miércoles, 24 de octubre de 2007

Mijo, Mejor no diga nada. Conferencia

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1994

Actividades preparatorias a la celebración del Día gay internacional.

¿ Por qué las relaciones padres-hij@, cuando este(a) tiene una conducta sexual no oficial, suelen tornarse agresivas?

Las madres, más que los padres, casi siempre conocen de la orientación homosexual o lésbica de su hij@, pero el temor a confirmarlo hace que prefieran hacerse l@s desentendid@s y no se atrevan a plantear el tema. Cuando se autorizan a interrogar o a fisgonear a hurtadillas las visitas y llamadas telefónicas, es porque ya definitivamente se decidieron a comprobarlo. De todas formas, siempre guardan en el "fondo de sus corazones" la esperanza de estar equivocad@s.

Abierta a Hombres G. y Mujeres L.
Flag. Disco & Pub. Carrera 18 Calle 82 esquina.
Martes 24 de mayo. 8:30 a 9:30 P.M.
Conferencista: Manuel Antonio Velandia Mora.
Entrada gratuita.

No me soporto esa loca. Conferencia

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1994

Actividades preparatorias a la celebración del Día gay internacional.
Busca resolver el interrogante ¿ La convivencia entre nosotr@s es posible?. Cada un@ es únic@, irrepetible, trascendente y evolutiv@, sin embargo, en la relación con el otro y la otra, ell@s son asumid@s desde nuestras propias negaciones. Ello nos conduce a negarl@s, reinterpretarl@s y asumirl@s no como seres iguales viviendo procesos similares, sino como parte de un ghetto, como posibles "partenaires" o a discriminarl@s y contemplarl@s como diferentes, incluso como enemig@s.
Abierta a Hombres G. y Mujeres L.
Flag. Disco & Pub. Carrera 18 Calle 82 esquina.
Lunes 23 de mayo. 8:30 a 9:30 P.M.
Conferencista: Manuel Antonio Velandia Mora.
Entrada gratuita.

Construcción de la identidad sexual particular: Haciendo conciencia de mí. Taller formativo

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1994

Actividades preparatorias a la celebración del Día gay internacional.

La personalidad sana surge durante un proceso que hace a la persona más dueña de sí, capaz de ser auténtica, sin máscaras, de incorporar las experiencias propias, de descubrirse a sí mism@ en la experiencia total y de aceptarse con la libertad de ser realmente lo que es. Los procesos educativos formales no permiten generalmente cuestionar con respecto a la sexualidad; negar los posibles interrogantes niega las experiencias y temores que los originan. Construir una identidad particular es la única posibilidad de ser. Mientras no se use la libertad de construirse ser se hace imposible. Este taller es tan sólo una posibilidad para que usted asuma de una vez por todas, que usted y solamente usted, tiene el poder de ser.

25 Participantes. Hombres G. y Mujeres L.
Inversión $20.000.
Duración 16 horas
21 y 22 de Mayo, de las 8:00 a las 17:00.
Tallerista: Sexólogo, Sociólogo y Filósofo Manuel Antonio Velandia Mora.
Inscripción previa.
Tel. 2559814 de las 14:00 a las 18:00.

La explotación sexual infantil

Manuel Velandia Mora
06.05.1996

Justificacion de la Investigacion Desde el cuerpo, Financiada por UNDCP- Naciones Unidas, DAPC- Programa japonés de prevención de la drogadicción; realizada por la Apoyémonos Fundación Colombiana de Apoyo en Sida, Hepatitis y ETS, con el apoyo de Fundación Renacer, bajo la direccion de Manuel Velandia Mora.

La explotación sexual infantil no es nuevo en el panorama social mundial y nacional. Tan solo se había dejado de lado, se habían cerrado los ojos, los oídos y las bocas a una problemática que día a día era más evidente y cobraba más fuerza.

Desde nuestro quehacer como equipo interdisciplinario, estos grupos considerados minoritarios y marginalizados son deben seguir en el abandono, tienen derecho a formar parte activa en la sociedad nacional, como lo promulga la nueva Constitución colombiana.

Las alternativas que hasta ahora se han presentado al quehacer sexual en general como problemática social, es la “rehabilitación”, por medio de “capacitaciones” que buscan mejorar el nivel de ingresos, pero que no se acercan a lo necesitado por quien se ve obligado(a) a ejercer el trabajo sexual, ya sea hombre o mujer, mayor o menor de edad, ni se iguala a lo conseguido por estos en el mercado sexual, y que muchas veces significa una diversificación de la producción y no un cambio de esta.

De otro lado el problema es más profundo, tiene raíces que tocan los procesos de socialización, que cada uno de estos grupos ha tenido y cuyo reflejo es la asumisión de un “trabajo”, de un estilo de vida que es acorde con este. Creando representaciones culturales simbólicas, propias a ellos.

En los menores el problema se agudiza, la connotación de trabajo sexual, queda reducida a la de trabajo, si bien para ellos(as) no hay desconocimiento de la relación genital, si lo hay respecto a la sexualidad, su identidad sexual, su identidad física, su identidad se género, e incluso a su identidad de vestido, es decir en su identidad como persona, y a lo que esto implica e implicará en el desarrollo de su vida psicoafectiva, psicosexual, y psicosocial.

A los anteriores se suma la delincuencia y las relaciones de poder entre quien los explota sexualmente y el individuo mismo. Y aunado a todo ello encontramos el uso de substancias psicoactivas. Estos son factores que cruzan central y tangencialmente el devenir de los(as) menores y que no debemos olvidar en ningún momento.

El quehacer es la pregunta que motiva un análisis serio, junto a una reflexión personal de aquellos quienes investigamos, una reflexión desnuda de prejuicios morales que nos exige atrevernos a asumir una realidad que estremece nuestros propios principios fundamentales, pues la aceptación del otro y su conformación de lo que para el o ella es un estilo de vida, que no es acorde ni “cercano” al nuestro nos lleva a querer “adoctrinar” sin pedir permiso, y sin ni siquiera negociar la decisión misma.

Al desconocer los desarrollos y las expectativas de vida de los y las menores que hacen parte del mercado sexual, hace que las acciones no sean efectivas, carezcan de evaluaciones serias y proyecciones que aún cuando pudiesen parecer descabelladas serían “objetivas”.

Este momento histórico exige ser abiertos de pensamiento y tolerantes en la acción, no podemos decidir por otros, nos corresponde elegir lo que conjuntamente consideramos mejor.

Tenemos que evitar que el “hacer cosas” prime sobre lo que objetivamente se puede hacer. Es así como nuestra propuesta de trabajo está sustentada en trabajos puntuales realizados con individuos y grupos específicos en una acción de iguales, con una proyección investigativa de carácter cualitativo y la experiencia en este campo de un equipo interdisciplinario de trabajo, conformado por hombres y mujeres, conscientes de su papel como investigadores, y sobre todo de su papel como personas, con un rol en la sociedad... desde el humanismo..

Consideramos que acercarse a problemáticas de los menores en el área de la salud, tales como la presencia de las Enfermedades de Transmisión Sexual, el SIDA y el uso de subtancias psicoactivas, a partir de los conflictos humanos, hace de la prevención, no una actividad técnica de la misma, sino un instrumento real en la realización de programas efectivos y eficases por ser acordes con el bienestar, la calidad de vida y la salud, situaciones eminentemente humanas. El reconocimiento de la diferencia no debe ser únicamente una realidad a nivel cultural, sino también parte del abordaje en salud . La tolerancia demostrada al interior de la comunidad, debe ser así mismo, principio fundamental de la aproximación a los individuos y al grupo social al cual pertenecen.

La metodología escogida fue la participación-acción, utilizando para ello modelos de la investigación cuantitativa, tales como la entrevista focal, los grupos focales, las historias de vida con acción participativa, que nos permiten identificar los mitos, las falsas creencias, los tabús, los conocimientos adecuados, los elementos culturales, la semántica de la salud, los imaginarios sexuales, la semántica de la sexualidad; la semantica de la drogadicción, la semántica de la calle y los hábitos culturales, lo cual nos permite comprender mejor las actitudes, creencias, motivos, comportamientos y prácticas del grupo estudiado, conocedores de que ello nos proporcionaba profundidad de comprensión, pero no medida. En un proceso de descubrimiento y no de búsqueda de pruebas, por tanto de índole interpretativa en vez de descriptiva.

Una de las ventajas que nos proporcionó el trabajar investigación cualitativa, fue la posibilidad de trabajar con grupos pequeños, lo que nos proporcionó una mayor profundidad de respuesta y una mayor comprensión de la realidad en la que están inmersos los y las menores, como también, de los aspectos emocionales y contextuales

Para la producción de los materiales ilustrados orientados a la prevención de la infección por HIV/SIDA y a la disminución del consumo de substancias psicoactivas en los menores utilizamos la técnica de los grupos focales, estos nos permitieron identificar tipos de personas con las cuales poder trabajar, para así con ellos poder seleccionar y perfeccionar los materiales. Apoyados por un grupo de hombres y mujeres, menores de edad, y por profesionales de la Fundación Renacer, a quienes agradecemos profundamente por su colaboración, pudimos encontrar lenguajes y comportamientos propios del grupo, estudiar mensajes e ideas percibidas, descubrir factores que pudieran afectar sus cambios de actitud, comprender las razones que motivan ciertas tendencias y determinar las necesidades específicas de información.

Las entrevistas focales

Otra parte del trabajo fue realizada por medio de talleres sobre cuerpo y sexualidad. El objetivo de estos fue lograr que los menores asumieran valores positivos hacia la vida el cuerpo y la salud como mecanismo, que les permitiera una reflexión acerca de su existencia y de la violencia que significa para su vida, su cuerpo y su salud, el uso de substancias psicoactivas y el intercambio genital en procesos lejanos del afecto y del respeto por si mismos. Se buscaba además apoyar la asunción de una identidad particular en sus diferentes variantes, partiende de la comprensión de si mismos y del límite de sus posibilidadesde intercambio y del respeto por los otros.

La investigación cualitativa, tiene además algunas razones pragmáticas que nos motivaron a escogerla como instrumento metodológico fundamental, entre ellas tenemos: costo, rápida ejecución, flexibilidad, vínculo directo con la audiencia meta y la posibilidad de no tener que recurrir a elementos sofisticados que hubieran podido entorpecer la aproximación y relación con los menores.

La prevención requiere una aproximacion a la realidad como individuos y como miembros de una comunidad específica. El haber elaborado una alternativa de solución, a partir de un conocimiento profundo de la propia semántica y del medio ambiente del grupo con el cual se va a trabajar, hace posible que las estrategias a utilizar, respondan a necesidades reales y no a elementos teórico-prácticos lejanos a su propia realidad.

Cuando el objeto de la investigación es ente activo de la misma, la comunidad se asume partícipe de todo el proceso, e incluso se convierte en promotora de acciones tanto para su propia prevención, información y divulgación, como para el trabajo (aplicación) en otros sectores

Sin embargo, la recolección de información, nos obligó también a tener que utilizar algunos elementos de la investigación cuantitativa, sobre todo para aquellos aspectos que requirieron medir objetivamente ciertos comportamientos y actitudes.

Manuel, un sobreviviente

http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=44908
Fecha: 01/08/1996 –Nº 710 Revista Semana, Colombia

Con base en entrevista con Manuel Velandia

A tiempo con el día internacional de lucha contra esa enfermedad, la Editorial Temas de Hoy lanzó el libro 'Peregrinos del sida', del periodista Luís Cañón, un recuento de episodios dramáticos de la incidencia...

"El ramo de 76 rosas rojas, unas mustias, otras lozanas, otras apenas en flor, cayó súbitamente de la mesa de madera tallada al piso del pequeño apartamento, donde Manuel Velandia convive con una gama de pinturas de ventanales misteriosos que no cuentan lo que se esconde detrás de ellos, con pájaros y pescados de vidrio azul cobalto y con una montaña de libros y revistas, folletos y volantes, afiches plegables que hablan del sida: la enfermedad de la noche del amor.

El apretado florero se rompió y las rosas se esparcieron por el suelo, dejando allí su aroma adolorido. Manuel se arrodilló y las rejuntó. Pensó un instante y en seguida, con algo de rabia, las tiró en un rincón. Fue como un intento vano por desprenderse de una parte de él mismo, por dejar olvidados a la vera del camino afectos y memorias. Pero no, los pétalos endurecidos, de un amarillo luctuoso, siguen allí, recordándole a esos 76 amigos suyos que la furia del VIH se había llevado hasta entonces: junio de 1993. (...)

Todavía no asoma a su rostro medio oculto tras dos gruesos lentes verdes, ni a su voz gruesa que se hace cálida y amable cada vez que responde al teléfono el llamado de personas que buscan orientación y, sobre todo, apoyo. Una rama de dónde agarrarse en medio de esos vendavales interiores que lo sacuden cuando se encuentran, en la realidad o en la imaginación, con el sida.

-Apoyemos, buenas tardes- dice él.
-Señor, tengo una gran angustia. Creo que tengo sida. Tengo fiebre y diarrea y sudo mucho y yo leí que así es el sida. Tengo miedo, mucho miedo.
-Tranquilo, por favor. ¿Cuánto hace que tiene la diarrea?
-Hace como una semana.
-La diarrea da por mil causas y tendría que llevar más de dos meses para creer que es de verdad un síntoma.
-Pero me siento mal, muy solo y afanado. Voy tres y cuatro veces al baño en el día.
-Usted cuenta con nosotros y mire: una diarrea de un seropositivo es hasta de ocho deposiciones diarias.
-Yo creo que me infectaron.
-Habría que ver si es que comió algo que le cayó mal o si es que tiene relaciones sexuales sin los cuidados necesarios, que le puedan generar ese temor.
-Sí, yo tuve una relación hace como un mes y creo que tengo sida.
-Pero el sida puede tardar hasta 10 ó 15 años para aparecer... y la prueba para ver si hay infección se debe hacer tres meses después de la relación.
-¿Verdad?
-Sí, claro.
-Gracias, es que tengo miedo, no sé si debo hacer el examen.
-Puede ser. Habría que pensar en...
-Mire, yo lo vuelvo a llamar.
-Por favor, si quiere seguimos hablando, si quiere hablamos en forma personal. Cuenta con nosotros.
-Gracias, lo vuelvo a llamar.
-Déjeme su número de teléfono.
-Sí, es el 267...
Esas llamadas de personas ansiosas, atrapadas por el pánico y la paranoia, de parientes angustiados, de hijos confundidos por la suerte de sus padres, se repiten a diario a través del viejo teléfono negro que acompaña a Manuel desde hace varios años.

Pequeño y robusto, dueño de un ego que revolotea, Manuel es consciente de que su carácter lo formó en el yunque de quien se atrevió a decirle a la sociedad que sentía distinto. Hace rato ya que lidera la causa de los gays en Colombia. Pelea por reivindicar el derecho a una opción sexual diferente, combate la discriminación contra las minorías sexuales, pone la cara y trabaja en la pedagogía del VIH y el sida, aquí y allá. (...)

Manuel, explorando caminos, tuvo en la universidad su primera relación homosexual. Lo comentó con dos compañeras de clase, mientras guardaba silencio en su casa. Poco a poco descubría la atracción que ejercían sobre él las personas de su mismo sexo. La familia miraba su comportamiento con relativo respeto, tal vez con excepción de una hermana que, alarmada, le ofreció tratamiento de especialistas, hospitalización, ayuda sicológica, lo que fuera. Pero él tomó distancia y se reafirmó en lo que quería. (...)

Hacia 1979 le escribió a León Zuleta, un gay de Medellín que trabajaba duro contra las murallas sociales. Hablaba de una organización gay en Colombia, que sólo existía en su imaginación. Se cruzaron cartas con Manuel, hubo identidad de propósitos y se juntaron en una primera reunión en Bogotá, a la que asistieron 35 homosexuales más. Palabras, discursos, elocuencia, verbo hubo al por mayor y en esos terrenos Manuel se mueve bien.

Desde entonces, sus críticos hablan de su ego desmesurado, de su afán de figuración, de su carreta. Dicen que no vive para sus causas, sino que vive de sus causas. El se defiende. En toda tarea quijotesca, piensa, no sólo hay que trabajar con las uñas, sino con la incomprensión. De los de adentro que cuestionan y ponen trabas y de los de afuera que quieren aplanar con el rodillo de la tradición toda diferencia.

En el camino, de manera adventicia, una mañana cualquiera de junio de 1984 se encontró con Marleny. (...) "Primer caso de sida en Colombia. Muere prostituta en Cartagena. Hace tres días falleció en el Hospital Universitario de esta capital Marleny N., una joven prostituta que murió víctima del sida, tras...".

La noticia lo atrajo porque él venía trabajando en el frente de la prevención de enfermedades venéreas entre homosexuales: sífilis, gonorrea, herpes genital y otras. A través de la múltiple correspondencia que mantenía con grupos gays de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Holanda y otros países desarrollados, había recibido alguna información sobre la epidemia que azotaba a los homosexuales en América del Norte y Europa, que golpeaba a personas con historias nutridas de venéreas. "Ya está en Colombia ese virus, pero qué extraño que sea una mujer", pensó. (...)

