sábado, 22 de marzo de 2008

Minorías sexuales y política pública

Manuel Velandia Mora
Enero de 2006
New York


Las minorías no se consideran miembros activos de la comunidad de política pública. La homofobia socializada percibe a las minorías sexuales como ciudadanos de tercera, desheredados, y por tanto, son tratados como excepción; la internalizada les dificulta reconocerse a sí mismos y las otras minorías como los iguales con quienes lograr los beneficios a los cuales tienen derecho.

Minorities are not considered to be active members of the community of public politics. The socialized homophobia perceives the sexual minorities as second-class citizens, disinherited, and therefore, treated as exception. The internalized homophobia keeps them from recognizing themselves, and other minorities as the equal ones to achieve with, those benefits to which they have the right to.

Palabras clave:
Español: Política publica, homofobia, minorías sexuales, vulnerabilidad, derechos humanos, discriminación.
Ingles: Public politics, homophobia, sexual minorities, vulnerability, human rights, discrimination.
Português: Politica publica, homofobia, minorias sexuales, vulnerabilidades, direitos humanos, discriminação.

Políticas Públicas (Defensoría del pueblo, 2003) son el conjunto de acciones –estrategias, planes, programas, proyectos, u omisiones, asumidas total o parcialmente por entidades gubernamentales o estatales, y que tienen como propósito modificar una situación percibida como socialmente insatisfactoria o problemática en tanto que desconoce o vulnera derechos, intereses u objetivos colectivos considerados como necesarios, deseables u objeto de especial protección.

Es la emergencia de la participación y el diálogo de todos los actores involucrados con relación a un tema que se considera prioritario por ser entendido socialmente relevante, luego de un análisis claro y realista sobre lo que existe y es apropiado, en cuanto a la satisfacción de necesidades de la comunidad considerada vulnerable. Son un “curso de acción” (Aguilar Villanueva, 1992) dinámico, definitivo o no, que debe posibilitar la revisión, el diseño e implantación de acciones conjuntas con otras entidades públicas y privadas que cooperan con la población vulnerable, que se diseña y construye en un territorio especifico (espacio-temporal, relacional, cultural y emocional), de tal manera que pueda ajustarse cuando sea necesario y apoyar la redirección de la legislación existente cuando ésta no sea suficiente o apropiada.

Velandia (2005) precisa que “para que haya participación deben crearse los mecanismos para alcanzarla y lograr que, de manera activa, los demás sectores involucrados apoyen la decisión sobre qué, quiénes, para quiénes, cuándo, dónde, cómo, por qué, para qué, con qué recursos, metodologías, herramientas, instrumentos, estrategias de seguimiento y evaluación, hacerlo”.

Toda PP se desarrolla desde un enfoque diferencial[1] y de equidad teniendo en cuenta los géneros, sexualidades, edades, territorios sociales, pertenencia étnica y discapacidades, realizando y restableciendo derechos, como fundamento de cualquier tipo de acción afirmativa para compensar las inequidades producto de la falla estatal en el deber de protección.

Según Aguilar Villanueva (1992), una PP: “no es la simple decisión deliberada del actor gubernamental: la gran decisión en la cúspide del estado” puesto que es evidente que en ella debe intervenir “todo un conjunto complejo de decisores y operadores”. En la definición de Duran utilizada por Roth Deubel (2002), se destaca que es preciso incorporar a otros sectores de igual importancia en la creación, seguimiento y cumplimiento de la PP.; son ellos los actores provenientes de sectores sociales, tales como Organizaciones No Gubernamentales (ONG), Organizaciones de Base Comunitaria (OBC), asociaciones gremiales y otras asociaciones de la sociedad civil. Una comunidad de PP, como dice Duran está conformada, por las personas pertenecientes a diferentes posiciones –responsables de entidades gubernamentales, congresistas, representantes políticos, dirigentes de gremios, investigadores –y en especial por los y las beneficiarios(a)s de las políticas, quienes además de compartir un sistema similar de creencias –serie de valores, fundamentos, supuestos, y percepciones de un problema específico- demuestran un cierto grado de coordinación de sus actividades en el tiempo.

El tema frente al cual analizaremos la participación o no, en la política publica, es el de las personas vulneradas, estigmatizadas, discriminadas y aisladas social, afectiva y emocionalmente por razón de su sexualidad: las Minorías Sexuales (MS).

En el caso de las PP relacionadas con la sexualidad, deberían participar en su creación, entre otras, las organizaciones en cuya agenda se hallan inmersos los temas pertinentes a las sexualidades, como por ejemplo: redes de mujeres, lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgeneristas, trabajadores(as) sexuales; como también las Agencias de Cooperación Internacional, las entidades del sistema de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales con proyectos de acción nacional, regional y local, relacionados con los temas pertinentes a la vulnerabilidad por razón de la sexualidad.

En las PP es evidente la participación de la mujer, desde la perspectiva de género, en temas relacionados con los derechos sexuales, los derechos reproductivos y la división sexual del trabajo. Sin embargo, no siempre las organizaciones feministas asumen como propias las luchas de otras MS, ni siquiera las de las lesbianas porque algunas de ellas entienden que la vulnerabilidad e intereses de estas otras mujeres no les son comunes y porque en algunas ocasiones de manera similar las mismas lesbianas no son afines con las expectativas y necesidades de las feministas.

Como lo afirma el Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos de la Universidad Central de Bogotá -IESCO-UC- (2005), “tanto los avances de la teoría feminista, como el reconocimiento de otras realidades y actores, evidencian las limitaciones del género como categoría de análisis y de intervención. Los binomios sexo/género y hombre/mujer resultan categorías estrechas y totalizantes no sólo para algunas corrientes del feminismo, sino también para los estudios sobre las masculinidades, la teoría “queer”, las identidades intersexuales y transgeneristas”.

Cambiar la lógica sexo-genero-homofobia en la que tradicionalmente algunas feministas participan en la política publica posibilitaría acciones conjuntas con otras MS igualmente vulneradas; ello implicaría comprender las nuevas lógicas sobre las sexualidades y sus implicaciones.

VULNERABILIDAD Y MINORÍAS SEXUALES
Para la Defensoría del pueblo, 2003), vulnerabilidad es “todo déficit social que tienen las personas, resultado de la brecha existente entre una dotación mínima para lograr una vida digna y desarrollar un proyecto de vida, y la dotación real que tienen”. Lograr una vida digna tiene como base el reconocimiento del ser en su identidad como persona, sujeto de derechos[2] y ciudadano. El proyecto de vida no es solamente un hecho particular, sino además relacional y socio-cultural que no se puede alcanzar cuando para los otros y las otras el ser no se asume en su existencia plena y real. No existe la dignidad cuando la persona no es reconocida como un autentico otro.

Tradicionalmente minorías hace referencia a grupos poblacionales que por sus características étnicas, económicas o socio-culturales no hacen parte de los círculos de poder, aunque como grupo lleguen a superar en número a los sectores dominantes; y para quienes sus aspiraciones e intereses no encuentran representatividad, ni canales de expresión que posibiliten modificar su condición de “grupo marginal”. La exclusión de estos grupos hace difícil la creación de procesos de convivencia solidaria y democrática y el ejercicio de las libertades públicas, con lo cual los derechos humanos y la democracia misma ven desvirtuados sus principios de solidaridad, fraternidad, respeto por la diferencia y tolerancia, entre otros. Los grupos marginados suelen caracterizarse por quienes sustentan el poder y definen el “deber ser” de los comportamientos sociales como marginales y clandestinos, especialmente cuando en su definición toman en consideración lo relativo al sexo[3] y la sexualidad.

Identidad sexual y Movilidad
Peter Wade considera que las identidades se establecen por medio de repetidos actos de representación, es decir de identificación y que las diferencias que construyen la identidad tienen que ser marcadas, observadas e indicadas por unos sujetos en la vida cotidiana; en tal sentido, la identidad es algo que se vuelve a establecer o a reforzar con cada identificación (Serje y otros, 2002). Identidad es la idea y la sensación móviles que tiene el ser humano, en una sociedad y tiempo concretos, de ser lo que busca ser con relación a la cultura, a otras(os) seres en su entorno y consigo mismo, y de seguir siéndolo en el transcurso del tiempo.

La identidad no es algo construido y terminado, se está haciendo y siendo una identidad de manera dinámica en relación consigo mismo, las(os) demás y la cultura, a partir de cómo la persona se experiencia a sí misma, y con relación a aquellos(as) y aquella explica dicha situación y la emociona. La movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad de que esta cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por la inter-influencia, la interrelación y la interdependencia con el medio, la cultura y la sociedad.

La identidad es la emergencia de la construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto en la vida cotidiana, mas específicamente en la educación (formal, no formal e informal) que provee a la personas los referentes del “deber ser” identitario; un “modelo” único que rige el comportamiento de los seres humanos, sustentado en las estructuras de poder, reforzado por la cultura, la sociedad y en las relaciones sociales; dicho modelo está tan enraizado en la cultura que es difícil desprenderse del mismo para asumir nuevas formas comportamentales.

Respecto a la sexualidad, dicho “deber ser” es eminentemente heterosexual, concibe la existencia de diferencias entre las mujeres y los hombres, basadas en el sexo y el género, que determinan relaciones inequitativas y maneras de ser, comportarse, relacionarse, e inclusive, atribuye capacidades diferenciales intelectuales, productivas y emocionales.

Como lo afirma Velandia (2004), en la aproximación contextual en un tiempo y espacio determinados el sujeto debe pensarse a sí mismo teniendo como referente la mirada externa. Es decir, el sujeto construye una identidad de “lo que quiere ser” a partir de lo que le han dicho y ha entendido que es su deber; pero en la práctica no lo vive como tampoco experiencia plenamente su “querer ser”, dado que las representaciones sociales y culturales y el cruce de miradas (familiares, escolares, eclesiales) afectan su propia construcción subjetiva hasta el punto que aquello que “quiere ser” es “traicionado” por la presión social que lo obliga a “estar siendo” una mezcla entre aquello que se espera que sea y lo que él o ella misma desea ser.

El “querer ser” se relaciona directamente con las expectativas, emociones y explicaciones particulares; y, el “estar siendo” es aquello que en los procesos de socialización a la persona le “toca ser”. El “estar siendo” emerge de las relaciones simbólicas entre el “deber ser” y el “querer ser” o más concretamente entre la cultura y la sociedad y lo que cada persona identifica de y para sí misma.

El autorechazo y la autoexclusión de los y las marginados(as) sexuales son más que la consecuencia de su condición minoritaria, el resultado de la situación de marginalidad en la cual los/las ha situado la sociedad, la cultura y las relaciones sociales de las que forman parte; hecho que, además, es el origen de la escasa atención que reciben a sus necesidades y de su escasa participación en los proyectos de construcción social. Las y los marginados sexuales son considerados(as) como ciudadanos de tercera, desheredados, y por tanto, tratados como excepción o minoría.

Entre las MS se ubica a las mujeres, a las personas que se asumen o están construyendo identidades relacionadas con las homosexualidades, lesbianidades o bisexualidades; sus tránsitos identitarios de género (los/las transgeneristas)[4] o de género y cuerpo (los/las transexualidades), o de solo cuerpo (intersexualidades)[5]; y, a quienes sin distingo de su orientación sexual asumen formas de obtener placer o practicas eróticas que no se ciñen al “deber ser” sexual, como por ejemplo las personas sádicas, masoquistas, voyeristas, exhibicionistas, entre otras opciones, y a las personas que asumen variaciones relacionadas con el vestido y los accesorios, como es el caso de las y los transvestis, los y las transformistas, y los/las drag queen y las/los drag king. No toda persona que es explicada y vivenciada como minoría sexual se piensa a sí misma en tal condición.

Lograr que todos los seres humanos sean reconocidos como actores válidos en todos los espacios de co-construcción social, requiere que independientemente de si se forma parte o no de una minoría sexual se reconozca que los excluidos y las excluidas pueden participar en igualdad de oportunidades para lograr los servicios y beneficios a los cuales tiene derecho todo ciudadano en un estado social.

El reconocimiento se ha dificultado en cuanto que: primero, no todas las personas que hacen parte de las MS se asumen o quieren ser comprendidas como parte de estas; segundo, no se comprenden a sí mismas como parte un mismo sector al interior del grupo de las minorías; tercero, se percibe que a pesar de ser minoría sexual los otros y las otras en otras sexualidades son diferentes y en consecuencia no tienen los “mismos problemas”; cuarto, se entiende que los trabajos, acciones, discusiones teóricas, emociones no son similares en hombres y mujeres, personas masculinas, femeninas y en tránsitos identitarios de género o cuerpo, personas con orientaciones sexuales diferentes o expresiones comportamentales sexuales diversas; quinto, porque social y particularmente la vivencia de la homofobia no posibilita la interacción positiva con y entre las personas consideradas parte de las MS.

