de esas reuniones se hizo presente Zuleta. Conociendo sus orígenes socialistas a muchos nos sorprendió la propiedad con que hablaba de ese tema. Lo discutía sin el peso moral católico, al que le daba el poder del miedo de ser y en última instancia de la culpa. Fue tanto el peso de León la reflexión de este aspecto, que yo mismo, poco a poco, me fui alejando del grupo de oración del que hacía parte y del que había sido uno de sus fundadores. Estas divagaciones me llevaron a profundizar sobre el tema y a leer el libro "La iglesia ante la homosexualidad" del sacerdote jesuita Jhon J. McNeill, cuyo primer ejemplar llegó de las manos de Zuleta a las mías.
Para él se hacía necesario "interpelar directamente al poder, la ley, el orden y la norma del macho; de luchar por superar toda sociedad que fundamenta su poder en la exclusión y la opresión. De ahí que toda acción no debería llegar hasta la simple liberación sexual, sino en lograr la conmoción de toda sociedad clasista y falocrática". Yo, santandereano, criado en un ambiente machista, hijo de familia, educado por sacerdotes jesuitas en un colegio de "niños bien" pensaba, en ese entonces, que no era necesario ubicarse desde tales extremos; sin embargo, no dejaba de sorprenderme al encontrar que los puntos en común eran cada vez mayores, como también que otros como Manuel Rodríguez o Guillermo Cortés, con historias similares a la mía, o Leonardo Vidales, más cercano ideológicamente a Zuleta, encontráramos con él mas acuerdos que elementos de desacuerdo.
Nunca sentí en León la presión para imponer sus análisis teóricos; nos fue llevando por los caminos de la dialógica a reflexiones en torno a nuestro cotidiano y a nuestras propias experiencias de vida a partir de los cuales lográbamos el acuerdo. Por ejemplo, yo nunca me había pensado delincuente pero reconocerme homosexual, en ese entonces, significaba asumir que lo era, ya que legalmente el Código Penal colombiano lo asumía así. A él poco le importaba lograr un reformismo jurídico, jamás fue su problema, pero la norma sí era un referente fuerte del arquetipo de sociedad en el que nos encontrábamos y del tipo de relaciones sociales que debíamos cambiar.
Hay algo en lo que nunca estuve de acuerdo: El hecho de que él se negara --fundamentado en su propuesta sex-pol-- a discutir profundamente sobre el tema con alguien cuya genitalidad le fuera desconocida. Para obviar las posibles relaciones de poder en las acciones conjuntas en la lucha sexual-política, consideraba necesario que su interlocutor hombre lo penetrara y fuera penetrado analmente. Para mí tener relaciones con León fue más que un acto político un encuentro con un ser tierno y respetuoso por el ejercicio de la autodeterminación. Nunca me sentí presionado en lo genital como sí lo fui permanentemente en lo intelectual. Para mí el encuentro genital era eminentemente un hecho erótico. Para él fue un hecho político.
Con él llegué a darme cuenta de la importancia del deseo, de lo afectivo, lo erótico, lo genital, y de la identidad particular y social de los homosexuales, reflexiones que con el tiempo fui profundizando y que son parte fundamental de mi propuesta teórica de este momento. Yo conocía que Zuleta se relacionaba sexualmente con mujeres, y no me sorprendía que lo hiciera porque en ese tema teníamos un acuerdo, la sexualidad no estaba hecha, se construía en el encuentro con el otro o la otra. Yo mismo tuve relaciones con mujeres y en esos encuentros descubrí una manera distinta de abordar el cuerpo y de no reconocerme falocrático. Esto me llevó a reflexionar sobre otro punto de contacto con Zuleta: si el dueño del falo ejercía una forma de poder sobre su pareja sexual, fuera hombre o mujer, y si esto se reflejaba en la imposibilidad que tienen los homosexuales en reconocer su analidad y el placer que obtienen por medio de ella, y me condujo a cambiar el discurso reafirmando en mis alocuciones y escritos no sólo la importancia de este tema sino además de mis experiencias particulares.
León consideraba que la demostración pública de los afectos era una manera de combatir el estigma y discriminación hacia los homosexuales. Era una tarde soleada de abril, a las pocas horas de haberlo encontrado por primera vez. Estábamos sentados en la silla trasera de un bus de transporte público; intempestivamente, él se puso de pie, se dirigió hacia la puerta y saltó. El conductor frenó. En ese instante, Zuleta me deslumbró con su desparpajo: subió nuevamente, avanzó hacia mí y, sin mediar palabra, me estampó un beso en la boca. Nuevamente se bajó y yo, aún adolescente, sentí sobre mí el peso de más de 10 pares de ojos de los pasajeros. Al cabo de unos interminables segundos, me bajé, y ahí estaba él, esperándome con sus comentarios acerca de la vida cotidiana y la violencia de la que se puede ser sujeto al decidir ejercer el liderazgo.
León fue amigo de María Lady Londoño, una feminista de gran importancia en el discurso de los derechos humanos y reproductivos de la mujer. León me facilitó una fotocopia con los planteamientos de esta mujer, en cuya propuesta teórica me basé, en 1992, en los orígenes de mi trabajo denominado "Los derechos humanos también son sexuales, los derechos sexuales también son humanos", en donde ya no sólo me refiero, como ella, a los derechos de las mujeres sino más concretamente a los derechos de humanos y humanas expresados en los derechos: al reconocimiento y aceptación de sí mismo como hombre o como mujer y como seres sexuados; a la igualdad de género; al fortalecimiento de la autoestima, la autovaloración y la autonomía para lograr la toma de decisiones en torno a la sexualidad; al libre ejercicio de la orientación sexual; a elegir las actividades sexuales según sus preferencias; al ejercicio de su función sexual en su modo erótico y reproductivo; a la educación sexual positiva; a espacios de comunicación familiar y escolar para tratar el tema de la sexualidad; y a la intimidad personal, la vida privada y al buen nombre.
Para Zuleta, en torno a los derechos humanos, era vital que se reconociera la universalidad de nuestra condición como un elemento determinante en la solución de conflictos sin tener que llegar a la violencia para construir una convivencia solidaria. De ahí que encontráramos un acuerdo, en nuestro último encuentro, de hablar no de homosexualidad sino de homosexualidades y más concretamente de sexualidades, y de darle una gran difusión a mi documento sobre derechos humanos y sexuales, documento del que me quedé esperando por escrito y hasta su asesinato, en agosto de 1993, de sus comentarios y aportes.
Más recientemente, mi reflexión en torno a Zuleta me ha llevado a hacerle un homenaje con la publicación de mi libro "Y si el cuerpo grita... dejémonos de maricadas" y del video "Con todas las de la Ley". Igualmente, haciendo referencia a la manera como hoy siento, experimento y explico el mundo y mis relaciones. Sé que, primero, mi aceptación del multiverso, como una manera de aceptar y asumir que frente a una misma realidad existen múltiples interpretaciones y no una sola, asumida desde una ontología objetivista e impuesta por el grupo dominante; segundo, entender el lenguajear como una manera de construir y deconstruir nuestras alocuciones sobre el mundo y sus realidades, y tercero, de la importancia de reconocer las emociones que surgen en las discrepancias de nuestras conversaciones, supuestamente racionales, y que usualmente no distinguimos porque nos parecen un modo de "reaccionar" ante un "error lógico".
Aun cuando sé que estos tres últimos paradigmas no hacían parte del discurso de León, si puedo afirmar que mi encuentro con él significo reconocer los puntos de encuentro en discursos que inicialmente se veían totalmente opuestos; y, en permitirme sobrepasar las emociones que producía al encontrarme permanentemente confrontado. Tal vez, si León viviera en este momento, nuestro gran desacuerdo seguiría siendo que para él sería imposible aceptar cómo el lenguaje ha pasado de ser un instrumento para ser un generador de mundos; sin embargo, debo reconocer el papel fundamental que para él tenía la escucha como una dimensión importante del comunicar, sin por ello reconocer plenamente los dominios emocionales como definitorios de las acciones del ser humano.
León Benhur Zuleta Ruiz, hace parte fundamental de la historia en la construcción del Movimiento Homosexual colombiano, sin embargo el hecho de que en nuestro país éste ya no exista como organización política sino como experiencia lúdica y carnavalesca ha logrado que para los jóvenes que hoy se asumen en sus homosexualidades y lesbianidades él no sea ni tan siquiera un sujeto del que se conozca su existencia y menos aún sus grandes aportes.
Para concluir citaré textualmente el cierre de la presentación de mi libro "Y si el cuerpo grita... dejémonos de maricadas" en la que hago un recuento sobre Zuleta al que denominé "Filósofo, loco, poeta y maricón": "Hoy lamento que hayamos perdido el espíritu de su lucha; que las nuevas organizaciones parezcan no tener orígenes, contenidos políticos, e ideales claros. A pesar de que la sexualidad siga siendo un hecho político, la homosexualidad una sexualidad al margen, y las lesbianas y homosexuales considerados marginales, las nuevas organizaciones parecen olvidar los cientos de asesinatos y estigmas. Se dedican a algo que Zuleta y yo siempre rechazamos como nuestra primera línea de acción: al reformismo jurídico. Pensamos que no era necesario si previamente no lográbamos que hombres y mujeres, cualquiera que fuera su orientación sexual, se transformaran a sí mismos como una manera de buscar la ruptura y el cambio de la sociedad".
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Universidad,
Zuleta
¿Por qué participar políticamente como homosexuales?
Velandia Mora, Manuel Antonio
Con motivo del Primer Congreso del partido Liberal Colombiano
05.08.2003
En el Primer Congreso del partido Liberal Colombiano, las minorías tienen un espacio de participación política, sin embargo, al tratar de inscribirse miembros de un grupo muy políticamente activos como el de los transvestis barranquilleros se les informó que no podían hacerlo. La razón esgrimida es que ellos no estaban contemplados como minorías, tampoco lo estaban los homosexuales, las lesbianas o l@s desplad@s. Así que se hizo necesario presionar para lograr su y nuestra posibilidad de participación.
Es evidente que algunas minorías no existen para los políticos tradicionales como también lo es que aun para los liberales los derechos de las minorías sexuales no son importantes, probablemente porque en su confusión los homosexuales y otras minorías tampoco somos derechos sino seres extremadamente marginales y una inmensa y desconocida minoría.
La pregunta que surge entonces es, ¿A qué se debe dicho desconocimiento? Los seres humanos tenemos la insana costumbre de estarnos comparando permanentemente con los demás; a ello se suma que socialmente se han establecido unas normas que han determinado el “deber ser” para los comportamientos de las personas y que esperamos ellas vivan bajo estos parámetros. Este “deber ser”, si hacemos referencia a la sexualidad, es heterosexual, masculino, falocrático y machista. Desde estas perspectivas ser homosexual rompe con el modelo que se ha tomado como base para la comparación. Este análisis ha llevado a algunas personas a preguntarse si los homosexuales tienen derechos, e inclusive, a plantearse que no hay derecho a ser homosexual.
Las preguntas sobre los derechos no son recientes, como tampoco la estigmatización, la discriminación, la homofobia y otras formas de violencia en contra de las minorías sexuales. Recordemos que en los campos de concentración en Alemania fueron exterminados más de cuatrocientos mil homosexuales; en Colombia los grupos guerrilleros han inducido al desplazamiento a algunas personas con esta orientación sexual; que grupos paramilitares han realizado procesos de “limpieza social” en los que han sido asesinados varios cientos de homosexuales y, que incluso yo mismo fui objeto de un atentado contra mi vida en las pasadas elecciones.
Tenemos derechos por el hecho de ser personas humanas. Ser homosexual no niega el hecho de ser persona y menos aún, el ser humanos.
Compararse con otros es un acto inútil. Cada ser humano es único. No hay nadie como él o ella. Nunca ha habido ni habrá otra persona como yo. Soy tan único que soy irrepetible. No puedo ni siquiera repetirme a mi mismo. Repetir-se es imposible ya que cada hecho de nuestra existencia se sucede en un tiempo, en un espacio, con unas personas, y cuando intento re-hacerlo el tiempo es otro, el espacio que consideramos el mismo no lo es, porque la tierra está en permanente movimiento, y además, porque las emociones que se suscitan en el encuentro con el otro no son permanentes sino fruto del momento y por tanto de lo que nos está sucediendo en ese tiempo y lugar.
Como seres dinámicos que somos, no solo cambia nuestro cuerpo, también cambian nuestras emociones y saberes. Todo hecho en el que participamos genera experiencias únicas y por tanto diferentes. A partir de los hechos reconstruimos nuestra historia. Recordemos como la relación con esa persona que hace apenas unos meses nos parecía lo mejor que nos había pasado en nuestra vida, después de un disgusto, la reconocemos diferente, la vemos ahora como un ser insoportable del que no logramos entender cómo logró ser parte importante de nuestra existencia.
Nuestra evolución, igualmente es permanente. Evolucionamos a partir de cómo concebimos nuestro futuro. El futuro empieza hoy, ahora mismo. En la medida en que yo concibo algo para mi, yo empiezo a actuar desde esa posibilidad y eso cambia mi presente. Mi presente es el futuro que estoy construyendo. Por ejemplo, si yo quiero ser una viajero que va a ir de vacaciones a Miami, entonces yo me pienso y me asumo viajero. Incremento mis ahorros, me preocupo por hablar un poco de inglés, hago contactos para tener un pasaporte, una visa. Averiguo por hoteles, sitios turísticos; en fin, mi vida cambia. Al transformarse mi interés cambian necesariamente mis emociones, mi manera de pensar, de actuar, de sentir.
Al pensarnos seres estáticos olvidamos que los otros y otras cambian de la misma manera que nosotros. Cada uno de nosotros y nosotras tiene una manera particular de contemplar el mundo, de explicárselo, de experienciarlo; además, cada quien considera que su manera de hacerlo es la correcta, la apropiada, y que los demás deberían asumir la suya como el modelo, como el “deber ser”.
No puede negarse que en ese “deber ser” hay una marcada influencia del pensamiento dominante en la cultura de la que hacemos parte. Si vivimos en una sociedad machista, sexista, homofóbica, en una cultura marcadamente judeocristiana, entonces asumimos esas actitudes como modelo y esperamos que el mundo y las personas se asuman en esas mismas condiciones y prerrogativas.
Esto por supuesto nos genera una gran contradicción. Si se es padre o madre, sabemos que amamos a nuestros hijos e hijas y que queremos lo mejor para ellos, y aun cuando los veamos felices, el “deber ser” nos afecta tanto que hacemos lo posible porque ellos lo asuman como su modelo de vida. Olvidamos que cada uno de nosotros lo ha trasgredido, de alguna forma, para asumirse en su “querer ser”. Por ejemplo, nos hemos vestido distinto, comportado diferente, relacionado con quien nos han dicho no es la persona con quien debiéramos hacerlo, estudiamos lo que queríamos y generalmente nos dedicamos a hacer lo que más nos gustaba, actos que no siempre respondieron a lo que nuestros padres y otras personas en el entorno deseaban y pensaban era los mejor para nosotros.
Sabemos que asumir nuestro “querer ser” nos ha transformado, hecho felices y más plenos. Cuando pensamos en los demás olvidamos nuestra propia historia y entramos a modelar sus existencias desde el “deber ser”. Como creemos que esa es la manera correcta de ser les exigimos, incluso con violencia, que asuman ese modo de vida. Hemos hecho tan nuestro el modelo que entendemos que si alguien no lo acoge no lo hace porque está buscando su propio bienestar sino por estar en contra nuestra.
La homosexualidad de una persona es una opción eminentemente particular de vivir su sexualidad. Cada homosexual, cada lesbiana, cada bisexual y por supuesto, cada heterosexual, es decir, yo mismo que estoy leyendo he decidido sobre la persona o personas con quien realizar mi deseo, mi afecto, mi erotismo y mi genitalidad.
Aun cuando esa decisión particular me produzca algunos conflictos internos e incluso con otras personas, sé que eso es lo que deseo ser y lo entiendo; pero cuando es otro, ya sea mi hijo, hija, hermano, estudiante, feligrés, amigo o vecino lo hace se me dificulta comprender las razones y emociones por las qué parece ir en contravía mía, o mas correctamente en contra del “deber ser” establecido como norma del comportamiento.
A cada uno de nosotros le parece extraña la manera como los demás viven su genitalidad. Consideramos que hay una cantidad apropiada de parejas o de relaciones genitales por semana, por día; una manera correcta de hacerlo que determinan quien se coloca arriba o bajo, quien gime, cuando y en qué tono debe hacerlo, algunos nos han dicho que tan solo es posible para la procreación, o que si la mujer disfruta demasiado entonces se le puede señalar de prostituta... y olvidamos que si cada uno es único entonces su manera de obtener placer es diferente a la mía, que sus gustos, deseos, necesidades, emociones, explicaciones frente a su sexualidad le son tan propias como me son las mías.
Sería incorrecto hablar de la homosexualidad. Lo apropiado sería hablar de las homosexualidades ya que si cada uno vivencia su orientación sexual de una manera tan particular entonces hay tantas homosexualidades como homosexuales hay, y por supuesto, entonces también se haría conveniente hablar de heterosexualidades, bisexualidades, lesbianidades... sexualidades.
Si en su “querer ser” alguien decide que la orientación sexual que desea vivir es la homosexual, entonces tiene el derecho a ser homosexual, a tener una identidad homosexual y un estilo de vida acorde con lo que ha determinado como lo apropiado para su ser. Si es homosexual, entonces el lógico que se encuentre con homosexuales, que frecuente sitios a donde acuden personas con esta orientación, que se preocupe por el tema y incluso, que defienda sus derechos como tal.
En algunas ocasiones decimos que aceptamos que una persona sea homosexual, pero bajo la condición de que esa persona viva su homosexualidad como nosotros consideramos que debe vivirla. Queremos escoger sus amig@s, los sitios a los que asiste, la manera como se comporta e inclusive, la pareja con la que debiera estar. La aceptación social y particular no es posible si no se fundamenta y experiencia en la tolerancia activa, esto es, en el respeto. Dicho de otra manera, aceptar implica reconocer al otro o a la otra en su unicidad y por tanto, en su capacidad de decidir lo que desea y como lo desea para su vida.
En el terreno de la convivencia se constata de nuevo la asimetría entre la valoración positiva del propio comportamiento, y la valoración negativa del comportamiento de los demás.
Ahora bien, esta actitud está cambiando. Por ejemplo, los homosexuales tienen un menor nivel de rechazo entre los estratos socioeconómicos altos, los jóvenes y las personas con un mayor nivel educativo. Igualmente, es frecuente la presencia de personajes que representan a hombres homosexuales en las series de televisión en Colombia. No obstante, hay que hacer notar que mientras la actitud de respeto no sea generalizada, la convivencia solidaria y democrática se dificulta.