Hombre acelerado y académico, fue a donde un buen amigo y le pidió que le prestara el bar para dictar una conferencia sobre la epidemia del sida, que ya llegaba a Colombia. Le explicó que el blanco favorito de esa enfermedad eran los homosexuales, le comentó que crecía la alarma por ese problema en Estados Unidos y que la inminente celebración del Día Mundial de los Gays ofrecía un entorno ideal. Recibió la aprobación necesaria y, ya en su casa tomó una hoja tamaño oficio y repitió en ocho cuadrados, trazados con lápiz y escritos a mano el mismo texto:
"Invitación. Tema: conferencia sobre el sida. Conferencista: Manuel Velandia. Hora: 3 PM Lugar: bar Amigos Fecha: 28 de junio, Día Mundial de los Gays". Sacó 15 copias de la hoja, cortó los cuadrículos y se dedicó a repartir las 120 invitaciones entre la población homosexual masculina de la ciudad.

La que sería la primera conferencia pública sobre el sida en Colombia estaba en marcha. Sólo que de una manera subrepticia, con una escasa docena de asistentes, en un sencillo bar. En Estados Unidos, en cambio, el asunto ya era un problema sanitario de marca mayor: el CDC de Atlanta, el Instituto Nacional del Cáncer y decenas de organismos federales le metían mano y recursos. Cinco mil muertos confirmaban la epidemia que se desataba, los homosexuales pedían a gritos alguna droga milagrosa, los hábitos sexuales empezaban a cambiar y la ciencia recibía una dura lección. (...)

"Pero era muy contradictoria la cosa. Yo hablaba de una enfermedad que atacaba a los homosexuales y citaba el hecho de que ya una mujer había muerto en Colombia. La gente me cuestionaba por eso. En esa primera reunión se decidió que el tema no era importante, que era un tema problema sobre todo para los norteamericanos y no para nosotros, que a nosotros no nos iba a afectar. Yo les decía que muchos teníamos relaciones con extranjeros, que otros viajaban a vacaciones a San Francisco, Nueva York, Los Ángeles, Miami, y que allá se podían contagiar. Les recordé que el ambiente gay allá era muy permisivo, que no había ni siquiera que entablar un diálogo para tener una relación. Pero no logré despertar mayores inquietudes". (...)
Hasta que un buen día la enfermedad se le apareció en carne y hueso. Un hombre antioqueño, de unos 38 años de edad, venía de Nueva York a morir en Colombia, junto a sus familiares. Se llamaba Rodolfo, era gay y había vivido durante 15 años en Estados Unidos. A través de una asociación de homosexuales, le escribió a Manuel pidiendo ayuda y compañía.

"A pesar de estar tan enfermo, porque él vino con el virus desarrollado, era muy atractivo. Era un hombre especial, alto, blanco, muy tierno. Su familia en Colombia era muy adinerada y prestante. El principal temor que él tenía era que ellos fueran a saber que era gay o que fueran a saber que tenía sida, porque iban a sospechar de su homosexualidad. No buscó consulta médica. Ya había escrito a su familia que tenía un cáncer terminal y que sólo quería venir a morir acá, y que no aceptaba tratamiento alguno porque ya estaba desahuciado. Su familia respetó esa decisión".

La experiencia fue muy difícil. Una cosa era hablar del sida a partir de folletos y otra muy distinta ver a ese hombre enfermo, atrapado por la muerte. Manuel no recibía ni jugo, ni café, ni agua siquiera, cada vez que lo visitaba. "Gracias, pero acabé de almorzar". "Antes de venirme tomé onces", eran sus disculpas más corrientes. "La contradicción era tenaz, yo no recibía nada por temor al contagio. Pensaba a la vez que alguien de la familia podría resultar infectado y no les decía nada porque ese era mi compromiso con él. Entonces me sentía mal cada vez que iba allí".

(...) Manuel, sentado en una silla china, contemplaba el rostro deteriorado de su anfitrión. El cabello se le caía a montones, los huesos cada vez se le marcaban más en los pómulos, en la frente, en la quijada. Entonces lo veía como una posibilidad estética. Siempre había querido pintar un cadáver y por momentos esa era la imagen que veía al frente. Pero reaccionaba confundido para intentar, sin mucho éxito, reanimar a su extraño interlocutor. El hombre murió y Manuel se enteró cuando ya lo habían sepultado. Tres meses después, en la Librería Nacional de Unicentro, se encontró a la hermana, quien lo saludó y de inmediato le soltó una pregunta que parecía tener atorada en su garganta desde hacía un buen tiempo: "¿ Oye, mi hermano murió de sida?". "Sí". No hablaron más. Cada uno siguió en lo suyo, como si no se hubieran visto jamás. (...)

Unos minutos antes, la conversación se había interrumpido para que Manuel pudiera atender a una monja de hábito gris, muy joven, de ojos negros, que vino desde Cereté, en la Costa norte, para llevar alguna información. El abanderado de los gays, de un cabello salpicado de canas prematuras, manos gordas y delicadas, ojos y rostro trigueños, le entregó varios afiches y decenas de folletos didácticos, y la invitó a que volviera. Luego atendió una llamada más -"Aló, Apoyemos"- para confirmar un viaje a Pereira, a dictar una conferencia sobre acompañamiento a enfermos de sida.

Así, Apoyemos se mueve y trabaja contra el sida como si fuera una gran empresa, de la misma manera que lo hacían a fines de 1994 otras 42 organizaciones no gubernamentales -ONG- en Colombia. Pero en realidad en la 'casa matriz' esa mañana sólo estaba este hombre a ratos femíneo, con un arete en su oreja derecha, que viste sobre su camisa blanca una especie de pañoleta de seda, decorada con brillantes colores verdes, azules y rojos. Muy cerca de su vivienda, ubicada en un pequeño edificio de apartaestudios de Chapinero, esa noche y todas las noches, decenas de adolescentes travestis andan por ahí, por la Avenida Caracas, o más allá, en el centro de la ciudad, ofreciendo sus cuerpos por cualquier migaja de dinero, en un ambiente de droga, delincuencia, prostitución, venéreas y sida.

Todo ese cuadro de marginalidad hierve en grupos de muchachos donde la orfandad, el desamparo y el abandono son casi la regla general, como lo estableció un estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá presentado en junio de 1995 y que abarcó a 200 de estos jóvenes. Apenas el 1 por ciento se sometía con alguna regularidad a exámenes médicos. En el 90 por ciento de los casos sus clientes eran hombres de clase media y alta, que preferían a menores de 16 años, les pagaban entre 2.000 y 7.000 pesos por cada encuentro, les pedían que consumieran droga durante el acto sexual y no aceptaban la solicitud de usar preservativos.

Tras la muerte del hombre que vino de Nueva York, Manuel siguió desplegando sus energías para difundir aquí y allá información sobre la enfermedad. En hojas de tamaño oficio, de su puño y letra, escribía sobre el nuevo virus, mostraba las primeras estadísticas de muertos en Estados Unidos, explicaba que ya se habían presentado algunos casos en Colombia. Repetía luego esa información, dividiendo la hoja otra vez en cuadrículos, y luego sacaba fotocopias que cortaba y regaba entre sus amigos y conocidos. Era una labor medio romántica. (...)

Cuando Mario viajó, vino otra reflexión y una nueva rosa para el florero que más adelante se estrellaría contra el piso. Así como se fue él, decenas de miles de seres humanos más se morían entonces en una y otra ciudad, en uno y otro país. El misterioso virus que, al parecer, se incubó en África, muchos años atrás, en un lento y complejo proceso, seguía extendiéndose.

Diversas investigaciones de la OMS realizadas en los últimos 15 años en genética viral, pruebas serológicas seleccionadas, análisis retrospectivo de muestras de sangre congeladas y casos clínicos, permiten aseverar que en los años 60, y aun antes, el virus ya prevalecía en el África. El Virus de la Inmunodeficiencia Simiana -SIV- que infecta hasta el 70 por ciento de los monos verdes africanos, parece emparentado con el HIV y tiene una estructura genética muy similar a la del HIV2. El HIV se podría haber cocinado allí, como resultado de mutaciones sufridas por el SIV.

La epidemia del HIV en África fue en su génesis de transmisión heterosexual, en un proceso lento y silencioso. Es posible que aun antes de la Segunda Guerra Mundial ya se hubieran presentado casos aislados en el África tropical. Al fin de cuentas, allí mismo nació el virus del Ebola, más asesino aun que el VIH. El Ebola también es una infección que se cocinó primero en el organismo de algunos monos salvajes. Ya desde 1967 se reportó su presencia en Marburgo, una ciudad alemana, donde un laboratorio especializado en la fabricación de vacunas importó cuatro monos de Uganda. El Ebola -que ataca todo el sistema de coagulación de la sangre, antes de destruir el hígado y los riñones- reapareció la última vez en abril de 1995 en la ciudad de Kikwit, Zaire, en el corazón mismo de África. Apenas en dos meses dejó más de 150 muertos, que despedían un vómito negro, antes de que se controlara su expansión más allá de las fronteras de esa ciudad de 500.000 habitantes.

No es de extrañar que el virus del sida, entendido como una amenaza contra la humanidad y no contra el grupo de personas seropositivas -que en este caso serían víctimas inocentes-, hirviera en África para luego invadir al mundo occidental, en una suerte de tardía vindicta. De allí, de Occidente, siglos atrás, partían los barcos que llegaban a las costas de África para regresar cargados de miles de negros, sometidos al escarnio de la esclavitud en un paisaje físico y espiritual que no era el suyo. A ese capítulo de la historia de la infamia se sumaría la invasión de franceses, ingleses, españoles, alemanes y belgas que, a partir de 1870, partieron entre sí, como si fuera una gigantesca torta, ese inmenso territorio, exuberante, tórrido y mágico.

Tampoco debe llamar a sorpresa que el VIH posiblemente se desprenda del organismo de los monos verdes, que jamás mueren por el desarrollo del virus. Al fin de cuentas sería una forma más de la que se valdrían los otros animales para cobrar al hombre, visto como especie, la voraz depredación a que sometió el planeta Tierra, convertido en un basurero tóxico, en un inmenso muladar de desechos no biodegradables, con una capa de ozono debilitada, unas fuentes de agua extinguidas y unos bosques que caminan, como la vida misma, hacia la muerte. La especie humana ha destruido, de la mano del capitalismo, una hermosa casa llamada Tierra, que no le pertenece sólo a ella. Los otros huéspedes defienden, a su manera, sus derechos. El sida, en esta perspectiva, es un enemigo que ataca a la sociedad entera, no a hombres y mujeres en particular.

En el caso del sida, aunque los primeros enfermos no fueron definidos como tales sino a partir de 1982, los casos iniciales en Haití y Estados Unidos parecen ocurrir desde los años 60. Fue a comienzos de esa década cuando 17 millones de homosexuales se lanzaron a las calles en Los Ángeles, San Francisco, Nueva York y otras capitales del norte. Mostraron la cara y desnudaron la opresión social y la clandestinidad en que vivían.

Aun así, a comienzos de 1995 todavía la comunidad científica no tenía la certeza absoluta sobre el origen específico del mortal germen que sigue llevándose a los amigos de Manuel, quien bien se puede definir como un sobreviviente de ese cataclismo. El, conservando todavía una dosis de miedo al contagio, sigue desde Apoyemos ayudando a los enfermos.

Allí trabaja con las uñas, mediante uno y otro auxilio que la mayoría de las veces él mismo busca. Los afiches los financia con recursos de la Sociedad de Mejoras Públicas; los folletos didácticos los imprime en la tipografía de un seropositivo; el acompañamiento a una persona que desea hacer la prueba lo realiza algún enfermo asintomático que ya vivió esa difícil experiencia; el aviso en el directorio telefónico, que tanto ha servido, lo consiguió a cambio de unas conferencias sobre la epidemia y la forma de prevenir el contagio.

Un grupo de gentes con corazón, la mayoría mujeres, trabaja con él en Apoyemos. Prestan turnos al teléfono, asesoran y acompañan a los enfermos, hacen pedagogía en colegios y universidades. Todos ellos son nobles y silenciosos tramoyistas de esta obra sin final, en que los protagonistas centrales son los seropositivos.

Manuel sigue ahí, haciendo su trabajo, en medio de chapuzones de sus críticos: "Es un vividor del sida, un charlatán. En sus conferencias es agresivo, egocéntrico y promotor del homosexualismo".

Pero él le sale al atajo a esas críticas: "Yo soy bueno en lo que hago. He viajado por 26 países a dictar conferencias sobre el virus, sobre el acompañamiento a enfermos, sobre formas de usar los condones, sobre el trabajo desde organizaciones no gubernamentales. No me han invitado por ser marica".

Continúa en lo suyo, en su cuento, haciendo su aporte a gays y travestis, a padres angustiados y personas con paranoia, a madres de familia infectadas por sus esposos o convertidas en seropositivas en alocadas transfusiones de sangre. Lo que jamás volverá a hacer es recoger rosas rojas en los funerales".

Acento negro

http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=36138
Fecha: 07/27/1998 -843

Los lectores de Acénto quedaron sorprendidos con la más reciente edición de la revista. Al abrir el ejemplar de junio no encontraron las secciones habituales sino una serie de páginas negras. A primera vista parecía un error de imprenta. No obstante, la edición fue totalmente planeada. Los directivos de la publicación, dirigida a la población gay de Colombia, decidieron sentar su voz de protesta por la ola de violencia que azota al país. Según Fernando Toledo, director de la publicación, el número es un rechazo a los actos violentos y una petición para que finalice la guerra. Aunque hubo gente que consideró la idea como una pérdida de tinta y de papel, otros aseguran que Acénto se anotó un hit al estilo de los mejores comerciales de Benneton.

Una revista con Acénto

Fecha: 11/10/1997
Revista Semana Nº 806

Por primera vez en Colombia aparece una publicación dirigida en forma abierta a la población homosexual del país.

Para una persona homosexual no es fácil vivir sin ser criticada o discriminada en una sociedad recatada como la colombiana. Y pocas veces encuentra canales adecuados de expresión. Eso puede cambiar, sin embargo, gracias a un medio de comunicación que está alistando todas sus baterías para salir del clóset.

Se trata de Acento, publicación que comenzará a circular a partir del primero de noviembre y que se convertirá en la primera revista no clandestina dirigida a la comunidad gay del país. Detrás de este proyecto se encuentran la editora Clorinda Zea y el publicista Fernando Toledo, quienes con la ayuda de un grupo de colaboradores especializados en diferentes áreas trabajarán por sacar una edición mensual.

El debut de la revista ha sido precedido por todo tipo de suspicacias. Aunque en el proyecto algunos socios y escritores son homosexuales, no todas las personas que se han vinculado tienen que serlo para trabajar allí. Según explica Toledo, la revista es una sociedad anónima en la que "hay gente 'gay' y no 'gay' pero lo más importante es que todos tienen una visión humanista".

Según los directores de la publicación, en la lista de colaboradores se encuentran, por ejemplo, Gloria Zea, quien estará a cargo de los comentarios culturales; Karl Troller, quien será uno de los columnistas, y Adriana Mosquera, una artista que estará a cargo de las páginas de humor. Patricia Rincón y Jan Ca harán la fotografía. Pedro Rojas, quien fuera director de la revista Notas de Luz, será el encargado del tarot. También participarán otros periodistas y escritores, como Manuel Velandia, que en algunos casos firmarán sus artículos y en otros, para mantener su nombre en el anonimato, lo harán bajo seudónimo.

Todos estos profesionales saben que montar una revista para gays en Colombia es una labor complicada. Sin embargo, tanto Clorinda Zea como Fernando Toledo creen firmemente en que el país ya está preparado para recibir sin prejuicios un producto de este tipo. "Los 'gays' en Colombia y en el mundo han estado durante mucho tiempo reprimidos y discriminados. Por eso mismo son muy sensibles y receptivos a una comunicación dirigida a ellos, dice Toledo. Creo que la gente está sicológicamente lista".

Como se trata de abrir un mercado nuevo cada decisión es tomada con mucho cuidado. Por eso, aunque las revistas gays en Europa están siguiendo la tendencia de la denuncia de aquellas personalidades que son gay, los editores de Acento piensan mantener una línea de discreción y respeto por los homosexuales. "No va a ser chismosa ni amarillista, enfatiza Toledo. Será lo suficientemente discreta para que la gente la pueda comprar sin sentirse mal". Eso sí, cree que va a desatar polémica, porque por primera vez en Colombia -y tal vez en América Latina- un medio hablará en voz alta sobre temas que antes nadie se atrevía a poner sobre el tapete.

Para todos los gustos
Efectivamente, nadie duda que va a levantar polvareda. Lo que muchos no entienden es cómo una revista gay logrará vender ejemplares en un país donde la mayoría de homosexuales no quieren admitir abiertamente que lo son. Según Toledo, Colombia es un país que está abriéndose en esta materia. De acuerdo con sus propios cálculos, solamente en Bogotá existen 123 bares y discotecas gays. "Comprar la revista será lo mismo que entrar a un bar 'gay".

Los editores también piensan que la publicación estará enmarcada en un criterio de respeto y que los temas serán manejados de tal manera que no sólo cautivarán a los homosexuales sino a todo tipo de personas sin importar sus preferencias sexuales. De hecho, la revista cuenta con muchas de las secciones que se encuentran habitualmente en los medios de comunicación, como música, libros, decoración, tarot, computadores, entre otros.

La diferencia entre esta revista gay y cualquier otra está en que la mayor parte de los temas de fondo tienen que ver con la problemática de los homosexuales. Para este primer número, por ejemplo, habrá un artículo sobre la situación de la comunidad gay en el mundo. También está un testimonio sobre la experiencia que vivió una persona gay al contarle a su familia acerca de sus preferencias sexuales.