Se percibe que la “mayoría sexual” se rige y relaciona desde los patrones del machismo, sexismo, misoginia, falocracia y homofobia; es decir, se entiende y acepta como verdad irrebatible que los sexos son dos (hombres-mujeres), que las personas “deben ser” heterosexuales, los hombres masculinos y las mujeres femeninas, y que, sus formas de obtener placer deben vivirse en la esfera de la intimidad, no hablarse de ellas, y que lograrlo es propio de los hombres y un sufrimiento para las mujeres.

La percepción sexual del mundo se fundamenta en los orígenes de los discursos que explican las homosexualidades y en algunos casos, el género. Hasta fines del siglo XVIII, tres códigos regularon la sexualidad humana: el derecho canónico, la pastoral cristiana y la ley civil. Foucault destacó el papel que la sexualidad tuvo en el ejercicio moderno del poder, señaló la conexión entre los dispositivos de la sexualidad y del poder en el discurso moderno; para él la ciencia moderna focaliza su atención en los "perversos", originando nuevos tipos de personas, una "implantación perversa" que multiplicó los controles sobre todos los individuos: los homosexuales y los que podrían serlo (Foucault, 1976: 53).

Becker (1963) en “Outsiders”, afirma que los grupos sociales crean la desviación al "rotular" a ciertos individuos como los "fuera de lugar" (outsiders). Un "desviado" es todo aquel a quien el rótulo ha sido aplicado con éxito. La rotulación es un proceso en el que quienes ostentan el poder en una sociedad asumen un rol político, como poseedores de la “verdad” y el “deber ser”, desde el que excluyen a los trasgresores, con tal éxito que la sociedad y la cultura se asumen homofóbicas; logrando, que incluso, los outsiders se piensen a sí mismos en tal condición. La ciencia moderna apoya la “reconstrucción” rotuladora del ser y la distribución del poder, acto que se reitera en quienes se consideran o no trasgresores.

Como lo veremos a continuación, tres ordenes (moral-religioso, biomédico y cultural-social) se imbrican, interrelacionan, interafectan e interdependen produciendo nuevos discursos sobre las sexualidades y como emergencia la homofobia; concepciones que están tan enraizadas en nuestra cultura que afectan la manera como se vivencia el mundo, nos afectamos por él, y lo comunicamos. La homofobia más que el rechazo a los homosexuales es una construcción ideológica que explica, vivencia y emociona desde y por la heterosexualidad, y se internaliza por quienes se entienden como diferentes en cualquier aspecto del “deber ser” sexual.

Discursos que explican las sexualidades y la homofobia
Los poderes civil, político y religioso se reafirman permanentemente los unos a los otros, para estos, en general, tan solo cuentan los desarrollos de la ciencia cuando se hacen demasiado evidentes sus desatinos. En el tema de la sexualidad, el poder religioso ha logrado influenciar hasta tal punto a los demás poderes que las discusiones de los políticos, los militares y la sociedad civil en los temas sexuales se encuentran permanentemente influenciados por lo que las iglesias, y en nuestro país predominantemente la iglesia católica determinan como el “deber ser” sexual.

Discursos de orden moral-religioso: tienen sus orígenes en la propuesta judeocristiana de la sexualidad. Greemberg (1998) afirma que algunos siglos después de Cristo, exactamente en el año 309, en lo que actualmente es España, el Consejo Eclesiástico de Elvira aprobó una serie de leyes canónicas referentes a la conducta sexual. Estas leyes se convirtieron posteriormente en la legislación civil de toda Europa, cuando el emperador Constantino proclamó que el cristianismo era la religión estatal del Imperio Romano. La conducta sexual, que hasta el momento era algo particular y personal, fue reglamentada por la iglesia y el estado.

A la homosexualidad, que se le consideraba una conducta “antinatural”, se le designó como sodomía[6] retomando al libro del Génesis en la Biblia.[7] Los estoicos y otros filósofos griegos abogaban en sus escritos por la indiferencia ante toda fuente de placer, incluso el sexual, y la renuncia a cualquier emoción excesiva; además consideraban que la única sexualidad “natural” tenía como propósito la procreación; incluso el sexo podía “contaminarse” si aún con el fin procreativo se obtenía de él demasiado placer. Toda actividad con otro fin se consideraba ilegítima y antinatural. Tomas de Aquino, en su Summa theológica, escribió que la utilización de los órganos sexuales para cualquier propósito diferente a la procreación era lujurioso y pecaminoso. Aquino consideraba que las relaciones entre personas del mismo sexo eran actos egoístas y destinados a la obtención de placer.

En la Edad Media se desaprobaron las relaciones entre hombres, pero no fueron castigadas severamente. Los Estatutos del Melfi, del Reino de Sicilia, castigaban muchos delitos religiosos comunes como la usura (prestar dinero con intereses) pero callaban manifiestamente éstas relaciones. Para explicar la inusual indulgencia de sus estatutos, el emperador Federico II fue acusado personalmente por el Papa de “sodomía” y de mantener relaciones con otro hombre. La legislación inglesa del siglo XIII estipulaba que las personas que habían mantenido relaciones sexuales con judíos, niños y miembros de su propio sexo fueran enterradas vivas (Bokswell, 1980). En el siglo XIV los monarcas y los príncipes de toda Europa cedieron ante la presión de la iglesia católica para hacer de la sodomía un delito a menudo capital.

En el esquema judeocristiano actual, la genitalidad está eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de los individuos. Generalmente, es analizada desde la perspectiva de los sexos y tiene como fin la procreación; está limitada a la relación entre personas de sexos diferentes y su disfrute es visto como una “corrupción de la carne”. McCaffrey (1971), evidenció que la actitud de la iglesia hacia la homosexualidad había permanecido prácticamente inmutable desde lo que escribió Santo Tomás en el siglo XIII; en tal sentido, el autor ponía en entredicho que la visión de Santo Tomás sobre la naturaleza y la sexualidad humana en general, así como su comprensión de la homosexualidad, pudiese seguir siendo base de la valoración moral de la época.

Dicha visión sigue intacta. La iglesia católica sostiene en su Catecismo: “La inclinación sexual no constituye una característica equivalente a la raza, el origen étnico u otras que se relacionen con la discriminación, por el contrario, la inclinación homosexual es una enfermedad... Como seres humanos los homosexuales tienen los mismos derechos que las demás personas... De todos modos, éstos derechos no son absolutos; se los puede limitar de manera legítima en los casos en que existe una conducta enferma. A veces esto no sólo es legal, sino también constituye una obligación... Los homosexuales pueden participar en las actividades de la iglesia, sólo si practican la abstinencia sexual”. Cabe destacar que el Catecismo Católico no hace referencia en sus pasajes a la mujer lesbiana ni a los bisexuales.

El Vaticano promulgó el documento “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe -antes llamada Santo Oficio- (2003), en el cual se afirma que Las uniones de PDMS son inmorales y nocivas para la sociedad… la homosexualidad es un hecho desordenado y su práctica un pecado grave contrario a la castidad. En él, se pide a los políticos católicos que se opongan a las leyes que reconocen las uniones homosexuales.
Discursos de orden biomédico: patologizan la sexualidad; la iglesia y el poder civil se apoyan en éllos para mantener en el primer plano de la conciencia todo aquello que no hace parte del “deber ser” interpretando que toda práctica trasgresora es necesariamente antinatural, enfermiza y culturalmente inaceptable.

Ulrichs (1994) es el primer teórico en crear un vocabulario para hacer referencia a las personas cuyo polo de atracción sexual son personas del mismo sexo (1867). Acuñó las palabras “uranier” para designar a los hombres que amaban a los otros hombres y “dionäer” para los hombres que aman a las mujeres; posteriormente los denominó respectivamente “urning y dioning”. Las mujeres que se sentían atraídas por otras mujeres eran “urninging” y el “urano-dioning” era quien se sentía atraído por hombres y mujeres.

“Uraniaster” son los hombres que a falta de mujer se relacionaban con otros hombres: Al que se casaba por la presión social y asumía un estilo de vida similar al que hoy llamamos heterosexual lo denominó: “virilisirt”. Incluso, formuló nombres diferentes para el “urning” afeminado: “weibling” y para el masculino, “mannling”. Aclaró además, que entre todas estas denominaciones era posible encontrar múltiples variaciones. Planteó que la orientación sexual era innata, inamovible y por consiguiente “natural”. Afirmó: “no existe el amor antinatural. Donde hay verdadero amor, también hay naturaleza”.

Ulrichs al enterarse que los órganos sexuales de los machos y las hembras se desarrollaban a partir de los mismos tejidos del embrión sexualmente inmaduro, postuló que el “espíritu” también podía no estar formado y ser susceptible de convertirse en “masculino” o “femenino”.

El escritor austríaco-húngaro Karoly Maria Kertbeny, en un panfleto anónimo enviado al ministro prusiano de justicia, acuña la expresión "homosexualidad", la cual significa más o menos lo mismo que el término de Ulrich "uranismo". Los "uranios" son ahora llamados "homosexuales" por Kertbeny, quien también exige la reforma de la ley (Humboldt-Universität zu Berlin, 2005). Richard von Krafft-Ebing (1896) autor de Psychopathia Sexualis, entrelazó el tema de la homosexualidad a la enfermedad mental por más de 80 años; él, que rechazaba la terminología de Ulrichs, recuperó para sus escritos el término homosexual, igualmente utilizó el término “degeneración” creado a finales del siglo XVIII y empleado a mediados del siguiente siglo para explicar conductas humanas que iban desde el retraso mental hasta la criminalidad.

Krafft-Ebing sentó las “bases científicas” de una serie de estereotipos sobre los homosexuales: son asténicos, superficiales, supersexuados, incapaces de mantener relaciones maduras y proclives a la enfermedad mental. Concluyó que la única sexualidad “natural” era la heterosexual procreativa. Consideraba que la “sexualidad contraria” así como el alcoholismo y la locura, eran expresiones de un sistema nervioso de constitución defectuosa; incluso creía que la masturbación podía causar el desarrollo de la homosexualidad.

Henry Havelock Ellis y John Addington Symonds escribieron el libro “Inversión Sexual”, en él discurrieron que los hombres homosexuales no son tan diferentes de los demás, a no ser por sus compañeros sexuales (Grosskurth, 1980). Sigmund Freud (1909) escribió: “la investigación psicoanalítica se opone enérgicamente al intento de separar a los homosexuales de las demás personas como si fuera un grupo de una naturaleza especial... los invertidos atraviesan durante su infancia una base de fijación muy intensa pero breve por... (su) madre y, tras superarla, se identifican con la mujer y se consideran ellos mismos objetos sexuales; es decir, partiendo de una base narcisista, buscan a hombres jóvenes que se parezcan a ellos en personas a las que desean amar como sus madres les amó a ellos... Su deseo obsesivo por el hombre demuestra verse determinado por su huida incansable de la mujer”.

Alfred Kinsey (1948) cuestionó la validez de casi todo lo que se había escrito en materia de conducta sexual hasta entonces, partiendo de que la gran mayoría de investigadores se basaron en prejuicios caducos que invalidaban sus conclusiones. En “Sexual Behavior in the Human Male”, en el capítulo “Expresión homosexual” se entiende que la homosexualidad era muy frecuente entre la población normal, y era poco improbable, entonces, que fuera algo patológico. En el texto se lee: “En vista de los datos de que ahora disponemos sobre la incidencia y frecuencia de la homosexualidad, y en particular su coexistencia con la heterosexualidad en la vida de una parte considerable de la población masculina, es difícil mantener la opinión de que las relaciones psicosexuales entre individuos del mismo sexo son escasas y por consiguiente anormales o antinaturales o que constituyen en sí una prueba de neurosis o incluso de psicosis”.

En 1956, Kinsey publicó su segundo informe titulado “Sexual Behavior in the Human Female”. En él declaró: “Sólo se puede determinar cuántas personas pertenecen en un momento determinado a una de las clasificaciones de la escala de heterosexualidad – homosexualidad”. Igualmente, fue enfático en afirmar: “una de las características de la mente humana es que intenta clasificar los fenómenos por dicotomía. Las cosas son una cosa o su contrario. La conducta sexual es normal o anormal, socialmente aceptable o inaceptable, heterosexual u homosexual; y en estos temas, mucha gente no quiere creer que entre un extremo y el otro existen grados”.