El derecho a la diferencia es posibilidad de paz
Solemos pensar en la paz con referencia a la guerra, pero la paz se vivencia en todos los aspectos relacionales cotidianos, y mientras el conciudadano vecino me sea indiferente o yo no lo acepte y respete porque en su fuero interno ha decidido asumir una orientación sexual determinada, la cual yo considero inapropiada, se hace imposible construir la paz como un estado de ánimo permanente en nuestra existencia. De nada serviría resolver los conflictos armados si en mi propio barrio, escuela, iglesia o casa yo continúo con la guerra al seguir siendo intolerante, irrespetuoso y vulnerador de los derechos fundamentales. Los homosexuales y lesbianas tienen tanto derecho como yo a ser lo que cada uno ha decidido ser, y por tanto, son tan sujetos de derechos como yo lo estoy siendo.
Este derecho se transforma para mi en una obligación de participar en todos aquellos espacios donde se hace necesario ser oídos, y es precisamente el Congreso del Partido Liberal un espacio para decirle a los políticos tradicionales que no se puede ser Liberal si actuamos conservadoramente al negarle a otros sus propios derechos, más aún cuando muchos Conservadores son liberales en sus ideas y comportamientos.
Con motivo del Primer Congreso del partido Liberal Colombiano
05.08.2003
En el Primer Congreso del partido Liberal Colombiano, las minorías tienen un espacio de participación política, sin embargo, al tratar de inscribirse miembros de un grupo muy políticamente activos como el de los transvestis barranquilleros se les informó que no podían hacerlo. La razón esgrimida es que ellos no estaban contemplados como minorías, tampoco lo estaban los homosexuales, las lesbianas o l@s desplad@s. Así que se hizo necesario presionar para lograr su y nuestra posibilidad de participación.
Es evidente que algunas minorías no existen para los políticos tradicionales como también lo es que aun para los liberales los derechos de las minorías sexuales no son importantes, probablemente porque en su confusión los homosexuales y otras minorías tampoco somos derechos sino seres extremadamente marginales y una inmensa y desconocida minoría.
La pregunta que surge entonces es, ¿A qué se debe dicho desconocimiento? Los seres humanos tenemos la insana costumbre de estarnos comparando permanentemente con los demás; a ello se suma que socialmente se han establecido unas normas que han determinado el “deber ser” para los comportamientos de las personas y que esperamos ellas vivan bajo estos parámetros. Este “deber ser”, si hacemos referencia a la sexualidad, es heterosexual, masculino, falocrático y machista. Desde estas perspectivas ser homosexual rompe con el modelo que se ha tomado como base para la comparación. Este análisis ha llevado a algunas personas a preguntarse si los homosexuales tienen derechos, e inclusive, a plantearse que no hay derecho a ser homosexual.
Las preguntas sobre los derechos no son recientes, como tampoco la estigmatización, la discriminación, la homofobia y otras formas de violencia en contra de las minorías sexuales. Recordemos que en los campos de concentración en Alemania fueron exterminados más de cuatrocientos mil homosexuales; en Colombia los grupos guerrilleros han inducido al desplazamiento a algunas personas con esta orientación sexual; que grupos paramilitares han realizado procesos de “limpieza social” en los que han sido asesinados varios cientos de homosexuales y, que incluso yo mismo fui objeto de un atentado contra mi vida en las pasadas elecciones.
Tenemos derechos por el hecho de ser personas humanas. Ser homosexual no niega el hecho de ser persona y menos aún, el ser humanos.
Compararse con otros es un acto inútil. Cada ser humano es único. No hay nadie como él o ella. Nunca ha habido ni habrá otra persona como yo. Soy tan único que soy irrepetible. No puedo ni siquiera repetirme a mi mismo. Repetir-se es imposible ya que cada hecho de nuestra existencia se sucede en un tiempo, en un espacio, con unas personas, y cuando intento re-hacerlo el tiempo es otro, el espacio que consideramos el mismo no lo es, porque la tierra está en permanente movimiento, y además, porque las emociones que se suscitan en el encuentro con el otro no son permanentes sino fruto del momento y por tanto de lo que nos está sucediendo en ese tiempo y lugar.
Como seres dinámicos que somos, no solo cambia nuestro cuerpo, también cambian nuestras emociones y saberes. Todo hecho en el que participamos genera experiencias únicas y por tanto diferentes. A partir de los hechos reconstruimos nuestra historia. Recordemos como la relación con esa persona que hace apenas unos meses nos parecía lo mejor que nos había pasado en nuestra vida, después de un disgusto, la reconocemos diferente, la vemos ahora como un ser insoportable del que no logramos entender cómo logró ser parte importante de nuestra existencia.
Nuestra evolución, igualmente es permanente. Evolucionamos a partir de cómo concebimos nuestro futuro. El futuro empieza hoy, ahora mismo. En la medida en que yo concibo algo para mi, yo empiezo a actuar desde esa posibilidad y eso cambia mi presente. Mi presente es el futuro que estoy construyendo. Por ejemplo, si yo quiero ser una viajero que va a ir de vacaciones a Miami, entonces yo me pienso y me asumo viajero. Incremento mis ahorros, me preocupo por hablar un poco de inglés, hago contactos para tener un pasaporte, una visa. Averiguo por hoteles, sitios turísticos; en fin, mi vida cambia. Al transformarse mi interés cambian necesariamente mis emociones, mi manera de pensar, de actuar, de sentir.
Al pensarnos seres estáticos olvidamos que los otros y otras cambian de la misma manera que nosotros. Cada uno de nosotros y nosotras tiene una manera particular de contemplar el mundo, de explicárselo, de experienciarlo; además, cada quien considera que su manera de hacerlo es la correcta, la apropiada, y que los demás deberían asumir la suya como el modelo, como el “deber ser”.
No puede negarse que en ese “deber ser” hay una marcada influencia del pensamiento dominante en la cultura de la que hacemos parte. Si vivimos en una sociedad machista, sexista, homofóbica, en una cultura marcadamente judeocristiana, entonces asumimos esas actitudes como modelo y esperamos que el mundo y las personas se asuman en esas mismas condiciones y prerrogativas.
Esto por supuesto nos genera una gran contradicción. Si se es padre o madre, sabemos que amamos a nuestros hijos e hijas y que queremos lo mejor para ellos, y aun cuando los veamos felices, el “deber ser” nos afecta tanto que hacemos lo posible porque ellos lo asuman como su modelo de vida. Olvidamos que cada uno de nosotros lo ha trasgredido, de alguna forma, para asumirse en su “querer ser”. Por ejemplo, nos hemos vestido distinto, comportado diferente, relacionado con quien nos han dicho no es la persona con quien debiéramos hacerlo, estudiamos lo que queríamos y generalmente nos dedicamos a hacer lo que más nos gustaba, actos que no siempre respondieron a lo que nuestros padres y otras personas en el entorno deseaban y pensaban era los mejor para nosotros.
Sabemos que asumir nuestro “querer ser” nos ha transformado, hecho felices y más plenos. Cuando pensamos en los demás olvidamos nuestra propia historia y entramos a modelar sus existencias desde el “deber ser”. Como creemos que esa es la manera correcta de ser les exigimos, incluso con violencia, que asuman ese modo de vida. Hemos hecho tan nuestro el modelo que entendemos que si alguien no lo acoge no lo hace porque está buscando su propio bienestar sino por estar en contra nuestra.
La homosexualidad de una persona es una opción eminentemente particular de vivir su sexualidad. Cada homosexual, cada lesbiana, cada bisexual y por supuesto, cada heterosexual, es decir, yo mismo que estoy leyendo he decidido sobre la persona o personas con quien realizar mi deseo, mi afecto, mi erotismo y mi genitalidad.
Aun cuando esa decisión particular me produzca algunos conflictos internos e incluso con otras personas, sé que eso es lo que deseo ser y lo entiendo; pero cuando es otro, ya sea mi hijo, hija, hermano, estudiante, feligrés, amigo o vecino lo hace se me dificulta comprender las razones y emociones por las qué parece ir en contravía mía, o mas correctamente en contra del “deber ser” establecido como norma del comportamiento.
A cada uno de nosotros le parece extraña la manera como los demás viven su genitalidad. Consideramos que hay una cantidad apropiada de parejas o de relaciones genitales por semana, por día; una manera correcta de hacerlo que determinan quien se coloca arriba o bajo, quien gime, cuando y en qué tono debe hacerlo, algunos nos han dicho que tan solo es posible para la procreación, o que si la mujer disfruta demasiado entonces se le puede señalar de prostituta... y olvidamos que si cada uno es único entonces su manera de obtener placer es diferente a la mía, que sus gustos, deseos, necesidades, emociones, explicaciones frente a su sexualidad le son tan propias como me son las mías.
Sería incorrecto hablar de la homosexualidad. Lo apropiado sería hablar de las homosexualidades ya que si cada uno vivencia su orientación sexual de una manera tan particular entonces hay tantas homosexualidades como homosexuales hay, y por supuesto, entonces también se haría conveniente hablar de heterosexualidades, bisexualidades, lesbianidades... sexualidades.
Si en su “querer ser” alguien decide que la orientación sexual que desea vivir es la homosexual, entonces tiene el derecho a ser homosexual, a tener una identidad homosexual y un estilo de vida acorde con lo que ha determinado como lo apropiado para su ser. Si es homosexual, entonces el lógico que se encuentre con homosexuales, que frecuente sitios a donde acuden personas con esta orientación, que se preocupe por el tema y incluso, que defienda sus derechos como tal.
En algunas ocasiones decimos que aceptamos que una persona sea homosexual, pero bajo la condición de que esa persona viva su homosexualidad como nosotros consideramos que debe vivirla. Queremos escoger sus amig@s, los sitios a los que asiste, la manera como se comporta e inclusive, la pareja con la que debiera estar. La aceptación social y particular no es posible si no se fundamenta y experiencia en la tolerancia activa, esto es, en el respeto. Dicho de otra manera, aceptar implica reconocer al otro o a la otra en su unicidad y por tanto, en su capacidad de decidir lo que desea y como lo desea para su vida.
En el terreno de la convivencia se constata de nuevo la asimetría entre la valoración positiva del propio comportamiento, y la valoración negativa del comportamiento de los demás.
Ahora bien, esta actitud está cambiando. Por ejemplo, los homosexuales tienen un menor nivel de rechazo entre los estratos socioeconómicos altos, los jóvenes y las personas con un mayor nivel educativo. Igualmente, es frecuente la presencia de personajes que representan a hombres homosexuales en las series de televisión en Colombia. No obstante, hay que hacer notar que mientras la actitud de respeto no sea generalizada, la convivencia solidaria y democrática se dificulta.
El derecho a la diferencia es posibilidad de paz
Solemos pensar en la paz con referencia a la guerra, pero la paz se vivencia en todos los aspectos relacionales cotidianos, y mientras el conciudadano vecino me sea indiferente o yo no lo acepte y respete porque en su fuero interno ha decidido asumir una orientación sexual determinada, la cual yo considero inapropiada, se hace imposible construir la paz como un estado de ánimo permanente en nuestra existencia. De nada serviría resolver los conflictos armados si en mi propio barrio, escuela, iglesia o casa yo continúo con la guerra al seguir siendo intolerante, irrespetuoso y vulnerador de los derechos fundamentales. Los homosexuales y lesbianas tienen tanto derecho como yo a ser lo que cada uno ha decidido ser, y por tanto, son tan sujetos de derechos como yo lo estoy siendo.
Este derecho se transforma para mi en una obligación de participar en todos aquellos espacios donde se hace necesario ser oídos, y es precisamente el Congreso del Partido Liberal un espacio para decirle a los políticos tradicionales que no se puede ser Liberal si actuamos conservadoramente al negarle a otros sus propios derechos, más aún cuando muchos Conservadores son liberales en sus ideas y comportamientos.
Mucho más que amor. A cerca de Henry Ardila Ardila
Manuel Velandia Mora
Bogotá. Abril 26 de 2004
Liga Colombiana de Lucha con tra el Sida
http://www.ligasida.org/es/noticia.php?uid=0&todo=0&det=198&leng=es
Henry Ardila Ardila será recordado como un hombre bastante radical en sus acciones, opciones y emociones; sin embargo, para quienes fueron los usuarios de sus servicios profesionales lo más significativo fue su calor humano, su permanente acompañamiento y su sentido de lealtad y solidaridad. Tal vez muchas personas no conozcan sobre su trayectoria o cómo llegó a destacarse en el tema del sida tanto a nivel nacional como internacional. En este artículo se esbozará la historia sobre cómo se inicia el trabajo del medico Henry Ardila en Colombia y se relaciona su actividad con la red conformada por otras personas y organizaciones trabajando en Bogotá. El texto concluye con el momento en que Henry abre sus alas al ámbito internacional.
Tres son los orígenes de donde provienen las personas y los programas de sida que trabajan desde la comunidad en Bogotá y en Colombia: las organizaciones de hombres homosexuales que ven cómo quienes tienen dicha orientación sexual se están enfermando o muriendo y personas trabajando independientemente a pesar de sus vínculos institucionales como profesionales de la salud quienes se encuentran los casos en sus consultas y observan el marcado incremento de la epidemia y miembros de algunas comunidades religiosas quienes en su trabajo de apoyo espiritual encuentran a un grupo de personas relativamente jóvenes que están siendo marginadas, estigmatizadas y separadas socialmente.
Los religiosos descubren una nueva alternativa de servicio
El sacerdote Liomer Vázquez de la comunidad de los Carmelitas Descalzos, quien en su primer contacto con el tema del sida en Ávila acompaña a finales de 1984 y hasta su muerte a un hombre joven. Recién regresado de España se encuentra con una abogada feligrés de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en la iglesia de Santa Teresita busca atención para su hijo, un joven homosexual, odontólogo de 24 años, viviendo en el barrio Santafé a quien le brinda apoyo espiritual hasta su muerte.
El entonces seminarista Eudista Bernardo Guevara a principios de 1986 decide visitar personas enfermas que están siendo atendidas en el Hospital San Juan de Dios entre quienes se encuentran hombres jóvenes y homosexuales trabajadores sexuales viviendo con sida. Uno de esos pacientes es dado de alta, Bernardo quien considera que “las personas se visitan pero no se crean vínculos” asume como suya la responsabilidad y decide pagar de su bolsillo el alojamiento para esta persona en una residencia en la zona de prostitución del Santafé en la que el enfermo vivía previamente. Guevara se ve obligado, para no tener que dar explicaciones, a hacerse pasar como “pareja” de dicha persona. Este es el primero de varios casos en que Bernardo y Liomer deciden sufragar los gastos de alojamiento y manutención de menores vinculados a la prostitución y de adultos trabajadores sexuales para así dar respuesta a una necesidad que se hace cada vez más visible en esta población afectada por la enfermedad. Los enfermos se alojan en un grupo cada vez más grande en residencias, Lucitania y Luís XV ubicadas en el barrio Santafé.
El medico Ardila, quien ha hecho sus prácticas de estudiante en el Hospital San Juan de Dios, en donde tiene contacto con algunos de los primeros casos de sida presentados en Bogotá extiende su consulta particular a los lugares en que las personas afectadas por la infección se encuentran viviendo, inclusive aquellas residencias en las que los sacerdotes llevan a vivir a sus asistidos espirituales.
El equipo de Salud se organiza
Unos meses después, ya en 1986, otro joven, santandereano, homosexual y odontólogo se acerca a Vázquez a quien le solicita apoyo espiritual para un amigo quien en ese momento está recibiendo atención medica de Henry Ardila. Estas dos personas convocan a Ardila y a otros hombres homosexuales para crear una organización que brinde ayuda asistencial a quienes están siendo afectados por el sida en ese momento, es así como surge la idea de crear una organización dedicada a la asistencia. En el salón Ávila de la casa contigua a la iglesia de Santa Teresita se reúnen por primera vez y con dicho fin, un grupo de hombres homosexuales u una enfermera dan origen a la Liga Colombiana de Lucha Contra el sida (LCLCS), entidad que fue reconocida legalmente en 1991 por el Ministerio de Salud.
Los miembros de la LCLCS contemplan la necesidad de poseer un hogar propio en el que se puedan atender a las personas. Con el apoyo de la médica María Imelda Moreno (Mela), en febrero de 1987 hacen contacto con el hermano Ray Schambach (hoy sacerdote), Superior y Fundador de la Fraternidad de la Divina Providencia. Este religioso les facilita una pequeña casa finca ubicada en la vereda de Fagua en Chía, Cundinamarca, a la que denominan Hogar de “Nuestra señora de la Macarena” espacio en la que permanecen por un tiempo. Ardila es el médico que asume la asistencia de dichos pacientes. El hogar está localizado en una zona de estratos socioeconómico cinco y seis, las personas en la localidad ven en los ocho pacientes una amenaza para la convivencia y un problema de salud publica que puede afectarles, llegando al extremo de presionar a la comunidad religiosa para que saque de allí a sus usuarios.
Un año después, la Fraternidad, por medio del hermano Schambach, facilita una vivienda en el Barrio Quirigua de Bogotá a la que denominan “Hogar de Nuestra señora de la Anunciación” a la que pueden trasladarse los pacientes, sin embargo la casa está totalmente desocupada. El Sacerdote Vázquez en una homilía celebrada en la Eucaristía de los domingos a las once de la mañana solicita ayuda a sus fieles de la iglesia de Santa Teresita quienes en tres días logran equipar el hogar con los enceres fundamentales. El equipo de profesionales de la LCLCS coordinado por Henry Ardila asume una vez más la dirección del Hogar.
Los costos asistenciales y de manutención son asumidos por los profesionales de la LCLCS, quienes además cuentan con pequeñas ayudas de la comunidad eclesial de Santa Teresita, sin embargo estos costos se van incrementando al tal nivel que e algunos días las raciones alimenticias deben disminuirse a productos básicos porque no hay de dónde obtener los recursos para pagarlos. Los gastos han llegado a tal nivel, incluyendo los gastos funerarios de algunos fallecidos, que se ven en la necesidad de decidir cerrar la casa.
Uno de los pacientes apoyados por Bernardo es atendido en el hogar de la Anunciación y este seminarista lo sigue hasta allí para darle su soporte; se va así integrando al equipo de trabajo. Una discusión entre Guevara y Schambach con respecto al uso del tiempo libre de los habitantes del hogar concluye con que Bernardo asume la dirección de la casa del Quirigua a la que ahora denominan “Hogar de Nazareth”. El Grupo de oración del Barrio Minuto de Dios en el que trabaja Bernardo y hace parte la abogada Helena Garavito, quien fundara posteriormente la Fundación Darse,[1] asume el manejo económico del hogar. Ardila sigue siendo el director médico de este hogar. Con el aporte económico de Helena y Guevara, seis meses después (finales del 89), se compra una casa en el Barrio Patria a la que denominarán “El Tonel”, que dará origen a la Fundación Eudes. La casa es devuelta a la fraternidad; hasta hoy día Schambach y su equipo continúan con un programa asistencial a personas de muy escasos recurso quienes se encuentran en un estado muy avanzado de su enfermedad.