Del mismo modo se manejará la actualidad pero sin olvidar el público objetivo. En esta primera edición habrá una encuesta con los candidatos a la Presidencia de la República sobre el tema de los homosexuales. "De la manera como está concebida la revista la va a poder leer toda la familia, desde las abuelitas hasta los jóvenes".

Buena lectura
La idea de hacer un medio de comunicación para los gays no fue improvisada. Desde hace un tiempo Clorinda Zea y Fernando Toledo estaban interesados con la idea de crear un medio nuevo. Después de mirar sondeos y encuestas y de analizar muchos estudios llegaron a la conclusión de que si bien aquí hay muchas revistas ninguna estaba dirigida a los homosexuales.

"Encontramos muchos nichos desatendidos, entre esos el de los 'gays", afirma Clorinda Zea. En otros países esto no sucede. La comunidad gay en Estados Unidos, por ejemplo, cuenta con cerca de 30 diferentes medios de expresión de cobertura nacional y, según Toledo, algunos de éstos alcanzan una circulación superior a los 750.000 ejemplares.

Obviamente, en los países desarrollados este tema se maneja de manera más abierta que en Colombia. Pero el hecho de que no se hable directamente de los homosexuales no significa que sea una población minoritaria o inexistente. Según la encuesta sobre sexo publicada recientemente por SEMANA, un 4 por ciento de los hombres admitió ser homosexual. Se cree que este porcentaje es aún mayor pero las estadísticas no lo muestran porque todavía muchos no son capaces de admitirlo abiertamente. En términos reales se calcula que esa población en Colombia podría llegar a ser de un millón y medio a dos millones de personas.

Como se trataba de una cantidad no despreciable de potenciales compradores, decidieron medírsele al reto que implicaba. El resultado de ese trabajo es una revista de 96 páginas a todo color que busca un sitio propio dentro del mercado. Durante este tiempo de programación, curiosamente, no han tenido ningún rechazo de parte del público potencial ni de los anunciantes ni de ningún sector de la sociedad. Y como todos los nuevos productos, en este caso también habrá un plan agresivo de suscripciones y de circulación en los puntos de venta. La idea es comercializarla también en Miami, Nueva York y Venezuela. Solo falta ver si a la hora de la verdad el público está listo para que el grupo de homosexuales pueda identificarse con un medio de comunicación y hablar de sus problemas, angustias y dificultades con libertad y con acento.

El juego de los príncipes y las princesas

Manuel Velandia Mora
Revista acento. Nº 3. 1997

Mujeres y hombres construyen su propia fantasía sobre aquella persona con la que desean compartir todos los momentos del resto de su vida; es el o la sujeto-objeto de su deseo, amor, erotismo y genitalidad, que además tiene características corporales, intelectuales, afectivas y de comportamiento, que en su conjunto definen al patrón, en relación con el cual se evalúa y califica cualquier posibilidad de pareja. Príncipe azul es como se ha denominado al patrón ideal de hombre. El modelo ideal de mujer parece ser etéreo y anómico, por tanto he decidido llamarlo princesa fucsia.

Cada cultura traza sus propios modelos, pero cada hombre y mujer - sin importar su conducta sexual- se ha construido el suyo propio y desde él busca, evalúa, califica, acepta o rechaza sus posibles parejas. Desde el machismo pareciera ser que la mujer reúne más fácilmente las condiciones de princesa; la mujer - por el poder que ha dado al hombre “como respuesta a su vida”- es más exigente en la escogencia de su príncipe.

Desde el romanticismo hasta la conquista actual - que es bastante directa- el rito de aproximación y de cortejo conserva características similares: una de ellas es la manera como hombres y mujeres interesad@s en una posible pareja, hacen lo imposible para "gustar" a esa persona.

La relación es un intercambio permanente de ganchos
Cuando se conoce a alguien se da comienzo a una medición - inconsciente o consciente- signada por el particular modelo de príncipe y princesa. Cada hombre o mujer (de acuerdo con su identidad sexual) se asume y es asumid@ como una posibilidad. Quienes logran atraernos lo hacen porque desde nuestra óptica particular poseen un gancho que nos atrae (It´s). Si logramos "colgarnos" de ese gancho es por que la otra persona lo posibilita ya que también le somos atractiv@s. Todos queremos atraer y a los propios le sumamos otros “ganchos” –no reales- que actuamos como estrategia de conquista. Nos enganchamos mutuamente con ganchos irreales y reales, y así se consolidan las relaciones.

Por ejemplo: En una pareja existe una mutua atracción. Un@ es vist@ como cercan@ a un patrón, atrae y es identificad@ positivamente como correspondiente con el modelo. Un@ de ell@s habla de su gusto por el cine; se le responde con el mismo interés y una invitación que acepta complacid@ -pensando que es “la única forma” de estrechar el vínculo-, al conocer la cinta que van a ver, piensa expresar su preferencia por otro tipo de película o de actividad.

Acepta ya que prefiere ceder en sus "gustos" antes que molestar. La película le parece espantosa pero prefiere afirmar que es muy buena. La persona se entusiasma y l@ invita a un ciclo de cine. Una vez más acepta la propuesta. Durante diez días asiste diariamente al cine, se siente molest@, pero prefiere ignorar sus sentimientos buscando estar con esa persona. L@s amig@s de su "pareja" le parecen un@s intelectuales detestables pero l@s soporta, porque para “su pareja”, al fin y al cabo, son importantes. Cede una, otra y otra vez en sus gustos y necesidades, y lo hace durante mucho tiempo. La otra persona también cede ante situaciones que no son de su total agrado. Ningun@ es consciente de que su relación de pareja se fundamenta más en los ganchos irreales que en los reales.

Perdidos en la pareja
Cuando consideran que la relación está “plenamente consolidada”, que están enamorad@s (las raíces en griego de enamorarse son las mismas de enajenarse: perderse en el otro), cada un@ asume la fantasía de que la otra persona cuadra perfectamente con su patrón para el ser ideal.

Quien se enamora pierde su esencia para ser “esencialmente” aquello que la otra persona desea que sea. En el enamoramiento la propia corporeidad es asumida como "propiedad de la pareja"; “complacer” el ejercicio genital y el erotismo está determinado no por los propios deseos sino por los de la pareja y por esta son “administrados y usufructuados”: quien está enamorado se enajena y su realidad parece ser posible única y exclusivamente en función de la pareja.

Con el paso del tiempo cada persona se siente escindida entre quien está enamorad@ y quien necesita ser para sí, ello la motiva a recuperarse en su propia esencia. Lentamente se da cuenta que el príncipe azul se va destiñendo y se transforma en verde o que la princesa fucsia realmente es de un ácido naranja. Cuando el interés se mantiene -a pesar de las múltiples confrontaciones-, se hace "todo lo posible" por negar-se dicha decoloración.

Al tratar de recuperar su esencia cada persona se siente falsa en lo que ha sido “su entrega a la pareja”, quisiera ser explícit@ y dejar de lanzar ganchos falsos, pero su reflexión particular l@ conduce a una serie de interrogantes: ¿Cómo evitar que la pareja decida por l@s dos?, ¿Cómo decirle que no se ha sido totalmente explícit@ y honest@? Cómo informar que lo compartido y afirmado como maravilloso y excitante parece ya no serlo. Por ejemplo, cómo decirle sin herir, que detesta ese tipo de cine y que sus amig@s le parecen desastros@s.

Cada persona basa su relación en la confianza que tiene en la otra. Los gustos compartidos generalmente son aquellas situaciones y valores que las hacen más atractivas. Afirmar que parte del encanto "es falso", es perder su propia posibilidad de relacionamiento. Surge entonces otro interrogante: si nos pusiéramos en lugar de la otra persona resistiríamos tal "engaño".

Cada miembro de la pareja se hace consciente de su propia incongruencia, pero no reconoce ni conoce que la otra persona pasa por el mismo proceso de reafirmación. Cada "partener" se piensa y asume honesta y a su vez entiende a la otra persona como manipuladora. Amb@s se engañan y se preguntan: Cómo "desteñirse" sin causar daño, cómo mostrar que se es un ser maravilloso a pesar de no poseer “el tono perfecto” o cómo descubrir lo encantador que puede ser alguien de “otro color”.

Siempre nos pensamos siendo el eje de nuestras relaciones. El bienestar particular es el más importante y en el fondo, el del otro o la otra es suyo. En cualquier relación el malestar del uno afecta la situación del otro. Cuando surge el conflicto nos preguntamos qué hemos hecho para causar malestar y la respuesta casi siempre “nos demuestra” que en la pareja parece estar la causa, pues casi siempre somos "conscientes" de que actuamos bien.

Tenemos nuestras propias razones para actuar y estas nos son muy lógicas. Las de la otra persona nunca lo son tanto e incluso se llega a pensar que la única razón que tiene la otra persona para actuar es hacernos daño. El amor pareciera desaparecer con la misma velocidad con que se pierde el encanto del color.

El amor se trasforma sin darnos cuenta en actos que son asumidos por la otra persona no como de amor sino como actos violentos y todo intento por re-descubrir a la pareja como un ser amoroso parece terminar en una confirmación de que no lo es. Se asume que el amor ha dejado de existir, que se transformó en violencia. Sin embargo, es dificil dar fin a la relación, y se sigue una y otra vez intentando que el amor renazca.

El amor se fundamenta en ser persona (en griego sonar a través de). El amor cuando está basado en una circulación de ganchos irreales es "im-personal" pues lo que se da al otro ser es precisamente aquello que no se es. La relación no existe plena y totalmente, se comparte con un ser escindido. Si la relación se basa primordialmente en que la otra persona ama un ser que no es, no ama realmente a esa persona, ama a un ser extraño. Existe la imposibilidad en cada un@ de ser reconocid@ y valorad@ en su propia esencia.

Redescubrir al ser real se dificulta, por que este nos parece tan falso que en él lo real se nos antoja irreal, incluso, por que cada uno de los miembros de la pareja está tan escindido que en algunos momentos su propia realidad le parece falsa o que su falsedad pareciera ser su esencia verdadera. La reconstrucción de una relación se dificulta por que la persona tendría que negar al ser falso para reconocer al verdadero, es decir, iniciar una relación con alguien distinto, de quien se asume una molestia que pudiera llegar a ser solucionada. La relación se fundamenta en que uno de l@s miembros acepta jugar los juegos propuestos por la pareja y se niega a sí mism@.

Cuando construimos una relación lésbica u homosexual el grupo de amig@s –y en muy pocos casos la familia- hace el “casting” y apoya la consolidación de la pareja. Al romperla no solo se rompe con las propias expectativas, se rompen también las de ell@s. En muchos casos nuestro príncipe azul o nuestra princesa fucsia lo son más de l@s otr@s que el o la nuestra. Cuando las relaciones se basan en las expectativas de ell@s -según el poder que estos ejerzan sobre nosotr@s- ésta situación dificulta o favorece el rompimiento o la consolidación de la pareja. La hipocresía con que se manejan las relaciones (ya sean familiares, de amigos o de pareja) induce a seguir actuando los roles que los demás desean. A sostener una y otra vez relaciones im-personales.

Consolidar o dar por terminada una relación requiere ser consciente de:

  • Que la relación es de los dos miembros de la misma y no del colectivo social;
  • Que circular ganchos que no lo son tiene como consecuencia final descubrirse como ser escindido;
  • Que se es amado por lo que realmente se es, o que se puede ser amado por aquella parte del ser que no es;
  • Que enamorarme es perderse en el otro, perder su propia esencia y ponerla en manos de la pareja.
    Si la relación es real, si cada persona se relaciona siendo ella misma, si el fundamento del vínculo es el amor y no el enamoramiento, entonces los conflictos tan solo serán eso;
  • si la relación se plantea desde la negación de sus mismas posibilidades, entonces el vínculo como tal no existe y la relación es tan solo un sofisma de distracción.
Antes de iniciar cualquier relación deberíamos plantearnos algunos interrogantes:
Por qué buscar príncipes azules o princesas fucsias si los seres ideales no existen;
  • Por qué negarse la posibilidad de compartir con muchos hombres o mujeres que no tienen el tono perfecto pero en quienes se podría descubrir que son personas maravillosas;
  • Qué sentido tiene para la existencia jugar el juego de no ser nosotros mismos y aceptar ser aquello que el otro o la otra desea que seamos;
  • Qué me aporta como persona aceptar a alguien en mi vida, motivado en que la familia o los amigos piensan que esa persona "me sirve".

Es probable que encontrar las respuestas no nos haga muy felices; no obstante interrogarnos es también la posibilidad de entender que lo más valioso de nuestra vida somos nosotros mismos. Jugar los juegos es una decisión particular, pero, ¿Tiene sentido hacer de nuestra vida un juego?

La homosexualidad en nuestros tiempos: una lectura en clave militante.

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1997

Fuente bibliográfica: Ministerio de Educación, Universidad Nacional de Colombia y Sociedad Colombiana de Sexología Velandia Mora, Manuel (1997). La homosexualidad en nuestros tiempos: una lectura en clave militante. En: Memorias IX Seminario Colombiano de Sexología: Sexualidad en el tercer milenio. Mesa redonda “La homosexualidad en nuestros tiempos”. CD sin clasificación bibliográfica. Bogotá.

Participantes de la Mesa redonda sobre “la homosexualidad en nuestros tiempos”: Psicóloga Florance Thomas, feminista, maestra universitaria y directora del grupo “mujer y Sociedad”; Psicóloga María Lady Londoño, miembra titular de la SCS, feminista y especialista en genero; Manuel Antonio Velandia Mora Sociólogo, miembro titular de la SCS.

El nombre original del texto antes de ser presentado en el evento era “El camino a la construcción de un nuevo discurso sobre la homosexualidad para el tercer milenio”.

Introducción:
Es evidente para todos los aquí presentes que el marica en esta mesa soy yo y aun cuando las presentaciones de mis dos amigas aquí en la mesa hablan de lo maravillosa que es la vida de los homosexuales en Colombia, quiero decirles que esto no es así. Según los informes de Amnistía Internacional más de 640 homosexuales han sido asesinados en Colombia por grupos de limpieza social; el más importante homosexual profeminista colombiano, León Zuleta, acaba de ser asesinado por sus trabajos en el tema de los derechos humanos; y, aun cuando el Ministerio de Salud afirma que los homosexuales somos el “grupo de riesgo”, dije y oyeron bien “grupo de riesgo” y no “grupo con riesgo”, hasta el momento no se ha dedicado ningún recurso específico para trabajar con esta población; de ahí que no se pueda pensar en este país como tampoco es ningún lugar del mundo que ser homosexual es una maravilla.

Ponencia:
Me pregunto por qué, ni en este ni en ningún otro evento hay una mesa de trabajo sobre la heterosexualidad y si las hay sobre la homosexualidad. Tengo la respuesta, tan solo se explica lo que es extraño, diferente, anormal, lo que no es la maravillosa heterosexualidad. Si ustedes consultan cualquier libro sobre la sexualidad que explique las orientaciones sexuales encontrarán que más del 75% de sus páginas se dedican a la homosexualidad, un 15% a los y las bisexuales y el porcentaje restante, a los heterosexuales y las lesbianas; porque las lesbianas como mujeres no existen y no requiere explicación aquello que no existe, tan es así que las mujeres de esta mesa, que todos sabemos tienen amigas lesbianas, no las han nombrado ni una sola vez y al escoger a los ponentes no se pensó en que en nuestra país hubiera una mujer lesbiana que pudiera tener un discurso construido y presentarlo en un evento de esta magnitud.

No voy a hablar de las lesbianas ni de las lesbianidades porque de ello deben hablar precisamente ellas, así que hablaré únicamente de las homosexualidades, así en plural, porque si parto de que soy tan único e irrepetible como cada uno de quienes aquí me escuchan, entonces tendremos que aceptar que la manera particular de vivir nuestras sexualidades es igualmente única e irrepetible, y que hay tantas homosexualidades como homosexuales hay, tantas lesbianidades como lesbianas hay, y tantas…

…Cuando se habla de la diversidad sexual lo primero que se piensa es que la diversidad está en lo homosexual, pero si los homosexuales somos lo diverso entonces las demás sexualidades son lo igual. Y entonces los y las bisexuales dirán pero si somos diferentes, y los y las heterosexuales querrán que por ningún motivo se les equipare a las demás orientaciones sexuales, porque cada grupo de personas que se asumen en una orientación sexual se reconoce precisamente en la diferencia y se reafirma en la diversidad; pero cada persona en medio de esa diversa diversidad se reconoce en su propia unicidad. La diversidad sexual entonces está representada por los diferentes y sus diferencias, porque cada uno de nosotros al vivir su sexualidad vive su cuerpo, su genero, su orientación sexual, sus formas de obtener y dar placer y la aceptación de sí mismo de una manera única y particular, y es ello lo que nos y los hace diversos.

…Por supuesto que hay un modelo judeocristiano, medico, jurídico y cultural que socialmente nos dice como “debemos ser” en nuestra sexualidad, un modelo que niega la diversidad porque supone una única manera de ser heterosexual, hombre, macho, masculino, falocrático, misógino y una única manera de ser mujer, hembra, femenina, dependiente del macho y de su poder, y adoradora de los hombres y sus falos como representación del poder que ellos son.

Es esta la razón por la que en los libros y los sexólogos, sociólogos, antropólogos o psicólogos no hablan de la heterosexualidad, porque la heterosexualidad está dada, se nace heterosexual, porque a diferencia de los homosexuales, de las lesbianas, de los mismo bisexuales que por reconocerlo tenemos conciencia de nuestro proceso de construcción de la identidad de orientación sexual, los hombres y las mujeres heterosexuales nunca se preguntan con respecto a su identidad.