Evelyn Hooker (1958) escribió el artículo “La adaptación del hombre declaradamente homosexual”, en él presentó tres conclusiones: 1. la homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad; 2. La homosexualidad puede ser una desviación del modelo sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal; 3. El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el desarrollo de lo que frecuentemente se ha asumido.

La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974, utilizando como respaldo a Hooker, consideró que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser ésta una categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de orientación sexual (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en una misma categoría.

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, CIE-10,1987, no se incluye la homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el sujeto y en esa medida afectan el funcionamiento individual y la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de relación eróticosexual.

Money (1955) traslada la palabra género de la gramática a la medicina, advirtiendo la sobresignificación que pesaba sobre el término sexualidad. Stoller R. desde el campo del psicoanálisis corrobora los hallazgos de Money: “Bajo el sustantivo género se agrupan los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la femineidad-masculinidad, reservándose sexo para los componentes biológicos, anatómicos y para el intercambio sexual en sí.”. Edmund Bergler (1956), afirmó que “no hay homosexuales sanos”.

Money (19906 planteó que la bipotencialidad ha sido investigada primeramente en el hipotálamo, donde se ha establecido el diformismo masculino-femenino... es un supuesto camino de la homosexualidad como algo intermedio entre ambas... de estirpe orgánica, es decir, no volitiva y produce una confrontación drástica tanto en lo político como en lo moral, con los postulados de la “desviación” y la preferencia homosexual por elección.

Discursos de orden cultural-social: las teorías socioculturales influyen de tal forma que muchos autores están de acuerdo en considerar que la homosexualidad no es una conducta que tenga relación con la orientación de género, la conducta del sexo opuesto, ni se trata propiamente de un trastorno de la identidad de género (McConaghy y Silove, 1992). Para otros, la homosexualidad puede verse como un aspecto de la expresión sexual de género que refleja profundamente los valores socioculturales contemporáneos (De Cecco y Elia, 1993).

Science (1991) público la investigación realizada por Le Vay, en la que afirma que en el cerebro existe un racimo de neuronas conocidas como INAH3 (tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior), el cual llama “el lugar del sexo”; concluyó que la orientación sexual tiene relación con la estructura dismórfica de la región anterior del hipotálamo y que ésta es el posible substrato de la homosexualidad. Al respecto afirmó: “lo que yo informé fue la diferencia en la estructura cerebral de los hipotálamos, no podemos hablar sobre lo que hace que la gente sea gay o heterosexual, pero esto abre las puertas para encontrar las respuestas a este asunto”.

Le Vay plantea en un nuevo estudio -esta vez con sujetos vivos y usando la tecnología de las imágenes de resonancia magnética- “sí hay influencias ambientales, éstas operan muy temprano en la vida, en la etapa fetal o en la infancia temprana, cuando el cerebro se está todavía integrando. Soy muy escéptico ante la idea de que la orientación sexual es una cosa cultural”.

Evelin Hooker, frente a la investigación de Le Vay interrogó en la misma revista: “¿Por qué queremos saber la causa? Es un error esperar que podamos modificar o cambiar la homosexualidad... Si entendemos su naturaleza y la aceptamos como dada, estaremos más cerca de la clase de actitudes que harán posible a lo homosexuales llevar una vida decente en la sociedad”.

Hamer (1993) y su equipo descubrieron que es frecuente la existencia de otros homosexuales en la familia; el 13.5% de los hombres estudiados tenía un hermano homosexual y con frecuencia un tío o un primo por parte materna -el cromosoma X proviene del ADN de la madre-. Al examinar los marcadores de ADN en los cromosomas X de esos hermanos, se descubrió que 33 de los 40 pares compartían marcadores en el extremo del brazo largo del cromosoma X en un área denominada Xq28. En estudios posteriores, con otros 32 pares de hermanos homosexuales, volvieron a hallar que 23 de ellos compartían el marcador Xq28; examinando familias de hermanas lesbianas descubrieron que no existía correlación entre el Xq28 y la lesbianidad. De lo anterior se desprende que la herencia sólo es parcialmente responsable del desarrollo de la orientación homosexual, y que el hecho de compartir genes idénticos no predice resultados idénticos en cuanto a la sexualidad.

Durante las décadas del 50 al 60 del pasado siglo, y en consonancia con las propuestas teóricas del construccionismo social y las nuevas posibilidades en terapias hormonales y quirúrgicas, emerge un nuevo estilo de manejo clínico de la intersexualidad. Richard Green y Robert Stoller, asociados a las investigaciones de John Money, establecieron el carácter esencialmente construido de las identidades de género, liberándolas de todo determinismo biológico. La construcción social del género precisaba, sin embargo, la convicción personal y social acerca de la identidad y su anclaje en formas corporales congruentes, por lo cual la ambigüedad sexual debía ser “normalizada” para producir sujetos claramente femeninos o masculinos.

Límites y transgresiones discursivas
Los limites entre los discursos moral-religioso, biomédico y cultural-social se permean permanentemente. Lyotard postuló que el eclecticismo es el grado cero de la cultura general contemporánea. Para él, la estética por excelencia de la posmodernidad es el kitsch o todo vale, lo que no se puede gobernar con reglas preestablecidas, lo que no se puede definir.

Lipovetsky (1986), en su texto “La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo”, afirma: “El viejo modelo cartesiano de identidad fija y sustantiva del hombre se ha desvanecido. Por el contrario, la posmodernidad parece imaginar un mundo dentro del cual la diferencia y la diversidad no sólo se toleran sino que se celebran. Aparece en ella un discurso que cuestiona la identidad de los géneros, e introduce una nueva dimensión: la multiplicidad de identidades y el rechazo de la feminidad y la masculinidad como categorías inmutables y monolíticas. Este discurso proviene de la voluntad de autonomía y de particularización de los grupos e individuos: neofeminismo, liberación de costumbres y sexualidades, reivindicaciones de las minorías, etc.”.

Siguiendo esta línea, Gabriel Cocimano (2004) considera que “Todos los órdenes de la sociedad posmoderna están atravesados por signos híbridos, heterogéneos e indefinidos: la política, el arte, la moral, el sexo, la historia. Esa sociedad se ha adolescentizado, y todos los síntomas típicos de la adolescencia -la edad ambigua por excelencia- están presentes en la cultura posmoderna: hedonismo, identidades híbridas, ambigüedad sexual. El viejo modelo de identidad genérica fija e inmutable del hombre moderno se desvaneció, y la era contemporánea avanza hacia un mundo dentro del cual la diferencia y la diversidad se toleran y se celebran. La multiplicidad de identidades y el rechazo de la feminidad y la masculinidad como categorías monolíticas comienzan a derrumbarse: la liberación sexual, que representó en otros tiempos una trasgresión a las formas instituidas, ha mutado en un erotismo diluido y ambiguo, acaso por exceso y saturación. La ambigüedad aparece entonces como producto de la indiferencia, la incertidumbre y la competencia entre los sexos, paradójicamente como un modo de alimentar la obsesión -negativa- de la sexualidad.”

El discurso biomédico retomó conceptos religiosos al definir las expresiones sexuales en la búsqueda de placer como “aberraciones”; posteriormente, tratando de subsanar la discriminación que ello genera se prefirió utilizar el concepto de “parafilias” que más adelante y por la misma causa se modificó al de Expresiones Comportamentales Sexuales. Conceptos como “orientación sexual” son utilizados por los constructores socioculturales en sus discursos a pesar de que para estos es evidente que están haciendo uso de una categoría eminentemente biomédica.

Un ejemplo bastante actual del cruce entre lo biomédico y lo cultural, aceptado por la comunidad homosexual trabajando en la PP sobre el sida, es la utilización del concepto "hombres que tienen sexo con hombres (HSH)", que incluye en su definición a todos los varones -que ubica en contextos socio-culturales- y en los que se reconoce que tienen relaciones sexuales con otros varones que poseen diferentes orientaciones sexuales (homosexual, gay, bisexual, transgénero, transvesti, transexual, heterosexual) y que no poseen una identidad al respecto.

Esta categoría comportamental revela una enorme diversidad y heterogeneidad, además de una compleja interrelación entre identidad sexual, deseo sexual, prácticas, comportamientos sexuales, redes socio-sexuales y roles de género. Su uso evidencia la necesidad y la imposición, cuando de sexualidad se habla- del eclecticismo del que nos habla Lyotard. La reutilización de conceptos sexuales que poseen una fundamentación cultural como lo son los de “tránsitos identitarios de género” y la “movilidad de la identidad sexual” imbrica a lo cultural categorías epidemiológicas de carácter biomédico como homosexual y bisexual -que denotan patologías- a pesar de que igualmente se comprenda que en su interior poseen una noción de “homogeneidad” que niega la unicidad.

Construyendo mundos
Las MS no son una común-unidad organizada como tal. En Colombia, desde la creación de las primeras organizaciones feministas, pasando por la formación del Movimiento Homosexual Colombiano (1976), del sector LGBT de “Planeta Paz”[8] y de la participación de una serie de personas y organizaciones L, G, B, T, hasta la reciente fundación de la organización “Colombia diversa”[9], no ha sido posible lograr la consolidación de una organización que cumpla con lo que Duran plantea como la necesidad primordial de toda comunidad de PP, es decir, la existencia de un sistema similar de creencias demuestran un cierto grado de coordinación de sus actividades en el tiempo, respaldadas por una serie de valores, fundamentos, supuestos, y percepciones de un déficit social al que se necesita dar respuesta.

Las mujeres y los/las LGBT sufren igualmente de homofobia social e internalizada a la que suman la multiversalidad en las construcciones teóricas con respecto a los sexos, sexualidades, cuerpos, géneros, orientaciones sexuales y expresiones comportamentales sexuales han hecho mella en los desencuentros entre los diferentes sectores al interior de las MS.

Dicha homofobia ha conducido además a que los intentos por hacerse presentes en los escenarios políticos y participar en la creación de una PP se hayan circunscrito a los esfuerzos aislados de algunas feministas, y de miembros(as) de los sectores de LGBT y los conformados por otras personas con tránsitos identitarios de cuerpo y sexualidad.

No puede negarse, sin embargo, que con ello se han logrado en Colombia ciertos cambios en las políticas de equidad de género (mas no de géneros), -como por ejemplo la “Ley de cuotas” que promueve la participación de las mujeres en cargos públicos-, en los derechos civiles de parejas de sexo diferente, en los programas de prevención del sida y en el desarrollo de las políticas de salud sexual y reproductiva a nivel nacional, y en las locales con relación a los sectores LGBT con el proyecto “por una Bogotá más incluyente” y con el “Plan de desarrollo por el respeto y la visibilización de las diversidades sexuales” en Medellín; lo que ha significado cierta apertura mas no una disminución significativa de las vulneraciones, pero que si ha posibilitado el avance hacia el logro de una “diferenciación positiva o discriminación positiva” con medidas que establecen beneficios en favor de las MS, dado que se encuentran en situación de desventaja social.

El objetivo de la participación en la PP es en ultimas, suprimir y prevenir una discriminación o compensar las desventajas resultantes de actitudes, comportamientos y estructuras existentes en la sociedad, a partir de la lucha contra las desigualdades generadas por la estructura social, que sufren las mujeres y los/las LGBT por razón de su sexo, raza, origen, religión, etc.

La aproximación a dicho objetivo como lo diría Esguerra (2004) puede observarse en que “un alcalde y su administración acompañen de manera clara a los ciudadanos LGBT en el acto que los visibiliza – la marcha del orgullo gay- y que se ha constituido en forma de resistencia frente a la muerte social prescrita desde la "heterosexualidad obligatoria", el heterocentrismo y el heteropatriarcado”. Algunos intentos de trabajo intersectorial se han podido observar igualmente en la discusión sobre la obtención de los derechos civiles de las PdMS y más recientemente en el tema de la interrupción del embarazo.

A pesar de los logros obtenidos no todos los sectores de las MS participan en la PP en igualdad de condiciones ni poseen un interés similar por temas que consideran más de otros o de otras por no ser ellos o ellas los y las directamente implicados. A ello se agrega el hecho de que temas como la adopción o el aborto requieren de una mayor y más profunda discusión para su comprensión y la de los argumentos de quienes están en contra como prerrequisito para que haya una unidad tanto discursiva y emocional como el la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de las acciones.

En ultimas, la participación en la PP de las MS requiere de todos sus actores, abrirse a entender y asumir que las diferencias entre las mujeres y los/las LGBT -y entre ellos y ellas mismas/os- son mucho menores que los supuestos abismos conceptuales, emocionales y experienciales que parecen distanciarlos/las y dificultan su unidad, pero en especial darse cuenta y empoderarse del hecho de que solo en la medida en que se trascienda la homofia social, particular e internalizada logrará superarse el escollo que con mayor fuerza impide el reconocimiento de los otros y las otras como auténticos(as) otras(os) cualquiera que se a su sexo, cuerpo, genero, orientación sexual o expresión comportamental sexual.