Mueren los amigos, se enferman los hombres que amamos, tememos por nosotros mismos
Por otro lado, en Septiembre de 1982 llegó a manos de Manuel Velandia Mora el primero de una serie de artículos que hacía referencia a una enfermedad llamada el “cáncer de los homosexuales” y a la que científicamente se había denominado GRID Gay Related Inmuno Deficiency. Estos materiales fueron publicados luego de que apareciera el primer artículo al respecto, en julio de 1982 en el Time de New York, por diferentes organizaciones de homosexuales con sede en los Estados Unidos y remitidos a la Revista Ventana Gay, órgano de difusión del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
En ese mismo año y ciudad, la Enfermera Esperanza de Monterroso, Profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UN), sede Bogotá, implementó una investigación sobre la Presencia de ETS en Población General. Monterroso invitó a Velandia para que, en calidad de Sociólogo y Filósofo, hiciera parte del equipo interdisciplinario de apoyo a la investigación. Velandia, a partir de su experiencia como fundador en 1977 del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (MLHC) sugirió que se cubriera la población homosexual como un segmento importante de la población general, propuesta que luego de algunas discusiones y a pesar de la negativa del representante del Programa de Epidemiología del Ministerio de Salud, Doctor Manuel Guillermo Gacharná, fue aceptada.
Como resultado de la citada investigación se produjo un video, el cual fue considerado por el funcionario del Ministerio de Salud una “apología a la homosexualidad” razón por la que dicha entidad se negó a apoyar económicamente su producción[2]. Con este material de apoyo, producido por las Facultades de Enfermería y Cine de la UN, se llegó a los bares de encuentro de homosexuales en las diferentes zonas de la capital del país. A partir de esta experiencia surge el Grupo de Ayuda e información sobre el sida (GAI sida) organización fundada por Velandia en 1983.
Relaciones con el sector salud a nivel oficial
En Noviembre de 1987, se realizó la primera reunión del Comité de Educación, Prevención y Apoyo para el Sida (CEPAS), convocado por la Enfermera Licenciada Rossana Alba de Rangél y la Bacterióloga Alicia de Weldeford de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Bogotá. Del CEPAS hicieron parte los Médicos Gabriel Martínez y Bernardo Camacho, el Psiquiatra Álvaro Fernández (miembros del equipo del hospital Simón Bolívar), el Sociólogo Manuel Velandia y Luís Eduardo Moreno, estos últimos dos militantes homosexuales y miembros del GAI sida. El CEPAS fue la primera organización en la que miembros del sector oficial de la salud se unieron para trabajar con personas en la comunidad en el tema del sida. Muy poco tiempo después se integra a este comité un joven y emprendedor Médico Henry Ardila quien se había incorporado a la Dirección de Epidemiología de la SSB en calidad de Epidemiólogo.
Velandia tiene en junio de 1989 la oportunidad de viajar a Montreal y participar en las conferencias “Oportunidades para la Solidaridad” y “V Mundial de Sida”. Allí propone la creación de la “Red Latinoamericana de ONG trabajando en sida”. Con esta organización GAI sida convoca en diciembre, en el Teatro Miramar propiedad de los Sacerdotes Carmelitos Descalzos al “Primer Encuentro Nacional de ONG con Trabajo en sida” actividad en la que Ardila asume el liderazgo de la temática relacionada con lo asistencial.
Ardila, Rossana de Rangel, Liomer Vázquez, Alicia de Weldeford y Martha Lucía Alzate se suman a los profesionales miembros de GAI en 1990. Desde esta entidad Henry se hace presente en España en un encuentro Internacional de personas con sida, primero en el que un colombiano, viviendo en el país, se hace presente. Velandia participa en el diseño del “Primer Plan estratégico a nivel nacional sobre sida”, en la discusión de este documento se contempla la necesidad de que ONG trabajen no solo en la parte preventiva sino además en la parte asistencial. Los profesionales del área Humana y social del GAI sida deciden conformar una Organización a la que denominan “Frente para la investigación y la anticipación social al riesgo” (FIASAR) y los miembros del equipo de salud, apoyados por el Sacerdote Liomer Vázquez deciden oficializar la creación de la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida. En diciembre de 1991 Ardila y Velandia participan por Colombia y la Red Latinoamericana de ONG trabajando en sida, en la Conferencia Internacional de Paris. En esta actividad Ardila se hace representante de Colombia en LACASO y es esta la consolidación de su despegue en un muy reconocido trabajo a nivel internacional cuyos frutos aun ahora, varios años después de su muerte siguen cosechándose.
Fuentes Bibliográficas:
Este artículo se basta en información de primera mano del autor y en entrevistas telefónicas realizadas por este a los sacerdotes Liomer Vázquez, Párroco de la Iglesia de Santa Teresita, Sacerdote de la Orden de los Carmelitas Descalzos y a Bernardo Guevara, Sacerdote Eudista, Director de la Fundación Eudes; y en la estrevista presencial realizada al Sacerdote Ray Schambach (hoy sacerdote), Superior de la Fraternidad de la Divina Providencia y al Hermano Juan Carlos Osorio, Director de Proyectos de la Fundación San Francisco de Asís y miembro de la misma fraternidad.
[1] Hogar que tiene como misión además de lo asistencial, crear fuentes de trabajo para sus vivientes.
[2] Las imágenes que hacían referencia a la homosexualidad mostraban en la primera de ellas la presencia de una pareja de homosexuales quienes, estando sentados a la mesa de una cafetería en un barrio popular de Bogotá, se tomaban de la mano; y la otra, aparecieron las siluetas, en contraluz, de dos hombres que estando al parecer desnudos y sentados de frente se acariciaban, y posteriormente, se recostaban el uno al lado del otro.
Bogotá. Abril 26 de 2004
Liga Colombiana de Lucha con tra el Sida
http://www.ligasida.org/es/noticia.php?uid=0&todo=0&det=198&leng=es
Henry Ardila Ardila será recordado como un hombre bastante radical en sus acciones, opciones y emociones; sin embargo, para quienes fueron los usuarios de sus servicios profesionales lo más significativo fue su calor humano, su permanente acompañamiento y su sentido de lealtad y solidaridad. Tal vez muchas personas no conozcan sobre su trayectoria o cómo llegó a destacarse en el tema del sida tanto a nivel nacional como internacional. En este artículo se esbozará la historia sobre cómo se inicia el trabajo del medico Henry Ardila en Colombia y se relaciona su actividad con la red conformada por otras personas y organizaciones trabajando en Bogotá. El texto concluye con el momento en que Henry abre sus alas al ámbito internacional.
Tres son los orígenes de donde provienen las personas y los programas de sida que trabajan desde la comunidad en Bogotá y en Colombia: las organizaciones de hombres homosexuales que ven cómo quienes tienen dicha orientación sexual se están enfermando o muriendo y personas trabajando independientemente a pesar de sus vínculos institucionales como profesionales de la salud quienes se encuentran los casos en sus consultas y observan el marcado incremento de la epidemia y miembros de algunas comunidades religiosas quienes en su trabajo de apoyo espiritual encuentran a un grupo de personas relativamente jóvenes que están siendo marginadas, estigmatizadas y separadas socialmente.
Los religiosos descubren una nueva alternativa de servicio
El sacerdote Liomer Vázquez de la comunidad de los Carmelitas Descalzos, quien en su primer contacto con el tema del sida en Ávila acompaña a finales de 1984 y hasta su muerte a un hombre joven. Recién regresado de España se encuentra con una abogada feligrés de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen en la iglesia de Santa Teresita busca atención para su hijo, un joven homosexual, odontólogo de 24 años, viviendo en el barrio Santafé a quien le brinda apoyo espiritual hasta su muerte.
El entonces seminarista Eudista Bernardo Guevara a principios de 1986 decide visitar personas enfermas que están siendo atendidas en el Hospital San Juan de Dios entre quienes se encuentran hombres jóvenes y homosexuales trabajadores sexuales viviendo con sida. Uno de esos pacientes es dado de alta, Bernardo quien considera que “las personas se visitan pero no se crean vínculos” asume como suya la responsabilidad y decide pagar de su bolsillo el alojamiento para esta persona en una residencia en la zona de prostitución del Santafé en la que el enfermo vivía previamente. Guevara se ve obligado, para no tener que dar explicaciones, a hacerse pasar como “pareja” de dicha persona. Este es el primero de varios casos en que Bernardo y Liomer deciden sufragar los gastos de alojamiento y manutención de menores vinculados a la prostitución y de adultos trabajadores sexuales para así dar respuesta a una necesidad que se hace cada vez más visible en esta población afectada por la enfermedad. Los enfermos se alojan en un grupo cada vez más grande en residencias, Lucitania y Luís XV ubicadas en el barrio Santafé.
El medico Ardila, quien ha hecho sus prácticas de estudiante en el Hospital San Juan de Dios, en donde tiene contacto con algunos de los primeros casos de sida presentados en Bogotá extiende su consulta particular a los lugares en que las personas afectadas por la infección se encuentran viviendo, inclusive aquellas residencias en las que los sacerdotes llevan a vivir a sus asistidos espirituales.
El equipo de Salud se organiza
Unos meses después, ya en 1986, otro joven, santandereano, homosexual y odontólogo se acerca a Vázquez a quien le solicita apoyo espiritual para un amigo quien en ese momento está recibiendo atención medica de Henry Ardila. Estas dos personas convocan a Ardila y a otros hombres homosexuales para crear una organización que brinde ayuda asistencial a quienes están siendo afectados por el sida en ese momento, es así como surge la idea de crear una organización dedicada a la asistencia. En el salón Ávila de la casa contigua a la iglesia de Santa Teresita se reúnen por primera vez y con dicho fin, un grupo de hombres homosexuales u una enfermera dan origen a la Liga Colombiana de Lucha Contra el sida (LCLCS), entidad que fue reconocida legalmente en 1991 por el Ministerio de Salud.
Los miembros de la LCLCS contemplan la necesidad de poseer un hogar propio en el que se puedan atender a las personas. Con el apoyo de la médica María Imelda Moreno (Mela), en febrero de 1987 hacen contacto con el hermano Ray Schambach (hoy sacerdote), Superior y Fundador de la Fraternidad de la Divina Providencia. Este religioso les facilita una pequeña casa finca ubicada en la vereda de Fagua en Chía, Cundinamarca, a la que denominan Hogar de “Nuestra señora de la Macarena” espacio en la que permanecen por un tiempo. Ardila es el médico que asume la asistencia de dichos pacientes. El hogar está localizado en una zona de estratos socioeconómico cinco y seis, las personas en la localidad ven en los ocho pacientes una amenaza para la convivencia y un problema de salud publica que puede afectarles, llegando al extremo de presionar a la comunidad religiosa para que saque de allí a sus usuarios.
Un año después, la Fraternidad, por medio del hermano Schambach, facilita una vivienda en el Barrio Quirigua de Bogotá a la que denominan “Hogar de Nuestra señora de la Anunciación” a la que pueden trasladarse los pacientes, sin embargo la casa está totalmente desocupada. El Sacerdote Vázquez en una homilía celebrada en la Eucaristía de los domingos a las once de la mañana solicita ayuda a sus fieles de la iglesia de Santa Teresita quienes en tres días logran equipar el hogar con los enceres fundamentales. El equipo de profesionales de la LCLCS coordinado por Henry Ardila asume una vez más la dirección del Hogar.
Los costos asistenciales y de manutención son asumidos por los profesionales de la LCLCS, quienes además cuentan con pequeñas ayudas de la comunidad eclesial de Santa Teresita, sin embargo estos costos se van incrementando al tal nivel que e algunos días las raciones alimenticias deben disminuirse a productos básicos porque no hay de dónde obtener los recursos para pagarlos. Los gastos han llegado a tal nivel, incluyendo los gastos funerarios de algunos fallecidos, que se ven en la necesidad de decidir cerrar la casa.
Uno de los pacientes apoyados por Bernardo es atendido en el hogar de la Anunciación y este seminarista lo sigue hasta allí para darle su soporte; se va así integrando al equipo de trabajo. Una discusión entre Guevara y Schambach con respecto al uso del tiempo libre de los habitantes del hogar concluye con que Bernardo asume la dirección de la casa del Quirigua a la que ahora denominan “Hogar de Nazareth”. El Grupo de oración del Barrio Minuto de Dios en el que trabaja Bernardo y hace parte la abogada Helena Garavito, quien fundara posteriormente la Fundación Darse,[1] asume el manejo económico del hogar. Ardila sigue siendo el director médico de este hogar. Con el aporte económico de Helena y Guevara, seis meses después (finales del 89), se compra una casa en el Barrio Patria a la que denominarán “El Tonel”, que dará origen a la Fundación Eudes. La casa es devuelta a la fraternidad; hasta hoy día Schambach y su equipo continúan con un programa asistencial a personas de muy escasos recurso quienes se encuentran en un estado muy avanzado de su enfermedad.
Mueren los amigos, se enferman los hombres que amamos, tememos por nosotros mismos
Por otro lado, en Septiembre de 1982 llegó a manos de Manuel Velandia Mora el primero de una serie de artículos que hacía referencia a una enfermedad llamada el “cáncer de los homosexuales” y a la que científicamente se había denominado GRID Gay Related Inmuno Deficiency. Estos materiales fueron publicados luego de que apareciera el primer artículo al respecto, en julio de 1982 en el Time de New York, por diferentes organizaciones de homosexuales con sede en los Estados Unidos y remitidos a la Revista Ventana Gay, órgano de difusión del MLHC Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia.
En ese mismo año y ciudad, la Enfermera Esperanza de Monterroso, Profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia (UN), sede Bogotá, implementó una investigación sobre la Presencia de ETS en Población General. Monterroso invitó a Velandia para que, en calidad de Sociólogo y Filósofo, hiciera parte del equipo interdisciplinario de apoyo a la investigación. Velandia, a partir de su experiencia como fundador en 1977 del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (MLHC) sugirió que se cubriera la población homosexual como un segmento importante de la población general, propuesta que luego de algunas discusiones y a pesar de la negativa del representante del Programa de Epidemiología del Ministerio de Salud, Doctor Manuel Guillermo Gacharná, fue aceptada.
Como resultado de la citada investigación se produjo un video, el cual fue considerado por el funcionario del Ministerio de Salud una “apología a la homosexualidad” razón por la que dicha entidad se negó a apoyar económicamente su producción[2]. Con este material de apoyo, producido por las Facultades de Enfermería y Cine de la UN, se llegó a los bares de encuentro de homosexuales en las diferentes zonas de la capital del país. A partir de esta experiencia surge el Grupo de Ayuda e información sobre el sida (GAI sida) organización fundada por Velandia en 1983.
Relaciones con el sector salud a nivel oficial
En Noviembre de 1987, se realizó la primera reunión del Comité de Educación, Prevención y Apoyo para el Sida (CEPAS), convocado por la Enfermera Licenciada Rossana Alba de Rangél y la Bacterióloga Alicia de Weldeford de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Bogotá. Del CEPAS hicieron parte los Médicos Gabriel Martínez y Bernardo Camacho, el Psiquiatra Álvaro Fernández (miembros del equipo del hospital Simón Bolívar), el Sociólogo Manuel Velandia y Luís Eduardo Moreno, estos últimos dos militantes homosexuales y miembros del GAI sida. El CEPAS fue la primera organización en la que miembros del sector oficial de la salud se unieron para trabajar con personas en la comunidad en el tema del sida. Muy poco tiempo después se integra a este comité un joven y emprendedor Médico Henry Ardila quien se había incorporado a la Dirección de Epidemiología de la SSB en calidad de Epidemiólogo.
Velandia tiene en junio de 1989 la oportunidad de viajar a Montreal y participar en las conferencias “Oportunidades para la Solidaridad” y “V Mundial de Sida”. Allí propone la creación de la “Red Latinoamericana de ONG trabajando en sida”. Con esta organización GAI sida convoca en diciembre, en el Teatro Miramar propiedad de los Sacerdotes Carmelitos Descalzos al “Primer Encuentro Nacional de ONG con Trabajo en sida” actividad en la que Ardila asume el liderazgo de la temática relacionada con lo asistencial.
Ardila, Rossana de Rangel, Liomer Vázquez, Alicia de Weldeford y Martha Lucía Alzate se suman a los profesionales miembros de GAI en 1990. Desde esta entidad Henry se hace presente en España en un encuentro Internacional de personas con sida, primero en el que un colombiano, viviendo en el país, se hace presente. Velandia participa en el diseño del “Primer Plan estratégico a nivel nacional sobre sida”, en la discusión de este documento se contempla la necesidad de que ONG trabajen no solo en la parte preventiva sino además en la parte asistencial. Los profesionales del área Humana y social del GAI sida deciden conformar una Organización a la que denominan “Frente para la investigación y la anticipación social al riesgo” (FIASAR) y los miembros del equipo de salud, apoyados por el Sacerdote Liomer Vázquez deciden oficializar la creación de la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida. En diciembre de 1991 Ardila y Velandia participan por Colombia y la Red Latinoamericana de ONG trabajando en sida, en la Conferencia Internacional de Paris. En esta actividad Ardila se hace representante de Colombia en LACASO y es esta la consolidación de su despegue en un muy reconocido trabajo a nivel internacional cuyos frutos aun ahora, varios años después de su muerte siguen cosechándose.
Fuentes Bibliográficas:
Este artículo se basta en información de primera mano del autor y en entrevistas telefónicas realizadas por este a los sacerdotes Liomer Vázquez, Párroco de la Iglesia de Santa Teresita, Sacerdote de la Orden de los Carmelitas Descalzos y a Bernardo Guevara, Sacerdote Eudista, Director de la Fundación Eudes; y en la estrevista presencial realizada al Sacerdote Ray Schambach (hoy sacerdote), Superior de la Fraternidad de la Divina Providencia y al Hermano Juan Carlos Osorio, Director de Proyectos de la Fundación San Francisco de Asís y miembro de la misma fraternidad.
[1] Hogar que tiene como misión además de lo asistencial, crear fuentes de trabajo para sus vivientes.
[2] Las imágenes que hacían referencia a la homosexualidad mostraban en la primera de ellas la presencia de una pareja de homosexuales quienes, estando sentados a la mesa de una cafetería en un barrio popular de Bogotá, se tomaban de la mano; y la otra, aparecieron las siluetas, en contraluz, de dos hombres que estando al parecer desnudos y sentados de frente se acariciaban, y posteriormente, se recostaban el uno al lado del otro.
Critica teatral: Al diablo la maldita primavera. Entre el dolor y la “locura”.
Manuel Velandia Mora
Teatro Nacional de la 71
Agosto 14 de 2004
En el Teatro Nacional de la 71, en Bogotá, se estrena la adaptación teatral de la novela de Alonso Sánchez Baute “Al diablo la maldita primavera”, ganadora del Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá 2002, un monólogo adaptado por el autor y el director teatral Jorge Alí Triana, protagonizada por el actor Orlando Valenzuela.
Para quienes esperan ver una copia fiel de la novela, la obra será toda una sorpresa ya que es un acercamiento diferente e igualmente creativo a la vida del personaje. Según Sánchez Baute “la obra es otra historia, es la vida de Edwin Rodríguez Vuelvas contada de otra manera”; dice Sánchez que para él fue imprescindible hacer la adaptación, al respecto afirma “Yo estoy vivo, quiero estar cerca a mi obra”.