Les pido que me ayuden es esta reflexión y por favor responda cada uno y cada una de quienes están aquí a las siguientes preguntas:

  • ¿Es su padre ó su madre responsable de su opción sexual?
  • ¿Qué cree Usted que generó su opción sexual?
  • ¿Cuándo y cómo decidió su opción sexual?
  • ¿Es consciente de su opción sexual?
  • ¿Cree que el rechazo a otras opciones sexuales l@ llevó a determinar la suya?
  • ¿Sería que todo lo que Usted necesitara para cambiar su opción sexual, es un(a) buen(a) amante con una opción sexual diferente a la suya?
  • ¿Considera que un fracaso en un intento sexual l@ llevó a determinar la suya?
  • ¿Considera que personas con una opción sexual diferente siempre estarán dispuest@s a seducirl@?
  • ¿Cree que su opción sexual l@ lleva a hacer de su vida un espectáculo público?
  • ¿Ha consultado a un(a) terapeuta a causa de su opción sexual?
  • ¿Considera que los menores deberían tener maestros con su misma opción sexual?
  • ¿Permitiría que alguien a quien usted ama sostuviera relaciones con otra persona cuya pción sexual sea diferente a la suya?
  • ¿Debería haber leyes especiales para quienes no tengan su misma opción sexual?
  • Quien tiene una opción sexual distinta a la suya, debería ser separado de la sociedad?
  • ¿En qué se diferencia Usted de aquell@s que tienen una opción sexual igual a la suya?
  • ¿En qué se diferencia Usted de aquell@s que tienen una opción sexual diversa a la suya?
  • ¿Usted cree que vale la pena hacerse todos éstos interrogantes acerca de su opción sexual?, a la de otr@s?, para qué le sirve?

Inicié me presentación en este seminario aclarando que “el marica en esta mesa soy yo”, perogrullada pensarán algunos; evidente, afirmarán otros. Justo quiero recalcar sobre esa evidente evidencia.

No soy un hombre gay así algunos me entiendan como tal, no lo soy porque semánticamente no tengo existencia, en español no existe esta palabra y por tanto tampoco el hecho que ella designa. En inglés gay en su significado primigenio es alegre, divertido y a partir del movimiento de Stone wall en 1969 se le agrega la connotación militante a la idea de que somos gay porque los maricas somos “de ambiente” como en Colombia se nos dice.

No uso la palabra gay porque como acto político de resistencia decidimos en el movimiento homosexual colombiano, usar la palabra “guëis”, tal y como un colombiano común y corriente como usted o yo lo diría, para referirnos a esos militantes homosexuales. Tampoco soy gay porque cuando pienso en mi amor por otros hombres no siempre me pienso como un sujeto político y si casi siempre como un sujeto sexuado que se relaciona genital y afectivamente con otros hombres, que desea a otros hombres y que hasta hace unos pocos años (1981) era un delincuente en este país por el hecho de ser homosexual.

Tampoco soy un hombre homosexual porque el concepto homosexual que fue acuñado en 1869 por Karl María Kertbeny, escritor y jurista, para definir la atracción sexual de algunos individuos por personas de su mismo sexo, como un aspecto inherente e inamovible de su personalidad, a través del siglo XX, ha sido transformado por diferentes escuelas psicológicas y ampliado por los profesionales de la salud hasta definir una enfermedad sexual y yo no soy un enfermo, tampoco lo considera así la Organización Mundial de la Salud OMS.

Evelyn Hooker En 1958, escribió el artículo La adaptación del hombre declaradamente homosexual. Trabajo que sería utilizado 20 años después para respaldar el trabajo de quienes quisieron eliminar definitivamente la homosexualidad de la lista de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría. Apoyada por los Institutos Nacionales de Salud Mental de los Estados Unidos y tras observar que uno de sus estudiantes y sus amigos declaradamente homosexuales no cumplían con los imaginarios de los hombres homosexuales, aplicó un diseño experimental refinadamente simple a 30 pares de hombres, uno de ellos homosexual y otro heterosexual, equiparados por edad, educación y coeficiente intelectual (la media del coeficiente intelectual difiere menos de un punto); pidió a un panel de expertos que interpretase las pruebas sin conocer la orientación sexual de los sujetos de investigación; y pedirles que valoraran la salud psicológica sin conocer la orientación sexual. A modo de reto Hooker les pidió a los expertos que determinaran en función de la prueba quién era homosexual y quién era heterosexual. Las pruebas utilizadas fueron la prueba proyectiva de Rorschach o más popularmente conocida como de manchas de tinta, y una similar, el test de apercepción temática (TAT).

Los expertos sólo pudieron determinar correctamente al homosexual de la pareja en una 50% de los casos, lo mismo que hubiera predicho el azar de una moneda lanzada al aire. En algunos casos, una persona fue determinada como un “Kinsey 6”, por el Rorschach, y por el mismo experto como un “Kinsey 0” por el TAT. Hooker extrajo tres conclusiones de su estudio:

  1. La homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad;
  2. La homosexualidad puede ser una desviación del modelo sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal;
  3. El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el desarrollo de lo que frecuentemente se ha asumido.

La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974 consideró que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser esta una categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de orientación sexual. (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en una misma categoría.

La posición de algunos colegios profesionales estadounidenses, con respecto a que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni motivo de discriminación, se encuentra registrada en las resoluciones de las siguientes asociaciones americanas: Para el progreso de la ciencia (1.975), de la salud pública (1.975), de Enfermería (1.979), de Bibliotecarios (1.971), de Trabajadores Sociales (1.977), de Educadores (1.970), de Abogados Americanos (1.973) Asociación Psicológica Americana (1.975) y el Consejo Nacional de Profesores de inglés (1.979).

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS, a partir de CIE-10,1987, no se incluye la homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el sujeto y en esa medida pueden afectar el funcionamiento individual y a la relación con la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de relación eróticosexual.

La palabra “homosexualidad” sugiere muchas cosas distintas, pero no siempre el erotismo o la genitalidad entre hombres puede denominarse “homosexualidad”. Muchas de las palabras utilizadas para definirla o para hacer referencia a ella retoman los términos como: berdache, sodomía, enfermo, urnings, degeneración, perversión, inversión, tendencia, orientación, conducta, variante, opción, alternativa, decisión, determinación, natural, herencia, antinatural, congénito, consecuencia, influencia, y muchas otras. Las teorías expresadas en estos términos han sido utilizadas como fundamento de estigma y vulneración a los hombres homosexuales y las mujeres lesbianas.

Pero esa palabra también sugiere algo que yo soy: una marica. Esto lo tiene claro quien en el momento en que ingresaba a esta sala dijo “Ese es el marica que va a hablar”, pero también lo tienen claro muchas personas que me estigmatizan, me agreden, me vulneran y que consideran que al decírmelo, me ofenden.

La palabra marica etimológicamente tiene es su origen lo femenino, la palabra María, los maricas somos las marías, por eso soy marica porque en esta sociedad machista el homosexual es menos hombre, y serlo es “ser mujer”, por eso no solo soy marica sino especialmente soy “una marica”. Porque de manera despectiva, incluso muchos que se piensan a sí mismos homosexuales, ven en nosotros un cierto amaneramiento femenino, a un sujeto al que hay que separar socialmente y reivindico el derecho a ser femenino como una manera de ser homosexual, por eso soy “una mariquita”, la mas minúscula de todas, no por lo bajita sino porque deseo reivindicar en mi a la mas excluida de todas las excluidas, la “loca mariquita”.

Sí, además soy “loca” porque al interior de los homosexuales a las maricas mas mariquitas, como una manera de agredirlas, vulnerarlas, separarlas se les dice “locas”.

Como acto político he decido, a partir de este momento, dejar de ser gay, dejar de ser homosexual, dejar de ser marica para ser “una loca mariquita”. Con este acto político que es mucho mas que un acto de trasgresión lingüística y de las normas judeocristianas de las buenas conductas, quiero que quienes están en este recinto, uno de los más prestigiosos del país en la creación y difusión del conocimiento, y que en su mayoría son maestros y maestras se vayan con la idea de que el más pequeño y excluido de los seres tiene el derecho a que en la escuela se le respete y asuma en su diversidad, a que se le reconozcan todos sus derechos humanos y en todos sus derechos sexuales.

Me dirijo específicamente a las maestras y los maestros porque considero que la educación juega un papel fundamental en las transformación de los imaginarios, en la construcción de una nueva ideología, en la modificación de las relaciones sociales, en la cotidianización de la sexualidad no como un tema aparte sino como una vivencia, un sentimiento, una explicación de la realidad en la que los derechos sexuales sean reconocidos en su plenitud como lo que son, derechos humanos, es decir que:

  • La equidad entre hombres y mujeres sea posible
  • Los géneros incluyendo al de aquellos que deciden asumir una identidad de genero que es la que no se espera socialmente de ellos sean reconocidon en iguales condiciones a las masculinidades y feminidades por ser variaciones de estas
  • Las personas puedan vivir su orientación sexual sin tener que dar explicaciones y sin que sean tratadas como enfermas, anormales, antisociales, delincuentes o pecadoras
  • Puedan vestirse como les plazca y no como la norma dicta; educación sexual sea positiva y en consecuencia no se enseñe sobre la sexualidad como algo sucio de lo que se deba hablar en voz baja o exclusivamente de y en la intimidad sino como una manera de realizarse como sujeto social, cultural y político; las personas en la búsqueda del placer puedan asumir practicas, comportamientos y actitudes erótico-placenteras que no vulneres a sus parejas sexuales, sin que por eso se les considere aberradas
  • Que nuestra intimidad no sea expuesta en publico sin nuestro consentimiento; y,
  • En la escuela ningún miembro de la comunidad académica sea separado, excluido, estigmatizado, burlado, castigado, satanizado, aislado o segregado en razón de ningún aspecto de la vivencia de su sexualidad.

Es esta mesa de discusión nos convoca el tema de la homosexualidad en nuestros tiempos, por ello llamo la atención a los maestros y maestras porque es en las mentes, capacidades e intereses de ellos y ellas en quienes el Estado ha puesto la educación sexual en nuestro país, no porque se piense que no se educa sexualmente en la casa, en la familia, en la iglesia, en la sociedad, en los medios masivos de comunicación sino porque es con sus maestros y maestras que un niño y una niña pasa el mayor tiempo de su niñez y juventud y en tal sentido de quienes mas información positiva o negativa recibe entorno a las sexualidades.

Les hablo a ustedes porque los padres derivan en los maestros y maestras la educación de sus hijos, porque los niños, niñas y jóvenes creen en ustedes y asumen que lo que dice el maestro es una verdad incuestionable y apelo a su sentido ético para que reconozcan que ningún ser humano puede ser vulnerado en su derecho a la construcción de su felicidad y ésta está directamente relacionada, con la vivencia plena de su sexualidad.

Reclamo a las maestras y los maestros la evaluación y redirección del Plan nacional de educación sexual e insto al Ministerio de educación que nos convoca a este evento para que comprenda que en los proyectos educativos institucionales en, de y para la sexualidad todas las orientaciones sexuales son igualmente validas como también a que comprenda que la equidad de genero no es solo una posibilidad para las mujeres sino también una construcción para y junto con los hombres.

Este evento nos plantea el reto de discutir sobre la sexualidad en el tercer milenio, creo que las prácticas sexuales no han variado demasiado en la historia de las sexualidades y tan solo veo a unos pocos utilizando las nuevas tecnologías para obtener placer o provocarlo, pero de todos es sabido que en este siglo que está a punto de terminar si ha cambiado la manera como la sexualidades se explican y las leyes con la que esta se cohíbe o castiga; constitucionalmente en nuestro país ha cambiado el papel de la iglesia, en el código penal ya no nos asume como delincuentes y ya hablamos de derechos humanos y sexuales.

Yo confió plenamente en que las decisiones políticas en el tercer milenio, en este país, estén orientadas de tal manera que ningún ser humano sea excluido, limpiado socialmente por grupos de derecha como sucedió con León Zuleta con quien fundamos el movimiento homosexual en Colombia y quien fuera asesinado en 1993 por sus trabajos con relación a los derechos humanos y sexuales.

Muy a mi pesar considero que en el tercer milenio las enfermedades de transmisión sexual se seguirán presentando porque desde el libre desarrollo de la personalidad algunos seres humanos seguirán optando por la enfermedad en vez de hacerlo por el autocuidado y la vida pero muy especialmente porque el desinterés del estado en las poblaciones sexualmente vulnerables como los y las trabajadores sexuales, las minorías sexuales e inclusive las mujeres seguirá creando condiciones de iniquidad e inequidad y muy seguramente estos y algunos otros grupos de personas seguirán siendo excluidos ya que la pobreza, la ignorancia y el modelo judeocristiano seguirán teniendo un peso político en cualquier toma de decisiones en Colombia y en el mundo y seguirán siendo la excusa para que cada vez un grupo mas pequeño de ciudadanos y ciudadanas concentren el poder económico, político y educativo en nuestro país.

Gracias a los juegos de la vida y el poder, depende de nosotros los líderes y liderezas sociales y de los maestros y maestras que el futuro que se nos avecina sea diferente, porque es por medio de la educación que se suceden los cambios o se perpetúan los modelos. De cada uno de nosotros depende no solo nuestra existencia sino la vida que queremos para aquellos que ponen en nuestras manos la posibilidad de decidir, de proponer, de luchar por los derechos, no solo por los nuestros sino por los derechos humanos y sexuales de todos y todas.

Sueño con un mundo en el que por ser una loca mariquita ya no sea contemplada como una perdida o una pérdida sino como lo que realmente soy, un ser que en lo único que se diferencia de algunos de ustedes es en el sujeto que elegido para poner mis deseos, mis afectos, mi erotismo, mi genitalidad, y en el que se entienda, asuma y respete que al igual que algunas de ustedes tengo el derecho a optar por un hombre pero que a diferencia de muchos y muchas de los y las heterosexuales ha decidido ser lo que quiere ser y vivirlo plenamente y sin tener que esconderse para ser feliz.

Gracias por los aplausos pero estos no son para mi, son para cada uno de ustedes y no lo son solo por hoy sino para cada día en el que al ir a la cama con su pareja descubran que al revisar cada una de las acciones del día, en las que eso sea viable, han hecho lo posible para que otros y otras vayan a la cama con igual libertad con que ustedes pueden hacerlo o con mejores posibilidades de las que hasta ahora usted mismo o usted misma tiene.

Aquí llegó Carolina: la Reina de la Cuadra

Por Manuel Velandia Mora
11.97.
Revista Acénto.

Primera entrevista a una persona transvesti realizada por el autor.

En los algo más de 20 años de trabajo con minorías sexuales he tenido oportunidad de encontrarme con un sinnúmero de hombres y mujeres, con muchas “mujeres” que son hombres y con algunos “hombres” que en realidad son mujeres. Los he observado desde sutil a estrafalariamente vestidos o desvestidos, con imperceptibles amaneramientos de género hasta con una marcada presentación transgénero en su vestuario y accesorios.

L@s much@s transvestis con quienes me he cruzado en la vida realizan tareas casi siempre relacionadas con la lectura de las cartas, la adivinanza del futuro, la belleza y la prostitución. Lo sorprendente de la persona a quien entrevisté para esta historia es que a Carolina como a él (a ella) le gusta que lo llamen es no solo su actividad laboral sino también su vestido: falda negra al tobillo, blusa de seda estampada anudada al cuello, saco negro con abotonadura y tejido en lana, botas altas en cuero y con tacón mediano, maquillaje discreto y cabello ondulado rubio oscuro que cae sobre sus hombros.

El tipo de trabajo que desempeña es poco usual para las mujeres y más aún para un hombre que se viste como mujer para ir a realizarlo. Ella así lo confirma: “Yo soy una mujer que cuida carros y ayuda a los conductores a que los parqueen bien” y desde hace algún tiempo he podido observar que es así; ella trabaja desde hace cinco años en esa misma calle, ubicada frente a un supermercado en Chapinero, en Bogotá. Llego a esa vía publica luego de quedar huérfana hace siete años (ahora tiene 28) y rodar de calle en calle, pues como ella afirma “ya solo, sin mi mamá me tocó hacerme la vida yo misma, yo quedé manicruzada y con problemas y salí a la calle a pedir monedas”. Lo hizo porque “la familia se desbarató y además no contaba con recursos disponibles para seguir llevando la vida que llevaba”.

Ya previamente había cuidado carros y como ella afirma “ese trabajo me había quedado gustando”. En un principio combinaba sus dos actividades y compartía la vigilancia con un hombre joven. Algún tiempo después se encontró con la sorpresa de que su compañero de labores había abandonado la calle para realizar otra actividad. Al respecto recuerda: “Yo me dije: Pues si no está Ricardo trabajando, aquí llegó la Carolina y así fue como se instaló la reina de la cuadra”.

A este bogotano - estando vestido de mujer- le gusta que la llamen Carolina, pues siente que en esos momentos es una mujer. Se viste en femenino “así permanentemente, de diario, desde hace seis años, y lo hace porque le gusta, por que se siente bien y le agrada estar así vestido”.