Notas al margen

[1] Según Donny Meertens (2002), un enfoque diferencial es un método de análisis que toma en cuenta las diversidades e iniquidades existentes en nuestra realidad, con el propósito de brindar una adecuada atención y protección de los derechos de la población. Emplea un análisis de la realidad que pretende hacer visibles las múltiples formas de discriminación contra aquellas poblaciones consideradas diferentes y define las discriminaciones más relevantes en el contexto de la crisis.
[2] Ser Sujetos de derechos en las políticas públicas, en una condición sine qua non que le posibilita al sujeto social la posesión de una clave de lectura de la realidad, con conciencia de su propio ser y de su operar, y con la suficiente autonomía para liberarse de los condicionamientos y manipulaciones de los otros y las otras, confrontando su solidaridad con la de otros, y a su vez individual y societalmente ir construyendo su identidad.
[3] Sexo biológico hace referencia a un punto ubicado en un continuo en el que sus extremos son los opuestos reproductivos funcionales, que caracterizan de manera diferenciada la conformación de los rasgos primarios y secundarios que nos caracterizan y diferencian tales como el sexo gonadal, hormonal, el sistema genital externo e interno, la estructura cerebral, la morfología corporal, la estructura ósea y muscular, la distribución de las grasas y del vello púbico, entre otras. Si es entendido como definición psicosocial, a la definición de macho y hembra deben sumarse la de identidad de género.
[4] Transgénero: término que describe un amplio rango de personas que experimentan y/o expresan su género de forma diferente al deber ser; incluye a transexuales, transvestis, como así también toda persona que expresa características de género que no corresponden con las tradicionalmente asociadas al sexo de la persona (que se asume tiene de origen). Los tránsitos de género pueden ser de lo masculino a lo femenino, de lo femenino a lo masculino o presentar simultáneamente características tanto masculinas como femeninas.
[5] Intersexuales: presentan simultáneamente características morfológicas correspondientes a ambos sexos (tejido ovárico y testicular en la conformación interna de su aparato reproductor). En la especie no solo se presentan el macho y la hembra sino igualmente “estados intersexuales” con diferenciación somatosexual durante el desarrollo prenatal de la expresión particular en los sexos genotípico y fenotípico. Se han estudiado 16 variantes intersexuales.
[6] Varios actos se llamaban sodomía: la masturbación, el contacto oral o anal con el pene que se producía entre un hombre y una mujer, las relaciones sexuales con animales y el coitus interruptus. Incluso a cualquier relación en la que el hombre asumiera posición diferente a estar encima de la mujer y esta boca arriba, ya que disminuían la capacidad de concebir. A las relaciones entre hombres no se les incluyó en ese grupo.
[7] Génesis 19:1-25, Sodoma y Gomorra. En dos listas paulinas de vicios, encontramos un término raro y oscuro, probablemente acuñado por el mismo San Pablo a partir de dos palabras griegas comunes que literalmente se puede traducir “varón-camas”, (griego: arsenokoitai). En I corintios 6:9, “varón-camas” es precedido por la palabra común que significa “suave”, “blando”. La Biblia Reina Valera, tradujo “varón-camas” como “los que se echan con varones”, y “suave”, “blando”, como “afeminado”. Incluso en el siglo XX hay teólogos (especialmente católicos) que citan el texto para condenar la masturbación.
[8] OBC que reúne desde el 2000 a personas de diferentes sectores sociales populares (entre ellos mujeres y personas LGBT); pretende cubrir la diversidad geográfica, cultural y organizativa de las comunidades de Colombia, integrándolas en un proyecto de formación que involucra componentes investigativos y comunicativos para visibilizar, fortalecer y consolidar liderazgos colectivos sociales y populares en los escenarios políticos de paz.
[9] ONG que trabaja desde 2003 en favor de los derechos de LGBT en Colombia; surge a partir de las lecciones aprendidas que deja el proceso de incidencia política frente al Proyecto de Ley que busca reconocer derechos a parejas del mismo sexo.

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Jugando al gato y al ratón con los derechos de los homosexuales

Manuel Velandia Mora
08 de octubre de 2006

http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=97359

Al Proyecto de Ley de sobre los derechos civiles de las personas del mismo sexo que se discute actualmente en el Senado de la República le ha pasado de todo, cuanta maña tienen los “padres y madres de la patria” ha salido a relucir en el debate: se han oído en boca de los senadores excusas tales como “no he tenido tiempo de leer el proyecto”, algo difícil de creer si recordamos que sólo tiene un artículo; también informaron que no han podido leer las ponencias de algunos de sus compañeros porque no les ha llegado copia de la misma, cuando el texto de dichas alocuciones se encuentra disponible en el Diario oficia; inclusive han intentado, en varias ocasiones, devolver el proyecto y hasta hundirlo pero igualmente han fracasado. Recordemos que en la sesión del 4 de octubre se derrotó una proposición de archivo del proyecto, dando así vía libre al trámite de la Ley.

La salida senatorial de ayer fue la gota que derramó la copa, cuando estaban a punto de votarlo, cerca de 18 senadores, entre cristianos, conservadores y liberales huyeron del recinto en su ultimo intento para impedir la votación, utilizando el manido truco de desintegrar el quórum. Fue tan evidente y bochornosa su “participación” en las decisiones políticas del país que la presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, dijo "Vamos a empezar a aplicar una resolución que nos permite descontar los salarios a los que no vengan a las votaciones".

Los senadores Álvaro Araújo, Armando Benedetti, Piedad Córdoba y Gina Parody se quedaron con sus ganas de celebrar lo que ya parecía un triunfo pleno, recordemos que lograron 38 votos a favor y tan solo 25 en contra en la votación en la que se decidió que la iniciativa no fuera regresada a la comisión donde fue aprobada en primer debate.

Los liberales quedaron sorprendidos cuando los senadores Hugo Serrano y Luís Fernando Duque votaron en contra del proyecto, no sólo porque había un acuerdo previo de la bancada sobre el voto positivo a un proyecto que cuenta con una importante trayectoria dentro del liberalismo, sino además porque su posición olvidaba que en sus estatutos, el Partido Liberal, reconoce a las minorías sexuales como uno de sus sectores políticos. Juan Manuel Galán dijo que, el próximo martes pedirá en su colectividad que sancione a estos dos senadores por votar en contra del proyecto y exigirá se aplique la ley de bancadas.

Llamó la atención, la molestia (para decirlo amablemente) manifiesta en la cara de la senadora Piedad Córdoba que logró borrarle el brillo en los ojos y la sonrisa que la caracterizan cuando el triunfo se acerca, pues para ella era imperdonable la traición de los senadores Serrano y Duque con quienes previamente había sido clara sobre la importancia que tiene para el partido Liberal la aprobación de esta ley, mas aún cuando de todos es conocido que ha sido ella precisamente la mas grande abanderada de los derechos civiles de los homosexuales en Colombia; igualmente se destacó la actitud de Gina Parody, quien afirmó que el Proyecto no incomoda a ningún grupo social ni religioso y que "lo que estamos haciendo es abriéndole las puertas a un grupo de personas para que sean felices".

Algo similar sucedió en los miembros del Polo Rosa con la posición del senador Jesús Bernal, del Polo Democrático, de quien ya era sabido suele apartarse de ciertas decisiones de su grupo político, les borró de tajo la emoción los embargaba que era muy similar a la que experimentaban las demás lesbianas, homosexuales y simpatizantes que se encontraban celebrando, por adelantado, en las barras del Congreso.

Un buen intento para pasar el trago amargo que le producía la derrota fue el toque de “fino humor” acompañado de una carcajada colectiva que logró el consabido chiste sexista, ya repetido en varias ocasiones en el sagrado recinto, interpretado esta vez por el comediante-senador conservador Jorge Hernando Pedraza quien pidió a la Secretaría que le informaran si alguno de los presentes si había declarado impedido para votar el proyecto.

En este debate además llama la atención la vergonzosa utilización que hicieron las organizaciones cristianas de niños y niñas, al obligarlos a marchar a favor de la vulneración de los derechos civiles de las parejas del mismo sexo y la doble moral expresada en el uso de imágenes sexualmente explicitas con las que ilustraron los “documentos científicos” que repartieron en su estrategia comunicativa a los miembros del Senado.

Senadores (38) que votaron a favor del proyecto:
Mov. Autoridades indígenas de Colombia A.I.C.O.
Estacio Ernesto Ramiro

Movimiento Alianza Social Indigena
Piñacue Achicue Jesús

Movimiento Alas Equipo Colombia
Araujo Castro Álvaro
Ballesteros Bernier Jorge
Zapata Correa Gabriel

Partido Cambio Radical
Char Navas David
Restrepo Escobar Juan Carlos

partido conservador colombiano
delgado blandon ubeimar

Partido Convergencia Ciudadana
Arrieta Buelvas Samuel Benjamin

Partido Liberal Colombiano
Ashton Giraldo Álvaro Antonio
Barco López Víctor Renan
Córdoba Ruiz Piedad Esneda
Galán Pachón Juan Manuel
González Villa Carlos Julio
Jaramillo Martínez Mauricio
López Montaño Cecilia Matilde
Nader Muskus Mario Salomón
Sánchez Ortega Camilo
Velasco Chávez Luís Fernando

Partido Social de Unidad Nacional
Benedetti Villaneda Armando
García Orjuela Carlos Armando
Gutiérrez Jaramillo Adriana
Jattin Corrales Zulema Del Carmen
Merlano Fernández Jairo Enrique
Name Cardozo José David
Pimiento Barrera Mauricio
Torrado García Efraín
Velez Trujillo Luis Guillermo
Zucardi de García Piedad

Polo Democrático Alternativo
Avellaneda Tarazona Luís Carlos
Cuellar Bastidas Parmenio
Dussan Calderón Jaime
Guevara Jorge Eliécer
Moreno Rojas Iván
Petro Urrego Gustavo Francisco
Ramírez Ríos Gloria Inés
Torres Nidia
Jaramillo Guillermo

senadores (25) que votaron en contra del proyecto:

Partido Convergencia Ciudadana
Barriga Peñaranda Carlos Emiro

Polo Democrático Alternativo
Bernal Amorocho Jesús Antonio

Partido Cambio Radical
Cáceres Leal Javier Enrique
Guerra De La Espriella Antonio Del Cristo
Londoño Arcila Mario
Montes Álvarez Reginaldo Enrique
Olano Becerra Plinio Edilberto
Pinedo Vidal Miguel
Quintero Villada Rubén Darío
Rodríguez de Castellanos Claudia Yadira Inés
Torres Rueda Luís Carlos

Partido Conservador Colombiano
Cepeda Sarabia Efraín José
Díaz Mateus Iván
Enríquez Maya Eduardo
Nuñez Lapeira Alfonso Maria
Salazar Cruz José Darío
Yepes Alzate Omar
Velásquez Arroyave Manuel Ramiro

Partido Social De Unidad Nacional
Clopatofsky Chisays Jairo

Partido Social De Unidad Nacional
Enríquez Rosero Manuel

Partido Liberal Colombiano
García Valencia Jesús Ignacio
Rojas Jiménez Héctor Heli
Serrano Gómez Hugo

Movimiento Colombia Viva
Maloof Cuse Dieb Nicolas

Movimiento Mira
Moreno Piraquive Alexandra

Entrevista a Endry Cardeño

Manuel Velandia Mora
05.06
Bogota 9:25 PM, locación casa de la actriz


“Recuerdo que desde pequeño iba al colegio con ropa de mujer, nunca mentí sobre mi sexualidad, soy una persona de muchas matices que ahora vive experiencias y quiero aprender a ganar o perder.”

¿Quién es Endry? sus movimientos espontáneos se mantienen, sonríe. “es la pregunta más difícil que me han hecho en todo este tiempo, yo creo” retomando su sonrisa y buscando una respuesta con su mirada cansada por sus interminables horas en el canal.

Responde: “Endry Cardeño es una persona con muchas matices; descifrar mi personalidad es un poco complicado porque yo manejo las energías de acuerdo a las situaciones”, así comienza nuestro personaje, Endry Cardeño, un ser humano del que pocos conocen su nombre, si no el de su bien famoso personaje en la telenovela de RCN “Los Reyes” que logró romper esquemas sexuales en nuestro país.

En esta primera edición Endry abre su mundo para la Revista GHETTO, habla sin tapujos, sin censura, sobre su vida, sus gustos y como le gusta llamarle: sus matices.