Edwin es uno de los personajes más ricos de la literatura colombiana contemporánea, es un homosexual, funcionario del ICBF, quien se abre camino a codazos, viviendo cada instante como si fuera el último y para quien ganar el “Primer concurso Miss Universo Drag Queen”, representado a Turquía, es el mayor reto de toda su vida.
Edwin es un conocedor de la moda, amigo de los grandes diseñadores colombianos y de otros personajes no tan famosos de quienes es cercano, mas porque le temen a su lengua que porque realmente lo aprecien. Alexis Carrintong, la de Dinastía, es a quien más admira e imita; desde pequeño quiso ser como ella y lo logró, tal vez por ello conoce los secretos de quienes desea “hacerse amigo” y los usa en su propio beneficio. En su vida son igualmente importantes las canciones románticas que la ópera, las más reconocidas cantantes líricas y las de la música para planchar.
Un ser que reflexiona sobre temas universales como el amor, la muerte, el sexo, las drogas, el sida (al que llama “alergia hijueputa”), la rumba, los lugares de encuentro de los gay, la sociedad, el romance, la culpa y el amor, pero que también asume conductas deplorables como no pagar el arriendo, chantajear, robar y hacer trampa, por ejemplo al diseñar mal los trajes de sus contrincantes en el concurso de talento en el cual es una de las participantes.
Edwin es un arribista costeño, un barranquillero que ha vivido en New York y en Bogotá, lugar en que se desarrolla la historia; también es un convencido de la exclusión, estigma y discriminación de la que son víctimas los homosexuales; a pesar de ello, deja entrever la contradicción que le produce la “feminidad” cotidiana de algunos homosexuales a quienes, para recalcar que son “diferentes” a él, denomina “locas”.
Alonso considera que “el dolor no es de los homosexuales, es una emoción universal”; en el mismo sentido Valenzuela opina “del dolor hay que reírse porque si no lo hacemos nos quita la vida”, y eso es lo que hace en varios momentos de la obra en los que desnuda su alma y permite al espectador adentrarse en sus más íntimos momentos de soledad; en igual sentido, Jorge Alí diserta “es difícil desnudar el cuerpo, pero es mas difícil alcanzar lo que hace la obra, desnudar el alma”.
La obra, nos cuenta el actor Valenzuela: “tiene un gran trasfondo emocional… Yo descubrí en mí la mujer que hay en todo hombre verdadero”, pero la obra es también una burla a la feminidad de las mujeres, porque “la drag es precisamente eso… la drag busca la teatralidad en cada una de sus actuaciones, es un colega de uno”; con respecto a la actuación del protagonista Jorge Alí comenta “no hay escena fácil, la obra es una permanente escena difícil, porque para el actor toda la obra entraña la misma dificultades”.
Con vestuarios vistosos diseñados por Jair Trujillo, el mismo que despliega todo un derroche de creatividad en los espectáculos de Theatron, Edwin se va transformando durante el transcurso de la obra de un oficinista, algo rebuscado en sus ademanes, a una drag que no alcanza la feminidad exageradamente amanerada que solemos ver en algunas de la divas del mundo gay.
La puesta en escena deja en la mente de los espectadores, en especial de los heterosexuales, una idea cercana a lo que en la cotidianidad es la vida de algunos homosexuales, como también la idea, un poco falsa, de que los homosexuales son siempre personas cultas, inteligentes e incapaces de soportarse los unos a los otros.
Teatro Nacional de la 71
Agosto 14 de 2004
En el Teatro Nacional de la 71, en Bogotá, se estrena la adaptación teatral de la novela de Alonso Sánchez Baute “Al diablo la maldita primavera”, ganadora del Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá 2002, un monólogo adaptado por el autor y el director teatral Jorge Alí Triana, protagonizada por el actor Orlando Valenzuela.
Para quienes esperan ver una copia fiel de la novela, la obra será toda una sorpresa ya que es un acercamiento diferente e igualmente creativo a la vida del personaje. Según Sánchez Baute “la obra es otra historia, es la vida de Edwin Rodríguez Vuelvas contada de otra manera”; dice Sánchez que para él fue imprescindible hacer la adaptación, al respecto afirma “Yo estoy vivo, quiero estar cerca a mi obra”.
Edwin es uno de los personajes más ricos de la literatura colombiana contemporánea, es un homosexual, funcionario del ICBF, quien se abre camino a codazos, viviendo cada instante como si fuera el último y para quien ganar el “Primer concurso Miss Universo Drag Queen”, representado a Turquía, es el mayor reto de toda su vida.
Edwin es un conocedor de la moda, amigo de los grandes diseñadores colombianos y de otros personajes no tan famosos de quienes es cercano, mas porque le temen a su lengua que porque realmente lo aprecien. Alexis Carrintong, la de Dinastía, es a quien más admira e imita; desde pequeño quiso ser como ella y lo logró, tal vez por ello conoce los secretos de quienes desea “hacerse amigo” y los usa en su propio beneficio. En su vida son igualmente importantes las canciones románticas que la ópera, las más reconocidas cantantes líricas y las de la música para planchar.
Un ser que reflexiona sobre temas universales como el amor, la muerte, el sexo, las drogas, el sida (al que llama “alergia hijueputa”), la rumba, los lugares de encuentro de los gay, la sociedad, el romance, la culpa y el amor, pero que también asume conductas deplorables como no pagar el arriendo, chantajear, robar y hacer trampa, por ejemplo al diseñar mal los trajes de sus contrincantes en el concurso de talento en el cual es una de las participantes.
Edwin es un arribista costeño, un barranquillero que ha vivido en New York y en Bogotá, lugar en que se desarrolla la historia; también es un convencido de la exclusión, estigma y discriminación de la que son víctimas los homosexuales; a pesar de ello, deja entrever la contradicción que le produce la “feminidad” cotidiana de algunos homosexuales a quienes, para recalcar que son “diferentes” a él, denomina “locas”.
Alonso considera que “el dolor no es de los homosexuales, es una emoción universal”; en el mismo sentido Valenzuela opina “del dolor hay que reírse porque si no lo hacemos nos quita la vida”, y eso es lo que hace en varios momentos de la obra en los que desnuda su alma y permite al espectador adentrarse en sus más íntimos momentos de soledad; en igual sentido, Jorge Alí diserta “es difícil desnudar el cuerpo, pero es mas difícil alcanzar lo que hace la obra, desnudar el alma”.
La obra, nos cuenta el actor Valenzuela: “tiene un gran trasfondo emocional… Yo descubrí en mí la mujer que hay en todo hombre verdadero”, pero la obra es también una burla a la feminidad de las mujeres, porque “la drag es precisamente eso… la drag busca la teatralidad en cada una de sus actuaciones, es un colega de uno”; con respecto a la actuación del protagonista Jorge Alí comenta “no hay escena fácil, la obra es una permanente escena difícil, porque para el actor toda la obra entraña la misma dificultades”.
Con vestuarios vistosos diseñados por Jair Trujillo, el mismo que despliega todo un derroche de creatividad en los espectáculos de Theatron, Edwin se va transformando durante el transcurso de la obra de un oficinista, algo rebuscado en sus ademanes, a una drag que no alcanza la feminidad exageradamente amanerada que solemos ver en algunas de la divas del mundo gay.
La puesta en escena deja en la mente de los espectadores, en especial de los heterosexuales, una idea cercana a lo que en la cotidianidad es la vida de algunos homosexuales, como también la idea, un poco falsa, de que los homosexuales son siempre personas cultas, inteligentes e incapaces de soportarse los unos a los otros.
Enfoque cultural: Un modelo para la prevención
Manuel Velandia Mora
(2004). Tomado de: Salud sexual y salud reproductiva, Modulo VI. Bucaramanga, Colombia: Secretaría de Salud de Santander/ Universidad de Santander, Facultad de Medicina.
OBJETIVOS Y CONSECUENCIAS
El objetivo es facilitar la formulación de estrategias y políticas más eficaces y pertinentes para la prevención y la atención del VIH/sida y salud sexual, mediante una mejor comprensión de las referencias y los recursos culturales y su integración en la preparación de respuestas pertinentes en los planos nacional, departamental, municipal, veredal e institucional.
En el modelo que a continuación se expone se proponen conceptos, criterios e instrumentos metodológicos para la adopción de un enfoque cultural que permita preparar, aplicar y evaluar estrategias y políticas de prevención y atención del VIH/sida y la salud sexual, reproductiva o no.
De este modo, dichas estrategias y políticas podrán hacer frente mejor a las situaciones de riesgo y vulnerabilidad y atenuar los efectos de la epidemia mediante el establecimiento de sistemas de prevención y apoyo más eficaces, incluida la educación preventiva adecuada.
Adoptar un enfoque cultural de la prevención y la atención del VIH/sida y la salud sexual
En materia de prevención y atención del VIH/sida y salud sexual, la adopción de un enfoque cultural significa que las referencias y los recursos culturales de una población (los estilos de vida, los sistemas de valores, las tradiciones y creencias y los derechos humanos fundamentales) se considerarán referencias clave para la elaboración de un marco que integre las estrategias y la planificación de proyectos. Estas referencias clave se utilizarán también como criterios y fundamento para la preparación de una respuesta pertinente y de actividades sostenibles de prevención y atención, así como de atenuación de los efectos.
Se trata de una condición indispensable para lograr cambios profundos y a largo plazo en el comportamiento de las personas y para dar plena coherencia a los proyectos y estrategias médicas y sanitarias.
Estas propuestas se deben basar en el análisis de las condiciones actuales, la evaluación de las medidas institucionales adoptadas hasta la fecha en todos los niveles y en una investigación a fondo de las situaciones sobre el terreno. La finalidad de este análisis es poner de manifiesto el desfase entre el enfoque que actualmente se está utilizando y el alcance de los sistemas de prevención y atención en relación con la complejidad de las situaciones concretas.
1 Los cuatro grandes desafíos
Como señala el ONUSIDA, suscitar una respuesta al VIH/sida y la salud sexual, reproductiva o no, en todos los niveles supone un diagnóstico preliminar formulado en términos claros. El riesgo en sí y la vulnerabilidad que constituye su entorno son dos de los grandes desafíos a los que se debe responder en todas sus facetas antes de intentar encontrar soluciones viables. El establecimiento de sistemas pertinentes de prevención y apoyo, con miras a atenuar los efectos de la epidemia, constituye un factor esencial en la formulación de estrategias y políticas, la elaboración de proyectos y el trabajo sobre el terreno. Estos distintos aspectos constituyen pues los cuatro grandes desafíos del VIH/sida y la salud sexual.
Estas cuestiones han de analizarse de modo detallado, individualmente y en sus respectivos contextos, con la debida consideración a sus factores determinantes y sus efectos, socioeconómicos y socioculturales, en todos los niveles. Se reflejan en la evaluación de la situación actual en materia de políticas y de las respuestas pertinentes para la preparación, en materia de estrategias nacionales, de iniciativas regionales y respuestas locales e institucionales.
1.1 El riesgo
El comportamiento de alto riesgo está asociado directamente con la proximidad física entre las personas infectadas y las no infectadas.
Este es un hecho en todas las situaciones y regiones. Sin embargo, este comportamiento difiere considerablemente según los distintos contextos.
1 La principal causa de infección son las relaciones sexuales, ya sean heterosexuales y/o bisexuales u homosexuales, como se observa en Colombia. Algunas prácticas sexuales como en intercambio genital con múltiples parejas sexuales, las relaciones sexuales ocasionales o violentas y el trabajo sexual agravan el riesgo. Éste se relaciona también con otras enfermedades sexualmente transmisibles anteriores al VIH/sida, o que coexisten o se confunden con él;
2 La transmisión del VIH/sida de madres a hijos (transmisión vertical), ya sea durante la preñez, el parto o el amamantamiento, es otra causa de infección importante. Este tipo de infección se debe en la mitad de los casos a la lactancia materna, especialmente tratándose de mujeres con prole numerosa a la que dan el pecho. Esta práctica se suele mantener por no disponer estas mujeres de alternativas más seguras, como la leche para lactantes preparada en condiciones higiénicas apropiadas;
3 El consumo creciente de substancias psicoactivas, incluido el alcohol, por vía intravenosa con agujas no esterilizadas y el consumo simultáneo de drogas y alcohol son también causas de infección, así en Colombia tengamos pocos reportes al respecto;
4 La transfusión de sangre contaminada es la situación de transmisión mejor controlada en Colombia, sin embargo no siempre esto es así en hospitales de cabeceras municipales que manejar pequeñas cantidades de bolsas de sangre y sus derivados. La infección puede ocurrir también durante el acto sexual si sangran los órganos genitales de una de las personas. Puede producirse también durante los rituales de intercambio de sangre en determinadas ceremonias de iniciación en las que participan jóvenes, como por ejemplo pactos de sangre y ritos satánicos, o mediante la escisión, el tatuaje y la perforación de la piel ("piercing"). Los hechos corroboran que las peleas violentas pueden producir también una infección, al sangrar las heridas abiertas.
A pesar de estos hechos irrefutables, la determinación de las diversas situaciones de alto riesgo plantea dos problemas que trascienden el enfoque epidemiológico y son de índole más marcadamente social y cultural:
1 La conciencia personal, familiar y colectiva del riesgo de infección y sus consecuencias y, en situaciones óptimas, la decisión consiguiente de protegerse durante el contacto o de abstenerse;
2 La aceptación pública y el reconocimiento oficial del riesgo y sus consecuencias y/o la revelación de la infección por parte del grupo, la comunidad, la sociedad o las autoridades públicas en contraposición al silencio y la denegación.
Esto nos lleva a las cuestiones de prevención y atención, en los planos individual y colectivo.
1.2 La vulnerabilidad
La investigación epidemiológica ha aportado importantes contribuciones al reconocimiento de los factores directos de infección del VIH. Sin embargo, poco o nada nos dice de los factores sociales, económicos y culturales que influyen en el comportamiento de las personas con respecto al riesgo. Las condiciones sociales y económicas y las características sociales y culturales deben analizarse a su vez, primero en los distintos niveles y luego como conjuntos entrelazados de causas y efectos.
1.2.1 Anticiparse social y particularmente al riesgo en los grupos vulnerables
Obtener una respuesta culturalmente adaptada a la prevención y la atención del VIH/sida requiere tener en cuenta ciertos aspectos sociales y culturales que determinan a los individuos, sus relaciones y el ámbito de dominio en los que este se desenvuelve; el sida y la salud sexual están directamente relacionadas con la cultura y la sociedad.
La introducción de índices de bienestar y calidad de vida sugiere la posibilidad de un concepto análogo al de riesgo, y en el caso del área de la salud, el de riesgo de enfermedad. Los españoles Usieto Atondo y Rex J. utilizan en el texto "sida: Un problema de Salud Pública", el concepto de anticipación social como una categoría de análisis cualitativo y cuantitativo, que permite el estudio de las causas, formas y contenido de la investigación de salud comunitaria que se lleve a efecto, y que permite anticiparse a los riesgos y controles sociales a los que son sometidos los grupos de alto riesgo.
Velandia (1996) utiliza el concepto de Anticipación Social al Riesgo, en une dos enfoques: el sociológico y el epidemiológico: el primero, es mucho más amplio y hace énfasis en la necesidad de comprender a la sociedad, a los seres que la conforman y sus relaciones como punto de partida en el diseño de cualquier estrategia informativa, educativa o comunicativa que busque modificar los factores que propician las actitudes, prácticas, comportamientos, decisiones políticas que intervienen directa o indirectamente en las vivencias, emociones y conocimientos de las personas y sociedades. La Anticipación social al riesgo la toma en este caso como una serie de riesgos sociales que son interactivos y que utilizados en conjunto pueden ser útiles para predecir más que un riesgo, la probabilidad de lograr un bienestar positivo y una calidad elevada de vida en la población y en la persona.
Para el argot popular, el peligro, la inseguridad, la aventura sin desenlace conocido, son sinónimos de riesgo, que en epidemiología se traducen especialmente en una determinada probabilidad a partir de un porvenir desconocido, más no de la anticipación del fenómeno que se quiere evitar y por tanto no se trata de lograr anticiparse al evento, de prevenirlo, sino de conocer la probabilidad de que suceda.
El temor no necesariamente es la antesala de una respuesta efectiva, y más bien puede decirse que los mensajes apocalípticos (utilizados como eje de varias campañas informativas sobre drogadicción, sida y salud sexual) no generan una apropiación del riesgo y en consecuencia no logran que los individuos se asuman como personas vulnerables. El temor enajena la posibilidad de respuesta, desarma al individuo imposibilitándolo para actuar; por esto, incluir en los programas preventivos actitudes positivas genera una mayor posibilidad de respuestas asertivas y activas en favor del autocuidado. Las campañas centradas exclusivamente en los aspectos negativos pueden suscitar la estigmatización y la discriminación, incluso agravar los riesgos. El savoir-faire no sólo sirve para evitar la enfermedad, también fomenta el diálogo y el respeto para con las personas infectadas.
Según UNESCO ONUSIDA (2003), el mensaje que hay que transmitir depende también del sistema de referencia en el cual se interpreta. En efecto, los factores sociales que determinan la capacidad de comprensión y de juicio son varios: edad, sexo, acceso a la educación, situación económica, creencias religiosas, etc. Es fundamental que aquellos que reciban el mensaje puedan entenderlo, actuar consecuentemente y transmitirlo.
El objetivo es movilizar todas las instituciones sociales con el fin de llegar a los grupos más vulnerables. Una comunicación eficaz es fundamental para traducir los conocimientos en nuevos comportamientos.
Algunos hechos que no hay que olvidar para la movilización
La mayoría de niñ@s, jóvenes, adult@s y adult@s mayores no son portadoræs del VIH. Por una parte, para detener la epidemia, las personas no infectadas deben conocer su modo de propagación, y por otra parte, las personas infectadas deben saber cómo proteger a los otros de la infección.
Por otra parte, por su constitución biológica, las mujeres están más expuestas al riesgo de VIH/sida debido a su dependencia social y económica y a actitudes sexistas. Incumbe por tanto a los hombres el hacer uso de su posición de fuerza y de sus privilegios en el ejercicio de responsabilidades y de la autoridad.
Se deben actuar en todos los niveles de la sociedad, desde el vértice hasta la base, implicándose personalmente e implicando a las comunidades a las que pertenecen en esta lucha, especialmente dejando a un lado algunos comportamientos nocivos típicamente machistas, sexistas y homofóbicos.
Debido a que el derecho a una atención integral está lejos de ser algo plenamente conseguido y que los tratamientos médicos a pesar de legalmente estar a disposición de todos, sin discriminación, una de las misiones esenciales de todo programa es la de luchar contra la indiferencia, sensibilizar más a las poblaciones y mejorar los cuidados.
Las personas viviendo con el VIH/sida pueden llevar una vida productiva durante largos años siempre y cuando se beneficien de un tratamiento, de un apoyo emocional apropiado, de una ayuda social y de una mejor alimentación. El éxito de un tratamiento de larga duración en una persona infectada exige la cooperación total, la libertad de intercambio, el respeto y la compasión de las personas de su entorno, es decir, no sólo del personal de salud, sino también de su familia, de sus amig@s, de sus colegas y de la comunidad entera.