Vestirse como mujer no le ha significado grandes problemas con su familia, al respecto considera “cuando mi madre murió yo tan solo me había vestido una vez, ella me pescó así y el impacto fue terrible. Pero no, ella nunca más me volvió a ver así. Cuando quedé huérfano de mi madre me extrovertí”. El hecho de que su mamá muriera fue algo que lo motivó a vestirse de esta manera pues por respeto a su mamá le tocaba abstenerme de muchas cosas. Con los otros miembros de su familia esto ni le importaba, ni le importa. Su mamá era toda su familia, el resto lo tiene sin cuidado, según ella “muchas veces los familiares son como un cuchillo”.

Al interrogarla sobre la imagen que de sí misma ve reflejada en el espejo ella responde “cuando estoy sin arreglarme, pues no se... pero si ya estoy arreglada me siento bien. Pues el maquillaje arregla mucho. Como me siento más mujer me gusta verme como mujer en la forma de maquillarme y vestirme”.

A Carolina no le gustaría utilizar hormonas y menos aún cirugía para transformar su cuerpo para lograr la apariencia de una mujer, pues como es ahora se siente bien. Recién llegó a la calle se aplicó hormonas y logró tener unos "limoncitos", termino con el que se refiere a unas tetas pequeños, que al dejar de usarlas pronto desaparecieron, ahora se gusta como es, piensa que esa situación se presentaba porque “no sabía realmente quien era. Pero ahora no, ahora que sabe quien es, hacerlo no le llama la atención”.

Actualmente tiene una pareja: un hombre celoso quien inicialmente quería que ella se hormonizara, con quien convive y de quien afirma “es como mi esposo, como mi marido. No es para mí un hombre homosexual. Es simplemente un gran amigo mío y por suerte su familia también me acepta y eso es espectacular para mi”. Cuando el quiere ser cariñoso simplemente la llama Carola y con él se reparte las labores del hogar, al respecto dice “como ambos trabajamos no es justo que uno llegue a hacer todo el trabajo. El me colabora, mientras yo arreglo el cuarto él puede estar haciendo el desayuno”.

Desde cuando empezó a trabajar administrando el parqueadero callejero e incluso desde antes cuando venía a pedir monedas ya se vestía como mujer. Cuando se hizo cotidiana su presencia “ya estaban acostumbrados”. No ha tenido problemas por vestirse como mujer para su cita cotidiana con su fuente de sustento, sin embargo, “no faltan los chismosos que dicen ahí está el muchacho que trabaja”.

Por supuesto se encuentra de vez en cuanto con despistados que la saludan con un “que hubo hermano, me cuida el carro” a pesar de verla “vestida así, entaconada, maquillada y todo”. A lo que responde “si señor” mientras sonríe, “porque yo no soy ignorante. Yo soy realista y entiendo. Hay gente a la que de todas maneras no les gusta tratarme y aceptarme así como soy” A veces a los vecinos, a quienes conoce de tiempo atrás y que la aceptan como es, dicha situación les produce risa, “pero si es un cliente con el que ya tengo confianza, yo le contesto: Hermano no! Hermana, no ve que estoy entaconada? Y ellos también ríen”.

Que recuerde, tan solo una vez ha llegado a trabajar vestida como hombre, fue en una ocasión en la que lo hizo regresando de una rumba. Así que se movió con prisa, se compró una base, se arregló y luego si se dejó ver. “A mí me interesan los que están en la cuadra donde estoy fijo y permanentemente. Donde gano la plata de mi sustento”.

Durante la entrevista y antes de iniciarla observé que varias mujeres la saludan muy amablemente. De estas relaciones asiente “con las mujeres soy bien compinchera para el chisme y la recocha y además me gusta molestarlas; con los hombres, lógico, soy mas serio. Pero no faltan los hombres que se prestan para el saboteo. Me dicen: “Hola mi amor!” Yo les contesto “qué más papi, me vas a llevar al cine? Porque yo soy así, abierta con todos. Es bonita mi relación con todos, la gente me ve y me trata como una mujer.

Las señoras, los jóvenes, los niños me tratan así. Algunos me dicen Gaviota. Un señor me dice María Bonita y me lo dice a grito entero. El que llega por primera vez si me ve como raro, pero después cuando vuelven ya me tratan común y corriente. Una vez una muchacha si me rechazó y prefirió que fuera un hombre quien le cuidara el carro. Cuando ella salió como yo estaba ofendida, le dije: ¿Mamita por que me trata así? ella no dijo nada. Pasado un tiempo volvió y ya me trató bien.”

No recuerda haber tenido conflictos con “otras peladas”, aun cuando no siempre está de acuerdo con ellas, con su manera de ser ni de actuar. Al respecto sostiene: “a mí, por acá, me estiman por que yo no soy exagerada” y recuerda “un día pasó una "niña" que tiene otro trabajo. Ella tiene senos, es muy maquillada y muy exagerada; uno de los vecinos se la quedó mirando y la coquetió, yo le dije: patrón esa es un colega mío y él me preguntó, de verdad? Y siguió diciendo que él en eso no está de acuerdo, que la gente por qué por trabajar en eso tiene que vestirse así.

Y yo los entiendo, por que no importa el trabajo que uno desempeña, no tiene por que ser descarado. A mí, aquí, no me han visto ni verán así. Cuando yo me pongo una minifalda siempre llevo debajo medias de lana. Por que este no es un sitio vulgar. Es el sitio de mi trabajo y si yo quiero que me respeten tengo que respetar. Si se exagera en el vestido y con el maquillaje, más se nota que uno es travesti, sin embargo, no me molesta que me lo digan, porque yo se lo que soy”.

Homoerotic, Homosexual, and Ambisexual Behaviors

Por Ruben Ardila
The International Encyclopedia of Sexuality. Volume I - IV 1997-2001
Edited by Robert T. Francoeur


Reproduced here by permission of the editor and The Continuum Publishing Company,370 Lexington Avenue, New York, NY 10017You can order the printed and bound hardcover version for US $ 255.- atCONTINUUM - NEW YORK The Continuum Publishing Company.
Copyright © 1997-2001 by Robert T. Francoeur

There has long been an interest in homosexuality in Colombia. Behaviors that can be categorized as homosexual have been noted within the cultures that existed in Colombia during the arrival of the Europeans. However, the study of homosexuality is filled with methodological ambiguities. There are certain behaviors that may or may not be considered homosexual by today’s societal standards. Even so, these behaviors existed long before the arrival of the Spaniards. As in other cultures, homosexual behaviors were found more frequently among men than women.

From the onset of studies on sexuality amongst Colombians, homosexuality was always an interest (Alzate 1978, 1982; Botero 1980; González 1985). It was found that there were differences in homosexual activity between men and women. In Bogotá, 28 percent of the men and 13 percent of the women reported having had same-sex relationships. Interestingly, there was a marked difference between the various cities in Colombia. These ratios are not limited to homosexual activities exclusively. It reflects the number of individuals who engaged in some type of sexual activity with someone of the same sex. It could have been an isolated incident and/or the regular practice of homosexual or bisexual behaviors.

Anthropological and Social Aspects
José Fernando Serrano (1997, 1998), an anthropologist, has pointed out that the formation of the homosexual identity, as described by societal constructs, has been a long process. He reviewed sociological studies originating in Colombia and indicated which ones supported the argument of sexual orientation. He also argued the problem of collective identities at the international level.

The modernization of Colombia, which took place in the latter half of the twentieth century, enabled people to look outside their immediate society and expand their provincial traditions. It enabled them to study ideas from other countries, primarily from France and other regions of Europe, and the United States. The gay and lesbian liberation movements of Germany, several other European nations, and later from the United States slowly made their way to Colombia. Nevertheless, they had a great impact on the organization of the gay and lesbian movements. Modernization gradually brought about internationalization, globalization, and societal changes that influenced people’s private lives.

Homosexual Identity
The beginnings of organized homosexual groups in Colombia began in 1970. Manuel Antonio Velandia, a sociologist and philosopher, initiated them. He associated with people who were interested in human rights, social change, and the general counterculture of the 1960s and 1970s on an international level. These gay and lesbian movements were difficult to organize, and were at times very short lived. Finally, in the late 1980s and 1990s, gay and lesbian groups succeeded in uniting and achieving their goals (Velandia 1999).

Velandia founded the Gay Liberation Group and the Homosexual Liberation Movement of Colombia in 1976. He also organized the first Gay Pride March in 1983 in Bogotá. These movements gained importance in 1998 and 1999 and included weeklong lectures on sexual diversity, collective identity, human rights, legislation, and other related topics. However, gay and lesbian communities are slow in coming. Although gay meeting places have been established since the 1970s, homosexual literature remains unseen. The first writings pertaining to the gay lifestyle - poetry, novels, theater, and soap operas - surfaced in the 1980s. This is not to discount earlier works by P. Barba Jacob. Today, soap operas and movies frequently touch on homosexuality.

The Constitution of Colombia, passed in 1991, prohibits discrimination in any form or manner. It recognizes that all people have the right to free personal development. The Constitution stipulates that homosexuals may not be discriminated against based on their sexual orientation. Sexual orientation that is not shared by the majority does not justify unequal treatment.

The rights given by the Colombian Constitution pertaining to sexual orientation during the 1990s have been favorable for homosexuals and bisexuals. For example, in April 1991, a law was passed that protects an individual’s rights to free sexual identity. It affirms that homosexuality should be considered valid and legitimate. The Colombian Constitution also addressed the debate regarding homosexual educators. They determined that homosexuality has no bearing on an individual’s ability to teach (in September 1998). Additionally, in July 1999, the Colombian legislature passed a law protecting homosexuals in the military. It states that individuals may reveal their status as homosexuals and continue to be held to the same norms and expectations as heterosexuals.

The Colombian legislature has defined the family as a union of a man and a woman (March 7, 1996). However, it went on to acknowledge the rights of partners, including same-sex couples, in terms of inheritance, transfer of assets, and financial support, among other things. There have been several attempts to legalize homosexual marriages, as has been done in several other areas, e.g., Denmark since 1989, Norway since 1993, Sweden since 1995, Iceland since 1996, Hungary since 1996, and Holland since 1997. In some cases, there exist legal sanctions against same-sex marriages because of the possibility of adoption. There are, however, gay activist groups who support the legalization of the gay family in all aspects, including adoption. The Family Pride coalition is one of the most important advocates of this movement.

One of the most recent proposals, in September 1999, sought to equalize the rights of homosexual couples with those of heterosexual couples. For instance, after two years of cohabitation, the couple may apply for Social Security benefits. Additionally, should the relationship end because of death, one partner may inherit the assets of the other. There already are companies in the private and public sectors that will allow an employee’s partner of the same sex to register for benefits.

Psychological Investigations
Psychological studies regarding homosexuality, bisexuality, and homoeroticism have been conducted by Octavio Giraldo and his team (1979, 1981, 1982) at the University of “El Valle.” Similar studies have been lead by Ruben Ardila (1985, 1986, 1995, 1998) at the National University of Colombia.

Ruben Ardila has focused on sexual orientation in the studies he has conducted for the past 15 years. Some of the issues he has researched have been: adaptation of homosexual males, lesbianism, sexual orientation, heterosexual attitudes towards homosexuals, stability of the homosexual couple, the life cycle of homosexuals and lesbians, the biological aspects of homosexuality, politics as they pertain to homosexuality, and other related topics.

One such study looked at the adaptation of male homosexuals (Ardial, 1998). There were 100 subjects, between the ages of 18 and 52 years of age. They all scored a five or six on the Kinsey Scale (indicating predominantly or exclusively homosexual). The following factors were studied: depression, solitude, timidity, social alienation, interrelations with heterosexuals, interrelations with homosexuals, sexual practices, traditional values, religion, morals, conformity, acceptance of homosexuality, emotional stability, guilt, concept of homosexuality as a mental illness, effeminacy, responsibility, interrelations with the opposite sex, secretiveness of homosexuality, personal adjustment, and psychosomatic symptoms.

The results indicate that Colombian homosexuals are well adapted and do not present any pathological qualities. However, 10 percent manifested signs of severe depression, while 44 percent were highly stable. Only 4 percent reported feeling guilty about their homosexuality. Fifty-nine percent stated that they had positive interpersonal relations, and 48 percent accepted their homosexuality. For further material on diverse aspects of sexual orientation for both women and men, see the References and Suggested Readings section.

Sexual Orientation in Colombian Society
Our society, based on the Judeo-Christian faith, has a very negative attitude towards homosexuality. Homosexuality is viewed as a violation, an illness, or a deviation from the norm that threatens normal behaviors and society. This homophobic view has permeated Colombian society throughout its history, although, there have been different levels of acceptance, depending on the individual’s level of education, rural-versus-urban setting, age, and their affiliation with the Catholic Church. There is a deeply rooted belief that homosexuals are a threat to society, good upbringing, and family values. Similarly, homosexuality is thought to be related to child sexual abuse, AIDS, substance abuse, delinquency, and other serious social problems.

Homosexuals are discriminated against in education, in the workplace, in housing, in the mass media, and generally in daily living. This homophobia has its origins in the Latin-American cultures, which practice machismo, emphasize the importance of the family unit, and are highly influenced by the Catholic Church. In spite of this, the situation has considerably improved in recent years, from the homosexual liberation movements in the 1970s to the legislative, medical, and psychological advances that occurred later. In the larger cities of Colombia, especially those with higher levels of education, homosexuals are accepted.

They are respected and are considered equal to heterosexuals. In these areas, discrimination is hardly noticeable. It is no longer believed that male homosexuals are less masculine than heterosexual males or that lesbians are any less feminine than female heterosexuals are. Additionally, there are certain groups within the Church who have worked towards improving the quality of life for gays and lesbians. Social support has shown improvement, which will then lead to a more pluralistic, diversified, and egalitarian society.
www2.hu-berlin.de/sexology/IES/colombia.html

Con Todas las de la Ley. Video documental

Manuel Velandia Mora
Mayo de 1998

Es un video documental producido en Colombia por Chira Televisión, Equiláteros Proyecto de Diversidades y Minorías Sexuales y GaiPress bajo la Dirección del colombiano Manuel Antonio Velandia Mora y con realización del Español Luis Possa.

¿Tienen Derechos los Homosexuales y lesbianas en Colombia? Es una pregunta frecuente que hacen las personas en la comunidad pero también los y las directamente implicados/as. El documental por medio de respuestas de personas en la calle, de especialistas en Derechos Humanos y del abogado Germán Rincón, cuenta sobre los derechos que se expresan en la misma Constitución Política de Colombia y los que han obtenido estas personas por medio de la tutela, un mecanismo constitucional que se utiliza cuando existe la amenaza o la vulneración de un derecho fundamental.

Diversos fallos de tutela proferidos directamente por la Corte Constitucional o por revisión de fallos de otras salas han colocado a los homosexuales y lesbianas colombianas en un lugar privilegiado en comparación de los derechos con que cuentan las personas con esta misma orientación sexual en otros lugares del mundo.

Velandia, director de Con Todas las de la Ley es el fundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (1976) y del Proyecto Equiláteros y ha dedicado sus esfuerzos a la promoción y defensa de los Derechos humanos y sexuales; Considera que el estigma y la discriminación hacia homosexuales y lesbianas se fundamenta en la intolerancia socializada y al desconocimiento de la Constitución y de la jurisprudencia emitida al respecto en el país. A pesar de estos logros dichas personas no parecen conocer sus derechos, o estar interesados en hacerlos valer, y sigue primando la homo y lesbofobia internalizada como fundamentos de las relaciones interpersonales con otros miembros de la comunidad e incluso entre ellos mismos.

El video busca que los diferentes estamentos en la sociedad conozcan dichos derechos, los entiendan y como conciudadanos los asuman como principio de convivencia pacífica para que las minorías sexuales sean respetadas en sus derechos fundamentales como deben serlo en general todas las minorías. El video es un aporte en la búsqueda de la consolidación de la democracia y de caminos para la paz.

“Con todas las de la ley” Dirección y guión de Manuel Velandia, Cámara y edición de Luís Possa, Diseño gráfico Claudio Lopez, Produción Chira Producciones. Una estrategia comunicativa de GaiPress, elaborada para la Semana Nacional por la Diversidad Sexual. 13.03.98
Vea en video en: http://www.agmagazine.com.ar/multimedia/video/

sábado, 13 de octubre de 2007

Los Derechos Humanos También son Sexuales, Los Derechos Sexuales También son Humanos

Manuel Velandia Mora
Publicado en el Libro "Y si el cuerpo Grita... (Déjese de maricadas)". Capítulo 6 sobre Aspectos Legales y de Derechos Humanos: Los Derechos Humanos también son Sexuales, Los Derechos Sexuales también son Humanos. Páginas 173 a 188. Velandia Mora, Manuel Antonio; Editorial Equiláteros, Colombia, 1999

“La pericia y la ética deben ir de la mano
La ética sin pericia es desafortunada;
la pericia sin ética, ciega”

Hans-Martin Sass

1. Al Reconocimiento y aceptación de sí mism@ como hombre o como mujer y como seres sexuados.
El Psicólogo Carl Rogers, cuando habla de la persona que funciona plenamente, plantea que “Una personalidad sana surge durante un proceso que la hace más dueña de sí, capaz de ser auténtico, sin máscaras”. Lo cual le permite incorporar las experiencias propias, descubrirse a sí mism@ en la experiencia total de su organismo y aceptarse a sí mism@ y a l@s demás, con la libertad de ser realmente lo que se es.