Estamos en el apartamento de Endry, ubicado en la zona Nororiental de Bogotá, sobre una de las más importantes vías de la ciudad. Desde su ventan se divisa la noche bastante oscura, fría y lluviosa. Acaba de terminar un ensayo con su grupo de baile y previamente ha tenido una sesión de grabación de once horas; algo sudorosa, cansada pero muy amable, cordial y dispuesta, mientras reordena su sala, damos inicio a la conversación y a lo que sería igualmente una sesión de fotografías de mas de cuatro horas de ires, venires, maquillaje, cambios de vestuario y uno que otro cafecito instantáneo para hacer mas agradable la velada.

¿Quién es Endry Cardeño?

Es la pregunta más difícil que me han hecho, en todo este tiempo, yo creo (Ríe), la más difícil de contestar. Endry Cardeño es una persona con muchos matices. Descifrar mi personalidad es un poco complicado, yo manejo las energías de acuerdo a las situaciones, entonces puedo ser desde la persona mas simpática hasta una muy introvertida. Dentro de mi soledad, en mi apartamento, duro días enteros encerrada, a veces descubriéndome… creo que si me tengo que describir puedo decir que soy una persona con 30 años de edad, que ha vivido plenamente lo que ha vivido, que no ha terminado de descubrirse y está experimentado sus sentimientos, sus expectativas ante la vida y con las situaciones que se le están presentando y con la gente que está a su alrededor… soy una persona que seguirá experimentando muchísimo tiempo.

¿Experimentando, sería la palabra que la define?

Experimento para crecer. Tengo que vivir muchas experiencias porque todavía no he podido definir lo que soy. Tengo una escala de valores en la que algunos han ido subiendo, otros bajando y algunos se han mantenido firmes. Lo más importante es la responsabilidad que tengo con mi mamá, ella es lo más claro, firme y sólido que tengo en la vida. Ella me lleva cada día de mi vida a ser mucho más responsable con respecto a ella y a mi misma. Yo quiero seguir viviendo cosas, seguir cometiendo errores, logrando muchos aciertos y creo que eso es lo que hace que mi vida sea especial… para mí sería un poco nostálgico llegar a un punto en el que logre la estabilidad, así la vida ya no sería interesante para mi.

¿Cuál de sus dos vidas prefiere, la pública o la privada?

Las dos, la pública he tratado de manejarla no solo en mi provecho sino en el de toda la comunidad que de una manera indirecta yo represento, digo de una manera indirecta porque mi responsabilidad en este momento no es representar a los homosexuales o a las travestis. Mi responsabilidad actual es realizar un trabajo que me fue asignado, pero por lo que yo represento mucha gente está esperando de mi palabra, de mi acción, de mi comportamiento y de mi apoyo. Estoy tratando de retribuir todas estas cosas bonitas que me ha dado la vida siendo muy responsable. ¡Mi vida es muy linda!

¿Por qué se convierte en este momento mi vida privada en un valor muy importante con respecto a mi vida pública?
Porque sé y entiendo que no puedo despegar los pies de la tierra, porque sé que si no tengo firmeza en la vida pública, que no es tan benévola como se deja ver, tan llena del colorido de las fotos, de las notas de prensa, de los apuntes de las revistas, de las mismas flores, la admiración y de todo ese interés que la gente tiene con respecto a uno, mi vida privada se puede ir convirtiendo en sombras, en recuerdos…

Entonces, ¿A qué le teme?

Yo le temo a perder mi identidad. He contado con la fortuna y le doy gracias a Dios porque el trabajo que estoy haciendo ha sido muy bien recibido por la gente; los televidentes ha identificado a Laiza y la han acogido con todo el cariño y todo el amor, pero eso me ha perjudicado a mi un poco, porque la identidad de Endry Cardeño se está perdiendo. Se me hace un poco irresponsable que cuando los medios de comunicación quieren hacer una nota con respecto a mí prefieran dar el nombre del personaje a dar mí nombre. Pareciera que hay un conflicto, que en realidad están aceptando al personaje pero al mismo tiempo que la condición de la persona que lo representa está siendo irrespetada, porque si no me respetan a mí como actriz o como actor… es más, les doy la opción que me llamen en masculino o como les de la gana, porque no importa si me dicen actriz o actor, eso no me interesa pero sí, que se me respete a mi y al trabajo que estoy desempeñando. En esta vida todo son oportunidades, situaciones, y uno tiene que aprovecharlo todo… Laiza es una herramienta que hoy en día estoy utilizando para que el día que ella desaparezca ya se me reconozca a mí y a mi trabajo.

¿Cómo es ese salto público de ser un hombre en masculino y pasar a ser una transvesti?

Es un proceso evolutivo en el que nunca hay una brecha, algo que pueda identificar como el punto de partida o un punto de shock que transformara mi vida. El proceso de las travestis, y me atrevo a hablar en general, el de las travestis que somos de corazón, cuerpo, alma, cerebro, sentimientos, todo… es que sentimos, como yo lo siento, que nacimos para ser travestis. Es un proceso que se va llevando paulatinamente; tan inconciente, muchas veces, o tan natural otras, que uno no llega a vivir ese hecho como un enfrentamiento con la sociedad. Además, si lo realizamos desde una edad muy joven como yo que lo hice desde los 17 años, la edad de la irreverencia, entonces somos claros en que lo más importante es ser, es vivir. Es como cuando los chicos empiezan a tener sus novias, salir a bailar, empezar a fumarse un cigarrillo, ellos lo hacen así se piense que eso es malo; muchos no quieren llegar a casa sabiendo que tienen que llegar a las 10 de la noche y hacen su vida a su manera, tomando cualquier tipo de riesgo… creo que en mi caso igual ha sucedido con mi transformación, he corrido riesgos para ser feliz.

¿Qué fue lo primero que cambio en su aspecto?

Yo empecé primero, creo, con la pestañita. No me acuerdo muy bien, uno empieza teniendo cambios muy sutiles, se empieza con la pestañina y después con un poquito de polvo, que no se vea, entonces después te miras al espejo y te ves muy pálida y comienzas con el rubor, un poco más de pestañina, te quitas tres pelos de la ceja y luego quieres quitarte otros tres… a la semana ves que eso ya no sirvió, entonces arrancas otros tres; por eso te digo que es algo que, por lo menos como yo lo viví es un cambio lento, sutil. En realidad, a mi alrededor no había una travesti que me sirviera como punto de referencia, por eso creo que, quizá, si algún día algún chico de diez y seis años que comienza a ver mi mundo, de repente le parece fabuloso transformarse de un día para otro, hacerlo representa un cambio que puede ser mucho más brusco… no es fácil llegar de un día para otro y volarse la ceja completa… yo no tuve un punto de referencia, fue algo que fué como saliendo muy dentro de mí.

¿Qué dice su mamá cuando ve esa ceja que ahora tiene un arco que no es el que su niño tenía?

Ella no alcanzó a decir nada porque desde mi primer primero de bachillerato, óigase bien hice tres, la llamaron del colegio que era muy grande, el INEM de Cúcuta. Allí hicieron una encuesta para identificar en la población estudiantil sus problemáticas y mira donde me ubican, junto a las personas que tenían problemas de drogadicción, robaban, cometían abuso sexual… junto a ellos se destaca la homosexualidad. Entonces como si hubieran sido unas elecciones fui la ganadora, obtuve la corona.

Nunca tuve contactos sexuales en la escuela, con mis compañeros… no entiendo porque es esos seis años que hice en secundaria porqué resulté siendo la reina. En aquel entonces era muy amanerado, me gustaba ponerme anillitos, paradójicamente hoy en día no me gusta aun cuando de pronto lo uso para una foto; en mi vida diaria uso mis aretitos y ya. Por qué use tanta cosita? eran elementos que me daban identidad, quería tener la uña larga entonces de repente, fabulosamente, llegó la moda del francés y alguien dijo que era unisex y entonces fui la reina del francés en la uña… vino la moda de los cordoncitos y claro, yo me ponía montones… hasta bien arriba del brazo. Siempre me la pasaba con mujeres y me sentía Abigail o mi amada Beatriz o todas las niñas rebeldes de las novelas… esa es la razón por la que cursé tres veces el
primero de bachilleratos, fue porque tuve muchos problemas en el colegio, lo mío era una “falta de disciplina”.

¿Usted cómo se piensa primero, homosexual o transvesti?

Primero me pienso ser humano, de ahí lo que sea, después si considero que soy homosexual.

En ese momento que tenía 13 años, ¿Usted que pensaba que era?
Yo nada, no me sentía nada… nunca me sentí ni lo sentí extraño, siempre me enamoré de alguien, que era un niño, sentía amor platónico y lo convertía en mi peor enemigo porque era la única manera de tener contacto con él.

¿El contacto físico para demostrar amor fueron golpes?
¡No… no, no! O sea, yo llamaba la atención convirtiéndome en su peor enemiga, en sapiarlo, empujarlo, molestarlo todo el tiempo, me ocultaba inocentemente en el odio aun cuando lo amaba con locura.

¿Alguno de esos chicos sabe que estuvo enamorada de él?
Yo creo que hoy en día algunos lo entienden así, yo creo que una de mis motivaciones más grandes para estudiar era poder ver a la persona de la que me enamoraba, encontrarla en el salón de clases.

¿Los suyos eran amores cortos o largos?
Eran amores largos, mis amores platónicos duraban el tiempo que yo duré estudiando con ellos, el tiempo en que los amé con locura y en silencio

¿Pudo “realizar” en ese momento alguno de esos amores?
Ninguno afortunadamente.

¿Cuándo llegó a realizo?
Nunca, en el colegio nunca pude.

¿Cuándo fue su primera relación sexual?
La verdad, no me acuerdo. No tengo conciencia clara sobre cuando fue mi primera relación. Tengo conciente mi primera relación conciente, con mis 5 sentidos; pero yo viví muchas cosas, porque desafortunadamente a una niña la educan para que sea virgen hasta que se case y un niño para que pueda “tirar” desde temprana edad, desde que se le pueda parar y eso lo convierte en el más hombre del mundo; pero en nuestro caso, desafortunadamente, como la familia no sabe o la mamá no sabe, o si lo saben, no tienen idea de como manejar el tema, o simplemente no tienen los elementos suficientes para guiarlo pues no hay ningún tipo de apoyo; lo ideal sería que las personas como nosotras, no solo las travestis, sino también los homosexuales pudieran tener una formación que les ayudara a decidir cuándo, cómo y con quién tener la primera relación sexual.
Es en el camino de la vida donde uno comienza a descubrir caricias; sensorialmente se sienten bien aunque piense que esté mal, uno se puede dejar llevar porque uno trae su instinto; desafortunadamente, yo no se por qué, los homosexuales son tan sexuales, “más sexuales que homos”… tengo la conciencia de mi primera relación completa con penetración, con todo, en un momento en que ya estaba demasiado grande, en el que ya habían pasado muchísimas otras cosas que hubiera sido más fabulosas si de joven me hubieran pasado.

El niño era bailarín y de pronto empieza este cambio del que hablamos ¿Qué pasa en el colegio, qué pasa en el grupo de danza?

No sé que habría pasado conmigo si la rectora del colegio municipal no me hubiera botado del colegio, si no me hubiera sacado las cejas. Hoy siento que me hizo un favor porque igual no sé que hubiera pasado si hubiera seguido estudiando y podido terminar mi bachillerato en ese camino en el que iba. Mis expectativas eran completamente otras en la vida.

¿Qué quería en ese momento?
Quería terminar de estudiar, quería estudiar Comunicación Social, quería ser una mejor persona.

¿Quería ser presentadora?
¡No! En ese momento no; quizá lo hubiera descubierto mucho más adelante, quizá la rectora lo que hizo fue acelerar el proceso porque ella me dejó sin estudiar, iba en noveno grado, tenía diez y seis años y ella me deja sin la posibilidad de estudiar. Mi mamá no me podía meter en un colegio privado entonces yo tenia que ver qué iba a hacer. En ese momento ya era muy claro que era una persona homosexual, femenina, amanerada y es cuando empiezo a hacer mi curso de peluquería.

¿Antes fue bailarín?
Claro yo siempre fui bailarín, siempre bailé en el colegio todo lo que podía bailar, tan pronto salí del colegio, sin horizontes, entré al grupo de danza folclórica de Norte de Santander. Allí encontré que era demasiado afeminado para estar en un grupo de folclor pero tampoco era la “niña de ley”, o sea, yo estaba como un híbrido, no sabía que era esa cosa. El pelo ya iba cada vez más pa´bajo, como si nada, y todavía utilizaba mi ropa masculina porque mi mamá me compraba la ropa y debía ponerme lo que ella me diera.