Los valores y los derechos humanos y sexuales que defienden la dignidad de tod@s y que recurren a la solidaridad de cada un@ deben situarse en el centro de las reflexiones, de los debates y de las acciones
Frente a los altos índices que afectan a la población en especial a las mujeres, los homosexuales y a la población joven, no habrá una sola institución que no se verá afectada: servicios de sanidad, establecimientos educativos, administraciones públicas, todos se estremecerán y algun@s pueden perder el ánimo. La amenaza es la misma sobre la gestión pública, desestabilizada por las pérdidas considerables de personal y de capacidad que experimentará (recordemos que l@s miembr@s del equipo de salud también se infectan).
Lograr que las personas tomen conciencia de los pasos en el proceso de la construcción de su identidad y de todas las variables al interior de la misma, como también en la apropiación y manejo de su cuerpo, de los valores positivos hacia la vida, el cuerpo y la salud, permite que ellos y ellas no actúen bajo el temor, sino basadas en una aproximación real a sí mismas y que por tanto, se constituyan en ejes de su propia existencia y sobre todo del propio autocuidado, es decir logren una anticipación particular al riesgo.
La anticipación particular al riesgo se refiere en este caso a un conjunto de riesgos particulares que son interactivos y que están asociados a una serie de conductas eminentemente particulares que pueden utilizarse en forma asociada para prevenir no solo la vulnerabilidad, sino también y especialmente para lograr que el individuo se asuma a sí mismo cómo alguien vulnerable y actúe con relación a su vulnerabilidad.
La anticipación social al riesgo, y la anticipación particular al riesgo pueden darse en cualquiera de los períodos de la historia natural de una enfermedad o de la adicción. Según el periodo en el que se ejerza, la anticipación recibe un nombre diferente en cada fase del proceso: en el período prepatogénico de una enfermedad (o en el caso de un no-consumidor de substancias psicoactivas) se considera prevención, en el período patogénico sub-clínico (o en el de un consumidor ocasional) es la fase de adaptación particular y social y en el patogénico (o cuando ya se es adicto) corresponde a la fase de asistencia o rehabilitación.
A los resultados de aplicar o no la anticipación social se les llama impacto social y a los de lograr o no una anticipación particular, se les denomina impacto particular.
Para comprender e interpretar el impacto social y el impacto particular es entonces necesario partir del supuesto de que estos fenómenos se dan como un proceso, y también es ineludible tener en cuenta la complejidad de las mismas estructuras sociales y culturales en las cuales está inmerso el proceso.
Las personas en su vida cotidiana se ven abordadas, reprimidas, reorientadas, y encaminadas a que cumplan con el "patrón" establecido socialmente como el “deber ser” para sus vidas. Para cumplir la norma, este control social es ejercido por la familia, la escuela, la iglesia, la clínica y el Estado. Toda forma de control resulta violenta y se asume como una vulneración a sus derechos. A los elementos y mecanismos utilizados para ejercer el control se les llama instrumentos de control social.
Los efectos de la implementación de programas o de la no-realización de los mismos, incluso tienen como consecuencia -como afirmara Jonathan Mann- "…lograr cambiar las formas de relacionamiento social, creando mecanismos de control social como la discriminación, el estigma, y otras formas de prejuicio, histeria y hasta cacerías de brujas individuales y colectivas", producto de una deficiente anticipación social al riesgo.
Reducir el impacto particular y social, ya sea desde la prevención, la adaptación particular y social, o desde la asistencia y la rehabilitación, requiere conocer los riesgos particulares y los riesgos sociales que están asociados a las conductas que hacen vulnerables a las personas, como también, los instrumentos de control social utilizados para reprimir a quienes se consideran infractores.
Impacto Particular y Social
Uno de los objetivos fundamentales del Proyecto “En la Jugada” fue conocer el impacto particular y social del consumo de substancias psicoactivas y de la infección por HIV/sida en los menores vinculados a la prostitución. La investigación intentó conocer los riesgos particulares y los riesgos sociales que inducen al consumo o a la no-utilización de métodos de barrera que eviten la infección en ellos; sin embargo, cabe evidenciar que lograr conocer con profundidad dichos riesgos para el diseño de cualquier estrategia informativa, comunicativa o educativa es una actividad que merece de por sí, una investigación específica.
A continuación se presentan algunos de los riesgos particulares y sociales que pueden ser analizados con respecto al sida, las ETS y el uso de substancias psicoactivas, como también, algunos de los instrumentos de control social, para ello se utiliza como soporte primario al autor Usieto Atondo, en el mismo libro al que se ha hecho referencia, él presenta un cuadro titulado “Relaciones entre multicausalidad de los riesgos sociales y los riesgos de control social” en el que se propone un listado de riesgos sociales. El aporte de la propuesta teórica realizado por velandia con respecto a la anticipación al riesgo, consiste en: incluir el concepto de la anticipación social y particular al riesgo, interpretar algunos de estos riesgos y proponer algunos más, igualmente en evidenciar y observar su relación con las conductas asociadas al sida y al uso de substancias psicoactivas.
Riesgo: Puede definirse como la probabilidad de que algo ocurra. Está asociado directamente con la proximidad física entre las personas viviendo con VIH y quienes no lo están, y dependiendo del lugar en que habitan, el tiempo en que se desarrolla la situación y los aspectos culturales y sociales difiere, de ahí la importancia de determinar el contexto en el que las personas están inmersas, el tipo de relaciones que entre ellas establecen y el proceso de construcción de su la identidad particular en el que se encuentran. Los riesgos son multicausales, los hay particulares, sociales y de control social.
Vulnerabilidad: Es tanto particular como social y puede definirse como las condiciones que particular y socialmente tienen las personas que incrementan su probabilidad de verse afectadas.
Anticipación Social y Particular al Riesgo
Serie de riesgos sociales y particulares que son interactivos y que utilizados en conjunto pueden ser útiles para predecir más que un riesgo, la probabilidad de lograr un mayor bienestar y calidad de vida.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Cultural
Cultura: es entendida como una red cerrada de conversaciones que constituye y define una manera de convivir humano como una red de coordinaciones de emociones y acciones que se realizan como una configuración particular de entrelazamiento del actuar y el emocionar de la gente que vive en un tiempo y un espacio determinados. Puede entenderse igualmente como el sistema de creencias y valores propios de la organización social y de cada individuo.
Algunos de estos riesgos culturales pueden ser: las representaciones de salud y enfermedad, la vida y la muerte; el concepto utilitarista de la responsabilidad; la consolidación de las conductas sexuales, los estilos de vida y las formas de producción asociadas al sexo, el erotismo y la genitalidad; la concepción y uso que se le da a los métodos de barrera; el reconocimiento del ejercicio genital como reproductivo o no reproductivo; las prescripciones excluyentes de actitudes y normas sexuales mediante rituales, tradiciones y creencias religiosas; relaciones equitativas o no entre géneros; el rechazo o aceptación del uso de métodos de barrera como anticonceptivos o como profilácticos; los conceptos sobre salud, sexualidad, cuerpo, cuidado, responsabilidad particular y social, vida familiar, relaciones de pareja.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo EmocionalLa forma como el individuo se identifica con sigo mismo, sus actitudes, comportamientos y conocimientos y como la sociedad lo identifica a él, sus actitudes, comportamientos y conocimientos y el tipo de relaciones sociales que la persona establece; a partir de estas formas de identificación se constituyen los riesgos particulares y sociales a partir de lo emocional.
Algunos de estos pueden ser: La posibilidad de construir o no y de aceptar las identidades particulares de cuerpo, sexo, género, orientación sexual, expresiones comportamentales sexuales, trabajo sexual, y el ser personas viviendo con VIH/sida; el asumirse o no como grupo vulnerable o población con riesgo; el auto-concepto sobre los estilos de vida; el uso o no de substancias psicoactivas; la valoración de los estilos de vida; de la identidad sexual, de sexo, de cuerpo, de género, de indumentaria, de producción, de drogadicto; las actitudes, creencias, conocimientos, prácticas con respecto a sexualidad y drogadicción; la autoestima; autovaloración; valoración de la vida, cuerpo y salud; la valoración del ejercicio genital; la estabilidad afectiva; los niveles de estrés; la vulnerabilidad según edad, sexo y grupo social; el temor a la muerte; la valoración de la soledad y el aislamiento.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Ecosistémico
Son los riesgos que se presentan a partir de la relación de la persona (individual o colectivamente) con su entorno particular y social. Estos pueden ser entre otros: el hacinamiento; las condiciones de higiene; el control sanitario; el proceso de pauperización; desplazamiento forzado; en ámbito de dominio escolar, familiar, afectivo y laboral en el que la persona se desenvuelve cotidianamente; la prevalencia de personas viviendo con HIV/sida y ETS; la prevalencia de uso de substancias psicoactivas.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Ideológico
Los planteamientos políticos, la religión, los principios éticos y mora-les determinan la ideología. Esta define unos principios determinados que "gobiernan" la manera de actuar y las relaciones interpersonales y sociales.
Algunos de estos riesgos desde lo ideológico pueden ser: La vivencia excluyente y marginadora de los credos; el reconocimiento y la aceptación o vulneración de los derechos humanos y sexuales; la vulneración o no de los derechos de quienes viven con HIV/sida u otras dolencias; la posibilidad o no de asumirse autodeterminado, respetuoso y tolerante; el ejercicio o no de la autonomía, el respeto y la tolerancia; el ejercicio o no de la equidad; la ética social y particular, la moral pública y privada en las que las personas se desenvuelven; la religión; la política; a asunción o no de elementos bioéticos: física, mental, psicosocial; la axiología.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Económico-Político
Lo político es definido como el conjunto de fundamentos desde los cuales son orientados los principios de acción y las acciones, convenidos para el bienestar social y del individuo. Estos riesgos se refieren a la capacidad adquisitiva del individuo como una de las maneras de sentirse incluido o excluido dentro del bienestar por la sociedad y el pertenecer a determinado grupo o clase.
Algunos de estos riesgos están relacionados con: la correspondencia o no de las políticas con los aspectos epidemiológicos; las deficiencias en el plano institucional; la estabilidad laboral de las autoridades públicas y la fragilidad administrativa; la comunicación o falta de esta entre comunidad y autoridades públicas; equilibrio en la capacidad de adopción de decisiones internas y externas; la falta de respeto a las derechos humanos fundamentales, en especial al derecho a la vida y la salud; la inestabilidad política interna del país; la apropiación de fondos para la ejecución de políticas, campañas, programas y actividades informativas y preventivas; los contenidos político-sexuales en el desarrollo de estrategias de acción; el acceso a métodos de prevención, adaptación social y particular, tratamiento y rehabilitación; el acceso a programas u otro tipo de apoyo, información y capacitación: Las condiciones socio-económicas del individuo, su capacidad y su inclusión en uno u otro status social, determinan entre otros riesgos como: las condiciones socioeconómicas particulares; el acceso a la información, la educación y la comunicación; el nivel de escolaridad y el grado de conocimiento hecho práctica preventiva; sector de actividad profesional; el nivel de ingresos; la categoría "profesional" en el mercado sexual o laboral; el tipo de vivienda y lugar de residencia; el tipo de trabajo y condiciones de trabajo y acceso a programas de salud y beneficios que puede obtener; la estructura familiar; la aceptación social como individuo y de sus roles.
Instrumentos de Control Social
Son los instrumentos y las formas que la sociedad utiliza para señalar o sancionar a los individuos cuando sus acciones particulares, o las acciones derivadas de éstas no coinciden con lo que es aceptado colectivamente como "correcto". Algunos de los instrumentos de control social se pueden agrupar en los de reclusión: encarcelamiento, servicio militar; de marginación: estigmatización, rotulación, reinserción social, ghetización, pecado; los relativos a la enfermedad; hospitalización, remisión a instituciones, terapia; Otros también relativos al control social son por ejemplo las normas de convivencia familiar, del lenguaje sobre sexualidad, sida, ETS y drogadicción.
1.2.2 Las personas, la vulnerabilidad y el riesgoDesde la infección inicial hasta el desarrollo de la enfermedad, el VIH/sida tiene dramáticas consecuencias en el entorno económico, social y cultural de la persona infectada y su familia cercana o el/la compañer@ con el/la que tiene una relación sexual o sentimental. Por ejemplo: pérdida de empleo; rechazo del(a) cónyuge o el/la compañer@, la familia o la comunidad; perturbación de las relaciones interpersonales debido a la culpa y la vergüenza; tabúes, estigmatización social y temor a o de los seres que le rodean.
1.2.2.1 Repercusiones económicas y sociales de la infección por VIH/sida
Se pensaría que la repercusión económica más importante para las personas que viven con el sida se relaciona con la posibilidad que tienen las personas de tener o no tener servicios de salud, sin embargo otras situaciones como el desempleo, que presenta altísimas tazas en Colombia, el desplazamiento forzado, los procesos de pauperización, el incremento de la pobreza absoluta, la imposibilidad de acceder al Sistema de Seguridad Social, el creciente recorte de los presupuestos para los programas preventivos, el alto costo de los condones o la imposibilidad de conseguir lubricantes adecuados, entre otros, afectan considerablemente las oportunidades y posibilidades de desarrollar estrategias preventivas y de brindar la asistencia adecuada cunado ello es necesario.
Para la población en general, esta enfermedad requiere el establecimiento de sistemas sanitarios y de una medicación menos costosa, así como el acceso físico y cultural a centros o especialistas en el área de la salud y la educación sexual. No obstante, una de sus consecuencias suele ser la pérdida del empleo de las personas viviendo con HIV/sida, que se ven así sin medios para sustentar a sus familiares y contribuir a la vida de sus familias.
El caso de l@s menores huérfan@s es ilustrativo de la interacción entre la enfermedad y sus dimensiones socioeconómicas. Si uno de los progenitores muere de sida, la familia (por ejemplo, l@s abuel@s) suele ocuparse del(a)s hi@s del(a) fallecid@ en la medida de sus posibilidades. Otras veces, l@s viud@s y sus hij@s son expulsad@s de sus hogares o abandonad@s en las calles. En estas circunstancias, l@s menores se encuentran más fácilmente en situaciones de alto riesgo (malnutrición, bandas callejeras, prostitución en edad muy temprana, etc.). La asistencia a l@s menores huérfan@s es de todo punto insuficiente.
Una pregunta que generalmente las personas se hacen es ¿En que forma pueden recibir servicios de salud? La respuesta más fácil sería afirmar que Ingresando al sistema de seguridad social en salud por alguna de las puertas de entrada, es decir, el régimen contributivo, régimen subsidiado o como vinculados cuando son personas pobres sin capacidad de pago.
Hacen parte del régimen contributivo todas aquellas personas nacionales o extranjeras, residentes en Colombia, vinculadas mediante contrato de trabajo incluidas aquellas que presten sus servicios en las sedes diplomáticas y organismos internacionales acreditados en el país, las y los servidores públicos, las personas pensionadas por jubilación, vejez, invalidez, sobrevivientes o sustitutos, tanto del sector público como del sector privado. Las personas trabajadoras independientes, rentistas, propietarias de las empresas y en general todas las personas naturales residentes en el país, que no tengan vínculo contractual y reglamentario con algún empleador y cuyos ingresos mensuales sean iguales o superiores a dos salarios mínimos mensuales legales vigentes.
Las personas pueden afiliarse al régimen contributivo escogiendo una EPS a su libre elección (todas por ley deben prestar los mismo servicios). Para ello deben avisar al empleador, diligenciar el formulario de afiliación incluyendo en él a las personas que sean beneficiarías, adjuntar los documentos que acrediten dicha calidad (registros civiles, declaración extrajuicio según sea el caso, fotocopias documentos de identidad). Si la persona es trabajador independiente se afilia diligenciando el formulario y entregando la documentación necesaria. La EPS aplican la presunción de ingresos e informa sobre que valor se debe pagar mensualmente los aportes (el valor es el 12% del ingreso base de cotización).
Hacen parte del régimen subsidiario las personas que se considera hacen parte de la población pobre y vulnerable y que han sido identificadas como tales conforme a los resultados de la aplicación de la encuesta del SISBEN (Sistema de selección de beneficiarios de programas sociales como educación, salud, vivienda, bienestar, recreación) en razón a que no tienen la capacidad de pago para cotizar al régimen contributivo y en consecuencia deben recibir subsidio estatal total o parcial para completar el valor de la Unidad de Pago por Capitación Subsidiada (UPC-S), cuando han sido clasificadas en los niveles 1 y 2 y no se encuentran afiliadas al régimen contributivo (EPS, Fuerzas Armadas, Ecopetrol).
1.2.2.2 Repercusiones socioculturales del VIH/sida
Numerosas personas viviendo con el VIH/sida ignoran que su estatus de seroprevalencia porque no en todas partes se dispone del material necesario para hacerse las pruebas, porque no se asumen vulnerables o simplemente porque no desean saberlo. Cuando a una persona se le detecta en su sangre la presencia del virus, las consecuencias socioculturales a corto y largo plazo suelen ser devastadoras para ella, su familia o para su grupo, en especial cuando la persona no ha recibido el apoyo emocional necesario antes de realizarse la prueba o durante la entrega del diagnóstico. El rechazo profesional y social con frecuencia provoca graves crisis: destrucción de los vínculos personales y comunitarios y profundos trastornos morales, culturales y económicos.
Por estos motivos, las personas viviendo con el VIH/sida suelen ocultar la verdad a su cónyuge o pareja con la que mantienen una relación sexual o sentimental. En otros casos, no les preocupa la infección porque tienen problemas más acuciantes derivados de la marginación socioeconómica que sufren. Por otra parte, las personas de niveles social y económicamente superiores (esto es, los "protectores", las personas con autoridad en los sectores comercial, público o educativo) tienden a considerarse "inmunes" a la enfermedad debido a su posición en la sociedad.
Muchas personas con profesiones que conllevan una frecuente movilidad no tienen una actitud responsable con respecto a compañer@s sexuales ocasionales: se trata, por ejemplo, de camioneros, vendedores ambulantes, marineros, soldados, mercenarios, mercaderes itinerantes, funcionari@s y trabajadores temporales del sector minero y petrolero, la industria pesquera, la agricultura (en especial cultivos de algodón, café, palma africana, amapola, marihuana) o la construcción . De ahí que la epidemia y el trabajo sexual se concentren en gran medida en zonas de actividad relacionadas con estas actividades productivas.
1.2.2.3 Grupos vulnerables en general
Toda la comunidad está afectada por el sida y requiere de programas de salud sexual, sin embargo en el momento de priorizar las estrategias IEC para la prevención se hace necesario clasificar la población, para ello se han determinado tres grupos poblacionales considerados como los sujetos a quienes se deben orientar las estrategias: Población vulnerable, grupos con riesgo, y grupos desestabilizados.