Las Mujeres y Hombres pasan por un proceso de de-construcción/re-construcción de su identidad sexual y de éll@s mism@s. Preguntarse acerca de sí mism@ y sobre otras muchas cosas relacionadas con ser hombre o mujer, sobre su papel en la sociedad y la significancia de serlo al interior de todos los procesos sociales de intercambio, surge como resultado de un cuestionamiento sobre la realidad de ser en sí mism@s y en su relación con l@s otr@s.

Generalmente, los procesos educativos formales no permiten un cuestionamiento a l@s educadores por parte de l@s educand@s. Lo que conduce a negar la existencia de los posibles interrogantes. Pareciera que para l@s educadoræs, representantes de diferentes iglesias judeocristianas y para la sociedad en general, las personas no tuvieran la necesidad de elaborar su sexualidad, que no fuera esencial dicho proceso, que las respuestas y la sexualidad se dieran «naturalmente» en la pubertad y que por tanto, los interrogantes y temores propios de este desarrollo no necesitaran ser respondidos o re-interpretados.

Los textos escolares, los materiales didácticos y sus ilustraciones, los textos bíblicos reinterpretados por algun@s hermenéutas y escrituristas responden a una presentación y contenidos sexistas. Existe una socialización diferencial; es decir, no se interactúa con hombres y mujeres de la misma manera. Esta diferenciación es reproducida igualmente en la familia, la escuela, las iglesias, en el trabajo y en todos los estamentos de la sociedad; entonces, no es difícil que una visión y praxis sexista se perpetúe. No sólo influye en nosotr@s aquello que se nos dice. También nos afecta lo que se nos deja de decir, lo que observamos y lo que vivimos en lo cotidiano.

Ser mujer u hombre está sustentado desde nuestras características biológicas y en lo que le es «propio» a cada sexo. Para ello es necesario el reconocimiento de la diferenciación anatómica entre los sexos, del propio cuerpo, de su genital y de su función. En el caso de la mujer, ésta identidad está signada por una de sus representaciones asumidas socialmente como más significativa: Su capacidad diversificadora1 de l@s human@s

El Concepto de Sexo se refiere a los rasgos o características de naturaleza biológica que diferencian a los hombres de las mujeres. Es la conformación de los órganos sexuales, del aparato reproductivo, rasgos secundarios como la voz, el vello, la conformación ósea y muscular. Mientras los rasgos de género varían de una cultura a otra, de una generación a otra y están en transformación permanente por efecto de la cultura, los rasgos sexuales tienen un ciclo de desarrollo marcado principalmente por la edad y son difícilmente modificables.

Desde el patrón-modelo se nos asigna socialmente una serie de roles por el hecho de ser mujeres o de ser hombres. La socialización diferencial es pues, la endoculturización (la socialización en un espacio y tiempo determinados al interior de un grupo social) de lo identificado socialmente como propio del hombre y de la mujer. Es importante recalcar que únicamente será posible para la persona identificarse en sí mism@ cuando se entiendan y desmonten los efectos de la socialización en la existencia, asumiéndose existencialmente único e irrepetible. Construir una identidad particular es la única posibilidad de Ser. Mientras no se use la libertad de construirse, Ser se hace imposible.

Pensarse a sí mism@ implica pensarse a partir de una diferenciación sexo-género; es decir, sobre los datos biológicos de la diferencia sexual se nos ha construido una identidad como niños y niñas, y desde esta dicotomía masculino-femenina observamos el mundo, pero sobre todo, nos observamos a nosotr@s mism@s.

2. A la Igualdad de género

Para la mujer, Ser se ha interpretado socialmente como una posibilidad que se torna imposible sin el apoyo del hombre. Desde esta perspectiva, la mujer se ha escindido y sólo se le ha posibilitado ser “media naranja”, “la costilla”, o el «poder detrás del hombre”. La mujer tendría que construir su propia identidad de sexo, de género, comprender y orientar su rol de género, haciéndose eje y fundamento de su propio desarrollo, para así colocarse en su verdadero papel social e histórico.

¿Son mis interrogantes similares a los de l@s otr@s? ¿Es correcto imaginar, ensayar, callar, desear? ¿Ocurrió algo que me hiciera ser distinta a ellos y a las otras? ¿Soy realmente un ser diferente o soy igual a las otras y a los otros? ¿Si yo no soy un ser escindido, si yo soy una persona completa, ser como soy y lo que soy, me convierte en sujeto-objeto de vulneración? Estos interrogantes y muchos otros más a los cuales la mujer le busca respuesta tienen ahora una perspectiva diferente en su análisis: La perspectiva de género.

Para entender dicha perspectiva es necesario entender ¿Qué es el género?; entender, comprender y asumir que la mujer no está sola, que hace parte de un quehacer social y que su construcción como persona, aun cuando sea un ejercicio solidario con las otras mujeres, implica también un compromiso comunitario en el que el hombre no es el enemigo, ni la permanente reencarnación del poder y la violencia.

Mientras los mismos hombres no revisen su papel y rol de género -que no es lo mismo que ser machista-, es decir, si no se permiten crear su propio discurso sobre la masculinidad, se seguirá tornando difícil en lo cotidiano la convivencia con otros hombres y con las mujeres. El hombre nunca podrá entenderse como el igual con el que convive y trabaja hombro a hombro una mujer, si él mismo se concibe y asume como diferente; en tal sentido el hombre debe reconocerse igual a la mujer.

El Concepto de Género
Según la Secretaría de Mujer y Género de la Consejería para la Política Social, de la Presidencia de la República, “...Género se refiere al conjunto de rasgos adquiridos en el proceso de socialización, que diferencian a hombres y mujeres en una sociedad. Son las responsabilidades sociales, pautas de comportamiento, valores, gustos, temores, actividades, expectativas, etc. que la cultura asigna en forma diferenciada a hombres y mujeres...”. En otras palabras, es el modo de ser hombre o de ser mujer en una cultura determinada. De allí se derivan necesidades y requerimientos diferentes en hombres y mujeres para su desarrollo y realización.

La Antropóloga y feminista mexicana Marta Lamas considera que “... Para los fundamentalistas la Categoría género resulta amenazante para el pensamiento religioso fundamentalista porque pone en cuestión la idea de «lo natural» (tan vinculado con la de lo divino), y señala que es la simbolización cultural, y no la biológica, la que establece las prescripciones relativas a lo que es «propio» de cada sexo... Utilizar la categoría género para referirse a los procesos de diferenciación, dominación y subordinación entre los hombres y las mujeres, obliga a remitirse a la fuerza de lo social, y abre la posibilidad de la transformación de las costumbres e ideas. Así, la perspectiva de género se aleja de las argumentaciones funcionalistas y deterministas, y busca explicar la acción humana como un producto construido con base en un sentido subjetivo...”.

La estructuración del género llega a convertirse en un hecho social con tanta fuerza, que inclusive se piensa como una división natural; lo mismo pasa con ciertas capacidades o habilidades supuestamente biológicas que son construidas y promovidas social y culturalmente. Hay que tener siempre presente que entre mujeres y hombres hay más semejanzas como especie que diferencias sexuales.

La Identidad de Género
Se adquiere mas o menos a la misma edad en que el/la menor adquiere el lenguaje (entre los dos y los tres años). La pertenencia a un determinado género l@s hace identificarse en todas sus manifestaciones: Sentimientos y actitudes, comportamientos, juegos, etc., como niño o como niña (o más concretamente como masculino o femenino) y por este tamiz pasan todas sus experiencias.

El Rol de Género
Se forma a partir del conjunto de prescripciones y normas que dictan la sociedad y la cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el nivel generacional de las personas. Se puede sostener una división básica que corresponde a la división sexual del trabajo aún más primitiva: Las mujeres paren hijos, y por tanto, los cuidan; así que: Lo femenino es lo maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino como lo público.

La dicotomía masculino-femenina con sus variantes culturales establece estereotipos, muchas veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las potencialidades humanas de las personas, al estimular o reprimir los comportamientos en función a su adecuación al género. La indumentaria (vestido y accesorios) es el elemento desde el cual se ratifica el modelo del rol de género.

Sin embargo, hombres y mujeres se autodeterminan ante dichos modelos y asumen su propio actuar del rol, llegando incluso a asumir actitudes y comportamientos que pudieran considerarse transgénero; es decir, se ubican mentalmente en lo opuesto a lo esperado socialmente del comportamiento de género de un hombre o para una mujer; por consiguiente existen socialmente hombres con conductas de género femeninas, mujeres que asumen conductas de género masculinas, y hombres y mujeres andrógin@s en su actuar particular (un aparente equilibrio entre lo masculino y lo femenino). Este rol de género consolida la identidad particular de género para la persona.

La Perspectiva de Género
La manera como se relacionan hombres y mujeres en los diferentes procesos sociales, ya sea como pareja, micro o macrogrupo determina las relaciones de género. Éstas están presentes en todos los ámbitos de dominio: Pareja, familia, amigos, escuela, iglesia, trabajo, política, etc.; es decir, no se circunscribe sólo a las relaciones entre personas, sino también a todos los procesos entre los diferentes estamentos y organizaciones.

Hombres y mujeres están inmers@s en un sinnúmero de relaciones de poder, dominación, dependencia, equidad, exclusión, discriminación, tolerancia, equidad, o solidaridad; cómo se manifiesten estas relaciones depende de cómo el género se manifiesta en los procesos de socialización.

Se ha creído que la sociedad es un grupo homogéneo, y que por lo tanto, el bien social es respuesta a la necesidad particular; sin embargo, los individuos tienen necesidades y expectativas particulares y estas son diferentes en función de un amplio número de factores tales como edad, sexo, grupo social, etnia, nivel de educación, poder adquisitivo, clase social, género, conductas y orientación sexual.

Reconocer la diferencia y poder identificar esas necesidades particulares y preparar respuestas adecuadas a dichas circunstancias favorece no sólo un desarrollo integral, sino además, una respuesta en equidad en la que l@s mismos actores sean partícipes en la toma de decisiones. Dicha participación debe ser equitativa, pero sobre todo responder a las necesidades particulares de cada grupo y proceso.

La perspectiva de género parte del reconocimiento de que hombres y mujeres juegan un papel determinante en el desarrollo social y en consecuencia deben tener acceso a las decisiones, los recursos, y los beneficios obtenidos. Las diferencias de sexo y género por ser procesos culturales son cambiantes, redireccionables y por tanto, no son camisa de fuerza, ni limitantes de la participación social, aun cuando aparezcan como demostraciones del ejercicio mal entendido del poder.

La perspectiva de género no es un planteamiento de uso exclusivo para los programas de la mujer. El género es también una situación que afecta a los hombres y las relaciones entre éstos y entre aquellas. Y como ya lo hemos venido afirmando, entre ellos y ellas, por tanto, la perspectiva de género debe ser tenida en cuenta en cualquier actividad o contexto determinado y proponer soluciones pertinentes. Ello no niega que en algunos casos se deban proponer programas específicos para mujeres y por supuesto para hombres, por que el enfoque de género no busca únicamente resolver los problemas de la mujer; si no, establecer relaciones de equidad entre hombres y mujeres.

3. Al Fortalecimiento de la autoestima, la autovaloración y la autonomía para lograr la toma de decisiones adecuadas en torno a la sexualidad.

Autovaloración: El inicio de la heterovaloración
La construcción de la identidad particular y de la perspectiva de género son elementos fundamentales para la participación en los procesos de desarrollo social. Sin embargo, aun cuando cada un@ de nosotr@s se reconozca a sí mism@, si no reconoce a l@s otr@s, su participación en dichos procesos surgirá de la negación de las personas, sin las cuales no le sería posible el ejercicio de la democracia.

Por otro lado, quien no se reconoce vital en la interacción social pierde parte de la esencia que constituye su Ser, por lo tanto, se podría afirmar que esta persona no es. Quien no es, no existe como tal, dado que la existencia como persona (del griego: Sonar a través de) está representada por lo que en esencia somos. A pesar de que nosotr@s mism@s no nos autovaloremos o no nos autoreconozcamos, l@s otr@s asumen de nosotr@s que somos personas. Ell@s nos asumen persona a partir de su propio reconocimiento, nos interpretan desde sus propias vivencias y particularidades. Cada un@ de nosotr@s no es únicamente aquello que otr@s interpretan o quieren que seamos, también se es objeto de la voluntad ajena y por tanto sujeto-objeto de vulneración.

La Mismidad
Además del reconocimiento de la identidad particular, es el reconocimiento de la unicidad; de que soy un(-a) ser únic@ y que por tanto no existe nadie igual a mí: Soy irrepetible y mi proceso de desarrollo será necesario y eminentemente particular. El desarrollo implica un grado de evolución del Ser. Cada nivel de energía o de desarrollo a su vez posibilita un paso posterior (evolución). La tendencia evolutiva parece demostrar que la mayoría de los seres busca permanentemente niveles cada vez más elevados de energía (anatropía); sin embargo, algunos seres asumen procesos entrópicos, es decir, involutivos.

El proceso evolutivo de desarrollo implica alcanzar permanentemente niveles superiores; es decir, hombres y mujeres somos trascendentes. Así mismo, todo nuestro desarrollo evolutivo, consciente o no, hace parte de nuestra existencia (somos históric@s) y ésta, a su vez, se encuentra determinada por nuestra condición de género y su representación en el proceso de intercambio social.

En resumen, toda mujer o todo hombre consciente de su mismidad, se fundamenta en su identidad particular, por tanto en su unicidad y en que es irrepetible, evolutiv@, trascendente e históric@. Cada un@ de nosotr@s es Ser plen@ en sí mism@.

La Otreidad

L@s seres no estamos sol@s en el planeta, permanentemente estamos relacionándonos con otros seres, quienes a su vez también se reconocen en su mismidad. Entendemos a l@s otr@s como diferentes (otreidades); sin embargo, no siempre logramos asumirlos en su verdadera esencia, generalmente much@s de éll@s nos son indiferentes; incluso, parecen no tener sentido en nuestra existencia. Somos intolerantes por que al no reconocerl@s no estamos reconociendo nuestros propios límites.

Mientras el/la otr@, siga siendo «otr@», no es posible un vínculo, ya que éste implica reconocimiento, convirtiendo al «Otro» en «Tú». Cotidiana y generalmente el trato de «Tú» a una persona connota un interés, un acercamiento, posibilitarnos ir hacia él/la, permitirle llegar hacia nosotr@s.

La Liminaridad
Es@s «Otr@s» y esos «Tú» son distintos a «Mí». Reconocerl@s en su mismidad, implica a su vez asumirlos como una unidad plena y con las mismas condiciones en las que me reconozco. Al marcar la diferencia con aquell@s «otr@s» y esos «Tú» estoy reconociendo que existe un límite. El ejercicio de ser permanentemente consciente de los límites de la inter-sujetividad en las relaciones («Yo» - «Tú») se ha denominado liminaridad.

La Alteridad
Asumirse en un permanente juego de intercambio social en el que nuestro quehacer y cotidianidad afecta al «Tú» del otro y de la otra, y que su actuar permanentemente me afecta a «Mí», únicamente es posible desde el reconocimiento de mis propios límites: Liminaridad. Esta exploración de mi posibilidad de afectar desde mi «Yo» al «Tú» y de sentirme afectado desde su «Tú» se denomina alteridad. Dicha alteración es posible de ser analizada desde dos diferentes niveles de manifestación.

El primer nivel hace referencia a la oposición entre los mismos seres y entre éstos y las cosas, por el mismo hecho de existir. El segundo está determinado por las cualidades particulares de es@s «otr@s» y esos «Tú»; es decir, por las relaciones planteadas desde la diversidad. Dicha diversidad nos plantea el relacionamiento desde nuestras mismidades y la posibilidad de la hostilidad, la oposición, el conflicto, la tolerancia, el respeto e incluso, nuestra propia vulnerabilidad y la de aquell@s con quienes socializamos o nos negamos a hacerlo.

El proceso de heterovaloración implica pues la valoración de la diversidad, el reconocimiento pleno y total de es@s «Otr@s» transformándolos en nuestros propios «Tú».

4. Al libre ejercicio de la Orientación Sexual

Cada persona hace una escogencia íntima y excluyente y por tanto clara para sí, de su identidad de orientación sexual. Esto significa que se identica (se asume para sí mism@ y no en función de un modelo) como heterosexual, bisexual, homosexual o lesbiana y que hace conciencia del(-a) objeto-sujeto de su afectividad, su erotismo y su genitalidad. Esta toma de conciencia es particular y por tanto pertenece a la esfera de la privacidad, y no atenta contra la convivencia y la organización social.

Para quienes asumen que la orientación sexual es una opción, ésta se desarrolla a partir de una vivencia. Este proceso es eminentemente pregenital (sin intervención de los órganos genitales), y radica básicamente en la asunción del afecto y el erotismo, siendo concretado posteriormente en el intercambio genital. Generalmente se contempla el análisis de la orientación sexual en personas que tienen relaciones genitales con personas de su mismo sexo, así mismo es el caso de l@s bisexuales, pero casi nunca en la heterosexualidad.

En general, en los homosexuales y las lesbianas dicho conocer no se presenta por negación de las personas del otro sexo (heterofobia), sino por reafirmación de las relaciones con personas de su mismo sexo, situación que no implica una negación total al grupo inicialmente mencionado. Hombres y mujeres son virtualmente afectiv@s l@s un@s con l@s otr@s, sin que por ello se puedan catalogar como bisexuales.

En tal sentido, la homosexualidad, la lesbianidad, la heterosexualidad y la bisexualidad «no pueden transmitirse» por el simple compartir espacios (como si la identidad sexual fuera transmitida aerobiamente) o aprenderse -tampoco aprehenderse- de un momento a otro, pues requiere de un proceso en su construcción.