Ahí empieza mi cambio, los golpes del colegio no fueron traumáticos… a mi me dijeran loca porque allí cada uno es llamado de alguna manera, a uno le dicen gordo, al otro flaco, el otro es el bobo o el burro y el último el nerdo; entonces, en un colegio nadie se salva; para mí, que alguien diga que se traumatizó porque en el colegio le hayan dicho “loca” me parece muy ridículo porque en el colegio todos tienen su calificativo.

¿Le gustaba ese calificativo?
No me gustaba y las veces que tuve que reaccionar lo hice, no hacerlo era reprimirme y si me reprimía pasaba desapercibido y todo parecía perfecto; no quería dejaba de leer en público que me encantaba, me encantaba leer perfecto o dictar la clase con sus puntos y sus comas, como si fuera la profesora; reprimirme era la posibilidad de dejar de pasar a dar la exposición como yo quería, sintiéndome la presentadora del noticiero.

Hoy en día he analizado que siempre tuve esa sed de público y era muy difícil ocultar las ganas de uno pararse en frente del tablero, en frente de 30 o 40 personas. Todo tenía su precio en ese momento y yo quería vivir mi etapa de estudiante como toda persona, y si eso implicaba que todo el mundo se diera cuenta que yo era la loca, a mi no me importaba.

¿El curso de peluquería fué una aproximación a esa identidad femenina?
No, era un espacio abierto. Es como tener a un mico en un zoológico y después tirarlo a la selva; en el zoológico tiene todo: le dan comida, lo bañan, lo limpian pero está en un espacio muy limitado; eso hubiera sido para mí estar en una oficina, tratando de llevar una vida oculta. En la peluquería todo es normal, frente al homosexualismo es la oportunidad, fácil, de poder expresarse.

¿Por qué si en la peluquería era fácil, la niña decide volar a Bogotá?
Cualquier espacio se empieza a hacer chico. Esa es una particularidad de las travestis, los espacios se hacen chicos, siempre queremos más. Bogotá era parte del experimento, de ese experimentar en la vida, de arriesgarse a cosas nuevas. Soy una persona a la que siempre le ha tocado pisar en tierra firme, afortunadamente; yo entré a la peluquería sin saber gran cosa sobre el tema, a mi me dijeron trabaje acá sepa o no sepa; llegué porque a la dueña le pareció que yo era bonita y necesitaban un peluquero bonito en el salón para que llegara gente, con esa confianza que me dieron, cómo no va a responder uno. Después hice mi proceso de peluquería de barrio, luego, en una peluquería para clase alta; llegué con otra herramienta, me dijeron: “Bueno, aquí nosotros manejamos a las damas, pero como usted viene de cortar diariamente el pelo a mil hombres, la necesitamos de una”, entonces todos los hombres que llegaban eran para mí, a mi nunca me tocé ese proceso de pensar “Dios mío, señor, ahora que será de mi”. Igual fue mi viaje a Bogotá. Yo no llegué a Bogotá diciendo ¡hay los edificios!, ¡no! llegué al apartamento de una amiga, a pisar firme, creo que hasta el viaje a Europa fue firme. Lo más inesperado fue llegar a trabajar para la televisión aun cuando yo ya había hecho televisión de barrio.

¿Cómo cambia Endry cuando llega a la televisión?

Hay una parte positiva que me ha dado seguridad, me ha dado la libertad, esa energía para llegar a un sitio y decir. “aquí estoy, aquí me quedo y aquí no me van a sacar” aunque se que la regla tiene su excepción. Eso ha sido muy bueno porque he visto que la sociedad es hipócrita, como a la misma travesti de hace un año atrás a la que no volteaban a mirar y no se hubieran permitido tener en la puerta de su casa, hoy en día si la pueden acostar a dormir en su misma cama como ahora lo hacen. Para mi eso es chistoso pero a la vez me da rabia; ya lo he aprendido a manejar más, esa gente me produce risa y me da pena por ellos, porque ese tipo de gente vende hasta a la mamá.
Pareces nacida para el medio, tienes el talento, tienes la fama, me dicen, pero la vida me dice “si quieres seguir en la televisión tienes que empezar a transformar esa línea de valores, porque si no, no vas a durar mucho”. He manejado siempre todas las situaciones en la vida manteniendo un rango y lo que me gusta me gusta y lo que no me gusta, no me gusta; pero ese es el único inconveniente para trabajar en televisión, el medio me exige ser falsa, bajar la cabeza, exige muchas cosas que en mi vida de antes no hacía porque vulneraban lo que consideraba mis valores mas importantes.

¿No le preocupa transgredirse?

¡Ya me he transgredido muchísimo!, afortunadamente el ser humano es un animal de costumbre y ya llevo un año transgrediéndome, creo que lo importante es marcar un limite, de mi puerta hacia acá está el límite que no puedo pasar, pero en cuanto al trabajo ya me he transgredido todo lo que un ser humano puede hacerlo, ya no se puede más y tengo claro que no quiero que pase de mi puerta.

¿Cuándo va por la calle y la gente no se acuerda de Endry sino de Laiza y la llama de esa manera, que piensa?

Con la gente no me importa… yo estoy donde estoy por ellos, porque si el personaje no hubiera funcionado y la gente no lo quisiera ya me hubieran sacado, me hubieran mandado para París.

Me gusta porque quiere decir que lo estoy haciendo bien, de alguna manera se están rompiendo muchos tabúes y mucha “maricada” dentro de la gente, pero entiendo que la gente ve al personaje. No me gusta cuando me lo dice un periodista, una persona allegada a mí, alguien que sabe distinguir entre el personaje y la persona; entonces, es ahí donde trato de marcar la diferencia y decirles: “¡no un momentito!, si entrevista al personaje le contesto como el personaje, pero si van a entrevistar a Endry, aquí la cosa cambia porque es diferente”. También es ganar ese espacio, a mi no me van a hacer la encerrona porque eso quiere decir que no han aceptado nada y que la comunidad no ha avanzado en absolutamente nada, o por lo menos no en las instituciones… estoy hablando de la institución medios de comunicación, de quienes manejan el poder de la comunicación.

Si ellos no hablan con Endry, si no les interesa la entrevista con Endry quiere decir que no hemos obtenido absolutamente nada, porque el personaje es ficción y maneja una historia que es ficción, que ha marcado una línea con la que está insinuando muchas cosas pero que no deja de ser ficción…la historia se va a acabar y cuando la historia se acabe, con ella se acaba el personaje y con eso se acabó todo.

Cuando en vez de decirle Laiza le dicen Raúl ¿Qué piensa?

Me da rabia, porque siento que se están metiendo conmigo. Si lo hace un hombre, por lo general son ellos, que por su machismo le da rabia, que le duele que una “marica” esté figurando en la televisión como estoy figurando yo, que sabe que al personaje se indigna y le duele que le digan Raúl, sé que me quiere atacar gritándome Raúl.

¿Las transvestis que no la querían antes de estar en la televisión, han cambiado en su relación con usted?

Unas me quieren más, otras me quieren aún menos. Las que me quieren de verdad son las que me han querido siempre, no las que me quieren ahora. Las que me quieren ahora igual me dan risa, dentro de este experimentar que es mi vida, me divierto, y también les enseño… a mi me gusta dar cachetadas con guantes de seda y la vida me ha permitido dar esas cachetadas muchas veces. Tengo mucha gente para la cual yo no podía cruzar el umbral de su puerta y ahora se lo cruzo, para que tenga que tragarse lo que decía, después de alcanzar ese momento ya no me importa, no son personas importantes en mi vida. Hay otras que no me quieren porque en la comunidad de nosotras hay mucho resentimiento y lo entiendo, porque el resto de la sociedad ha creado mucho resentimiento dentro de nuestro grupo y para ellas no es justo que Endry Cardeño esté disfrutando esto, cuando ellas creen que todas podríamos.

Cuando llega a un bar para estrato seis en donde antes le era difícil entrar y ahora entra fácilmente y además le mandan un whisky a la mesa, ¿qué siente?

Igual me da risa, dejo que lleguen porque allí estoy manejando un papel también, y en esa imagen que estoy representando, no me puedo dar el gusto de ser la más antipática aunque tendría todos los elementos para serlo.

Esa aceptación de la comunidad homosexual ¿cómo puede leerse, cuando una transvesti no siempre es bien recibida?

Como dice el dicho: “si no hay más con mi mujer me acuesto”; en estos momentos ellos saben que tener una imagen, una figura muy importante que vaya más allá de lo que tradicionalmente se ha podido hacer en la televisión es bueno. No quiero decir que lo que yo hago es mas importante que lo que hace otra travesti en su peluquería, no quiero hablar como reina, pero la simple presencia de personas como nosotros, homosexuales plenamente abiertos con todo el cuento, es un trabajo muy fuerte de incidencia; como yo tengo la pantalla de lunes a viernes, tengo el micrófono, la entrevista y fuera de eso manejo la comedia, lo comercial, lo que gusta, entonces me han convertido en figura líder, pero en realidad lo único que hago es hacer lo que tengo que hacer todos los días porque por eso me están pagando.

Le pregunte hace unos días si quería que su fotografía saliera en un afiche sobre los derechos de las transvestis y usted me dijo que sí, ¿Por qué decide dar esa paso político?


Por que yo soy una travestí, conozco el contexto del afiche; en el momento en que usted me tomó esa foto lo hice con la convicción de lo que significaba salir y mi pensamiento no puede cambiar… además me veo divina.

¿A qué pregunta de un periodista le temería?

Hasta el momento ninguna, de verdad a ninguna porque si deseo se la respondo o ni no, le desvío la respuesta o le digo una mentira… hay cosas que no se deben decir pero no las dejo de decir por mi, porque me encantaría ser el personaje mas irreverente de este país, la que levanta a puya cada vez que abre la boca, pero desafortunadamente tengo una censura por lo que represento en este momento y aunque tengo argumentos para defenderme lo importante es mantener una imagen políticamente correcta.

¿Qué pasa cuando alguien insiste en tratarla en masculino viéndola tan femenina como la estamos viendo en las fotos?

Reconozco la ignorancia de la persona y le disculpo su ignorancia, tengo el derecho de ser lo que soy pero también debo dar el derecho a la otra persona a ser ignorante, con una vez que le diga que me molesta pues espero que ya entienda y entiendo que si lo sigue haciendo, lo hace para transgredirme.

¿Últimamente ha salido a la calle vestida en masculino?

Lo he hecho, lo disfruto porque la gente no me mira porque como hombre soy un ser completamente insignificante en la calle. Quería ir a ver los desfiles de las Drag Queen en Theatron y me fui vestida de hombre, me puse barba, gorra, zapatos, todo y efectivamente nadie me miró porque todo el mundo anda mirando cual mide 1,80 y allí además muchos andan sin camisa y yo no podía hacerlo, así que por ser bajita y tapadita nadie me miró… es algo que hago cuando quiero pasar desapercibida.

¿En algún momento de la vida se ve transitando hacia la masculinidad?

En cuanto a personalidad no; ya hablo así, muevo la mano así, pero creo que si algún día eso sucede no tendría ningún problema de que pase, es mas, algunas veces lo he pensado… no me imagino siendo una travesti calva, pero en cuanto a mi sexualidad la tengo muy clara, yo nunca podría ser bisexual y definitivamente, menos heterosexual.

¿Sería lesbiana?
A mi me encantaría que el ser humano pudiera enamorarse del otro o la otra y tomar ese tipo de decisiones, pero desafortunadamente todos reaccionamos de acuerdo a lo que tenemos, todos somos ávidos de amor, ávidos de cariño, así que si siento que no lo encuentro en un hombre me encantaría tener la capacidad de poder recibirlo de una mujer… el objetivo del ser humano es amar y ser amado y debiéramos partir de ello, sin embargo hay algo que no me permite recibirlo de manos de una mujer. Sé que les gusto a algunas lesbianas, es más, me lo han dicho pero yo tengo claro que soy homosexual.

Para un homosexual de su condición de transito de género ¿es fácil tener una pareja? ¿Tiene una pareja actualmente?

No y ahora que tengo fama menos, creo que fui la persona más exitosa de los 17 a los 24 años, después a los 24 años tuve un retroceso, fue por una ruptura luego de una relación de más de tres años con un hombre al que amaba con toda mi alma, fue tan fuerte para mí que sin proponérmelo dejé de ser homosexual, además tampoco quería ser mas travesti pues siempre me enamoraba de hombres heterosexuales y siempre me dejaban por otra mujer.