Población vulnerable
Los grupos en situación de inferioridad social, cultural y económica son más vulnerables a muchas enfermedades, entre ellas el VIH/sida. En repetidas ocasiones se ha demostrado que las personas de salud frágil son más proclives a desarrollar el sida poco después de haber contraído el virus. En diversos estudios e informes se ha examinado el nivel socioeconómico y otros factores relacionados con el VIH/sida en países con escasos recursos. Se consideran los grupos más vulnerables a los pobres, a las mujeres y a l@s jóvenes.
Según el documento UNAIDS Communication Framework on HIV/AIDS, en Tailandia, por ejemplo, se ha puesto de relieve que las mujeres con mayor nivel de estudios e ingresos conocen mejor la enfermedad que las demás mujeres. Asimismo, se ha demostrado recientemente que, debido a la recesión económica muchas personas ingresan al trabajo sexual y a quienes lo ejercen les resulta cada vez más difícil la utilización del preservativo en todos y cada uno de los intercambios sexuales con sus clientæs. En los barrios bajos de las ciudades de la India se comprobó que la mayoría de las personas que respondieron a las encuestas, en particular las mujeres, desconocían casi por completo el virus. En otro estudio realizado en este mismo país se puso de manifiesto que el analfabetismo, unido a la pobreza, era un factor que establecía una gran disparidad en cuanto al conocimiento de la enfermedad. Se ha demostrado que en la Argentina, las mujeres que pertenecían a un nivel socioeconómico bajo eran más vulnerables al sida debido a su clase y sexo.
Grupos Culturalmente desestabilizados
Son personas que tienen un riesgo alto de estar expuestos a la infección por VIH/sida en razón a sus condiciones socioeconómicas y de marginalidad cruzadas con aspectos culturales como l@s migrantes, entre ell@s se destacan las victimas del desplazamiento forzado, las familias desintegradas, l@s jóvenes en pandillas y otros miembros de subculturas urbanas, es especial los afectados por el consumo de substancias psicoactivas.
Una actitud observada entre ciertos grupos urbanos de jóvenes marginad@s es la participación deliberada en actividades de alto riesgo. Pese a ser conscientes del riesgo, est@s jóvenes lo perciben como un reto, ante el que actúan con una conducta semejante a la del jugador de ruleta rusa.
Las personas que viven en zonas donde los riesgos epidemiológicos son elevados y múltiples (paludismo, tifus, cólera, enfermedad de sueño, tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual en general) y los riesgos de morir frecuentes (zonas en conflicto armado, zonas minadas, inmediaciones de zonas de trabajo sexual, zonas urbanas marginales), las personas no sienten la misma urgencia de combatir una enfermedad especifica o un peligro mortal entre otros muchos.
El principal obstáculo a la prevención, no obstante, es el choque cultural que sufren las generaciones más jóvenes y también l@ adult@s, como consecuencia de la brutal inmersión en el mundo urbano y moderno de las personas desplazadas del campo a la ciudad o a las cabeceras municipales en donde se congregan nuevos migrantes, por decisión propia o como resultado de la violencia social propia del conflicto armado. Al mismo tiempo, est@s jóvenes deben hacer frente a un mundo materialista, individualista y egoísta, a la dura competencia por el empleo, al desempleo masivo, a una vivienda precaria o a la falta de alojamiento, en suma, a la "lucha diaria por la subsistencia". A ello debe sumarse a las personas “tratadas” por las mafias que son obligadas por l@s comerciantes del sexo a hacer parte de la prostitución organizada. El mismo choque cultural sufren, por ejemplo, los y las jóvenes, todavía lejos de la madurez intelectual, moral e incluso fisiológica, obligad@s a prostituirse por la mera supervivencia económica debido a una educación con creces insuficiente, el desempleo galopante y un próspero turismo sexual. En estas circunstancias, la infección constituye un desastre económico, social y cultural a menudo agudizado por la drogadicción, consecuencia de la depresión mental, la indolencia cultural y la pérdida de referencias vitales.
Grupos con riesgo
Son aquellas poblaciones que la epidemiología ha demostrado son las más vulnerables a la infección. El sida es una epidemia de gran magnitud en Colombia, según el Ministerio de Protección Social hasta la fecha se ha confirmado que en el país se han presentado 40.072 casos. De ellos 7.271 en mujeres y 32.800 en hombres; hasta el momento se reporta que son 7.012 las personas fallecidas, la epidemiología no informa si son hombres, mujeres o cuantos son de cada sexo.
Como lo demuestra la epidemiología nacional a diciembre de 2003, debe darse la prioridad absoluta al grupo de entre 10 y 25 años, que representa un volumen importante en los casos de sida en Colombia e insistir en las estrategias para personas entre los 25 y los 44 años que son el grupo etáreo más afectado.
Según la orientación sexual, el grupo más afectado por la epidemia del sida es el conformado por los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) ya que este grupo aporta el 51% de los casos; entre ellos se destacan los hombres homosexuales, los bisexuales y los hombres que tienen sexo con otros hombres y que no de definen a sí mismos como homosexuales o bisexuales, a pesar de que no hay una investigación que demuestre que esto es así, las experiencias de trabajo demuestran que esta es una población que poco o nada es tenida en cuenta en las estrategias IEC.
En Bogotá un estudio realizado por el INS y la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida/NMCRD (Nambrid) encontró una prevalencia del 18%, lo que significa que uno de cada cinco hombres homosexuales viven con el VIH y que no existen diferencias sustanciales en los casos entre quienes dicen tener pareja estable y quienes no la tienen, es importante resaltar, y esto es un hecho realmente alarmante, que estas prevalencias se encuentran en los países de África Subsahariana y el Caribe.
Una población que pertenece al grupo HSH y con la cual no se ha desarrollado hasta el momento ninguna estrategia en Colombia es la de los y las travestis trabajadoras sexuales; una reciente investigación, actualmente en ejecución en la zona centro de Bogotá que se realiza con 100 de estas personas arroja que 22 de ellas han sido diagnosticadas con el VIH/sida y entre ellas 4 han fallecido.
L@s heterosexuales Hombres y mujeres representan el grupo que menos casos aporta: el 30,82%. A escala nacional, por cada hombre con sida hay 4,52 mujeres en similar situación; sin embargo, en ciudades como Barranquilla esta relación es de un hombre con sida por cada mujer en la misma condición. Recordemos que hace 17 años por cada hombre viviendo con el VIH había una mujer en la misma condición, lo que demuestra que las mujeres representan uno de los grupos con riesgo más vulnerables.
En Colombia no se posee información sobre la actividad laboral de las personas infectadas, sin embargo las personas adultas vinculadas al trabajo sexual y l@s menores explotad@s sexualmente y que están vinculados a la prostitución representan por su trabajo un grupo altamente expuesto. Se considera que estas personas son concientes de su riesgo laboral, sin embargo el caso de las travestis en Bogotá demuestra la vulnerabilidad de quienes se dedican al comercio sexual genital. Un estudio de Velandia, realizado en 1996 con menores de edad vinculad@s al trabajo sexual demostró que de 27 hombres y 10 mujeres que aceptaron hacerse la prueba diagnostica para el VIH, 10 hombres (el 37%) y 3 mujeres dieron en sus análisis diagnósticos reactivos; es decir, el 42% de l@s analizad@s eran personas viviendo con VIH/sida.
1. 3 Prevención y apoyo
En respuesta a las situaciones de alto riesgo y vulnerabilidad antes expuestas, se han de elaborar y aplicar estrategias y políticas nacionales en los ámbitos siguientes:
1 Las políticas nacionales, departamentales, municipales e institucionales de atención;
2 La educación y la comunicación preventivas, la atención y el apoyo en el marco de las políticas nacionales, departamentales, municipales e institucionales pertinentes;
3 El seguimiento clínico, social y emocional de las personas infectadas;
4 En el contexto de las políticas de bienestar social, las medidas especiales encaminadas a atenuar los efectos sociales de la infección.
5 La diversidad de estas políticas y el número de personas a quienes se imparte educación y asistencia exigen una acción coordinada, no sólo entre las autoridades públicas nacionales, departamentales, municipales e institucionales en salud y educación, sino también entre todos l@s interesad@s, y en particular:
6 Los organismos internacionales de cooperación;
7 Las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales.
A este respecto, empero, ninguna política pública o institucional logrará resultados notables si no se complementa con la contribución de la sociedad civil en todos sus aspectos. Las distintas categorías de agentes económicos, sociales y culturales (movimientos deportivos y culturales, asociaciones empresariales, sindicatos, partidos políticos, comunidades religiosas, dirigentes comunitarios tradicionales, curanderos, parteras, estudiantes, maestr@s, directivas escolares) son copartícipes importantes en la movilización conjunta contra la epidemia.
Huelga decir que el personal de salud y de educación en todos los niveles debe participar en el empeño general por aportar medios de detección y atención a las personas infectadas y afectadas por la epidemia.
Otra categoría de profesionales que participa activamente en la educación preventiva se puede encontrar no sólo entre l@s educadoræs (tanto en la enseñanza formal como en la educación informal), sino además en los medios de comunicación (tanto en los medios audiovisuales como en la prensa escrita).
1.3.1 Potenciación de las redes sociales de apoyo
En sentido amplio, las redes sociales de apoyo se refieren al conjunto de seres con quienes interactuamos de manera regular, con quienes conversamos e intercambiamos señales que nos permiten dar o recibir apoyo social. Estas redes se basan en una serie de interacciones espontáneas que pueden ser descritas en un momento dado y que aparecen en un cierto contexto definido por la presencia de prácticas más o menos formalizadas cuyo fundamento es la confianza y la solidaridad como elemento crucial para el intercambio. Las redes sociales trabajan en torno a intercambios no institucionalizados entre parientes, pares, vecin@s y amig@s, que permiten a los individuos o grupos hacer frente común a situaciones problemáticas. En términos generales, las redes sociales de apoyo comparten información, bienes y objetos materiales, tiempo y espacio entendidos como servicio, convivencia social, apoyo moral, amistad, compadrazgo, etc., y ayuda extraordinaria en situaciones especiales.
En el contexto de la promoción de la SSR y la prevención de los riesgos asociados al ejercicio no responsable de la sexualidad, potenciar las redes de apoyo social equivale a proporcionarles a sus integrantes elementos que les permitan generar discursos, actitudes y prácticas orientados a la vivencia de una vida sexual sana, placentera, responsable y libre. Las redes sociales de apoyo pueden utilizarse para transformar concepciones, significados, emociones y prácticas relacionadas con temas como la vivencia de sexualidad en los distintos momentos de la vida, el concepto de riesgo, las relaciones de poder y género, y la violencia doméstica, entre otros. Las redes también pueden brindar el apoyo necesario para acceder a los servicios de salud de manera oportuna y evitar la ocurrencia de complicaciones y muertes innecesarias.
1.4 Atenuación de los efectos
Es imposible lograr cambios culturales y sociales que atenúen los efectos de la epidemia del VIH/sida, las ETS, el embarazo adolescente, la discriminación de las personas adultas mayores, la no inclusión de las mujeres y otras situaciones que afectan los programas de información, educación y comunicación hacia la prevención y reducción del daño en los temas de salud sexual reproductiva o no si no se reconocen los efectos de los diversos riesgos particulares y sociales y de instrumentos de control social.
La atenuación se logra en la medida en que se trabaje directamente sobre ellos tanto en los individuos como en la sociedad, en tal sentido toda estrategia IEC debe partir no de los supuestos de que esos problemas existen sino de su reconocimiento y apropiación en las políticas que generan los planes, proyectos, programas, acciones y tareas sino también teniéndolos como insumos en el diseño de cualquier instrumento, agenda, material ya sea informativo, educativo o comunicativo. La prevención no sólo es la solución más económica, sino también la más eficaz: fomenta los cambios de comportamiento por los conocimientos que difunde, las actitudes que suscita y las competencias que aporta a través de técnicas de comunicación juiciosamente adaptadas a las especificidades culturales. Es fundamental un enfoque basado en los derechos humanos y sexuales de las personas, tanto para crear programas de educación preventiva y acciones terapéuticas como para combatir la estigmatización y mejorar las condiciones de vida de las personas infectadas o afectadas.
Adoptar un enfoque cultural de la prevención y la atención del VIH/sida implica otorgar un lugar central a los referentes y recursos culturales de una población dada (modos de vida, sistemas de valores, tradiciones, creencias, religiones, y derechos humanos fundamentales), desde la concepción a la ejecución pasando por el seguimiento de estrategias, de programas y de proyectos de prevención y de atención del VIH/sida.
Considerar la dimensión cultural de esta enfermedad es esencial si se pretende dar más coherencia a la educación preventiva y al cuidado médico de las personas afectadas. Así se puede cambiar con eficacia y durabilidad los comportamientos en frente al riesgo, y la percepción de la enfermedad por el/la mism@ enferm@, por su entorno próximo (familia, compañer@s, amig@s) y por la sociedad en su conjunto.
(2004). Tomado de: Salud sexual y salud reproductiva, Modulo VI. Bucaramanga, Colombia: Secretaría de Salud de Santander/ Universidad de Santander, Facultad de Medicina.
El Enfoque Cultural que expondré a continuación es
plenamente congruente con los principios, en materia de orientación y
planificación, defendidos en los documentos del ONUSIDA. Su aportación concreta
consiste en presentar un análisis detallado de los aspectos específicos y
cambiantes de una situación y una población determinadas, y propone métodos de
trabajo basados en dicho análisis. La propuesta se basa en el " Un enfoque
cultural de la prevención y la atención del VIH/Sida: Manual para la formulación
de estrategias y políticas
(http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001255/125588s.pdf ) desarrollado por
UNESCO-ONUSIDA en 2003" y el la Anticipación Social y Particular al
Riesgo, propuesta por Velandia en "Desde el Cuerpo. La construcción de la
identidad particular y el redescubrimiento del propio cuerpo como puntos de
partida de la prevención del consumo de substancias psicoactivas e infección
por HIV y las ITS en menores vinculados a la prostitución"
(http://es.scribd.com/doc/152136290).
OBJETIVOS Y CONSECUENCIAS
El objetivo es facilitar la formulación de estrategias y políticas más eficaces y pertinentes para la prevención y la atención del VIH/sida y salud sexual, mediante una mejor comprensión de las referencias y los recursos culturales y su integración en la preparación de respuestas pertinentes en los planos nacional, departamental, municipal, veredal e institucional.
En el modelo que a continuación se expone se proponen conceptos, criterios e instrumentos metodológicos para la adopción de un enfoque cultural que permita preparar, aplicar y evaluar estrategias y políticas de prevención y atención del VIH/sida y la salud sexual, reproductiva o no.
De este modo, dichas estrategias y políticas podrán hacer frente mejor a las situaciones de riesgo y vulnerabilidad y atenuar los efectos de la epidemia mediante el establecimiento de sistemas de prevención y apoyo más eficaces, incluida la educación preventiva adecuada.
Adoptar un enfoque cultural de la prevención y la atención del VIH/sida y la salud sexual
En materia de prevención y atención del VIH/sida y salud sexual, la adopción de un enfoque cultural significa que las referencias y los recursos culturales de una población (los estilos de vida, los sistemas de valores, las tradiciones y creencias y los derechos humanos fundamentales) se considerarán referencias clave para la elaboración de un marco que integre las estrategias y la planificación de proyectos. Estas referencias clave se utilizarán también como criterios y fundamento para la preparación de una respuesta pertinente y de actividades sostenibles de prevención y atención, así como de atenuación de los efectos.
Se trata de una condición indispensable para lograr cambios profundos y a largo plazo en el comportamiento de las personas y para dar plena coherencia a los proyectos y estrategias médicas y sanitarias.
Estas propuestas se deben basar en el análisis de las condiciones actuales, la evaluación de las medidas institucionales adoptadas hasta la fecha en todos los niveles y en una investigación a fondo de las situaciones sobre el terreno. La finalidad de este análisis es poner de manifiesto el desfase entre el enfoque que actualmente se está utilizando y el alcance de los sistemas de prevención y atención en relación con la complejidad de las situaciones concretas.
1 Los cuatro grandes desafíos
Como señala el ONUSIDA, suscitar una respuesta al VIH/sida y la salud sexual, reproductiva o no, en todos los niveles supone un diagnóstico preliminar formulado en términos claros. El riesgo en sí y la vulnerabilidad que constituye su entorno son dos de los grandes desafíos a los que se debe responder en todas sus facetas antes de intentar encontrar soluciones viables. El establecimiento de sistemas pertinentes de prevención y apoyo, con miras a atenuar los efectos de la epidemia, constituye un factor esencial en la formulación de estrategias y políticas, la elaboración de proyectos y el trabajo sobre el terreno. Estos distintos aspectos constituyen pues los cuatro grandes desafíos del VIH/sida y la salud sexual.
Estas cuestiones han de analizarse de modo detallado, individualmente y en sus respectivos contextos, con la debida consideración a sus factores determinantes y sus efectos, socioeconómicos y socioculturales, en todos los niveles. Se reflejan en la evaluación de la situación actual en materia de políticas y de las respuestas pertinentes para la preparación, en materia de estrategias nacionales, de iniciativas regionales y respuestas locales e institucionales.
1.1 El riesgo
El comportamiento de alto riesgo está asociado directamente con la proximidad física entre las personas infectadas y las no infectadas.
Este es un hecho en todas las situaciones y regiones. Sin embargo, este comportamiento difiere considerablemente según los distintos contextos.
1 La principal causa de infección son las relaciones sexuales, ya sean heterosexuales y/o bisexuales u homosexuales, como se observa en Colombia. Algunas prácticas sexuales como en intercambio genital con múltiples parejas sexuales, las relaciones sexuales ocasionales o violentas y el trabajo sexual agravan el riesgo. Éste se relaciona también con otras enfermedades sexualmente transmisibles anteriores al VIH/sida, o que coexisten o se confunden con él;
2 La transmisión del VIH/sida de madres a hijos (transmisión vertical), ya sea durante la preñez, el parto o el amamantamiento, es otra causa de infección importante. Este tipo de infección se debe en la mitad de los casos a la lactancia materna, especialmente tratándose de mujeres con prole numerosa a la que dan el pecho. Esta práctica se suele mantener por no disponer estas mujeres de alternativas más seguras, como la leche para lactantes preparada en condiciones higiénicas apropiadas;
3 El consumo creciente de substancias psicoactivas, incluido el alcohol, por vía intravenosa con agujas no esterilizadas y el consumo simultáneo de drogas y alcohol son también causas de infección, así en Colombia tengamos pocos reportes al respecto;
4 La transfusión de sangre contaminada es la situación de transmisión mejor controlada en Colombia, sin embargo no siempre esto es así en hospitales de cabeceras municipales que manejar pequeñas cantidades de bolsas de sangre y sus derivados. La infección puede ocurrir también durante el acto sexual si sangran los órganos genitales de una de las personas. Puede producirse también durante los rituales de intercambio de sangre en determinadas ceremonias de iniciación en las que participan jóvenes, como por ejemplo pactos de sangre y ritos satánicos, o mediante la escisión, el tatuaje y la perforación de la piel ("piercing"). Los hechos corroboran que las peleas violentas pueden producir también una infección, al sangrar las heridas abiertas.