El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente al individuo se llama Identidad Social Sexual. La sociedad ha creado un patrón «ideal» de identidad sexual: el heterosexual, desde éste modelo, quien asuma una identidad diferente a la preestablecida socialmente, se convierte necesariamente en un ser «diferente», y por tanto marginal. Ello ha «justificado» que para algunos individuos la identidad sexual particular y la identidad sexual social no estén «sintonizadas». 2

5. A Elegir las actividades sexuales según sus preferencias

La preferencia sexual por personas de uno u otro sexo responde a una amplia gama de posibilidades y su reconocimiento únicamente es posible desde la exploración. Cada individuo tiene derecho a realizar cualquier práctica sexual genital de forma privada o con otras personas, si ella no es nociva para éstas y es bajo su consentimiento informado. La actividad sexual no tiene necesariamente un fin coital. Para las iglesias de contenido dogmático judeo-cristiano la genitalidad está limitada a la relación entre personas de sexos diferentes y el disfrute de ésta, es visto como una «corrupción de la carne». Otro tipo de conductas sexuales ejecutadas por los seres humanos para la obtención del placer hay sido catalogadas con conceptos valorativos tales como: Desviación, perversión, aberración, que ya implican en su utilización una censura previa e incluso discriminación hacia quien asume la conducta. Por ejemplo, el coito anal se consideró por la cultura judeo-cristiana como una perversión o desviación, mientras que en otras es solo una forma de enriquecer la vida sexual.

Expresiones comportamentales de la sexualidad3

Es un término acuñado inicialmente por el Instituto Mexicano de Sexología, buscando utilizar un lenguaje descriptivo, objetivo y científico en vez del valorativo, peyorativo, sexista y discriminatorio que se venía promulgando. Las Expresiones Comportamentales Sexuales (ECS) consideradas sexualmente saludables, englobantodas las expresiones comportamentales de la sexualidad que integran el universo expresivo de l@s seres human@s. Las ECS no pueden en su ejercicio vulnerar a la pareja, cuya participación debe hacerse en forma consciente y voluntaria, por tanto, exige el respeto por cualquier forma de vida y condición etárea, física y mental.

Las ECS pueden tener desde una expresión mínima (que produce gusto o satisfacción y que está presente en todo individuo) hasta una prevalencia casi exclusiva. Se han clasificado siete niveles de expresiones comportamentales: 1. La expresión mínima; 2. La expresión acentuada; 3. La expresión eróticosexual al nivel de fantasía; 4. La expresión eróticosexual mínima; 5. La expresión eróticosexual preferida; 6. La expresión eróticosexual predominante y; 7. La expresión eróticosexual exclusiva. Las ECS pueden aparecer en cualquier momento de la vida y reorientarse con apoyo emocional -si la persona así lo desea-. Generalmente se presenta más de una y en algunos momentos requieren ir acompañadas de otras ECS. Se manifiestan en personas de cualquier edad, sexo, genero y orientación sexual.

Las prácticas privadas de ECS que implican auto-agresión corresponden a la esfera de la autodeterminación y por tanto son decisión particular. Las prácticas hetero-agresivas físicas o verbales corresponden a la autodeterminación de quien es el o la sujeto-objeto de las mismas, y su ejercicio sólo es posible tras un mutuo acuerdo que implica un previo consentimiento. La actividad sexual por ser una decisión particular no puede ser fruto del acoso o del abuso.

El consentimiento para ser pleno debe ser informado. Es decir, debe ser una manifestación libre y voluntaria. Para ser libre la persona debe conocer plenamente la ECS a la cual se expone y los efectos que su decisión puede tener en su salud física y mental, como también en sus relaciones sociales. Todo consentimiento, por tanto, debe tener como fundamento la axiología; es decir, teniendo en cuenta la naturaleza intacta de los valores que la persona aprecia y adopta. El consentimiento para ser informado necesita además que la persona asuma su decisión comprendiendo de antemano la realidad a la que se expone, basada en lo que ello significa para su integridad, valores y cultura.

6. Al Ejercicio responsable de la función sexual en su modo erótico y reproductivo (o más correctamente, diversificado).

Según Camilo José Cela, el erotismo es «...el apetito sexual contemplado en sí mismo o en función de los signos, las zonas erógenas, situaciones y objetos capaces de fijar su atención o despertarlo de su sueño. Es la exaltación -y aún la sublimación- del instinto sexual, no siempre ligada a la función tenida por sexual...». El erotismo implica el reconocimiento del(-a) otr@ en toda su extensión y no únicamente en su función genital.

María Lady Londoño reconocida colombiana, líder feminista y luchadora por los Derechos Sexuales y reproductivos considera que «...La vivencia de la sexualidad debe originarse en los deseos, en la excitación, nunca en la obligación, ni en habito de la rutina, menos aun en el temor de ofender o como un acto de obediencia... para adentrarnos en el erotismo hay que aprender a desaprender constantemente, poniéndole alas a los sueños y a los proyectos de vida...».4 Autorizarse a ser, implica autorizarse a sentir-se viv@, y la vida es una experiencia que sólo puede ser plena cuando nos autorizamos a vivirla.

La vida no es una experiencia que pueda vivirse a medias, es la máxima y única experiencia que podemos vivir. El erotismo no está en lo dado, no es historia. El erotismo es la sensación, el sentimiento, el deseo que vivenciamos. No es una construcción terminada; es un proceso que se construye en cada imaginario realizado o no, con cada ser con quien nos permitimos fantasear, tocar, oler, mirar, saborear, oír; el erotismo es un derecho, por que nos da sentido; no es un sin sentido, porque para serlo requiere de nuestros cinco sentidos.

En el esquema judeo-cristiano la genitalidad está eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de los individuos. Generalmente es analizada desde la perspectiva de los sexos y tiene como fin la procreación.

Cada hombre y mujer es dueñ@ de sí, de su ser, de su cuerpo. Colocar el cuerpo al servicio de la procreación, de la maternidad y la paternidad es una elección eminentemente particular y no una obligación. Paternar y maternar es un ejercicio que va delante de la capacidad de ser fecundo o fecundable, es la posibilidad de generar vida.

La unión de un espermatozoide y un óvulo es sólo el comienzo de un sinnúmero de procesos que únicamente terminan con la muerte. Proveerlos no significa entonces proveer la vida; cuando mucho, es generar la posibilidad de ésta. El compromiso de la vida entonces no radica en la posibilidad de realizar un acto genital, sino en el compromiso de generar una existencia. Que como mínimo implica dar-se continuamente y hasta cuando la vida generada sea posible y plena por sí misma.

El hecho de estar consciente de realizar un coito no implica la conciencia de ser un(a) generador(a) de existencia. En tal sentido, estar anatómica y mentalmente preparad@s para el disfrute no significa estarlo para paternar o maternar. Como la genitalidad es un hecho disfrutable y válido en sí mismo, y diferente al decidir ser padre o madre, la procreación se convierte en un acto tan valioso por sí mismo, que debe ser validado en su propia esencia, mas no como una consecuencia de otro acto cuyo fin es totalmente diferente.

L@s seres human@s no se reproducen, se diversifican; por que las vidas generadas no son idénticas a las suyas sino únicas e irrepetibles, por tanto diversas. Procrear no es entonces una diversión, sino la posibilidad de generar la diversidad.

7. A la Educación sexual positiva

Desde la infancia hasta la vejez, entendiendo que la Educación Positiva (Useche), es el «...proceso formativo que le brinda a la persona según su desarrollo intelectual y emocional, los conocimientos científicos que le permiten superar la ignorancia sexual, la ansiedad y la confusión que esa ignorancia genera...» , esta educación debe ser oportuna, laica, gradual, científica, respetuosa de la identidad particular y con enfoque de género. La educación sexual tiene sentido si se halla en integración con la vida misma y en la vía de contribuir al desarrollo de la personalidad de hombres y mujeres, teniendo como marco la autonomía, el respeto por sí mism@, y l@s otr@s, el goce, el disfrute y desarrollo de todas nuestras potencialidades como seres humanos.5

Los padres y madres de familia, el entorno familiar, l@s maestr@s y las iglesias en general, construyen para cada persona un itinerario y unas metas de vida enmarcadas en un esquema del “deber ser para la persona”, el cual corresponde a uno socializado de la identidad: La identidad social.

Cuando un hombre o una mujer rompe con dicho esquema, quienes se han convertido en l@s “guardianæs” y “defensoræs” de la “moral pública” pasan a su vez por una serie de procesos, hasta adecuar los comportamientos sexuales de la persona “transgresora” a su imaginario particular del “deber ser”; procesos que le son necesarios para rechazar o permitirse “aceptarla”; dicha “aceptación” sigue, durante otro tiempo, considerándola al margen hasta que es tolerada y por tanto respetada en su existencia.

Este proceso de adecuación al imaginario particular se vive como un duelo, ya que la vivencia particular de l@s otr@s se asume como una pérdida propia. Dichas pérdidas están relacionadas con el temor a que se asuman posiciones de género no esperadas para personas con determinado sexo, conductas sexuales diferentes a las de la orientación sexual heterosexual, que se niegue la posibilidad de tener hijos, o simplemente, que se asuma una profesión o un estilo de vida no considerados “normales” o más correctamente inmersas en la “norma social heterosexual”; es decir, siguiendo la norma del “deber ser” socializado.

Estos duelos permiten reparar las lesiones mentales autocausadas por la intolerancia al libre desarrollo de la personalidad. Para quienes la comprensión de la sexualidad se ha basado únicamente en el conocimiento de su práctica individual, aproximarse a un análisis sobre una identidad sexual distinta a la suya propia puede constituirse en una actividad que le demanda esfuerzo y contradicción, como también en un obstáculo para el entendimiento de la propia, la de otras personas y la general.

Las personas que tienen como eje de su oficio la educación, apoyo, asistencia y asesoría a hombres y mujeres jóvenes, tienen la responsabilidad ética y moral de crear e implementar programas que brinden aceptación y sean sensibles a los requerimientos, inquietudes y necesidades de tod@s l@s jóvenes, incluyendo a los homosexuales, lesbianas y otras minorías sexuales.

Un desarrollo saludable integral, no discriminatorio y positivo, sólo es posible en sociedades, grupos laborales, familiares, educativos y de formación en donde los hombres y mujeres hayan aprendido a no maltratar ni discriminar, y las «minorías» a no permitir esta situación.

Un claro indicio del fracaso en la educación sobre la sexualidad y los Derechos Humanos (en especial sobre el libre desarrollo de la personalidad, la no-discriminación, la tolerancia y el derecho a la diferencia), radica en que se permite en todas las instituciones formativas (escuela, familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a lesbianas, homosexuales y otras minorías sexuales, étnicas y raciales, entre otras; desde un patrón de comunicación aceptado socialmente que se caracteriza por ser marcadamente homofóbico, heterosexista é inclusive xenofóbico. Como por ejemplo tratar de “niñas” o “mariquitas” a los jóvenes que no asumen comportamientos machistas

Muchas de las razones esgrimidas por quienes se consideran representantes de la ética y la moral social se basan en el desconocimiento del hecho de que la sexualidad es el componente más profundo de la personalidad humana. Ésta se desarrolla desde la más temprana infancia y continúa evolucionando hasta la edad adulta.

Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de cualquier orientación sexual no pueden o no les es permitido asumir y vivir su sexualidad como algo hermoso y significativo para sus vidas, su crecimiento como personas y su relación consigo mism@ y con la sociedad se desarrollará de manera oculta y por tanto, con una presentación que se plantea hacia la sociedad desde una doble moral, y sobre todo, en un proceso cada vez más conflictivo y autodiscriminatorio.

8. A Espacios de comunicación familiar para tratar el tema de la sexualidad.

La familia es la consecuencia de la interrelación entre quienes conscientemente decidieron generar una o más existencias, y aquell@s en quienes se diversificaron. Al hacer referencia a la vida, el autor no lo hace exclusivamente referenciando la posibilidad de existir (nacer), sino y sobre todo, en la experiencia cotidiana; es decir, en el sentido que se le da a la existencia. De ahí que al pensar en familia no se considere únicamente la posibilidad de los padres biológicos, sino que se conciba como padre o madre a aquellos que asumen tal rol y a su ejercicio, es decir al maternar y paternar. El compromiso de paternar y maternar es posibilitar la vida en sus mejores condiciones de construcción.6

El vínculo no es únicamente posible con aquell@s quienes consiente o inconscientemente generaron el principio de la existencia, sino también y en especial con aquell@s quienes son por decisión particular padres, madres o hermanos, es decir, al entorno construido por la adopción o por el proceso de creación de una neofamilia7 .

Se entiende por neofamilia al grupo o entorno afectivo construido por una persona, luego del rompimiento familiar o por separación de la familia, generalmente por desplazamiento a otra ciudad o país, con personas con quienes tiene elementos en común, tales como la forma de producción, de estudio o de orientación sexual8 .

Es común, sobre todo en hombres homosexuales, compartir afectivamente con quien fue su pareja, luego del rompimiento de la relación, estrechando así vínculos afectivos y emocionales; este proceso también se realiza con algunas personas con quienes tuvo relaciones genitales pasajeras, que no culminaron en una «relación de pareja», pero sí derivaron en una relación de lealtad. Estas personas hacen las veces de padres y hermanos con sus correspondientes roles en la consejería y el cuidado. En lesbianas y personas con otras orientaciones sexuales o vinculadas a la prostitución o al trabajo sexual también se consolidan grupos neofamiliares.

La neofamilia posibilita el diálogo sobre sexualidad y otros temas pertinentes, en mejores condiciones en que lo hace la familia; probablemente, por que en la neofamilia se parte de la sexualidad y la orientación sexual como hechos conocidos y en la familia se pretende ignorar la vida sexual activa de sus miembros. La familia, además, se rige por esquemas morales de contenido judeocristiano, que sobrevalora aspectos como la virginidad, las relaciones prematrimoniales, y fundamenta su actuar y análisis en la pareja y la orientación heterosexual. La sexualidad en la familia es contemplada entonces como una actividad sucia y pecaminosa y su vivencia como una culpa que se «debe expiar».

La familia debe reconocer su papel como célula social, e institución básica de la sociedad9 y posibilitar una educación fundamentada en los Derechos de la persona, sin olvidar las vivencias propias de la juventud y asumidas en la búsqueda de la consolidación de la identidad y la orientación sexual. La valoración y el diálogo de la sexualidad deben estar de acuerdo con una visión que recupere los avances científicos, los procesos sociales y particulares, como también los cambios surgidos con el desarrollo del pensamiento con respecto a la sexualidad; para ello, los padres y madres deben buscar actualizarse permanentemente, con una información clara, precisa y concisa, no olvidando sus propios principios éticos y morales, pero sí bajo la posibilidad de permitir una dialógica10 de los mismos, basados en el conocimiento de que la sexualidad sólo es posible en el ser humano y es construida en el quehacer cotidiano, actividad que no existe por sí misma sino que únicamente es posible en el vinculo constructivo con otros seres.

9. A la Intimidad personal, la Vida privada y al Buen nombre.

Cada persona decide autónomamente respecto a su vida sexual, dentro de un contexto ético social y principios fundamentados en Leyes Positivas; es decir, circunscritas a la Constitución Política, y por ende a los Derechos Humanos. El ejercicio consciente de la sexualidad es racional, y por tanto autodeterminado y actuado bajo consentimiento informado.

Aun cuando hombres y mujeres seamos esencialmente iguales, las múltiples experiencias de la vida, hacen de nuestra evolución, desarrollo y existencia una historia particular. Dicha historia corresponde a la intimidad personal; es decir, a lo que se decide para sí. Cada persona determina qué hace publico sobre sí o qué desea conservar de su intimidad y nadie puede hacer publica dicha información sin el consentimiento y autorización explícita de la persona directamente implicada.

Las relaciones que se establecen con nosotr@s mism@s y con otr@s sujetos están fundamentadas en la necesidad de asumirnos a nosotr@s y a l@s otr@s, de ser reconocid@s por est@s, y en la búsqueda de satisfacer nuestros deseos, afectividad, erotismo y genitalidad, teniendo como fin último, el placer o el displacer; situaciones que determinan la identidad de género y sus roles, las maneras de relacionarse e inclusive el tipo de sujeto u objeto del que o en el que se quiere obtenerlos y además cómo lograrlo: Es decir, todo lo que hace en su conjunto a la sexualidad; ésta es inherente al ser humano y está influida por el periodo prenatal, el sexo, el medio, la cultura, los entornos social, familiar, educativo, laboral y los medios masivos de comunicación.

Se considera Vida Privada lo que cada persona decide hacer o vivir en su sexualidad o en su vida en general, así sea entendido por otr@s como una autoviolencia, incluso hace parte de la vida privada de la pareja, o la familia lo que se vive en relación con otr@s (fundamentado en su intimidad). Situaciones, imágenes de video, fotoografías, cartas, diarios, no pueden ser publicados o divulgados por ningún medio sin autorización de la(-s) persona(-s) directamente implicadas.