Ese hecho fue tan violento que no quise exponerme a otro hombre y cambié mi apariencia, me corté el pelo, regalé mi ropa, volví al colegio, y tuve el “pajazo mental” de creer que las parejas gay si pueden ser perfectas y que sociedad las acepta porque no se les nota, que lo importante es que no se note… Incluso pensé que ese cambio era algo muy lindo que le daba a mi mamá, pero una vez tuve la oportunidad de hablar con alguien quien me dijo unas palabras muy sabias: “ya tus padres vivieron la vida de ellos y sin perder todo el respeto que les tienes, ahora debes vivir tu propia vida”; entendí que yo no podía sentir que le estaba regalando a mi mamá el vestirme de hombre y haciéndola sentir la mamá más feliz de la tierra cuando yo misma me estaba sacrificando en ese momento. Fue muy bonito, me duró año y medio pero ya con eso me sentí preparada para volver a ser otra vez la loca de antes pero con más experiencia.

¿Se piensa estudiando en la universidad?

Me gustaría hacerlo pero así como soy, femenina, travesti… lo que pasa en que todo este cuento de ser travestí para mi es mucho mas extenso, a mi me encanta lo femenino pero nunca he anhelado ser una mujer y respeto a aquellas que se han operado pero una persona que se haga el “cambio del sexo” no es una mujer de verdad, es un hombre con resignación de sexo, con un cambio en su forma corporal. Nunca me he sentido una mujer ni he querido ser una mujer, soy una travesti, disfruto lo femenino, la feminidad… pero si el día de mañana siento dentro de mi corazón que es le momento de decir ¡ya no más! y reconozco que me siento mejor con mi jean, mi camisa y mi pelo corto, lo hago sin el más mínimo problema, porque Endry, la persona que soy no es lo que se pone ni lo que la gente ve, es muchísimo más.

¿Cuál es el hombre con el que usted tiene fantasías?

¿Con nombre propio?, no mi amor no le alcanza esta revista para publicar la lista que tengo. No pienso mucho en actores; para mi, ahora es mucho más difícil hacerlo porque estoy detrás de la pantalla y han caído muchas cosas y personas que pensaba eran maravillosas.

¿Qué siente cuando está junto a uno de eso hombres que le encantaban y ahora se da cuenta que usa mucha más base que usted?
El hombre es un animal de costumbre, si hace un año me hubieran dicho, allá en la esquina está Tiberio Cruz, por decir el nombre de alguien, allí en la silla donde estaba quizás me hubiera orinado, pero verlo ahora, después de hacerlo casi todos los días me produce lo mismo que ver a una fulanito de tal que poco me atrae, pero sucede que a mi siempre me han gustado mucho los hombres comunes y corrientes. Los hombres que están en el espejo, que son esclavos de su belleza, no me llegan, para eso estoy yo, la que está pendiente de su cuerpo, del maquillaje, de sentirse y verse divina, allá cada cual con su historia… pero en la mía no necesito tener a alguien así.

Apoyo emocional en tránsitos identitarios de género

Manuel Velandia Mora
Responde en un Diálogo con un estudiante universitario
2006. Julio


¿Cómo podemos llamar correctamente el trabajo de asesoría que usted realiza con personas que quieren vivir desde otro sexo?
Apoyo profesional emocional a personas en construcción de su identidad de género (si es un tránsito de género, por ejemplo de lo femenino a lo masculino) o de construcción de identidad de cuerpo, si es alguien que desea transitar en su corporalidad, de un cuerpo de macho, por ejemplo, a un cuerpo de hembra.
¿Cómo es la psicología de una persona que habiendo nacido con un sexo quiere vivir desde el otro sexo?
Cada persona es única, irrepetible, tiene su propia historia y necesidades, sus propias condiciones y condicionamientos culturales, sociales, económicas, políticas… y por tanto, su caso igualmente es único. Estas personas generalmente son rechazadas, estigmatizadas, vulneradas emocional y físicamente; ni la sociedad ni ellos mismos están preparadas para estos tránsitos identitarios y por tal razón viven un conflicto emocional muy pronunciado.

¿Cuáles son los problemas y conflictos de estas personas consigo mismas?
Las personas viven en una cultura judeocristiana que ha trazado un “deber ser”, este es para los hombres macho, masculino, falocrático, heterosexual y misógino y para las mujeres se espera que sea exactamente lo contrario. Quien decide transitar, ya sea en el cuerpo o únicamente en el género, se encuentra con que su “querer ser” es trasgresor del “deber ser” y al tratar de vivenciar, sentirse emocionalmente cómodo con su escogencia y construir las explicaciones a su situación, se ve obligado a negar parte de su “querer ser” para acomodarse en las relaciones sociales, afectivas y de otros ordenes emocionales y culturales. A ese acomodamiento lo llamamos el “estar siendo”. Quién “está siendo” no lo es de la misma manera en todas partes y con todas las personas sino de acuerdo con la aceptación que la persona recibe de cada una de las personas con quienes se vincula.

¿Cómo son los conflictos con la sociedad, el entorno laboral, la familia?
Los entornos societales, laborales y familiares están regidos por patrones religiosos que niegan la posibilidad de cualquier opción considerada desde su propia ignorancia como “contranatural”; la tradición de los equipos de salud que durante mucho tiempo ha considerado los tránsitos identitarios como una disfunción de orden emocional, también han perneado dichos entornos y en tal sentido se discrimina, se separa socialmente, se niegan los derechos fundamentales incluyendo el derecho a la salud y a la vida.

¿En qué consiste su asesoría?
Las personas necesitan ser oídas, encontrar por sí mismas sus propias respuestas; un asesor es solamente alguien que sirve de espejo, que crea las condiciones desde el respeto, la tolerancia activa y la solidaridad para que el otro o la otra se sienta cómoda consigo mismo y en un ambiente relajado en el que puede autorizarse a pensarse en voz alta.

¿De qué herramientas se vale?
Trabajo desde la propuesta sistémica apoyado por las teorías del lenguaje como generador de mundos y de las emociones como motores de la acción humana. Desde aquí se comprende que la sexualidad es una emergencia de la interrelación, la interafectación y la interdependencia de las construcciones lingüísticas, de las emociones y las experiencias que generan cada persona, la ciencia y la sociedad en general. Las personas necesitan poner nombre a las situaciones que experiencian (por ejemplo, dicen “eso que me sucede”) y a las partes de sus cuerpo (algunos por ejemplo llaman a sus genitales “eso que ahí”), y permitirse expresar las emociones que surgen en los encuentros y sobre todo en los desencuentros con los demás.

¿Cuáles son los resultados?
Las personas sienten que tienen el derecho a estar siendo lo que ellas desean ser. Esto las hace felices, les permite tomar el valor necesario para hacer decisiones en cuanto a su existencia y la vivencia de su corporalidad, de sus comportamientos y de vestir como se sientan bien, cuando y donde lo deseen.

¿Cómo estudioso del comportamiento sexual, cuáles han sido sus conclusiones más importantes en este tema luego de tantos años de experiencia?
La más importante es que la identidad sexual no es fija sino móvil, que cambia de acuerdo al tiempo, la sociedad, la cultura y el tipo de relaciones que establecemos con nosotros mismos y con los demás. Que nadie vive la sexualidad y su identidad en el “deber ser” sino que busca aproximarse a su “querer ser” pero que le toca “estar siendo” en los distintos procesos de socialización que experimenta.

¿En Colombia son frecuentes los casos de cambio de sexo?
Mucho más de lo que la gente quisiera aceptar pero mucho menos de lo que debiera ser, si realmente buscamos que todos los ciudadanos sean realmente felices.

¿Por qué estas personas son renuentes a hablar?
Porque la sociedad no está preparada para aceptar la diferencia, porque se niegan a crear condiciones para ser estigmatizadas, y porque como esto suele hacer parte de la intimidad, hacerlo público requiere de una preparación y asumir unos riesgos que no siempre están dispuestas a correr.

Bogotá territorio de diversidad

Bogotá territorio de diversidad
Manuel Velandia Mora
2006, junio


Hace no muchos años en Bogotá, cuando la homosexualidad aún era delito en Colombia, la policía llegaba a los bares, nos detenía por estar bailando entre “maricas”, nos montaban en la “jaula”, nos llevaban de “paseo” a las inmediaciones del cerro de Monserrate, nos desnudaban y bañaban con agua fría, nos dejaban abandonados y con la ropa botada en la carretera, a algunos kilómetros de allí. A las travestís les iba aún peor, a ellas les rompían además los tacones, pelucas, vestidos e inclusive les cortaban el cabello.

Ya no tenemos que regresar al amanecer, desnudos o en ropa interior a nuestras casas, la Constitución en sus 15 años y la organización de las lesbianas, gay, bisexuales y transgeneristas –LGBT- de Bogotá en una mesa de trabajo conjunta con representantes de las diferentes entidades estatales distritales y un grupo de concejales han logrado cambios significativos como del que hubo una muestra ayer en la ciudad.

El noche del 28 de junio, día gay internacional, fue escogida por la Alcaldía de Bogotá para llevar a cabo el Lanzamiento de la Política pública en relación con personas LGBT en la ciudad.

En un acto con lleno total en Theatron, un reconocido bar gay de chapinero, en el que convergieron el alcalde Luis Eduardo Garzón, los concejales Gilma Jiménez, Lariza Pizano y Carlos Vicente de Roux, la Alcaldesa de Chapinero Angélica Lozano, el Comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, las miembros de la Junta administradora de esta localidad, un nutrido grupo de funcionarios del gabinete y de diferentes instituciones distritales y los miembros de la “Alianza para el reconocimiento de la ciudadanía plena de las personas LGBT y con identidades de género y sexualidades no normativas” fueron los anfitriones de un acto cultural en el que se lanzó la “Política distrital: Bogotá territorio de diversidad”.

Los más de cinco mil LGBT presentes no podían dar crédito a lo que allí sucedía aun cuando ya previamente se habían sorprendido con el preámbulo del lanzamiento de la política: ver la ciudad inundada de afiches y pendones con ilustraciones de hombres y mujeres de las diversas orientaciones sexuales y de personas con tránsitos identitarios de género.

El emotivo discurso de la representante de la Alianza LGBT de Bogotá fue el punto de inicio del evento, ella recordó la falta de reconocimiento de los derechos civiles de las parejas del mismo sexo y las violencias cotidianas que son perpetradas contra los LGBT y destacó la importancia que tiene el vivir en una ciudad cuyos ciudadanos, gobernantes y autoridades de policía, en la escuela, en los espacios públicos y en las entidades estatales, puedan reconocer a sus poblaciones vulnerables y no negarle sus derechos.

El Concejal de Roux afirmó que “fue la indignación y la solidaridad que sienten las concejalas y concejales frente a la reiterada actitud de menosprecio, exclusión, segregación y marginación de la población homosexual en Colombia, que se expresa en los sordos actos y omisiones de los dirigentes del país y de la ciudadanía lo que los llevó a proponer el Acuerdo al Concejo de Bogota”. Dijo además que “el tema de los derechos de los LGBT no es un tema de minorías, es un tema de todos los que son sensibles a la necesidad de defender la democracia en el país, porque ésta no se mide por el respaldo de las mayorías porque hasta los regímenes más dictatoriales se conectan con ellas sino porque las democracias se miden por su actitud frente a sus minorías”.

Comunidades vulnerables tienen derecho a visibilizarse y a no ser estigmatizadas, dice Garzón

El Alcalde fue enfático al decir que “en Bogotá existe esta población y lo que nosotros queremos hacer es darle empoderamiento; no es una dádiva sino un derecho, deben reconocerse como una comunidad que es absolutamente fundamental y que tiene el derecho a no ser estigmatizada, agredida, porque es una de las poblaciones más afectadas…y porque uno tiene derecho a hacer con el cuerpo lo que se le da la gana”.

La alcaldesa Lozano declaró que “el Estado está para garantizar los derechos y que por esta razón se cubrirá el Centro comunitario de Chapinero que abrirá sus puertas en septiembre y que atenderá cinco mil personas en su primer año”, anunció además el nombramiento de un oficial de enlace de la Policía con la comunidad LGBT.

El alcalde cerró el evento anunciando que “en un año se celebrará en la ciudad un encuentro LGBT internacional en el que se pedirá a los invitados de otros países ser veedores de si la ciudad cumple o no con la política y además, que ésta comunidad será la testigo de que quien llegue a la alcaldía no puede recular en esta política”.

Los concejales que firmaron el Acuerdo presentado al Concejo de Bogotá fueron: Carlos Vicente de Roux, Maria Isabel Nieto, Gilma Jiménez, Lariza Pizano, Guillermo “la chiva” Cortés y Fernando Rojas. Cabe destacar que ninguno de los concejales del Partido Liberal Colombiano firmó la propuesta de acuerdo a pesar de que este partido cuenta con un sector político y social de minorías sexuales.