A pesar de estos hechos irrefutables, la determinación de las diversas situaciones de alto riesgo plantea dos problemas que trascienden el enfoque epidemiológico y son de índole más marcadamente social y cultural:
1 La conciencia personal, familiar y colectiva del riesgo de infección y sus consecuencias y, en situaciones óptimas, la decisión consiguiente de protegerse durante el contacto o de abstenerse;
2 La aceptación pública y el reconocimiento oficial del riesgo y sus consecuencias y/o la revelación de la infección por parte del grupo, la comunidad, la sociedad o las autoridades públicas en contraposición al silencio y la denegación.
Esto nos lleva a las cuestiones de prevención y atención, en los planos individual y colectivo.
1.2 La vulnerabilidad
La investigación epidemiológica ha aportado importantes contribuciones al reconocimiento de los factores directos de infección del VIH. Sin embargo, poco o nada nos dice de los factores sociales, económicos y culturales que influyen en el comportamiento de las personas con respecto al riesgo. Las condiciones sociales y económicas y las características sociales y culturales deben analizarse a su vez, primero en los distintos niveles y luego como conjuntos entrelazados de causas y efectos.
1.2.1 Anticiparse social y particularmente al riesgo en los grupos vulnerables
Obtener una respuesta culturalmente adaptada a la prevención y la atención del VIH/sida requiere tener en cuenta ciertos aspectos sociales y culturales que determinan a los individuos, sus relaciones y el ámbito de dominio en los que este se desenvuelve; el sida y la salud sexual están directamente relacionadas con la cultura y la sociedad.
La introducción de índices de bienestar y calidad de vida sugiere la posibilidad de un concepto análogo al de riesgo, y en el caso del área de la salud, el de riesgo de enfermedad. Los españoles Usieto Atondo y Rex J. utilizan en el texto "sida: Un problema de Salud Pública", el concepto de anticipación social como una categoría de análisis cualitativo y cuantitativo, que permite el estudio de las causas, formas y contenido de la investigación de salud comunitaria que se lleve a efecto, y que permite anticiparse a los riesgos y controles sociales a los que son sometidos los grupos de alto riesgo.
Velandia (1996) utiliza el concepto de Anticipación Social al Riesgo, en une dos enfoques: el sociológico y el epidemiológico: el primero, es mucho más amplio y hace énfasis en la necesidad de comprender a la sociedad, a los seres que la conforman y sus relaciones como punto de partida en el diseño de cualquier estrategia informativa, educativa o comunicativa que busque modificar los factores que propician las actitudes, prácticas, comportamientos, decisiones políticas que intervienen directa o indirectamente en las vivencias, emociones y conocimientos de las personas y sociedades. La Anticipación social al riesgo la toma en este caso como una serie de riesgos sociales que son interactivos y que utilizados en conjunto pueden ser útiles para predecir más que un riesgo, la probabilidad de lograr un bienestar positivo y una calidad elevada de vida en la población y en la persona.
Para el argot popular, el peligro, la inseguridad, la aventura sin desenlace conocido, son sinónimos de riesgo, que en epidemiología se traducen especialmente en una determinada probabilidad a partir de un porvenir desconocido, más no de la anticipación del fenómeno que se quiere evitar y por tanto no se trata de lograr anticiparse al evento, de prevenirlo, sino de conocer la probabilidad de que suceda.
El temor no necesariamente es la antesala de una respuesta efectiva, y más bien puede decirse que los mensajes apocalípticos (utilizados como eje de varias campañas informativas sobre drogadicción, sida y salud sexual) no generan una apropiación del riesgo y en consecuencia no logran que los individuos se asuman como personas vulnerables. El temor enajena la posibilidad de respuesta, desarma al individuo imposibilitándolo para actuar; por esto, incluir en los programas preventivos actitudes positivas genera una mayor posibilidad de respuestas asertivas y activas en favor del autocuidado. Las campañas centradas exclusivamente en los aspectos negativos pueden suscitar la estigmatización y la discriminación, incluso agravar los riesgos. El savoir-faire no sólo sirve para evitar la enfermedad, también fomenta el diálogo y el respeto para con las personas infectadas.
Según UNESCO ONUSIDA (2003), el mensaje que hay que transmitir depende también del sistema de referencia en el cual se interpreta. En efecto, los factores sociales que determinan la capacidad de comprensión y de juicio son varios: edad, sexo, acceso a la educación, situación económica, creencias religiosas, etc. Es fundamental que aquellos que reciban el mensaje puedan entenderlo, actuar consecuentemente y transmitirlo.
El objetivo es movilizar todas las instituciones sociales con el fin de llegar a los grupos más vulnerables. Una comunicación eficaz es fundamental para traducir los conocimientos en nuevos comportamientos.
Algunos hechos que no hay que olvidar para la movilización
La mayoría de niñ@s, jóvenes, adult@s y adult@s mayores no son portadoræs del VIH. Por una parte, para detener la epidemia, las personas no infectadas deben conocer su modo de propagación, y por otra parte, las personas infectadas deben saber cómo proteger a los otros de la infección.
Por otra parte, por su constitución biológica, las mujeres están más expuestas al riesgo de VIH/sida debido a su dependencia social y económica y a actitudes sexistas. Incumbe por tanto a los hombres el hacer uso de su posición de fuerza y de sus privilegios en el ejercicio de responsabilidades y de la autoridad.
Se deben actuar en todos los niveles de la sociedad, desde el vértice hasta la base, implicándose personalmente e implicando a las comunidades a las que pertenecen en esta lucha, especialmente dejando a un lado algunos comportamientos nocivos típicamente machistas, sexistas y homofóbicos.
Debido a que el derecho a una atención integral está lejos de ser algo plenamente conseguido y que los tratamientos médicos a pesar de legalmente estar a disposición de todos, sin discriminación, una de las misiones esenciales de todo programa es la de luchar contra la indiferencia, sensibilizar más a las poblaciones y mejorar los cuidados.
Las personas viviendo con el VIH/sida pueden llevar una vida productiva durante largos años siempre y cuando se beneficien de un tratamiento, de un apoyo emocional apropiado, de una ayuda social y de una mejor alimentación. El éxito de un tratamiento de larga duración en una persona infectada exige la cooperación total, la libertad de intercambio, el respeto y la compasión de las personas de su entorno, es decir, no sólo del personal de salud, sino también de su familia, de sus amig@s, de sus colegas y de la comunidad entera.
Los valores y los derechos humanos y sexuales que defienden la dignidad de tod@s y que recurren a la solidaridad de cada un@ deben situarse en el centro de las reflexiones, de los debates y de las acciones
Frente a los altos índices que afectan a la población en especial a las mujeres, los homosexuales y a la población joven, no habrá una sola institución que no se verá afectada: servicios de sanidad, establecimientos educativos, administraciones públicas, todos se estremecerán y algun@s pueden perder el ánimo. La amenaza es la misma sobre la gestión pública, desestabilizada por las pérdidas considerables de personal y de capacidad que experimentará (recordemos que l@s miembr@s del equipo de salud también se infectan).
Lograr que las personas tomen conciencia de los pasos en el proceso de la construcción de su identidad y de todas las variables al interior de la misma, como también en la apropiación y manejo de su cuerpo, de los valores positivos hacia la vida, el cuerpo y la salud, permite que ellos y ellas no actúen bajo el temor, sino basadas en una aproximación real a sí mismas y que por tanto, se constituyan en ejes de su propia existencia y sobre todo del propio autocuidado, es decir logren una anticipación particular al riesgo.
La anticipación particular al riesgo se refiere en este caso a un conjunto de riesgos particulares que son interactivos y que están asociados a una serie de conductas eminentemente particulares que pueden utilizarse en forma asociada para prevenir no solo la vulnerabilidad, sino también y especialmente para lograr que el individuo se asuma a sí mismo cómo alguien vulnerable y actúe con relación a su vulnerabilidad.
La anticipación social al riesgo, y la anticipación particular al riesgo pueden darse en cualquiera de los períodos de la historia natural de una enfermedad o de la adicción. Según el periodo en el que se ejerza, la anticipación recibe un nombre diferente en cada fase del proceso: en el período prepatogénico de una enfermedad (o en el caso de un no-consumidor de substancias psicoactivas) se considera prevención, en el período patogénico sub-clínico (o en el de un consumidor ocasional) es la fase de adaptación particular y social y en el patogénico (o cuando ya se es adicto) corresponde a la fase de asistencia o rehabilitación.
A los resultados de aplicar o no la anticipación social se les llama impacto social y a los de lograr o no una anticipación particular, se les denomina impacto particular.
Para comprender e interpretar el impacto social y el impacto particular es entonces necesario partir del supuesto de que estos fenómenos se dan como un proceso, y también es ineludible tener en cuenta la complejidad de las mismas estructuras sociales y culturales en las cuales está inmerso el proceso.
Las personas en su vida cotidiana se ven abordadas, reprimidas, reorientadas, y encaminadas a que cumplan con el "patrón" establecido socialmente como el “deber ser” para sus vidas. Para cumplir la norma, este control social es ejercido por la familia, la escuela, la iglesia, la clínica y el Estado. Toda forma de control resulta violenta y se asume como una vulneración a sus derechos. A los elementos y mecanismos utilizados para ejercer el control se les llama instrumentos de control social.
Los efectos de la implementación de programas o de la no-realización de los mismos, incluso tienen como consecuencia -como afirmara Jonathan Mann- "…lograr cambiar las formas de relacionamiento social, creando mecanismos de control social como la discriminación, el estigma, y otras formas de prejuicio, histeria y hasta cacerías de brujas individuales y colectivas", producto de una deficiente anticipación social al riesgo.
Reducir el impacto particular y social, ya sea desde la prevención, la adaptación particular y social, o desde la asistencia y la rehabilitación, requiere conocer los riesgos particulares y los riesgos sociales que están asociados a las conductas que hacen vulnerables a las personas, como también, los instrumentos de control social utilizados para reprimir a quienes se consideran infractores.
Impacto Particular y Social
Uno de los objetivos fundamentales del Proyecto “En la Jugada” fue conocer el impacto particular y social del consumo de substancias psicoactivas y de la infección por HIV/sida en los menores vinculados a la prostitución. La investigación intentó conocer los riesgos particulares y los riesgos sociales que inducen al consumo o a la no-utilización de métodos de barrera que eviten la infección en ellos; sin embargo, cabe evidenciar que lograr conocer con profundidad dichos riesgos para el diseño de cualquier estrategia informativa, comunicativa o educativa es una actividad que merece de por sí, una investigación específica.
A continuación se presentan algunos de los riesgos particulares y sociales que pueden ser analizados con respecto al sida, las ETS y el uso de substancias psicoactivas, como también, algunos de los instrumentos de control social, para ello se utiliza como soporte primario al autor Usieto Atondo, en el mismo libro al que se ha hecho referencia, él presenta un cuadro titulado “Relaciones entre multicausalidad de los riesgos sociales y los riesgos de control social” en el que se propone un listado de riesgos sociales. El aporte de la propuesta teórica realizado por velandia con respecto a la anticipación al riesgo, consiste en: incluir el concepto de la anticipación social y particular al riesgo, interpretar algunos de estos riesgos y proponer algunos más, igualmente en evidenciar y observar su relación con las conductas asociadas al sida y al uso de substancias psicoactivas.
Riesgo: Puede definirse como la probabilidad de que algo ocurra. Está asociado directamente con la proximidad física entre las personas viviendo con VIH y quienes no lo están, y dependiendo del lugar en que habitan, el tiempo en que se desarrolla la situación y los aspectos culturales y sociales difiere, de ahí la importancia de determinar el contexto en el que las personas están inmersas, el tipo de relaciones que entre ellas establecen y el proceso de construcción de su la identidad particular en el que se encuentran. Los riesgos son multicausales, los hay particulares, sociales y de control social.
Vulnerabilidad: Es tanto particular como social y puede definirse como las condiciones que particular y socialmente tienen las personas que incrementan su probabilidad de verse afectadas.
Anticipación Social y Particular al Riesgo
Serie de riesgos sociales y particulares que son interactivos y que utilizados en conjunto pueden ser útiles para predecir más que un riesgo, la probabilidad de lograr un mayor bienestar y calidad de vida.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Cultural
Cultura: es entendida como una red cerrada de conversaciones que constituye y define una manera de convivir humano como una red de coordinaciones de emociones y acciones que se realizan como una configuración particular de entrelazamiento del actuar y el emocionar de la gente que vive en un tiempo y un espacio determinados. Puede entenderse igualmente como el sistema de creencias y valores propios de la organización social y de cada individuo.
Algunos de estos riesgos culturales pueden ser: las representaciones de salud y enfermedad, la vida y la muerte; el concepto utilitarista de la responsabilidad; la consolidación de las conductas sexuales, los estilos de vida y las formas de producción asociadas al sexo, el erotismo y la genitalidad; la concepción y uso que se le da a los métodos de barrera; el reconocimiento del ejercicio genital como reproductivo o no reproductivo; las prescripciones excluyentes de actitudes y normas sexuales mediante rituales, tradiciones y creencias religiosas; relaciones equitativas o no entre géneros; el rechazo o aceptación del uso de métodos de barrera como anticonceptivos o como profilácticos; los conceptos sobre salud, sexualidad, cuerpo, cuidado, responsabilidad particular y social, vida familiar, relaciones de pareja.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo EmocionalLa forma como el individuo se identifica con sigo mismo, sus actitudes, comportamientos y conocimientos y como la sociedad lo identifica a él, sus actitudes, comportamientos y conocimientos y el tipo de relaciones sociales que la persona establece; a partir de estas formas de identificación se constituyen los riesgos particulares y sociales a partir de lo emocional.
Algunos de estos pueden ser: La posibilidad de construir o no y de aceptar las identidades particulares de cuerpo, sexo, género, orientación sexual, expresiones comportamentales sexuales, trabajo sexual, y el ser personas viviendo con VIH/sida; el asumirse o no como grupo vulnerable o población con riesgo; el auto-concepto sobre los estilos de vida; el uso o no de substancias psicoactivas; la valoración de los estilos de vida; de la identidad sexual, de sexo, de cuerpo, de género, de indumentaria, de producción, de drogadicto; las actitudes, creencias, conocimientos, prácticas con respecto a sexualidad y drogadicción; la autoestima; autovaloración; valoración de la vida, cuerpo y salud; la valoración del ejercicio genital; la estabilidad afectiva; los niveles de estrés; la vulnerabilidad según edad, sexo y grupo social; el temor a la muerte; la valoración de la soledad y el aislamiento.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Ecosistémico
Son los riesgos que se presentan a partir de la relación de la persona (individual o colectivamente) con su entorno particular y social. Estos pueden ser entre otros: el hacinamiento; las condiciones de higiene; el control sanitario; el proceso de pauperización; desplazamiento forzado; en ámbito de dominio escolar, familiar, afectivo y laboral en el que la persona se desenvuelve cotidianamente; la prevalencia de personas viviendo con HIV/sida y ETS; la prevalencia de uso de substancias psicoactivas.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Ideológico
Los planteamientos políticos, la religión, los principios éticos y mora-les determinan la ideología. Esta define unos principios determinados que "gobiernan" la manera de actuar y las relaciones interpersonales y sociales.
Algunos de estos riesgos desde lo ideológico pueden ser: La vivencia excluyente y marginadora de los credos; el reconocimiento y la aceptación o vulneración de los derechos humanos y sexuales; la vulneración o no de los derechos de quienes viven con HIV/sida u otras dolencias; la posibilidad o no de asumirse autodeterminado, respetuoso y tolerante; el ejercicio o no de la autonomía, el respeto y la tolerancia; el ejercicio o no de la equidad; la ética social y particular, la moral pública y privada en las que las personas se desenvuelven; la religión; la política; a asunción o no de elementos bioéticos: física, mental, psicosocial; la axiología.
Riesgos Particulares y Sociales desde lo Económico-Político
Lo político es definido como el conjunto de fundamentos desde los cuales son orientados los principios de acción y las acciones, convenidos para el bienestar social y del individuo. Estos riesgos se refieren a la capacidad adquisitiva del individuo como una de las maneras de sentirse incluido o excluido dentro del bienestar por la sociedad y el pertenecer a determinado grupo o clase.
Algunos de estos riesgos están relacionados con: la correspondencia o no de las políticas con los aspectos epidemiológicos; las deficiencias en el plano institucional; la estabilidad laboral de las autoridades públicas y la fragilidad administrativa; la comunicación o falta de esta entre comunidad y autoridades públicas; equilibrio en la capacidad de adopción de decisiones internas y externas; la falta de respeto a las derechos humanos fundamentales, en especial al derecho a la vida y la salud; la inestabilidad política interna del país; la apropiación de fondos para la ejecución de políticas, campañas, programas y actividades informativas y preventivas; los contenidos político-sexuales en el desarrollo de estrategias de acción; el acceso a métodos de prevención, adaptación social y particular, tratamiento y rehabilitación; el acceso a programas u otro tipo de apoyo, información y capacitación: Las condiciones socio-económicas del individuo, su capacidad y su inclusión en uno u otro status social, determinan entre otros riesgos como: las condiciones socioeconómicas particulares; el acceso a la información, la educación y la comunicación; el nivel de escolaridad y el grado de conocimiento hecho práctica preventiva; sector de actividad profesional; el nivel de ingresos; la categoría "profesional" en el mercado sexual o laboral; el tipo de vivienda y lugar de residencia; el tipo de trabajo y condiciones de trabajo y acceso a programas de salud y beneficios que puede obtener; la estructura familiar; la aceptación social como individuo y de sus roles.
Instrumentos de Control Social
Son los instrumentos y las formas que la sociedad utiliza para señalar o sancionar a los individuos cuando sus acciones particulares, o las acciones derivadas de éstas no coinciden con lo que es aceptado colectivamente como "correcto". Algunos de los instrumentos de control social se pueden agrupar en los de reclusión: encarcelamiento, servicio militar; de marginación: estigmatización, rotulación, reinserción social, ghetización, pecado; los relativos a la enfermedad; hospitalización, remisión a instituciones, terapia; Otros también relativos al control social son por ejemplo las normas de convivencia familiar, del lenguaje sobre sexualidad, sida, ETS y drogadicción.
1.2.2 Las personas, la vulnerabilidad y el riesgoDesde la infección inicial hasta el desarrollo de la enfermedad, el VIH/sida tiene dramáticas consecuencias en el entorno económico, social y cultural de la persona infectada y su familia cercana o el/la compañer@ con el/la que tiene una relación sexual o sentimental. Por ejemplo: pérdida de empleo; rechazo del(a) cónyuge o el/la compañer@, la familia o la comunidad; perturbación de las relaciones interpersonales debido a la culpa y la vergüenza; tabúes, estigmatización social y temor a o de los seres que le rodean.