Estrictamente hablando, se conoce como outing el proceso de dar a conocer la condición sexual (en especial la orientación sexual homosexual o lésbica) de ciert@ personaje públic@, en la creencia de poder conseguir por este medio los objetivos, generalmente bien establecidos de antemano, que de otro modo no se alcanzan.11

Tremendamente complejo, y con connotaciones que mezclan los derechos a la intimidad y a la información, con los objetivos, el fenómeno del outing está íntimamente ligado a la evolución de las organizaciones proderechos y libertades a lo largo del Siglo XX, pero muy especialmente desde 1990. Generalmente se relaciona el origen del outing con el rechazo Social hacia la comunidad gay que la aparición del sida causó en los Estados Unidos en los primeros 80, pero aún habrían de pasar unos años antes de que los primeros casos sonados tuvieran eco en los medios de comunicación y sobre todo, consecuencias políticas y sociales.

Considero que el outing es siempre erróneo y contraproducente; otros lo contemplan como un arma, una herramienta que debe ser utilizada contra homosexuales y lesbianas no públic@s en su orientación sexual quienes con su actuar o posición política perjudican a otr@s, o a toda la comunidad.

Los más acérrimos defensores del outing argumentan que este tipo de actuaciones debe efectivamente hacerse público, pero que utilizar el outing sólo con ese objeto significa equiparar la revelación de la homosexualidad o el lesbianismo a la imposición de un castigo; para éll@s, el fin último, del outing, aun cuando no lo justifica, es evitar la degradación que supone dar a estas orientaciones sexuales un tratamiento distinto que a la heterosexualidad, sea el que sea, en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el que se otorga a los personajes públicos en los medios de comunicación.

Al respecto, el autor considera que la persona tiene además de los Derechos a la Privacidad, su Intimidad y Buen Nombre, el Derecho a que su imagen o parte de ella no sea utilizada por otras personas, en un medio masivo de comunicación o de circulación restringida; como por ejemplo, en un informe científico, una presentación audiovisual en un evento especializado o las memorias de un congreso, sin su consentimiento y autorización; por ser éstas, violaciones a su integridad y autodeterminación.

Cuando una imagen es usada por un profesional para ilustrar una información, la utilización de dicha imagen deberá ser presentada bajo consentimiento informado y por escrito, la persona deberá conocer dicha imagen y ésta estará circunscrita a la situación particular a la que al(-a) usuari@ se le hizo referencia, y de ser posible eliminando características pudieran hacer identificable a la persona, tales como la nariz los ojos, o determinada lesión o marca en la piel fácilmente reconocibles. La persona tiene derecho a privacidad, intimidad, buen nombre y a su imagen, aun después de fallecida.

La interacción social logra que de la persona se construya una imagen socializada, dicha imagen hace referencia directa al status, que es la construcción que una persona hace sobre sí y que es reconocida socialmente. El buen nombre corresponde al derecho que tiene la persona a conservar su status, aquello que es conocido por el público en su interacción social, se conserve y se explicite tal y como es reconocido y no como es interpretado por l@s otr@s agentes sociales. La persona tiene derecho a conservar su intimidad, su vida privada y su buen nombre; es decir, a conservarse integr@.

Para el autor12 la “...Integridad13 es un concepto más complejo que el de autonomía. La integridad abarca la autonomía porque la pérdida de ésta, impide que se obre como ser humano intacto y completo. Puede ser contemplada desde dos ángulos diferentes complementados entre sí: La integridad de la persona, que a su vez se subdivide en Integridad Corporal o Física, Integridad Psicológica o Mental e Integridad Social. La segunda es la Integridad Axiológica...»14.

Integridad Corporal
Toda persona tiene derecho a conservar intacto su cuerpo; quien acceda a éste debe hacerlo bajo el consentimiento del otro o incurre en violación de sus derechos. Ésta se puede perder cuando se encuentra afectado un órgano o un proceso metabólico.

Integridad Psicológica o Mental
La unidad del propio ser con respecto a su cuerpo. La violencia física corrompe el equilibrio del ser; en cuanto a la conciencia y manejo del mismo. Nuestra propia identidad está basada en la conciencia de la mismidad y con referencia a ella, logra un equilibrio emocional; una violación a esa conciencia des-integra la unidad del ser.

Integridad Social
Todo ser está inmerso en un juego de relaciones microgrupales, grupales, sociales, planetarias, universales; y éste envuelve dentro de sí al individuo, haciendo suyas situaciones de los ámbitos de dominio en los que está inmerso. El individuo hace parte del juego bio-psico-social y, a su vez, es una resultante del mismo.

Integridad Axiológica
Cada uno de nosotros se define a sí mism@ desde los valores que ha asumido como propios, sin importar de donde éstos sean tomados. Toda interacción debe partir del respeto a los principios ético-filosóficos individuales”.

Algunos conceptos filosóficos que posibilitan la comprensión de los Derechos Humanos como Derechos Sexuales.

La Relación entre la Autonomía, la Individualidad y la Integridad

Según Edmund Pellegrino15, hasta la década de los 70´s se consideraba que en todo proceso de salud participaban tres actores, cada uno de ellos con su propia significancia moral en su manera de actuar. El/la usuari@ o paciente, lo hacía guiado por el principio de “autonomía”, el profesional, por el de “beneficencia”, y la sociedad, por el de “justicia”; sin embargo, la intervención del(-a) profesional ha cambiado en su moralidad, por que ha modificado su fundamento ético; ahora la autonomía ha desplazado a la beneficencia como primer principio de la bioética, ello conlleva una relación más franca y abierta, y así se respeta aún más la dignidad de l@s usuari@s.

Toda intervención para considerarse ética debe respetar tres derechos: A la autonomía, a la intimidad y a la integridad, recordando que toda decisión autónoma se fundamenta en el consentimiento informado. A continuación el autor expone la relación entre estos tres elementos y sobre algunos valores y virtudes morales que apoyan la toma de decisiones y el actuar ético de las personas.

Recordemos que la autonomía es la facultad para gobernarse, dicha capacidad de autogobierno, es inherente al ser humano por tanto es tan solo una cualidad de los seres racionales. A éstos les permite elegir y actuar en forma razonable, es decir fundamentada en la razón. Dicha decisión se hace sobre la base de una apreciación personal de las futuras posibilidades y estas están evaluadas en función de un sistema propio de valores. Implica pues, la posibilidad de pensar, sentir y emitir juicios sobre lo que considera bueno para sí; esta posibilidad puede verse afectada por elementos internos o externos, tales como: Condiciones o disfunciones cerebrales, la edad, la coerción, el engaño e incluso, aun cuando se cuente con uso pleno de todas las facultades, verse impedida por la falta de la información pertinente y adecuada.

Para que un acto de un individuo sea autónomo, debe satisfacer los criterios de consentimiento informado; es decir, tener la posibilidad de decidir sin restricciones internas o externas, con toda la información necesaria y de acuerdo con la axiología; o sea, la situación particular de la persona quien decide, de ello se infiere que la persona debe actuar fundamentada en lo que considera mejor para sí misma y no por lo que otr@s podrían considerar mejor para ella.

El autogobierno está tan arraigado en el ser humano que su ejercicio constituye un derecho moral que genera para sí mism@ y con relación a los otros el deber del respeto por su propia autonomía. El principio de la autonomía según Campbell Courtney, significa “... que debemos tratar a las demás personas con fines en sí mismos, en particular en lo que concierne a la libertad, su libertad de acción y de autodeterminación...”16. Por más que la persona considere beneficiosas sus decisiones para los demás, estos “bienhechores” no pueden excusarse en dichos beneficios para actuar, no importa que tan “benéficas” sean sus intensiones.

El consentimiento más que un asunto legal, es un asunto moral, y aun cuando la beneficencia también lo es, el hecho de considerar que la decisión particular beneficia a la otra persona, no justifica olvidar que es suya la decisión de recibir o no dicho beneficio. La autonomía no puede vulnerar los acuerdos y exigencias de la sociedad a la cual pertenece la persona, pues dicha vulneración atenta contra los derechos sociales; sin embargo, es necesario aclarar que no se puede ejercer el derecho a la autonomía si no se reconoce el derecho a la intimidad y se concibe a la persona como ser íntegro.

La invasión a la integridad que implica por ejemplo, un acto penetrativo, una práctica oral genital, o el toque que hace un profesional de la salud al cuerpo de su paciente, conlleva lo posibilidad de entender que existen invasiones lícitas a la integridad, para serlo necesitan de un consentimiento informado.

La autonomía está subordinada a la integridad; por ejemplo, no importa que el/la usuari@ de un programa considere que el aborto es una decisión correcta o que prefiere la inseminación artificial, no puede obligar a la otra persona a estar de acuerdo con dicha apreciación y menos aún a practicarlas. Se exige un respeto mutuo a la integridad, dicho respeto no implica ceder a los propios principios, por ejemplo, se conoce que una persona que vive con el HIV/sida, sostiene relaciones genitales sin protección y que con sus practicas está colocando en riesgo a su pareja; es lógico que entendamos que dicha actuación vulnera la integridad de su pareja, por tanto, el/la terapeuta está en la obligación de denunciar dicha actitud y ello no implica una violación a la integridad de esa persona, ya que su ejercicio genital es un acto que sobrepasa su propia autonomía al ejercer una violencia a la integridad de su pareja. El paternalismo viola la integridad de la persona.

Una persona, si así lo desea, puede ceder en su autonomía si considera que su integridad está afectada y que puede mejorarse con determinado procedimiento; en ese caso en particular, la persona puede permitir que su terapeuta decida lo que “es mejor”, sólo así, el/la terapeuta pudiera traspasar sus propias barreras para decidir en nombre del(-a) otr@; recordando que la decisión que así se toma, no está hecha en nombre del(-a) paciente, por el paciente; es decir, no en lugar de éstæ, sino en beneficio de su propia decisión. Las personas inmersas en la sociedad generalmente fundamentan su decisión particular y éste se ve limitado por razones de justicia social.

La integridad es un asunto de existencia, por ser un atributo del ser humano, la integridad no se puede restringir, ya que es parte de nosotr@s mism@s. No puede ser restringida por razones de edad, por uso no adecuado ni completo de las facultades, es Inalienable, no se puede renunciar a ella; por que no se puede Enajenar, Ceder ni Transferir; es Inherente, por que constituyen un modo de ser intrínseco al sujeto.

Todo actuar en sexualidad es un compromiso ético y se fundamenta en la virtud de la integridad, para actuar integralmente, es necesaria una máxima sensibilidad moral y de respeto por la individualidad, la integridad del(-a) usuari@ de los servicios y de su autonomía.

Es importante recalcar que la manera como cada persona presenta los hechos puede “orientar” la toma de decisiones, igualmente puede lograr la significancia social que puede tener para tomar una decisión, el buen nombre de quien la apoya. Por éso, toda acción debe estar fundamentada en la virtud de la fidelidad a la confianza depositada en el/la terapeuta u orientador(-a), en su virtud de capacidad para renunciar al propio interés y mantenerse en unos contenidos humanistas, en resumen, Bioéticos.

Secreto Profesional

Cada persona que acude a un(-a) profesional en busca de apoyo, asesoría, consejería, terapia u otra forma de atención que tenga que ver con su intimidad, honra y buen nombre, espera y confía en que aquello que diga en consulta sea respetado y por tanto no divulgado, así no haya realizado con el/la profesional un mutuo acuerdo explícito al respecto. Dicho Derecho se denomina Secreto Profesional. Según el Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual 17 es: «La información reservada o confidencial que se conoce por el ejercicio de determinada profesión u actividad».

Para Lozano Bedoya, Carlos Augusto, en el documento El Secreto Profesional, publicado por la Defensoría del Pueblo18: «... El secreto profesional es un deber para quien por razón de su trabajo llega a tener conocimiento de asuntos que han de permanecer bajo absoluta reserva. El deber del secreto impone al confidente la obligación de ocultar no sólo aquellas revelaciones conocidas por él de manera directa. También lo agrava con el imperativo de guardar silencio aun sobre datos que se relacionen de manera indirecta con tales revelaciones...». Así mismo, según Madrid-Malo Garizabal, Mario19 : «...Quien hace las confidencias tiene, a su vez, el derecho a exigir el respeto por el secreto de oficio, pues del silencio guardado sobre esas confidencias depende la integridad de otros derechos fundamentales del ser humano...».20

Citas
1 A la que socialmente se le ha denominado reproductora.
2 En la sentencia T-539/94 de la Corte Constitucional Colombiana, que tuvo como ponente al Magistrado Dr. Vladimiro Naranjo Mesa, se afirma: «...los homosexuales tienen interés jurídicamente protegido, siempre y cuando en la exteriorización de su conducta no lesionen una conducta diferente, a la de los heterosexuales, no por ello jurídicamente carecen de legitimidad... en aras del principio de igualdad, consagrado en la Carta como derecho constitucional fundamental de toda persona humana, no hay título jurídico que permita discriminar a un homosexual...» En la citada sentencia existe Salvamento de Voto de los magistrados Jorge Arango Mejía y Antonio Barrera Carbonell, en la que expresan: «Toda consideración basada en la conducta sexual como factor de desigualdad, lleva en sí el germen de la discriminación. La corte por tal motivo, no debe hacer análisis que partan del supuesto de tratar a los homosexuales como seres distintos a la generalidad de los humanos».
3 Sexoterapia Integral; J. L. Álvarez –Gayou; Manual Moderno, México; 1992
4 Derechos sexuales y reproductivos. Los más humanos de todos los derechos; Maria Ladi Londoño E. ISEDER; Colombia 1996
5 Useche, Bernardo; Citado en Para pensar la educación sexual; Moncayo, Carmen Celina; Revista Su Defensor, Nº 2 Septiembre de 1993.
6 «...El respeto entre los integrantes de la familia y la protección de sus derechos influye de modo directo en el respeto recíproco de todos los miembros de la sociedad...» La familia debe «...Garantizar su desarrollo armónico y el ejercicio pleno de todos sus derechos fundamentales prevalentes, consagrados en el inciso 1º del artículo 44 de la Carta; entre ellos, el de tener una familia y no ser separado de ella, el cuidado y el amor, la educación, la cultura, la recreación y la protección contra toda forma de abandono o violencia...» La Protección construccional de la familia; Díaz, Marta Elena; Su Defensor, Nº 6, enero de 1994; Defensoría del Pueblo, Bogotá 1994
7 El concepto de neofamilia en lo referente a la homosexualidad y el sida fue elaborado por el autor en 1988 y publicado inicialmente en el texto Aspectos sociológicos, seguimiento y tratamiento de pacientes con sida; Revista Avances en Enfermería; Volumen VI, Nº 1, Enero - Junio, Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Enfermería, Bogotá, 1989
8 Ningún instrumento internacional de Derechos Humanos incluye la Orientación Sexual entre aquellas condiciones individuales que jamás deben ser tomadas en cuenta para establecer distinciones, exclusiones, restricciones o preferencias. Sin embargo, esa orientación está comprendida dentro de las que los artículos 2,1 y 2,2 del PIDCP abarcan al hacer referirse a cualquier otra «condición social»; Tamayo, Marta Lucía. Tomado de La Discriminación por causa de la orientación sexual; Su defensor, Año 2, Nº 22; Defensoría del Pueblo, Mayo de 1996. Las sentencias T-97 de 1994 de la Sala Tercera de Revisión de la Corte Constitucional habla explícitamente de la homosexualidad como una situación que «... entra en el ámbito de protección y, en tal sentido, ella no puede significar un factor de discriminación...». La sentencia T-539 de la Sala Novena de revisión del mismo año dice «...No hay titulo jurídico que permita discriminar a un homosexual...»
9 Artículo 5º Constitución Política de Colombia
10 Dialógica: se entiende como el dialogo de saberes y experiencias en el que los planteamientos particulares de los dialogantes fundamentan una construcción común de una idea o concepto.
11 El término outing (de out: sacar, salir a la luz), fue acuñado por la revista Time, y en concreto por el periodista William Henry III, en 1989.
12 Velandia Mora, Manuel Antonio. La confidencialidad: Una violación a los derechos de quienes viven con HIV/sida; Derechos Humanos y Salud; Defensoría del Pueblo, Colombia 1993.
13 Integridad: Etimológicamente, el término integridad proviene del Latín integer, y significa totalidad, entereza o unidad intacta.
14 Integridad Axiológica: la naturaleza intacta de los valores que apreciamos y adoptamos.
15 Bioética: Temas y perspectivas; Organización Panamericana de la Salud, Publicación Científica Nº 527; USA, Washington 1990.
16 op.cit. Bioética.
17 Ed. Heliasta, Buenos Aires, 1986.
18 Su Defensor; Nº 9, abril de 1994.
19 Derechos Fundamentales, Ed. ESAP, Bogotá 1992.
20 La Constitución colombiana en su artículo 74, claramente prescribe: «El secreto profesional es inviolable». La Corte Constitucional en la sentencia C-150 del 22 de abril de 1993 afirma: «... Esa calidad de inviolable que atribuye la Carta al secreto profesional, determina que no sea siquiera optativo para el profesional vinculado por él, revelarlo o abstenerse de hacerlo. Está obligado a guardarlo...».
En Colombia, cualquier persona que por razón de su profesión u oficio pueda o deba guardar secreto, está protegida con arreglo al artículo 284 del Código de Procedimiento Penal. Existe en la ley la posibilidad de ser cubiert@ por las normas del secreto profesional para aquellas personas que por su actividad actúan en su papel de Confidente Necesario y que por tal razón, conocen hechos pertenecientes al fuero íntimo, personal y familiar de un(-a) tercer@. Así mismo, el artículo 26 del Código de Procedimiento Penal prescribe que, nadie está obligado a denunciar los hechos punibles eventualmente conocidos por razón del ejercicio de actividades que le impongan el secreto profesional.