La iglesia: ¿Nuestra enemiga?

A propósito de las declaraciones de la iglesia católica en contra de los derechos de las parejas del mismo sexo
Manuel Velandia ora
Octubre 05

La homofobia y el sexismo radical de la iglesia católica debe ser un acto que nos debe hacer repensar si lo que dicen sus jerarcas es tan importante para la feligresía como ella pretende y un llamado para que las minorías sexuales colombianas se movilicen en torno a sus derechos.

Según la iglesia católica, “no existe fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia” en esta razón fundamentan la posición que han publicado con el fin de “iluminar la actividad de los políticos católicos” proponiéndoles “líneas coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes al problema” de las parejas homosexuales.

En evidente que esta posición no afectaría la discusión del proyecto de derechos de pareja presentado por la Senadora Piedad Córdoba. Matrimonio y derechos de pareja son dos temas bastante distintos, y el proyecto en Colombia no pretende el matrimonio entre personas del mismo sexo sino tan solo que éstas tengan derechos civiles como la salud o la herencia, tal y como los tienen las parejas heterosexuales.

La posición de la iglesia se alimenta en textos bíblicos, pero ésta no sería una razón suficiente para negar los derechos de las parejas homosexuales (¿También de las lesbianas?), si entendemos los alcances que tendría someterse a las acciones que ella propone ya que otras abominaciones, como llaman a la homosexualidad en el Levítico, son comunes en estos momentos. Por ejemplo, tocar la piel de un cerdo muerto nos hace impuros, no se podrían acercar al altar de Dios quienes tienen defectos de la vista, podríamos tener esclavos bajo la condición que sean provenientes de países vecinos, e inclusive, podríamos vender como esclavas a nuestras hermanas.

Para quienes somos políticos la ingerencia de la iglesia en la construcción de las legislaciones en los países es indebida, más aún cuando los países son laicos como lo es Colombia. La iglesia católica considera que l@s ciudadan@s de todo el mundo viven bajo su “ley natural moral”, pero no tod@s son católic@s, no tod@s l@s católic@s viven sus preceptos sino se vivencian desde el amor aprendido de Jesús, es decir, son compasiv@s, serviciales, no buscan el mal de sus herman@s porque para hacerlo no tienen en cuenta la orientación sexual de est@s. L@s cristian@s tenemos herman@s, ti@s, padres, madres, sobrin@s, prim@, niet@s homosexuales y lesbianas; pero como entendemos que es Cristo quien vive en ell@s no l@s rechazamos, estigmatizamos, aislamos, vulneramos porque estaríamos yendo en contra del amor y de la “protección de los valores” que él mismo nos enseñó.

Si aceptáramos las propuestas de la iglesia, entonces, partiendo de que la palabra de Dios es eterna e inmutable, más adelante llegaría el momento en que se nos presionara para proponer al esclavismo o excluir a quienes poseen ciertos defectos físicos; y al acatarlas, estaríamos muy lejos del experienciar el amor de Dios y sobre todo, pisotearíamos muchos de los derechos humanos fundamentales, tal y como ahora se hace con homosexuales y lesbianas.

Al condenar los derechos de pareja, la iglesia considera que los actos homosexuales son desordenados y contrarios a la castidad. Si entendemos que el único orden posible es el heterosexual con fines procreativos entonces en estos momentos muy pocas personas, incluyendo las heterosexuales, serían “ordenadas” y muchos menos seríamos castos ya que la mayoría de los encuentros sexuales tienen como fin el placer.

Debe entenderse que la ley de parejas no impone ningún comportamiento en particular sino que se limita a buscar que se haga legal la solución a una realidad de hecho que es considerar a los homosexuales y lesbianas como ciudadanos de segunda clase y por tanto con menos derechos que los y las heterosexuales.

Su Concejal, Manuel Velandia

¿Qué es eso del sexo?

Manuel Velandia Mora[1]
2005

¿Quieres tener sexo con migo? Esta pregunta, bastante general en l@s jóvenes, suele demostrar que muchas veces al sexo se le restringe a la posibilidad de un acto genital penetrativo o un intercambio erótico, olvidando que estas son tan solo algunas posibilidades de la sexualidad.

Dependiendo desde dónde se le explique, el sexo puede ser entendido primero, como definición biológica; segundo, como definición psicosocial; o tercero como una definición en continuo que imbrica y trasciende a las dos anteriores.

Primero. Si sexo es una definición binaria eminentemente biológica, entonces, sexo hace referencia a lo que somos genotípica y fenotípicamente como hembras o machos de la especie, es decir a los rasgos primarios y secundarios que nos caracterizan y diferencian tales como el sexo gonadal, hormonal, el sistema genital externo e interno, la estructura cerebral, la morfología corporal, la estructura ósea, la distribución de las grasas en el cuerpo y la distribución del vello púbico, entre otras. La definición biológica del ser humano concibe la normalidad sexual como inherente y exclusiva del coito vaginal con fines reproductivos[2] y que cualquier posibilidad erótica pene-vagina debe considerarse perversa o patológica siguiendo la tradición judeocristiana de la “medicalización del pecado” que se ha orientado ideológicamente a sustentar que fuera de estas dicotomías y de la practica con fines procreativos no hay salvación y que provee de explicaciones patológicas a las conductas sexuales.

Segundo. Si por el contrario sexo es entendido como definición psicosocial, a la definición de macho y hembra debe sumarse la identidad de género comprendida como la única posibilidad de percepción que tiene cada persona de ser hombre o mujer; y el rol de género, en consecuencia, es la expresión de masculinidad en el hombre o de feminidad en la mujer a partir de lo que la sociedad determina como el “deber ser” con que cada individuo debe identificarse y actuar socialmente.

Tercero. Si sexo es entendido como una definición en continuo, entonces, el concepto imbrica lo biológico a la dimensión psicológica y social de la sexualidad en lo que se concibe bajo la denominación de género. En este caso ya no sólo se habla de hombre y mujer, pensando al primero como masculino y a la segunda como femenina, sino que se entiende que existe una gama de variaciones sexuales.

No solo existen el macho y la hembra; en la especie se presentan igualmente estados intersexuales que pueden presentarse en el proceso de la diferenciación somatosexual durante el desarrollo prenatal, variaciones que a su vez tienen una expresión particular en los sexos genotípico y fenotípico; no en vano los dos sexos comparten un cromosoma X, hormonas “masculinas” y “femeninas” y hasta un cerebro que hoy sabemos es bisexual y posee diferentes estructuras y regiones cuya masculinización o feminización independientemente ocurre no sólo en la vida embrionaria y fetal sino a lo largo de todo el ciclo vital.

Sexo y género no es lo mismo

Desde esta perspectiva el concepto género es una construcción psicosocial ecosistémica que es comprendida, emocionada y experienciada de manera diferente en cada cultura, tiempo, espacio y persona. Razón por la que no deben ser entendidas como categorías exclusivas y excluyentes, sino como estereotipos que las sociedades establecen. El género es un continuo en el que los extremos son lo masculino y femenino y a lo largo de la línea que los une se presentan una serie de variaciones en las que uno de los estereotipos con sus respectivos comportamientos y actitudes puede ser más marcado que el otro o imbricarse de tal manera que, en la experienciación de la personas, desaparecen los limites del estereotipo.

La identidad y rol de género están determinadas por la ubicación del(a) sujet@ en dicho continuo y pueden presentarse de manera permanente o intermitente en cada persona.

Recogiendo lo más importante de lo hasta ahora expuesto, pudiéramos afirmar que desde ésta ultima perspectiva la sexualidad es una definición en continuo; que en la experiencia cotidiana se manifiestan tanto los sexos socialmente reconocidos como también las intersexualidades; que las identidades de género y los roles de género son tantos como personas existen, y que además, éstas identidades y roles no están determinados de manera permanente en las personas sino que pueden cambiar de acuerdo con los procesos emocionales que cada un@ experiencia en el transcurso de su existencia.

¿Cómo se explica la orientación sexual?
Si sexo es una definición que se comprende de forma binaria eminentemente biológica, la sexualidad, que es una dimensión eminentemente humana basada en el sexo, desde esta perspectiva únicamente es posible explicarla desde la posibilidad binaria de relacionamiento macho penetrador-hembra penetrada y por tanto, se excluye cualquier otra posibilidad de relacionamiento entendida con fines no procreativos.

En cambio, si sexo es entendido como definición psicosocial, se evidencia que la orientación sexual “normal” es la heterosexualidad exclusiva en hombres y mujeres ya que debe corresponderse con el “deber ser” tanto de la identidad como del rol de género.

Si se percibe la sexualidad como una definición en continuo, logramos intuir además, que la orientación sexual no puede ser explicada desde el estereotipo heterosexual sino a partir de las posibilidades que se establecen con base en las diferenciaciones de sexo, y las identidades y roles de género. Es decir, que puede comprenderse que emocional y físicamente los seres humanos están en posibilidad de relacionarse no sólo desde la experiencia heterosexual sino también desde la homosexualidad, la lesbianidad o la bisexualidad; en otras palabras, ya no en exclusiva y excluyente posibilidad sino diversidad de ellas.

Si a lo anterior añadimos que cada ser humano es único e irrepetible, podemos entonces recapitular y afirmar que no puede hablarse de la sexualidad como un estereotipo sino de experiencias particulares asumidas por cada persona y por tanto, debe hablarse de sexualidades; de lo anterior se desprende que existen tantas homosexualidades como sujetos experiencian particularmente su homosexualidad y en consecuencia, igualmente existen lesbianidades, bisexualidades y heterosexualidades.

¿Qué es la sexualidad?
La sexualidad no es “algo” que aparece con la adolescencia; está presente en todos los momentos de nuestra existencia, desde que nacemos hasta cuando morimos. Se relaciona con el hecho de que los humanos somos seres sexuados. Los seres humanos además de tener un cuerpo y un sexo, hecho común con los demás animales, nos diferenciamos de estos no solo por nuestras posibilidades intelectuales, sino además por el desarrollo de nuestras funciones emocionales y operativas; estas funciones nos posibilitan la toma de conciencia, la vivencia y asunción de las emociones que generan el cuerpo, el sexo, el género, la orientación sexual y las expresiones comportamentales sexuales.

La sexualidad involucra: aspectos físicos porque está relacionada con el cuerpo; aspectos emocionales ya que está vinculada con la identidad de la persona (lo que ella asume de sí) y los procesos afectivos propios de las relaciones interpersonales; además de aspectos sociales, culturales y relacionales que se adquieren en la familia, la escuela y en la vida cotidiana; aspectos ecosistémicos ya que se vivencia de una manera particular en cada sociedad, espacio (región geográfica) y tiempo; aspectos históricos ya que lo que se nos trasmite resume el desarrollo de las sociedades y los seres humanos que las conforman.

¿Qué es la Identidad?

La identidad es la idea y la sensación móviles que tiene el ser humano, en una sociedad y tiempo concretos, de ser lo que busca ser con relación a la cultura, a otræs(os) seres en su entorno y consigo mismo, y de seguir siéndolo en el transcurso del tiempo. No se tiene una identidad como algo construido y terminado, se está siendo y haciendo una identidad de manera dinámica en relación consigo mismo, con læs(os) demás y con la cultura a partir de cómo la persona se experiencia a sí misma, y con relación a las demás explica dicha situación y se emociona con ella.

La movilidad de la identidad, sistémicamente hablando, hace referencia a la posibilidad que existe de que la identidad cambie en el tiempo, a partir de las relaciones sociales y por inter-influencia con el medio, la cultura y la sociedad. La identidad puede considerarse como la emergencia de una construcción, no siempre consciente, que afecta los procesos de socialización del sujeto; para este autor la identidad emerge de la vida cotidiana, mas específicamente de la educación (formal y no formal) que provee a la personas los referentes del “deber ser” de la identidad, dichos referentes están basados en la cultura, son propios de una sociedad y tiempo determinados, y están afectados por los procesos de interrelación e interdependencia del individuo.

[1] Velandia Mora, Manuel Antonio. Sociólogo, Filósofo, Sexólogo, Especialista en Gerencia de Proyectos Educativos y Magíster en Educación. Investigador Social y maestro universitario. Miembro Titular y ex Vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología y es Director de la Revista Latinoamericana de Sexología.
[2] Preferiría usar el concepto de sistema sexual diversificador como una forma de acentuar la naturaleza única del ser humano y no seguir el juego de que somos “copias” del padre o la madre.