1.2.2.1 Repercusiones económicas y sociales de la infección por VIH/sida
Se pensaría que la repercusión económica más importante para las personas que viven con el sida se relaciona con la posibilidad que tienen las personas de tener o no tener servicios de salud, sin embargo otras situaciones como el desempleo, que presenta altísimas tazas en Colombia, el desplazamiento forzado, los procesos de pauperización, el incremento de la pobreza absoluta, la imposibilidad de acceder al Sistema de Seguridad Social, el creciente recorte de los presupuestos para los programas preventivos, el alto costo de los condones o la imposibilidad de conseguir lubricantes adecuados, entre otros, afectan considerablemente las oportunidades y posibilidades de desarrollar estrategias preventivas y de brindar la asistencia adecuada cunado ello es necesario.
Para la población en general, esta enfermedad requiere el establecimiento de sistemas sanitarios y de una medicación menos costosa, así como el acceso físico y cultural a centros o especialistas en el área de la salud y la educación sexual. No obstante, una de sus consecuencias suele ser la pérdida del empleo de las personas viviendo con HIV/sida, que se ven así sin medios para sustentar a sus familiares y contribuir a la vida de sus familias.
El caso de l@s menores huérfan@s es ilustrativo de la interacción entre la enfermedad y sus dimensiones socioeconómicas. Si uno de los progenitores muere de sida, la familia (por ejemplo, l@s abuel@s) suele ocuparse del(a)s hi@s del(a) fallecid@ en la medida de sus posibilidades. Otras veces, l@s viud@s y sus hij@s son expulsad@s de sus hogares o abandonad@s en las calles. En estas circunstancias, l@s menores se encuentran más fácilmente en situaciones de alto riesgo (malnutrición, bandas callejeras, prostitución en edad muy temprana, etc.). La asistencia a l@s menores huérfan@s es de todo punto insuficiente.
Una pregunta que generalmente las personas se hacen es ¿En que forma pueden recibir servicios de salud? La respuesta más fácil sería afirmar que Ingresando al sistema de seguridad social en salud por alguna de las puertas de entrada, es decir, el régimen contributivo, régimen subsidiado o como vinculados cuando son personas pobres sin capacidad de pago.
Hacen parte del régimen contributivo todas aquellas personas nacionales o extranjeras, residentes en Colombia, vinculadas mediante contrato de trabajo incluidas aquellas que presten sus servicios en las sedes diplomáticas y organismos internacionales acreditados en el país, las y los servidores públicos, las personas pensionadas por jubilación, vejez, invalidez, sobrevivientes o sustitutos, tanto del sector público como del sector privado. Las personas trabajadoras independientes, rentistas, propietarias de las empresas y en general todas las personas naturales residentes en el país, que no tengan vínculo contractual y reglamentario con algún empleador y cuyos ingresos mensuales sean iguales o superiores a dos salarios mínimos mensuales legales vigentes.
Las personas pueden afiliarse al régimen contributivo escogiendo una EPS a su libre elección (todas por ley deben prestar los mismo servicios). Para ello deben avisar al empleador, diligenciar el formulario de afiliación incluyendo en él a las personas que sean beneficiarías, adjuntar los documentos que acrediten dicha calidad (registros civiles, declaración extrajuicio según sea el caso, fotocopias documentos de identidad). Si la persona es trabajador independiente se afilia diligenciando el formulario y entregando la documentación necesaria. La EPS aplican la presunción de ingresos e informa sobre que valor se debe pagar mensualmente los aportes (el valor es el 12% del ingreso base de cotización).
Hacen parte del régimen subsidiario las personas que se considera hacen parte de la población pobre y vulnerable y que han sido identificadas como tales conforme a los resultados de la aplicación de la encuesta del SISBEN (Sistema de selección de beneficiarios de programas sociales como educación, salud, vivienda, bienestar, recreación) en razón a que no tienen la capacidad de pago para cotizar al régimen contributivo y en consecuencia deben recibir subsidio estatal total o parcial para completar el valor de la Unidad de Pago por Capitación Subsidiada (UPC-S), cuando han sido clasificadas en los niveles 1 y 2 y no se encuentran afiliadas al régimen contributivo (EPS, Fuerzas Armadas, Ecopetrol).
1.2.2.2 Repercusiones socioculturales del VIH/sida
Numerosas personas viviendo con el VIH/sida ignoran que su estatus de seroprevalencia porque no en todas partes se dispone del material necesario para hacerse las pruebas, porque no se asumen vulnerables o simplemente porque no desean saberlo. Cuando a una persona se le detecta en su sangre la presencia del virus, las consecuencias socioculturales a corto y largo plazo suelen ser devastadoras para ella, su familia o para su grupo, en especial cuando la persona no ha recibido el apoyo emocional necesario antes de realizarse la prueba o durante la entrega del diagnóstico. El rechazo profesional y social con frecuencia provoca graves crisis: destrucción de los vínculos personales y comunitarios y profundos trastornos morales, culturales y económicos.
Por estos motivos, las personas viviendo con el VIH/sida suelen ocultar la verdad a su cónyuge o pareja con la que mantienen una relación sexual o sentimental. En otros casos, no les preocupa la infección porque tienen problemas más acuciantes derivados de la marginación socioeconómica que sufren. Por otra parte, las personas de niveles social y económicamente superiores (esto es, los "protectores", las personas con autoridad en los sectores comercial, público o educativo) tienden a considerarse "inmunes" a la enfermedad debido a su posición en la sociedad.
Muchas personas con profesiones que conllevan una frecuente movilidad no tienen una actitud responsable con respecto a compañer@s sexuales ocasionales: se trata, por ejemplo, de camioneros, vendedores ambulantes, marineros, soldados, mercenarios, mercaderes itinerantes, funcionari@s y trabajadores temporales del sector minero y petrolero, la industria pesquera, la agricultura (en especial cultivos de algodón, café, palma africana, amapola, marihuana) o la construcción . De ahí que la epidemia y el trabajo sexual se concentren en gran medida en zonas de actividad relacionadas con estas actividades productivas.
1.2.2.3 Grupos vulnerables en general
Toda la comunidad está afectada por el sida y requiere de programas de salud sexual, sin embargo en el momento de priorizar las estrategias IEC para la prevención se hace necesario clasificar la población, para ello se han determinado tres grupos poblacionales considerados como los sujetos a quienes se deben orientar las estrategias: Población vulnerable, grupos con riesgo, y grupos desestabilizados.
Población vulnerable
Los grupos en situación de inferioridad social, cultural y económica son más vulnerables a muchas enfermedades, entre ellas el VIH/sida. En repetidas ocasiones se ha demostrado que las personas de salud frágil son más proclives a desarrollar el sida poco después de haber contraído el virus. En diversos estudios e informes se ha examinado el nivel socioeconómico y otros factores relacionados con el VIH/sida en países con escasos recursos. Se consideran los grupos más vulnerables a los pobres, a las mujeres y a l@s jóvenes.
Según el documento UNAIDS Communication Framework on HIV/AIDS, en Tailandia, por ejemplo, se ha puesto de relieve que las mujeres con mayor nivel de estudios e ingresos conocen mejor la enfermedad que las demás mujeres. Asimismo, se ha demostrado recientemente que, debido a la recesión económica muchas personas ingresan al trabajo sexual y a quienes lo ejercen les resulta cada vez más difícil la utilización del preservativo en todos y cada uno de los intercambios sexuales con sus clientæs. En los barrios bajos de las ciudades de la India se comprobó que la mayoría de las personas que respondieron a las encuestas, en particular las mujeres, desconocían casi por completo el virus. En otro estudio realizado en este mismo país se puso de manifiesto que el analfabetismo, unido a la pobreza, era un factor que establecía una gran disparidad en cuanto al conocimiento de la enfermedad. Se ha demostrado que en la Argentina, las mujeres que pertenecían a un nivel socioeconómico bajo eran más vulnerables al sida debido a su clase y sexo.
Grupos Culturalmente desestabilizados
Son personas que tienen un riesgo alto de estar expuestos a la infección por VIH/sida en razón a sus condiciones socioeconómicas y de marginalidad cruzadas con aspectos culturales como l@s migrantes, entre ell@s se destacan las victimas del desplazamiento forzado, las familias desintegradas, l@s jóvenes en pandillas y otros miembros de subculturas urbanas, es especial los afectados por el consumo de substancias psicoactivas.
Una actitud observada entre ciertos grupos urbanos de jóvenes marginad@s es la participación deliberada en actividades de alto riesgo. Pese a ser conscientes del riesgo, est@s jóvenes lo perciben como un reto, ante el que actúan con una conducta semejante a la del jugador de ruleta rusa.
Las personas que viven en zonas donde los riesgos epidemiológicos son elevados y múltiples (paludismo, tifus, cólera, enfermedad de sueño, tuberculosis y enfermedades de transmisión sexual en general) y los riesgos de morir frecuentes (zonas en conflicto armado, zonas minadas, inmediaciones de zonas de trabajo sexual, zonas urbanas marginales), las personas no sienten la misma urgencia de combatir una enfermedad especifica o un peligro mortal entre otros muchos.
El principal obstáculo a la prevención, no obstante, es el choque cultural que sufren las generaciones más jóvenes y también l@ adult@s, como consecuencia de la brutal inmersión en el mundo urbano y moderno de las personas desplazadas del campo a la ciudad o a las cabeceras municipales en donde se congregan nuevos migrantes, por decisión propia o como resultado de la violencia social propia del conflicto armado. Al mismo tiempo, est@s jóvenes deben hacer frente a un mundo materialista, individualista y egoísta, a la dura competencia por el empleo, al desempleo masivo, a una vivienda precaria o a la falta de alojamiento, en suma, a la "lucha diaria por la subsistencia". A ello debe sumarse a las personas “tratadas” por las mafias que son obligadas por l@s comerciantes del sexo a hacer parte de la prostitución organizada. El mismo choque cultural sufren, por ejemplo, los y las jóvenes, todavía lejos de la madurez intelectual, moral e incluso fisiológica, obligad@s a prostituirse por la mera supervivencia económica debido a una educación con creces insuficiente, el desempleo galopante y un próspero turismo sexual. En estas circunstancias, la infección constituye un desastre económico, social y cultural a menudo agudizado por la drogadicción, consecuencia de la depresión mental, la indolencia cultural y la pérdida de referencias vitales.
Grupos con riesgo
Son aquellas poblaciones que la epidemiología ha demostrado son las más vulnerables a la infección. El sida es una epidemia de gran magnitud en Colombia, según el Ministerio de Protección Social hasta la fecha se ha confirmado que en el país se han presentado 40.072 casos. De ellos 7.271 en mujeres y 32.800 en hombres; hasta el momento se reporta que son 7.012 las personas fallecidas, la epidemiología no informa si son hombres, mujeres o cuantos son de cada sexo.
Como lo demuestra la epidemiología nacional a diciembre de 2003, debe darse la prioridad absoluta al grupo de entre 10 y 25 años, que representa un volumen importante en los casos de sida en Colombia e insistir en las estrategias para personas entre los 25 y los 44 años que son el grupo etáreo más afectado.
Según la orientación sexual, el grupo más afectado por la epidemia del sida es el conformado por los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) ya que este grupo aporta el 51% de los casos; entre ellos se destacan los hombres homosexuales, los bisexuales y los hombres que tienen sexo con otros hombres y que no de definen a sí mismos como homosexuales o bisexuales, a pesar de que no hay una investigación que demuestre que esto es así, las experiencias de trabajo demuestran que esta es una población que poco o nada es tenida en cuenta en las estrategias IEC.
En Bogotá un estudio realizado por el INS y la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida/NMCRD (Nambrid) encontró una prevalencia del 18%, lo que significa que uno de cada cinco hombres homosexuales viven con el VIH y que no existen diferencias sustanciales en los casos entre quienes dicen tener pareja estable y quienes no la tienen, es importante resaltar, y esto es un hecho realmente alarmante, que estas prevalencias se encuentran en los países de África Subsahariana y el Caribe.
Una población que pertenece al grupo HSH y con la cual no se ha desarrollado hasta el momento ninguna estrategia en Colombia es la de los y las travestis trabajadoras sexuales; una reciente investigación, actualmente en ejecución en la zona centro de Bogotá que se realiza con 100 de estas personas arroja que 22 de ellas han sido diagnosticadas con el VIH/sida y entre ellas 4 han fallecido.
L@s heterosexuales Hombres y mujeres representan el grupo que menos casos aporta: el 30,82%. A escala nacional, por cada hombre con sida hay 4,52 mujeres en similar situación; sin embargo, en ciudades como Barranquilla esta relación es de un hombre con sida por cada mujer en la misma condición. Recordemos que hace 17 años por cada hombre viviendo con el VIH había una mujer en la misma condición, lo que demuestra que las mujeres representan uno de los grupos con riesgo más vulnerables.
En Colombia no se posee información sobre la actividad laboral de las personas infectadas, sin embargo las personas adultas vinculadas al trabajo sexual y l@s menores explotad@s sexualmente y que están vinculados a la prostitución representan por su trabajo un grupo altamente expuesto. Se considera que estas personas son concientes de su riesgo laboral, sin embargo el caso de las travestis en Bogotá demuestra la vulnerabilidad de quienes se dedican al comercio sexual genital. Un estudio de Velandia, realizado en 1996 con menores de edad vinculad@s al trabajo sexual demostró que de 27 hombres y 10 mujeres que aceptaron hacerse la prueba diagnostica para el VIH, 10 hombres (el 37%) y 3 mujeres dieron en sus análisis diagnósticos reactivos; es decir, el 42% de l@s analizad@s eran personas viviendo con VIH/sida.
1. 3 Prevención y apoyo
En respuesta a las situaciones de alto riesgo y vulnerabilidad antes expuestas, se han de elaborar y aplicar estrategias y políticas nacionales en los ámbitos siguientes:
1 Las políticas nacionales, departamentales, municipales e institucionales de atención;
2 La educación y la comunicación preventivas, la atención y el apoyo en el marco de las políticas nacionales, departamentales, municipales e institucionales pertinentes;
3 El seguimiento clínico, social y emocional de las personas infectadas;
4 En el contexto de las políticas de bienestar social, las medidas especiales encaminadas a atenuar los efectos sociales de la infección.
5 La diversidad de estas políticas y el número de personas a quienes se imparte educación y asistencia exigen una acción coordinada, no sólo entre las autoridades públicas nacionales, departamentales, municipales e institucionales en salud y educación, sino también entre todos l@s interesad@s, y en particular:
6 Los organismos internacionales de cooperación;
7 Las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales.
A este respecto, empero, ninguna política pública o institucional logrará resultados notables si no se complementa con la contribución de la sociedad civil en todos sus aspectos. Las distintas categorías de agentes económicos, sociales y culturales (movimientos deportivos y culturales, asociaciones empresariales, sindicatos, partidos políticos, comunidades religiosas, dirigentes comunitarios tradicionales, curanderos, parteras, estudiantes, maestr@s, directivas escolares) son copartícipes importantes en la movilización conjunta contra la epidemia.
Huelga decir que el personal de salud y de educación en todos los niveles debe participar en el empeño general por aportar medios de detección y atención a las personas infectadas y afectadas por la epidemia.
Otra categoría de profesionales que participa activamente en la educación preventiva se puede encontrar no sólo entre l@s educadoræs (tanto en la enseñanza formal como en la educación informal), sino además en los medios de comunicación (tanto en los medios audiovisuales como en la prensa escrita).
1.3.1 Potenciación de las redes sociales de apoyo
En sentido amplio, las redes sociales de apoyo se refieren al conjunto de seres con quienes interactuamos de manera regular, con quienes conversamos e intercambiamos señales que nos permiten dar o recibir apoyo social. Estas redes se basan en una serie de interacciones espontáneas que pueden ser descritas en un momento dado y que aparecen en un cierto contexto definido por la presencia de prácticas más o menos formalizadas cuyo fundamento es la confianza y la solidaridad como elemento crucial para el intercambio. Las redes sociales trabajan en torno a intercambios no institucionalizados entre parientes, pares, vecin@s y amig@s, que permiten a los individuos o grupos hacer frente común a situaciones problemáticas. En términos generales, las redes sociales de apoyo comparten información, bienes y objetos materiales, tiempo y espacio entendidos como servicio, convivencia social, apoyo moral, amistad, compadrazgo, etc., y ayuda extraordinaria en situaciones especiales.
En el contexto de la promoción de la SSR y la prevención de los riesgos asociados al ejercicio no responsable de la sexualidad, potenciar las redes de apoyo social equivale a proporcionarles a sus integrantes elementos que les permitan generar discursos, actitudes y prácticas orientados a la vivencia de una vida sexual sana, placentera, responsable y libre. Las redes sociales de apoyo pueden utilizarse para transformar concepciones, significados, emociones y prácticas relacionadas con temas como la vivencia de sexualidad en los distintos momentos de la vida, el concepto de riesgo, las relaciones de poder y género, y la violencia doméstica, entre otros. Las redes también pueden brindar el apoyo necesario para acceder a los servicios de salud de manera oportuna y evitar la ocurrencia de complicaciones y muertes innecesarias.
1.4 Atenuación de los efectos
Es imposible lograr cambios culturales y sociales que atenúen los efectos de la epidemia del VIH/sida, las ETS, el embarazo adolescente, la discriminación de las personas adultas mayores, la no inclusión de las mujeres y otras situaciones que afectan los programas de información, educación y comunicación hacia la prevención y reducción del daño en los temas de salud sexual reproductiva o no si no se reconocen los efectos de los diversos riesgos particulares y sociales y de instrumentos de control social.
La atenuación se logra en la medida en que se trabaje directamente sobre ellos tanto en los individuos como en la sociedad, en tal sentido toda estrategia IEC debe partir no de los supuestos de que esos problemas existen sino de su reconocimiento y apropiación en las políticas que generan los planes, proyectos, programas, acciones y tareas sino también teniéndolos como insumos en el diseño de cualquier instrumento, agenda, material ya sea informativo, educativo o comunicativo. La prevención no sólo es la solución más económica, sino también la más eficaz: fomenta los cambios de comportamiento por los conocimientos que difunde, las actitudes que suscita y las competencias que aporta a través de técnicas de comunicación juiciosamente adaptadas a las especificidades culturales. Es fundamental un enfoque basado en los derechos humanos y sexuales de las personas, tanto para crear programas de educación preventiva y acciones terapéuticas como para combatir la estigmatización y mejorar las condiciones de vida de las personas infectadas o afectadas.
Adoptar un enfoque cultural de la prevención y la atención del VIH/sida implica otorgar un lugar central a los referentes y recursos culturales de una población dada (modos de vida, sistemas de valores, tradiciones, creencias, religiones, y derechos humanos fundamentales), desde la concepción a la ejecución pasando por el seguimiento de estrategias, de programas y de proyectos de prevención y de atención del VIH/sida.
Considerar la dimensión cultural de esta enfermedad es esencial si se pretende dar más coherencia a la educación preventiva y al cuidado médico de las personas afectadas. Así se puede cambiar con eficacia y durabilidad los comportamientos en frente al riesgo, y la percepción de la enfermedad por el/la mism@ enferm@, por su entorno próximo (familia, compañer@s, amig@s) y por la sociedad en su conjunto.
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